22 de abril de 2009

¿Crisis?...¿Quién es esa?



Voy a hacer una vaga reflexión acerca de la crisis. Bueno, vaga no es, no trabaja porque está en el paro, pero no es vaga. Todo el mundo la nombra. Todo el mundo habla de ella como si la conociera realmente. Muchos la conocemos, más o menos, pero otros…. Y curiosamente son los que más hablan de ella. Me estoy refiriendo a esos señores, de traje y corbata, cuyo lugar de trabajo es ese edificio, que está adornado a cada lado de sus escaleras con un León de piedra. Dice la leyenda que se volvieron de piedra por oír tantas tonterías a sus espaldas.

Nos quieren hacer creer, que están trabajando en pos de mandar a paseo a la tal Crisis…, y nos dicen al mismo tiempo que hay que apretarse el cinturón. Claro, la crisis te hace adelgazar y corres el peligro de que se te caigan los pantalones. Dicen que habrá recortes presupuestarios… ¿De dónde? La verdad es que no se me ocurre ninguna partida presupuestaria que recortar. Todas ellas se me antojan importantísimas. El presupuesto de Sanidad, está sujeto con alfileres, igual que el de Pensiones. Y no digamos nada del presupuesto para la prestación del desempleo, que quieren rebajar, empresa que veo difícil que consigan, porque está ya tan rebajado que está muy por debajo de la cantidad presupuestada para el papel higiénico de los servicios del congreso…

Y claro, al final, como no hay de dónde agarrar, se acogerán al decreto 1658/33, sección 5ª, aptdo. 22, según el cual, tienen la capacidad legal necesaria para reunirse, con comida gratis incluida por supuesto, y decidir entre todos, como si se llevaran bien, una “ligerísima” subida de impuestos, que supuestamente nuestros bolsillos no van a notar… porque como nos han “regalado” 400 euros, que no vamos a tener que devolver nunca…

Igual me equivoco, pero… sólo por poner un ejemplo… ¿Cuántos políticos, alcaldes, concejales y demás familia de nuestro país, disponen de coche y chófer a su disposición para sus desplazamientos? No sé cuántos serán, pero a pocos que sean, seguro que representa un buen pellizco de esos presupuestos insostenibles. Y me pregunto porqué cualquier ciudadano de a pié, mileurista o no, tiene que pagarse todos sus gastos de desplazamiento a su lugar de trabajo y pagar el mantenimiento del coche. Y además, conducir uno mismo, que no cuesta dinero, pero cansa… Y porqué muchos de esos políticos, tienen además, dietas y pluses adicionales tan absurdos como el de la asistencia, si cualquiera de nosotros, tiene que pagarse la comida y cumplir un horario sin escatimar ni un segundo… Y eso sólo por hablar de algo que está a la vista de cualquiera, porque seguro que hay más asuntos ocultos de los que nunca tendremos ni el más mínimo conocimiento...

Que nadie me malinterprete, porque yo soy apolítico de nacimiento, y esto no es una crítica al actual gobierno, ni muchísimo menos. Soy de los que piensa, que la política de un país, la hacen todos los políticos del mismo, sean gobierno o sean oposición. Este país, está dividido en dos frentes bien definidos, y mientras que una mitad intenta hacer cosas, la otra mitad se dedica a poner la zancadilla en lugar de ayudar, con crítica cuando proceda, y apoyando cuando sea necesario. Históricamente nunca ha sido así, seguramente no lo seguirá siendo, y lo estamos pagando ahora.

Estoy convencido de que tenemos buenos políticos, pero me gustaría más que tuviéramos políticos buenos, de los que se preocupan más por el bienestar del pueblo que del suyo propio. Sí, ya sé que estoy pidiendo un imposible…, pero soñar es gratis, y si no lo fuera lo metería dentro de mi presupuesto…

17 de abril de 2009

Cuestión de Amígdalas...

Andaba yo dándole vueltas en mi cabeza, a un pensamiento un tanto extraño. Bueno, no más extraño que otros de los que ya he dejado constancia en éste medio, pero si lo suficientemente locuaz, como para que mi cabeza terminara dando vueltas con él. No sé si alguien más habrá tenido algún pensamiento similar, si es así lo siento por el individuo en cuestión, porque dudo mucho de que haya llegado a una conclusión definitiva sobre el tema sin haber sufrido antes una apoplejía múltiple.

Mi pensamiento giraba en torno al porqué el creador, nuestro creador, fuera quien fuera, no voy a discutir ahora temas religioso-centíficos, nos dotó de ciertas partes de nuestro organismo, cuya función, no sólo está en entredicho, si no que algunas, ni siquiera están, siendo dichas partes, completamente innecesarias para cualquier actividad en la que nos veamos inmersos.


Por ejemplo, las Amígdalas. Empiezo por ellas, porque, debido a que las mías se encuentran ahora mismo llenas de esos puntitos blancos llamados “placas de pus”, son las primeras en venir a mi mente. Yo soy un poco inculto, pero ¿realmente sirven para algo más que para inflamarse y hacernos ver las estrellas cuando tragamos lo que sea? Ya que, por narices, nos vemos obligados a nacer con ellas, ahí colgando en nuestra garganta, nos las podrían cortar nada más nacer, como si fueran una extensión del cordón umbilical. Total, un corte aquí y otro allá, no se iba a notar. Nadie nos iba a llamar deformes por tal extirpación, seguiríamos siendo igual de feos con amígdalas que sin ellas…

Otra parte de nuestra anatomía, y esta si que está demostrado que podemos subsistir perfectamente sin ella, y yo doy fe de tal afirmación, es eso que nos aparece cuando vamos creciendo por diversas partes de nuestro cuerpo y que se conoce con el nombre de “Folículo Piloso”, popularmente llamado “Pelo”. Y no me refiero sólo al que algunos llevan en la cabeza, si no a todo el que tenemos por el cuerpo. ¿No creéis que si fueran realmente necesarios, los maniquíes los llevarían también? Pero ellos no lo llevan, y la verdad, algunos maniquíes son más agradables de ver que algunos humanos, si nos vamos al apartado estético del asunto. En realidad son un incordio y sólo sirven para hacernos gastar el dinero en espuma de afeitar y maquinillas, que dicho sea de paso, valen una pasta. Eso por no hablar de la pérdida de tiempo que tal menester supone, sobre todo en el caso de las féminas, que aunque no tengan barba, bueno algunas sí, deben depilarse piernas, sobacos, ingles y demás rincones en los que resulte antiestético, y porqué no decirlo, también algo antihigiénico. Yo, que no recuerdo cuando fue la última vez que visité una peluquería, lo siento por los peluqueros, pero conmigo no van a hacer negocio…

¿Y qué me decís de las uñas de los pies? Las de las manos se salvan, porque sirven, entre otras cosas, para arrascarnos, para arañar, para comérnoslas, y para que el CSI busque pruebas debajo de ellas, ¿pero las de los pies? Para lo único que sirven es para desgraciarnos los calcetines cuando se nos olvida cortárnoslas, o para que nos comparen con un águila. Otra pérdida de tiempo inútil, hacerse la pedicura de cuando en cuando, lo que nos acarrea a algunos dolor de riñones por estar tanto tiempo doblados intentando cortar uña y no carne. Sinceramente, creo que a día de hoy, podríamos sobrevivir perfectamente sin uñas en los pies. En un futuro, quién sabe, hace muchos años, necesitábamos los nudillos de las manos para andar…, pero dudo mucho de que lleguemos a usar nuestros pies para algo más que para apoyarlos en el suelo o para dar patadas…

Otra muestra de inutilidad, es el apéndice que llevamos dentro, llamado Apéndice, y valga la redundancia, que todos sabemos que está allí, porque nos lo han dicho, y porque en algunos casos, como las Amígdalas, también llega a inflamarse inflándose como un globo. Es un acto de rebeldía de dicho apéndice, que lo único que quiere es que le saquen al exterior y dejarnos una llamativa cicatriz en el abdomen. No se conoce de ningún caso de operados de Apéndice que no hayan podido llevar una vida completamente normal con posterioridad, y me refiero a la gente normal.

Llegará el dia, en que cuando nuestros hijos vayan a nacer, vendrá el cirujano de turno a la sala de espera a preguntarnos: ¿Usted quiere que su hijo tenga amígdalas? ¿Y pelo? ¿Quiere que le quitemos las uñas de los pies? Y pensaremos en el dinero que nos vamos a ahorrar en calcetines, y decidiremos si queremos un hijo metrosexual o un hijo retrosexual…

Quizás todas esas pertenencias, sean producto de la avaricia humana, siempre tan obsesionada con las posesiones, aceptamos todo aquello que vaya detrás del verbo “tener”. ¿Cómo no vamos a tener amígdalas, o pelo? No seríamos hombres respetables si no tuviéramos uñas en los pies y un apéndice debajo de la carne abdominal. Fijaros si somos avariciosos, que hasta queremos tener suegra…

11 de abril de 2009

El viajar es un placer II....y punto final.

Continuación del primer escrito “El viajar es un placer…” porque dos días y medio en Londres, dan para mucho. Demasiado como para contarlo todo en un solo blog. Así que, por mucho que os pese, voy a seguir contando cosas…


Lo bueno de viajar, aparte de viajar, es que aprendes muchas cosas…, por ejemplo yo aprendí, que es bastante más caro el combustible de un tren, useasé la electricidad, que el combustible de un avión, que por cierto no tengo ni pajolera idea de qué combustible usa. Al menos es lo que deduzco del precio del billete. 2.000 km., por el aire cuestan 50 euros, y 60 por raíles unos 25 euros al cambio. A lo mejor es porque cambian los raíles todos los días, por aquello del rozamiento. Vaya usted a saber porqué, eso no lo aprendí.


Y mis padres también aprendieron, entre otras cosas, que te puedes reír mucho en un museo si vas acompañado de…, bueno, dejémoslo en acompañado. Sólo en un museo, puedes ver con tus propios ojos, e incluso, tumbarte un rato al lado de la momia de Cleopatra o de Ramsés I, ó el II…, bueno un Ramsés de esos, que había unos cuantos y no sé quien estaba allí y quién no…, porque ciertamente, no se lo contéis a nadie, pero no los conozco de vista…


La verdad es que Londres, en contra de lo que yo pensaba, es una ciudad con mucho encanto. Andar por el metro es toda una aventura. Lo mismo te encuentras un pasillo de dos kilómetros, lo cual te lleva de una estación a otra sin tener que subirte a un vagón, que una escalera de 193 peldaños, como la que te lleva a la superficie en Picadilly. Aún lamentamos habernos hecho los valientes en lugar de subir por el ascensor como la gente normal. Y todo ello, únicamente para ver una de las plazas más famosas de Europa, que no entiendo porqué tanto alboroto, si lo único que tiene son unos anuncios gigantescos de neón… Todo eso amenizado con música de proyectos de artista, eso sí, unos con más futuro que otros, que incluso te sonríen cuando te pones a bailar a su lado…

Pero a mí, se me cayó al suelo un mito. Uno de los mitos más sagrados y de los que siempre se ha hablado cuando se piensa en Londres. Ese mito no es otro que el de la niebla. En dos días y medio y tres noches allí, no atisbé ni gota de niebla, caray, si cualquier día en mi pueblo hay más niebla que allí. Si al final va a resultar, que lo que vemos en la tele es tan sólo el humo del cigarro del cámara que rueda las imágenes para el telediario…

Lo que sí que pude comprobar, es la veracidad de la leyenda esa que dice que los guardas que “custodian” las murallas de la Torre de Londres, no se mueven ni para pestañear. Vamos, que puedes estar haciendo el tonto delante de ellos hasta que te hartes sin que ni siquiera se inmuten. Creo que sus pantalones no llevan cremallera porque un día, se la bajaron a uno y el pobre pasó un día entero de vergüenza… Afortunadamente, ese día no pasó por delante la Reina, porque de haber pasado, el pobre habría perdido todo menos la vergüenza. Lo que no entiendo, es para qué ponen guardias a “custodiar” la puerta con la millonada que se han gastado en sistemas de seguridad. Si es que son más raros…

Lo que no tiene ningún mérito, es lo de la puntualidad británica. Hay tantos relojes por la calle, que en esa ciudad la impuntualidad debería de estar penada con la muerte. Además, no son relojes pequeñitos, no, son relojes todos ellos tan grandes como el mismísimo Big Ben. Que anda que no tiene gracia, ponerle nombre a un reloj como si le hubieran bautizado. No bastaba con llamarle Big Clock, no, tenían que bautizarle como Dios manda y llamarle como a Benny Hill…

En fin, quien quiera saber más de Londres, que vaya él, que yo ya me he cansado de escribir sus rarezas. Pero por favor… no vayáis en tren u os quedaréis sin el plan de jubilación…

Un paseo por Londres....

Las imágenes que aparecen en éste video pueden herir la sensibilidad. Se ruega no visionarlo inmediatamente después de comer, ya que puede ocasionar bómitos incontrolados.

Película clasificada...


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