Hacerse oír es necesario.
Conseguir que los demás te escuchen, si quieres que los demás sepan lo que
piensas y, además, porqué lo piensas, suele ser un acto aconsejable, a la par
que recomendable.
Recomendable y
aconsejable, sobre todo, si lo que tienes que decir es interesante y relevante
para la salvaguarda del bien común. Si no es así, uno corre el riesgo de quedar
como el culo, que también se hace oír de cuando en cuando, para soltar… flatulencias
sin sentido por su estrecha boca. Y últimamente hay demasiada gente que lo
hace. Quiero decir que hay demasiada gente que suelta flatulencias sin sentido por
su estrecha boca… y queda como el culo.
No sé qué pensará
usted, pero hacerse oír, para decir algo que todo el mundo de este planeta, y
parte del universo, ya sabe de nacimiento, como que “los niños tienen pene, las
niñas tienen vulva”, no sólo me parece irrelevante e innecesario, sino que
también me parece una flatulencia totalmente absurda. Vamos, lo que se viene
llamando “un pedo mental”. Tan cierto y absurdo, como hacerse oír para decir “el
agua moja” o “Jordi Hurtado no envejece”.
El tema no
pasaría de una mera anécdota, con la que reírse de sus protagonistas, si no
fuera porque quien se hace oír con semejante tontería, lo hace guiado por una
motivación tan indignante: el rechazo a quien hace uso de su libertad para
elegir su sexo. La continuación de su mensaje “si naces hombre, eres hombre, si
eres mujer seguirás siéndolo”, está cargado de intolerancia y fobia hacia los
transexuales.
Me gustaría
saber cuál es el motivo que le lleva a “pensar” así y hacerse oír lanzando ese
mensaje. Quizás todo sea producto de una posible frustración, sufrida cuando su
pareja decidió cambiar de sexo, dejándolo con un palmo de narices y usted lo haya
traducido en fobia hacia los transexuales. Es posible, igualmente reprochable,
pero posible. Porque si ese fuera el motivo, debería usted cambiarse también de sexo y
retomar la relación, o si lo prefiere, volverse homosexual. Piénselo bien. Ni
siquiera tendría que hacerse oír para declarar su amor por su pareja, porque ya
quedaría sobradamente demostrado con su acción…
Si no es así, si lanza ese mensaje sin ninguna razón personal que lo haya dejado afectado, a usted,
que se hace oír para soltar semejante flatulencia por su estrecha boca, yo le digo:
¿y a usted qué coño le importa lo que cada cual haga con su pene o su vulva o,
en definitiva, con su vida? ¿Acaso es usted menos feliz porque alguien, a quien
ni siquiera conoce, necesita cambiar su sexo para sentirse realizado? ¿No tiene
usted un motivo más noble o una causa más justa para hacerse oír? Supongo que
no. Supongo que la gente como usted, tiene demasiado tiempo libre y la
suficiente intolerancia para buscar causas tan absurdas como ésta.
Eso sí, le pido por
favor, que la próxima vez que quiera hacerse oír, lo haga en su casa y, a ser
posible, hágalo bajito para que nadie le oiga, así no correrá el riesgo de
quedar como el culo… ni provocará que nadie tenga que taparse los oídos…



