Vuelvo a tener sed, es lo que tiene cenar demasiado. O poco si son alimentos con mucha sal. Creo que se nos fue la mano con la sal en los langostinos (ni siquiera sé si había que echarles sal). Vuelvo a la cocina. Vuelvo a coger un vaso de agua y vuelvo a la fregadera a llenarle, y…, sí, adivinan bien, allí estaba nuestro amigo. Esta vez casi en el borde de la fregadera. La película había sido demasiado larga y tuvo tiempo incluso hasta para descansar. Le miro…, me mira… (supongo, porque sus ojos son diminutos)… y dándome por vencido cojo una cucharilla y le empujo con cuidado sobre ella para depositarlo después en la parte exterior de la ventana…10 de mayo de 2010
!Sobreviviré!....
Vuelvo a tener sed, es lo que tiene cenar demasiado. O poco si son alimentos con mucha sal. Creo que se nos fue la mano con la sal en los langostinos (ni siquiera sé si había que echarles sal). Vuelvo a la cocina. Vuelvo a coger un vaso de agua y vuelvo a la fregadera a llenarle, y…, sí, adivinan bien, allí estaba nuestro amigo. Esta vez casi en el borde de la fregadera. La película había sido demasiado larga y tuvo tiempo incluso hasta para descansar. Le miro…, me mira… (supongo, porque sus ojos son diminutos)… y dándome por vencido cojo una cucharilla y le empujo con cuidado sobre ella para depositarlo después en la parte exterior de la ventana…7 de mayo de 2010
Animalitos...
29 de abril de 2010
Un arte centenario.
24 de abril de 2010
Personaje a examen.
Conocida en su pueblo como Cleopatra Filopator Nea Thea, o Cleopatra VII.
Para ello se valió de dos armas muy poderosas y ante las que pocos hombres pueden resistirse…, bueno ante las otras dos armas que pocos hombres pueden resistirse: su poder de Reina y su belleza, aunque no se sabe muy bien cuál de las dos condiciones causó un mayor efecto en los hombres que claudicaron ante ella. Me inclino a pensar que fue su belleza lo que ponía a sus pies a todo varón que se le acercaba, ya que ha habido otras reinas que, a pesar de tener poder, no seducirían ni a Cuasimodo. 12 de abril de 2010
Me levanto...o no...
9 de abril de 2010
Crónicas Chumbescas. Capítulo 5.
Como pudo se ocultó tras un arbusto para observarla. No supo intuir la edad que tenía, pero por lo desarrollada que estaba, dedujo que era mayor que él. Su pelo rubio se enroscaba en una graciosa trenza que le llegaba hasta la cintura. Cuando la chica se dio la vuelta para ordenar su ropa en el suelo, Higor, desde su escondite tras aquel arbusto, se fijó en su rostro, tremendamente angelical, pero rápidamente bajó sus ojos hasta los dos bultos que la chica tenía en el pecho, e irremediablemente, su nerviosismo hizo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo provocando un pequeño alboroto. 5 de abril de 2010
Sangre fría.
2 de abril de 2010
El P.S.A.S.
23 de marzo de 2010
Con el sudor de...
20 de marzo de 2010
Diario de Champions. Cap.5
El blog, que nace hoy, se titula "Chamartín", y allí podéis encontrar todo lo que escriba relacionado con dichos temas. Allí os espero.
Saludos cordiales.
19 de marzo de 2010
No se lo pierdan.
5 de marzo de 2010
Cronicas Chumbescas, Capítulo 4
A mediados de los cincuenta, concretamente en 1955 (sí, justo en medio), para los chicos de 11 años, no había demasiadas ocupaciones en las que perder el tiempo en el que no estaban en la escuela. Higor y sus tres compañeros tenían otro denominador común: la ocupación de sus padres. Todos ellos eran granjeros y vivían en las afueras del pueblo. Eso propició que la mayor parte de su tiempo libre, lo pasaran correteando por los prados y subiéndose a los árboles de los alrededores.
Uno de esos árboles, un enorme y centenario roble, que se alzaba plantado unos metros detrás del cobertizo de la granja de Higor, les inspiró para construir sobre sus grandes ramas una casita donde reunirse a hacer sabe Dios qué, y donde recluirse de los demás niños que siempre les estaban haciendo diferentes trastadas. Decían los más viejos del lugar, que aquel árbol llevaba allí plantado desde la Guerra de la Independencia. Por supuesto, ninguno de ellos estuvo allí para verlo, así que no les hacían demasiado caso.
Fueron muchas las horas que emplearon para construir su “casita del árbol” como después la bautizaron, y muchas las cajas que tuvieron que robar en la tienda de Bob el tendero, de las que se proveían para sacar las tablas necesarias para el armazón de la caseta. El pobre Bob, aún sigue buscando a los culpables 55 años después… Por supuesto que después de tantos años ni siquiera el CSI ha sido capaz de recopilar ninguna prueba incriminatoria contra nadie del pueblo.
Jason se encargó de hacer el diseño de la casita del árbol, lo cual explica el exagerado toque rústico de la constitución de dicha casita, más que nada porque Jason era muy rústico y aplicaba a todo lo que hacía su sello personal e intransferible. La decoración interior… eso fue otra historia. El encargado de decorar la casita del árbol, fue Micky, como no podía ser de otra manera, dado que era el único de los cuatro lo suficientemente refinado y con el buen gusto necesario como para llevarlo a cabo. Claro que quien conociera a los cuatro inseparables y viera la decoración interior, nunca habría podido suponer que tal tarea la había desempeñado alguno de ellos.

John, por su parte, fue el encargado de idear la manera de subir a la casita y, dada su escasa capacidad imaginativa para crear cualquier cosa, tomó la decisión de agenciarse una escalera que su padre usaba para subir al pajar. El pobre padre de John, aún sigue buscando la escalera y nunca supo a dónde fue a parar tal instrumento. Claro que tampoco le importó demasiado, su gran fortaleza física le permitió durante años izarse a pulso con una cuerda, instalada allí por él mismo para tal menester. Como se puede apreciar, la falta de imaginación de John tenía mucho que ver con sus genes…
Higor, que sí que tenía imaginación, aunque bien es cierto que dicha imaginación era un tanto abstracta, convenció a sus compañeros para que le dejaran construir una jaula que albergara en su interior a la multitud de bichos que habían ido cazando en sus correrías campestres. Entre ellos, destacaban 4 lagartijas, 3 grillos nordistas, 5 escarabajos peloteros rallados y 2 caracoles fugaces. Se esmeró como nunca lo había hecho y el resultado fue espectacular. Recibió muchas felicitaciones de sus compañeros por tal obra de arte. El mismo día que terminaron todos los trabajos en la construcción de la casita, Higor se presentó con la espectacular jaula. Dejaron instalado en la jaula su pequeño zoológico y se fueron a sus casas muy alegres y contentos por todo lo que habían hecho.
A la mañana siguiente, cuando iban a declarar inaugurada la casita, observaron aterrorizados, que la jaula…estaba vacía. Higor no había caído en el insignificante detalle, de que la separación de los barrotes no era la adecuada, y… allí ya no estaban esperándoles ni los caracoles fugaces… Despues de llevarse semejante decepción, decidieron que lo mejor era que Higor siguiera haciendo lo que mejor sabía hacer, es decir, limitarse a observar el paisaje, sin hablar por supuesto.
La casita del árbol, aparte de servirles como lugar de reunión, le sirvió a Higor para aumentar considerablemente su número de accidentes domésticos, ya que su conocida falta de coordinación de movimientos, no le facilitaba en nada la labor de subir por aquella estrecha escalera hasta donde se encontraba la caseta (aproximadamente dos metros de altura), y era rara la semana que no visitaba el hospital con algún miembro móvil de su cuerpo roto.
A partir de aquel momento, nuestros protagonistas se dedicaron en cuerpo y alma a disfrutar del campo y de su lugar de encuentro encima de aquel árbol, ajenos al resto del mundo, o mejor dicho, ajenos al resto del pueblo, hasta que… descubrieron un mundo que hasta entonces les había sido completamente indiferente, y que por una mera casualidad entró en sus vidas, no sabemos si para mejorarlas o para empeorarlas, pero si para cambiarlas completamente. Me estoy refiriendo, al maravilloso mundo de las niñas… Pero eso será en el siguiente capítulo.






