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3 de mayo de 2016

Personaje a exámen.

Capítulo 15. Albert Einstein.



Nuestro personaje de hoy, pasó a la historia gracias a su pasión. Más concretamente a su pasión por la Física. Como no podía ser de otra manera, su pasión le llevó de la mano a convertirse en Físico. Lo cual resulta, cuanto menos curioso, ya que nadie en su entorno llegó nunca a creer que destacara por su físico, considerado más abstracto que físico.

Se convirtió en el Físico más conocido y popular del siglo XX (20, para los que no saben romano), aunque, al menos yo, no sabría decir en qué nacionalidad encasillarle, ya que, aparte de la pasión por la Física, también tenía una pasión desmedida en coleccionar nacionalidades. Dicho afán nacionalista, o anti nacionalista según se mire, le llevó a tener cuatro nacionalidades diferentes. 

Fue tal su extravagancia en ese sentido, que incluso durante cinco años, de 1896 hasta 1901, fue apátrida, es decir, no tuvo nacionalidad alguna… Las malas lenguas afirman que, dicho baile de nacionalidades, tuvo su origen en su luna de miel, consistente en un tour por Europa, de esos en los que hoy en día no tienes tiempo ni para mear, pero que por aquel entonces, por lo que se ve, tenías tiempo de jurar la constitución de cada país nada más pasar la frontera…

Así, pasó de ser alemán a ser apátrida, después suizo, seguidamente austríaco, para finalmente volver a ser alemán. Pero como además de ser todo eso, también era judío, el jodío tuvo que emigrar a Estados Unidos cuando su compatriota Hitler se lió la manta a la cabeza, y le dio por perseguir a todo judío viviente. Cuando digo su compatriota, es porque durante unos años ambos fueron austríacos… y alemanes. Evidentemente y como no podía ser de otra manera, nada más pisar suelo americano… se nacionalizó americano.

Pero ya para entonces, el bueno de Einstein, contaba con una dilatada experiencia en hallazgos científicos. Su primer trabajo reconocido data de 1901, justo cuando se convirtió en suizo, y dado que dicho trabajo, fue un estudio científico sobre la atracción capilar, también fue justo cuando se convirtió en peludo e inmortalizó para siempre su peculiar peinado. Se desconoce cuáles fueron los métodos empleados en dicho estudio, pero fuentes anónimas afirman que consistieron en introducir dos dedos en un enchufe. Vaya usted a saber.

Lo que sí está claro es que, éste primer estudio científico de la atracción capilar, fue de largo el estudio más comprensible y mejor aceptado por la comunidad científica de todos los que realizó Einstein. A partir de ahí, no sé si tendría algo que ver su final aspecto, empezaron a tomarle por loco. O como el mismo matizó posteriormente “relativamente loco”. Y le tomaron por más loco aún, ya que nadie entendía aquello de “relativo” y su extraña teoría de la relatividad…


Os podría contar más cosas sobre Albert Einstein, pero para eso ya está la Wikipedia…





8 de noviembre de 2012

Personaje a examen.



Capítulo 14. James Bond.




Nuestro personaje de hoy, más conocido por su apodo 007, es famoso por coleccionar aventuras de todo tipo, tanto bélicas como amorosas. Y normalmente sus aventuras bélicas suelen ir acompañadas de aventuras amorosas.


Su estandarte es la elegancia, hasta el punto de que, se meta donde se meta y haga lo que haga, siempre está en perfecto estado de revista, resultando un enorme misterio, para todos los científicos, el secreto de la pulcritud de sus trajes. Hasta donde un servidor conoce, vive sólo, y por lo tanto, el planchado de sus trajes es de autoría propia porque ninguna tintorería le ha reconocido a día de hoy como cliente.


La pulcritud de su pelo, siempre perfectamente peinado a pesar de los muchos revolcones dentro y fuera de la cama, los muchos chapuzones y los muchos saltos y cabriolas que realiza diariamente, también ha sido objeto de estudio por peluqueros de la talla de Llongueras y Rupe, no habiendo encontrado una gomina capaz de soportar tales situaciones.

A pesar de vivir sólo y no tener ni domicilio fijo ni una pareja reconocida, como ya he dicho más arriba colecciona aventuras amorosas, por lo que nunca le falta un techo donde cobijarse ni unas sábanas en las que calentarse. Además, es un gran especialista en abandonar mujeres en su lecho, habilidad esta que adquirió por miedo a que le cobraran alquiler o por miedo a que le obligaran a hacer la cama, vaya usted a saber…

El caso es que es un personaje, que va por la vida haciendo lo que le viene en gana, sin preocuparse más que por su inmaculado aspecto, tener cargada la pistola, y… decidir en la cama de quién va a dormir… o lo que sea. Y todo ello porque tiene licencia para todo, incluso para matar a todo bicho viviente que ose intentar despeinarle…, aunque todos sepamos que es imposible despeinarle.


Aunque la mayoría de las veces, no necesita matar, porque al mismo tiempo que es un especialista en escaparse de las camas de sus amantes, también es especialista en escaparse de los maleantes que intentan despeinarle. Para ello dispone de un coche un tanto especial, que además puede cambiar cuando lo necesita. Son coches que no están a la venta en los concesionarios habituales, y ríase usted de los coches de alta gama, porque esos no llevan misiles ni los avances tecnológicos de los que dispone el car-bond de turno.


Podría contar más cosas sobre James Bond, pero eso… es otra historia.  


29 de diciembre de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 13. Jesús de Nazaret. (Niño Jesús para los amigos)…




Nuestro personaje de hoy fue uno de los niños más famosos, por no decir el más famoso, de la historia de la humanidad. Y desde luego, lo que no se puede negar, es que fue quien a más temprana edad se hizo famoso, ya que la fama le llegó nada más nacer. Aún hoy me pregunto que habría pasado si hubiera nacido en la maternidad como Dios manda, en vez de nacer en un pesebre del portal de Belén, lo mismo habrían televisado su nacimiento… Resulta cuanto menos curioso, el hecho de que se le llamara “Jesús de Nazaret” en lugar de ser conocido como “Jesús de Belén”…

Para empezar, nació el día de Navidad, y aunque ha habido otros muchos niños nacidos en esa fecha, está claro que él fue el primero en hacerlo. Su nacimiento está envuelto en un halo de misterio, y aún se duda de quién fue su verdadero padre.

Paradójicamente, la Iglesia mantiene que fue obra del Espíritu Santo y no de su padre San José, lo cual, y según el propio concepto que tiene la Iglesia de los niños nacidos bajo esa premisa, le convierte en un hijo bastardo. Y eso también le convierte en el hijo bastardo más famoso de nuestra historia… El hecho de que al nacer se encontrara con un buey y su cornamenta a la derecha y su supuesto padre con su… enorme bastón a la izquierda, resulta bastante esclarecedor del papel asumido por San José.

Pero ese pequeño detalle acerca de su concepción no tiene demasiada importancia, porque, en realidad, era un niño adorable. Tanto que, aparte de ser adorado por sus padres, también era adorado por pastores, vecinos, demás lugareños… y tres reyes magos orientales, que atraídos por su enorme fama, acudieron raudos y veloces a… adorarle (aunque dudo que realmente fueran orientales porque no iban en bicicleta…), consiguiendo que el Portal de Belén pareciera una reunión de vecinos de cualquier portal… el día de Navidad.

En realidad, todas esas personas sabían ya que el niño en cuestión, iba a ser un superdotado y que se adelantaría a nuestros tiempos emulando a David Copperfield, haciendo surgir de la nada miles de peces y panes con sólo chasquear los dedos… Un truco que superó cuando se puso a caminar por encima de la superficie del agua, sin aletas ni nada, delante de un asombrado público…

Hizo muchas otras cosas más, como morir crucificado y resucitar al tercer día (según las escrituras), pero ya era mayorcito y, además, eso es otra historia…



Pd.: Sea quien sea quien haya sido, gracias por el voto que me ha dado en los Premios 20 Blogs (no habría soportado terminar con un "0")...



7 de septiembre de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 12. Adolf Hitler.




Nuestro personaje de hoy, además de ser bajito tenía bigote (o mejor dicho, un trozo de bigote, porque el desarrollo no le dio para más)…cuando llegó a ser adulto. De joven era aún más bajito. Y aún así creía ciegamente que pertenecía a una raza superior. En realidad fue un claro ejemplo de autoestima infinita y si hiciéramos una clasificación histórica de personajes basada en la prepotencia de los mismos, se llevaría el triunfo con varios cuerpos de ventaja. En realidad muchos cuerpos, porque dichos cuerpos eran bajitos…

A pesar de llegar a convertirse en el alemán más odiado, seguido muy de cerca por Oliver Khan y Stephan Effemberg, ni siquiera era alemán. Era austriaco, pero se fue al país vecino para mancillar la historia del pueblo alemán y dejar impoluta la de sus compatriotas. Hasta que Hitler no cruzó la frontera, los alemanes incluso hablaban sin que pareciera que estuvieran enfadados, pero fue llegar el bajito con bigote y… ¡hala!, todos de mala hostia…

No se sabe aún si era descendiente directo de Julio César (el romano), o si era sólo un pariente lejano, lo que sí que está claro es que heredó de él dos malas costumbres, o mejor dicho, obsesiones: eliminar judíos e invadir el mundo. Afortunadamente, y al igual que Julio César (el romano), no consiguió llevar a cabo ninguna de las dos (imagínense lo triste que sería que todos tuviéramos que hablar en alemán, como si estuviéramos todos enfadados…).

Su infancia se vio salpicada de malos tratos, y quizás por eso no creció más… su cerebro. Dichos malos tratos consistían en la terrorífica tortura de seguir una dieta alimenticia anómala: sus padres le obligaban día sí y día también a ingerir un único plato tres veces al día: Judías. Y además le obligaban a comerlo sentado en la bañera… Sus allegados sostienen que ese es el motivo de su obsesión por llevar a todas las Judías que encontrara a las duchas. Y ya puestos también a los Judíos, pero afortunadamente no les encontró a todos. Ni a todas.

Al igual que su pariente Julio César (el romano), fue víctima de alguna que otra rebelión de sus subordinados. No se sabe si dichas rebeliones surgieron como producto de un ataque de cordura, o si nacieron de un hambre de poder e intento de ocupar el puesto del bajito con bigote, porque todos ellos eran también bastante prepotentes, por decirlo de una manera fina, pero lo que sí es cierto es que todas fracasaron, más por incompetencia de los rebelados que por habilidades del bajito…

Aún así y todo, y según dicen (aunque creo que no está demostrado), hay que reconocerle al hombre su buena fe al quitarse de en medio vía suicidio… Esperamos que no surja ningún otro descendiente con las mismas obsesiones…

Os podría contar más cosas sobre Hitler, pero eso… es otra historia…



9 de mayo de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 11. Ana Bolena.




Nuestro personaje de hoy no pasó desapercibido para la historia. Más concretamente, desapercibida. Sobre todo porque fue bastantes veces apercibida…

Contemporánea de una época en la que primaba la diplomacia, o la falta de la misma, por encima de todas las cosas, supo hacerse un hueco en la aristocracia con poca… diplomacia, o por falta de ella. Lo cual tuvo doble mérito. Primero por ser mujer, ya que en aquellos años había bastante machismo, y segundo, pero no menos importante, por no ser una mujer que utilizara su belleza como abridor de puertas.

Llamada la reina de los mil días, no sé si porque su reinado duró ese número de días, o si fue por hacer uso del matrimonio mil días seguidos… Su manera de actuar, sirvió y sirve de ejemplo a otras mujeres, y también a hombres, todo hay que decirlo, sobre cómo llegar a lo más alto a base de… abrir las piernas (y no me refiero a saltar…).

Pero la historia fue bastante injusta con ella, culpándola sin miramientos por haber hecho lo que hizo simplemente por obedecer a su padre, el verdadero culpable de su desdicha. Tal personaje, un tal Tomas Bolena, el Rey del peloteo, aunque en realidad no pasara de Conde, se convirtió en proxeneta consentido, ofreciendo como amantes a sus hijas al mismísimo Rey, el octavo de los Enriques, que era como el octavo pasajero pero en feo… Y claro…, éste era feo pero no tonto, y pensó aquello de: “Es bueno ser Rey…”.

Andaba por aquel entonces el hombre mosqueado con su parienta Catalina, paisana de Agustina, la de Aragón, porque no había sido capaz de darle un heredero. Y claro, en aquellos tiempos se tomaban muy en serio lo de la descendencia, sobre todo cuando se trataba de no perder el trono. Además, si había algo que en aquel entonces brillaba por su ausencia, era la discreción, y no sólo todo el mundo sabía de las correrías erótico-festivas del Rey, sino que lo aplaudían. Todos menos la parienta claro está, pero a ésta nadie la hacía caso, más que nada porque era Española… y ya sabemos todos el aprecio que nos tienen los Ingleses…

Y no desaprovechó la oportunidad de beneficiarse a la hija mayor del Conde, hermana de Ana: María Bolena. Más hermosa y Lozana que Ana (rima y todo…), pero más sosa que una patata. Así que la buena de Ana, que como ya he dicho no era especialmente bella, aprovechó sus otras cualidades para atraer al octavo Enrique, lo cual no le supuso demasiada dificultad, dado el carácter “ligeramente” mujeriego del monarca, y lo consiguió hasta tal punto que llegó a ser reina… aunque por poco tiempo…

Justo hasta que lo perdió todo de cuello para abajo, cuando fue decapitada por los delitos de adulterio y traición…, curiosamente los mismos delitos por los que se podría inculpar a Enrique, pero como ya he dicho antes, es bueno ser Rey… Aunque las malas lenguas dicen que la verdadera razón por la que perdió la cabeza, fue por no darle ese hijo varón al Rey… A eso se le llama coloquialmente perder la cabeza por un hijo… aunque vaya usted a saber, yo no estaba allí para verlo…

Ana hizo muchas más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.



8 de marzo de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 10. Napoleón Bonaparte.


Personaje bélico donde los haya, hizo de la guerra un arte al que se dedicó en cuerpo y alma, acumulando conquista tras conquista… hasta que le pararon los pies. Las malas lenguas dicen que se cayó del poni…

Fuente de inspiración para muchos que terminan en hospitales psiquiátricos, Napoleón fue francés por casualidad, por destino, o vaya usted a saber porqué, pero anecdóticamente, para que Napoleón naciera en territorio francés, los mandamases de Francia tuvieron que comprar la isla de Córcega a los italianos un año antes (lo cual me da que pensar que los franceses eran adivinos, o contaban con algún Rapel de la época en la corte). Sabían que sería alguien importante cuando creciera y no escatimaron en gastos para que fuera compatriota suyo. Años más tarde, se dieron cuenta de que fue alguien importante a pesar de no crecer demasiado…

Allí, en Córcega, había una pequeña localidad, de la cual lo único que se sabe es que era buena (la parte), y que dio origen al apellido de nuestro personaje, y en la que vivió los primeros años de su vida odiando a muerte a los franceses por el sometimiento ejercido sobre su pueblo. Pero a la tierna edad de 10 años, su padre le envió junto a su hermano José (también de una buena parte, de ahí que fueran hermanos), para que probaran fortuna en el arte de la guerra. El buen acogimiento que le dispensaron, y las enseñanzas proporcionadas cambiaron los intereses de Napoleón y borraron de un plumazo el odio que había alimentado durante años (por el interés te quiero Andrés…).

Fue allí, en Francia, donde tras ganar más batallas que cualquier americano, le entraron a Napoleón verdaderos aires de grandeza. Pero sólo aires, porque siguió sin crecer y se estancó en poco más de metro y medio para el resto de su vida, y aunque para él no supuso ningún obstáculo, cuando fue nombrado emperador, a la corte le supuso un enorme despilfarro, debiendo acondicionar toda la decoración y muebles de palacio para adecuarlo a su tamaño y convertirlo en el palacio de Pin y Pon (daba muy mala imagen verlo sentado en cualquier silla con los pies colgando…).

De todas formas, su reducido tamaño no le impidió casarse, y aunque no encontró a nadie de su talla, consiguió enamorar a la amante de un tal Barras, llamada Josefina, y se casó con ella. Aunque el carácter interesado de nuestro personaje, que únicamente buscaba descendencia, le llevó a cambiarla por otra mujer más fértil que sí le proporcionó un Vástago, al que llamó, ¡cómo no! Napoleón II (típico en la época).

Su experiencia en el campo de batalla, le llevó a ser una persona altamente desconfiada. Tanto era así, que agarraba fuertemente su cartera, y no sacaba la mano de la chaqueta ni para posar para los pintores que le inmortalizaron en cuadros que aún hoy en día adornan numerosos museos. A pesar de todo, le robaron el poder, le robaron a su mujer e hijo, le robaron el poni, e incluso… le robaron la cartera.

En definitiva, otro conquistador, que como muchos otros terminó conquistado, exiliado, robado, envenenado…muchas otras cosas que terminan en “ado”… , y finalmente sepultado.

Podría contar muchas más cosas sobre Napoleón, pero eso… es otra historia.



24 de enero de 2011

Personaje a Examen.

Capítulo 9.  Eva.


Seguramente se trate de uno de los personajes históricos más injustamente tratados por sus actos, acusada por los cuales de instalar el pecado en la tierra. Dicho así parece que estemos ante el mismísimo demonio, pero nada más lejos de la realidad.

Según la Biblia, costilla de Adán que se convirtió con los años en su compañera, mujer, amante y, según tal teoría, en madre de todos los hombres y mujeres que posteriormente poblaron la tierra. No voy a discutir tal teoría, aunque hay cosas que se me escapan. Que fue su compañera y sobre todo su amante estoy seguro, más que nada porque siendo hombre y mujer, tenían demasiado tiempo libre y de alguna manera habían de rellenarlo (conste que lo de rellenar no va con segundas…), pero dudo mucho que fuera su mujer, porque según la Iglesia fueron los primeros habitantes de la tierra y… ¿quién coño iba a casarlos?.

Así que con tales premisas, podemos asegurar que todos sus hijos fueron completamente bastardos, al menos hasta que uno de ellos se convirtió en cura. La buena de Eva, que para mi no tuvo ninguna culpa de estar allí en aquel momento de la historia, llevaba a Adán por la calle de la amargura por culpa de su indumentaria, o mejor dicho, por su escasez de indumentaria, sobre todo, y por alguna extraña razón, en otoño… Aunque también hay quien dice que era demasiado hermosa como para ir tapada… vaya usted a saber, no había nadie más que Adán para confirmarlo, y claro, él estaba enamorado… qué iba a decir.

El hecho de ser la primera mujer, y encima provenir del interior de un hombre (menuda paradoja, cuando lo normal es que el hombre provenga del interior de la mujer…), no la ayudó demasiado a la hora de saber cuáles eran sus funciones, así que se fió de la única persona de la que fiarse: Adán. Lógicamente, este aprovechó la circunstancia en su beneficio y vivió a cuerpo de rey a costa de la pobre Eva, que guiada por los consejos de su compañero sentó inconscientemente las bases del futuro comportamiento femenino: satisfacer al hombre en todo lo que le ordenara (afortunadamente unos cuantos siglos después las Evas contemporáneas mandaron a paseo los deseos de los Adanes contemporáneos…).

Pero hipócritamente, y a pesar de todos los pecados que pudiera cometer, fue expulsada del paraíso, simplemente por darle una manzana a Adán. El hecho de vivir en adulterio y ser exhibicionista no fue considerado por el dueño del Paraíso como hechos a tener en cuenta, y sin embargo sí lo fue su acción de ofrecer una manzana a su pobre compañero, el cual, por ser demasiado bajito, no alcanzaba a coger dicho fruto del árbol. Esto demuestra que el dueño del paraíso era un pervertido (por cierto, ¿alguien sabe quién era?...).

De todas formas, a la pobre Eva se le quitaron para siempre las ganas de comer manzanas, y desterrada junto a su compañero, tuvo que buscarse la vida de cualquier manera fuera del paraíso. Como es lógico se hinchó a tener hijos, y aunque sólo se conoce el nombre de tres varones: Caín, Abel y Set, está claro que alguna hija tuvo que tener, porque a ver si no cómo se explica que pudiera poblarse la tierra, que por mucho tiempo libre que tuviera está claro que no todos los descendientes salieron de su útero. Es de suponer que algún día le llegara la menopausia.

Eva hizo más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.

1 de octubre de 2010

Personaje a exámen.

Capítulo 8. Don Quijote de la Mancha.



En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, y del que aunque quisiera tampoco me acordaría, más que nada porque nunca llegó a saberse el nombre de tan inhóspito lugar, habitó un singular caballero conocido como “el caballero de la triste figura”. Más conocido como Don Quijote de la Mancha, y menos conocido como Don Alonso Quijano.

Nuestro personaje, fue apodado “el caballero de la triste figura” por razones obvias, ya que su extrema delgadez no pasa desapercibida para nadie. Los más cachondos del lugar también le llamaban “medio Kilo”, aunque este otro apodo no se extendió por no lucir demasiado bien literariamente.

Pero no era su figura lo único triste que tenía nuestro personaje, ya que su vida solitaria al lado de un ama de llaves gruñona y una sobrina de las más solteras que se recuerdan, no era como para tirar cohetes… Corre el rumor de que la vieja gruñona le racionaba tanto la comida, que el pobre Don Quijote, en ocasiones, se iba al establo y le quitaba parte de la comida a su caballo. Este hecho propició que su caballo también pasase hambre, que tampoco le sobrasen kilos y que fuera conocido como “el caballo de la triste figura”… Afortunadamente, su perro era un galgo y consiguió pasar completamente desapercibido dentro del grupo.

Con tales premisas, a nadie puede extrañar que con el paso del tiempo enloqueciera, aunque no se sabe que influyó más en el deterioro de su lucidez, si la desnutrición o el martirio que suponía vivir con tales compañías. Se extendió el infundado rumor de que la causa de su locura fue el exceso de lectura de libros de caballerías, pero dicha teoría se cae por su propio peso… los libros pesaban demasiado como para que los delgados y débiles brazos de Don Quijote los sostuvieran el tiempo suficiente como para leer media página. Apenas se limitaba a colocarlos sobre sus piernas y mirar los dibujos…

Siendo consciente Don Alonso de que si continuaba con aquella vida, esta acabaría en la letrina, decidió pasar a la acción y convertirse en Don Quijote, un caballero en pos de deshacer entuertos, aunque en realidad sólo consiguiera hacerlos, dejando con un palmo de narices a la gruñona. Poco después añadió “de la Mancha” a su nombre, en homenaje a una deposición de pájaro en su vieja armadura que nunca pudo limpiar… Llevó consigo por iniciativa propia al resto del grupo de flacos que moraban a su lado, y por iniciativa ajena al “doblemente pesado” de su vecino Sancho Panza, pesado por su sobrepeso y pesado por su insistencia en acompañarle. Don Quijote, que era “muy paciente”, al final tuvo que acceder a que le acompañara.

Después de abandonar su “hogar” se propuso cumplir dos objetivos. El primero de ellos, conquistar algún reino de por ahí para ofrecérselo a su escudero Sancho (a ver si así por fin se deshacía de él). Y en segundo lugar, encontrar el Toboso, lugar donde, según él, le esperaba la Miss España del momento: Dulcinea del Toboso (aunque en realidad vivía en Badajoz…) Por supuesto, Castilla era tan ancha y tan despoblada, que no sólo no conquistó ningún reino ni llegó al Toboso, si no que se perdió en su intento y acabó en La Rioja tan borracho, que la emprendió a espadazos con pellejos de vino para beber más cómodamente terminando bañado en vino… De sus últimos días no se recuerda mucho, tan sólo que fueron… tristes.

Pasaron muchas más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.



30 de julio de 2010

Personaje a examen.

Capítulo 7.  Bill Clinton.


Demócrata como él sólo, nuestro personaje de hoy, dicen que fue presidente de los Estados Unidos. Supongo que si lo dicen será por algo, porque a nadie le otorgan tal privilegio si no es cierto.

Ya de joven demostró tener ambición política y se decantó por la carrera de derecho, para lo cual, necesitó estudiar en tres universidades diferentes (nada menos que Washintong, Oxford y Yale…), lo cual nos da dos posibles lecturas: una, que era tan listo que una única universidad se le hacía pequeña. Otra, que era tan tonto que fue de universidad en universidad hasta que encontró una que le regaló el título… Bueno, también podemos hacer otra lectura: su padre, un humilde trabajador, se dedicaba al contrabando de estupefacientes para poder pagarle tanta universidad…

En sus inicios como presidente, exhibió buenos principios, y empezó innumerables proyectos… que se quedaron en eso, en principios sin final feliz. Pero no pasó a la historia por sus principios, si no por la carencia de estos. O bueno, mejor dicho, por ser unos principios sin escrúpulos y un tanto extraños.

Como muchos otros presidentes americanos, vivió cómodamente instalado en la Casa Blanca, circunstancia esta que provocó que parte de su correspondencia llegara hasta Casablanca, en Marruecos, donde algunos árabes infiltrados, empezaron a cogerle manía, al leer los mensajitos que intercambiaba con otros presidentes dispuestos a estafarles en la compra del petróleo. El servicio de inteligencia americana no daba crédito cuando se enteró de cuales eran las fuentes que informaban de sus planes a los árabes…

Podemos asegurar que pasará a la historia, como el único presidente cuyo nombre, siempre nos recordará otro nombre, el de la becaria más famosa del mundo, su adorada Mónica. Su “accidentado” episodio con la becaria como protagonista, nos dejó una conclusión aplastante: Bill Clinton era casi ciego. Sólo así se puede entender, que pudiera elegir una becaria tan fea, por un lado, y que tuviera tan mala “puntería” por otro… salvo que tuviera mucha mala “leche”.

Aparte de amante de becarias, también era amante de los perros, aunque no se sabe si con ellos hacía lo mismo que con la becaria, porque ninguno de ellos le ha denunciado…, no sé si será porque no sucedió, o porque pudieron ser silenciados antes de que ladraran…

Entre otros hallazgos logrados en su vida, sirvió de inspiración para que un fabricante de tintes para el pelo, ideara un tinte especial para caballeros, o mejor dicho para cualquier hombre, fuera caballero o no, más que nada porque el propio Clinton no era precisamente un caballero. Y se apoyó en su figura cuando ideó el slogan: “Si no quieres parecerte al presidente, tíñete el pelo como toda la gente”…

Pasaron muchas más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.

24 de abril de 2010

Personaje a examen.

Capítulo 6. Cleopatra.


Conocida en su pueblo como Cleopatra Filopator Nea Thea, o Cleopatra VII.



Abro con ella el apartado de las féminas, en la sección “Personaje a examen”, porque no quiero que nadie piense que es una sección exclusiva de personajes masculinos. Y lo hago con una mujer, que de haber vivido en nuestros días, viviría con la bandera del feminismo en la mano, ya que a pesar de nacer y vivir A.C. (antes de Cristo, para los agnósticos…), vivió con la mentalidad de una mujer del siglo XXI, o del XX…, es decir, manejó a los hombres como la vino en gana siempre que quiso.

Para ello se valió de dos armas muy poderosas y ante las que pocos hombres pueden resistirse…, bueno ante las otras dos armas que pocos hombres pueden resistirse: su poder de Reina y su belleza, aunque no se sabe muy bien cuál de las dos condiciones causó un mayor efecto en los hombres que claudicaron ante ella. Me inclino a pensar que fue su belleza lo que ponía a sus pies a todo varón que se le acercaba, ya que ha habido otras reinas que, a pesar de tener poder, no seducirían ni a Cuasimodo.

Era coqueta y caprichosa a partes iguales. Tan coqueta, que se arreglaba y bañaba varias veces al día, y tan caprichosa que, al menos uno de esos baños, debía de ser en leche de burra. Pronto descubrió que la leche de burra, no era la única leche con la que necesitaba cubrirse…, aunque sí era la única que conseguía que su piel no sufriera los efectos del calor del desierto. Llegó al colmo del capricho, cuando se empeñó en que sus sirvientes barrieran el desierto, dando como única razón, que le molestaba la arena que se le metía en sus carísimas sandalias compradas en Dios sabe dónde…

Nació en el año 69 A.C., número que la marcaría para toda su vida, o lo que es lo mismo en el menos 69, que es justo lo que le decía su padre: “Cleo… menos 69 y más trabajar…”. Al ver que ésta no le hacía caso, intentó controlarla como pudo. Como primera medida, convirtió su séquito de sirvientes en una tribu de eunucos, pero le sirvió de poco, ya que estos se valían de cualquier objeto que tuviera la misma forma y cumpliera con la función de aquello que les faltaba para complacerla. Podemos asegurar, que fueron esos eunucos los creadores de los instrumentos que hoy conocemos con el nombre de “consolador”…

Al ver que tales medidas, no sólo no funcionaban, si no que incrementaban la lujuria de su hija, el Faraón dejó escrito en su testamento, la obligación de casarse con su hermano, el de ella, un tal Ptolomeo XIII (acción para la que estaba amparado por la ley, ya que en aquellos años no existía el incesto). Aquel fue un auténtico castigo, lo cual sólo le sirvió al Faraón para dejar al mando de su pueblo, además de una hija incontrolada, un hijo cornudo. En aquellos años, Ptolomeo XIII era un crío, a todas luces incapaz de satisfacer a Cleopatra, lo cual no hizo más que aumentar su rebeldía, dedicándose a la noble tarea de seducir romanos y todo bicho viviente que se le pusiera al alcance, en todos y cada uno de los viajes, que debía realizar para cumplir con las obligaciones que su posición le imponía.

Tras ir escalando peldaños en la sociedad romana, llegó hasta un tal Julio César, emperador romano de la época, que tardó en caer en sus redes, lo que ella tardó en mirarle. Fue tal el dominio que ejerció sobre el emperador, que no sólo intentó que los romanos la adoraran, si no que se dedicó a luchar contra los enemigos de Cleopatra, que no eran otros que sus propios hermanos, los que le quedaban, porque Ptolomeo XIII ya había pasado a mejor vida a manos de un Julio César inducido por Cleopatra. Como no podía ser de otra manera, el capricho de meterse en las sábanas de Cleopatra, le costó al emperador el odio de su pueblo y por consiguiente… la muerte.

Y tras Julio César, llegó Marco Antonio. Este sólo llegaba a general, pero fue suficiente para que Cleopatra lograra nuevos objetivos políticos para su pueblo y para sí misma. Aunque no les fue del todo bien y tuvieron que emigrar a la chabola que Cleopatra tenía en su tierra, donde siguió quitándose de en medio a todo aquel que supusiera un obstáculo en su reinado. Pero aquello duró lo que tenía que durar, o lo que es lo mismo, hasta que llegó otro romano, Octavio, aunque éste sólo se dejó seducir a medias y Cleopatra nunca pudo manejarle como a los anteriores.

Con tanto escarceo, su reino quedó algo descuidado, por decirlo finamente, y atravesó por una de las etapas de más hambre y miseria que recordaran los más viejos del lugar, lo cual no es mucho teniendo en cuenta que la edad de mortalidad no superaba los cuarenta años. No es de extrañar por lo tanto, que mirara hacia donde mirara, Cleopatra sólo viera enemigos dispuestos a quitarla de en medio a ella, y viviera inmersa en innumerables batallas que terminaron por minar su resistencia.

Todas esas circunstancias la condujeron a una depresión de caballo, lo que unido a la crisis de los cuarenta la llevó al suicidio. Su pueblo, agradeció sus servicios… envolviéndola en papel higiénico. Desagradecidos…

Pasaron muchas cosas más en su vida, pero eso… es otra historia.

17 de febrero de 2010

Personaje a examen.

Capítulo 5. Tarzán.

Se trata sin lugar a dudas de un personaje muy singular.


Dicen que fue criado por unos monos que le encontraron abandonado y desvalido en medio de la selva, y que con el paso del tiempo llegó a convertirse en uno de ellos.


Difícil de creer. Si tal afirmación fuera cierta, representó el caso de retroceso evolutivo más significativo de la historia de la humanidad. Pero lo cierto es que, aún no se sabe con exactitud, si se trataba de un hombre-mono, de un mono-hombre, o si simplemente era muy feo.

Pero tuvo un gran mérito, ya que no sólo fue capaz de, al menos, vivir como uno de ellos, si no que llegó a dominar su idioma con soltura y conseguir que le hicieran caso, convenciéndoles para que le dejaran ser su rey a cambio de una plantación de bananas. A partir de ese momento, se hizo conocer como “Tarzán de los monos” (no confundir con “Tarzán el del mono”, porque ese va de un centro de desintoxicación a otro sin necesidad de usar liana).

De él, nunca se podrá decir el conocido dicho “el mismo que viste y calza”, ya que como todo el mundo sabe, ni viste, ni calza, ya que el exiguo taparrabos que porta, no se puede considerar ni siquiera como prenda de vestir, si entendemos como tal a las prendas con las que uno se viste para salir a la calle. No sé ustedes, pero al menos yo no iría a trabajar en calzoncillos, y no lo digo porque sea pudoroso, no, si no lo hago es más que nada por no herir la sensibilidad de todo aquel que se cruzara conmigo por la calle.
Lo cierto es que no le gustaba demasiado andar, quizás fuera por el hecho de ir siempre descalzo, y para desplazarse utilizaba el cómodo medio de transporte, que representaban todas las lianas que colgaban de los árboles. Y lo utilizaba a todas horas, a pesar de que quedarse colgado de tal aparejo le causaba auténtico pavor, como lo prueba el hecho de que no podía evitar lanzar verdaderos gritos de pánico acompañando su balanceo, gritos que por otra parte, servían de aviso a todos los animales para que se apartaran y no se los llevara por delante.

Aparte de todo lo expuesto anteriormente, tuvo también el gran mérito, de conseguir convencer a una bella señorita, que respondía al nombre de Jane, que se encontró perdida en la selva, de que, no sólo se quedara a vivir con él, si no que además se dejara copular por alguien de quien ni siquiera podía asegurar que fuera de su misma especie. Afortunadamente los genes de ella eran más puros que los de Tarzán y sus hijos nacieron todo lo humano que se puede nacer en tales circunstancias…

Pero como todo enamorado, cometió el error de dejarse convencer para abandonar durante una temporada su hábitat natural, trasladándose junto a su compañera (me refiero a Jane, no a Chita), a la civilización menos civilizada que podríamos imaginar… Nueva York. Allí tardó menos de lo que tardó Paco Martínez Soria en pronunciar su famosa frase “la ciudad no es para mí”, y dando uno de sus conocidos gritos, porque volar en avión también le daba pánico, metió a Jane en su maleta (aunque no sé que llevaría en ella porque nunca usaba ropa), se subió en un bimotor con rumbo a la selva, y juró y perjuró que nunca más volvería a ponerse un pantalón…

Pero tras su regreso, el hecho de no volver a ponerse un pantalón, no le garantizó una vida feliz, ni muchísimo menos. El breve contacto con la selva de asfalto y ausente de lianas, le dejó graves secuelas psicológicas. Así, se le podía ver a menudo por la selva intentando dirigir el tráfico, servir como lo haría un camarero de una cafetería, o subido en un troco intentar conducirlo como si fuera un Alfa Romeo Spider, todo ello ante la atónita mirada de Chita, que empezó a registrar toda la choza buscando sustancias estupefacientes entre los enseres de Tarzán…

Tarzán hizo muchas más cosas en su vida, pero eso…es otra historia.

16 de diciembre de 2009

Personaje a exámen.

Capítulo 4. SANTA CLAUS.
(Ó Papá Noel, según de donde sea uno…).


Nuestro personaje de hoy, tiene mucho que ver con las fechas en que nos encontramos, ya que sólo se deja ver en ésta época. ¿Dónde está el resto del año?... ¡¡¡Yo qué sé!!! Ni que yo lo supiera todo. Dicen que cerca del polo norte, en los alrededores de Finlandia, por Laponia…pero todo es muy confuso, porque también se le ha podido ver habitando un ático cerca de Central Park en Nueva York…

Aparece en Navidad, con su característica barba blanca (lleva sin afeitarse desde los 23 años), con su típico traje rojo y blanco (no…, creo que no es del Atlético) desatendiendo a las indicaciones de su señora (quien no se cansa de repetirle que ya no está para andar haciendo tonterías con el trineo), para volar con su peculiar vehículo de casa en casa, en las que año tras año se empecina en entrar por la chimenea (en lugar de hacerlo por la puerta como todo el mundo, o si me apuras, por la ventana) dejando regalitos, que previamente le han sido solicitados por correo, email o sms (en teoría sólo atiende las peticiones de los que se han portado bien…, pero sólo en teoría, porque a mi alguna vez que he sido malo también me ha traído algún regalito…).

Y, claro, alguien que va repartiendo juguetes y regalos diversos a diestro y siniestro, está claro que tiene que tener una buena fuente de financiación. En su caso es la publicidad, prestando su imagen a cambio de unas fuertes sumas de dinero, que permitan que no caiga en la quiebra más absoluta. En 1930 firmó un contrato vitalicio para promocionar la ya archiconocida Coca-Cola, producto que siempre ha confiado en nuestro viejecito para representar su imagen por todo el mundo.

Nunca podré entender, porqué si se mete por todas las chimeneas habidas y por haber, siempre tiene el traje en perfecto estado de revista. Porque no me trago que todo el mundo tenga la chimenea limpia. Ni tampoco podré entender, como es posible que circulando en un trineo descapotable a una altura considerable, nunca se le vuele ese gorro tan ridículo que lleva puesto. Salvo que sea una prolongación de su cabeza ó que lo tenga cosido al pelo….

Lo que si sé, es que estamos hablando de un personaje de lo más pintoresco. Hace unos trescientos años que tiene 90, es decir, se estancó en esa edad de viejecito entrañable, y a pesar de todo, aún le conceden la renovación del permiso de conducir, que le permite usar su trineo volador. Bueno, nunca se ha sabido a ciencia cierta, si el que vuela es el trineo, o los renos que tiran de él. O ambos. Lo que nadie puede negar, es que siempre está de buen humor, ya que siempre se anuncia con su “HO! HO! HO!!”, aunque le esté cayendo nieve a kilos, y los renos le hayan abandonado…

Representa una dura competencia para los Reyes Magos de Oriente, una competencia un tanto desleal ya que está en clara ventaja, porque a día de hoy, los camellos de los Reyes no pueden volar, y eso representa un desgaste físico más que considerable, dada la edad de los protagonistas. A favor de Santa Claus, podríamos decir que sólo es uno y además sin pajes que le ayuden, pero eso a veces, también es una ventaja, ya que no discute con nadie y se lleva todo el protagonismo. Y lo demuestra el hecho de que el sólo, sea capaz de hacer el mismo trabajo que sus tres colegas orientales, y todo ello, al igual que ellos, en un solo día.

En fin, espero que nos siga amenizando las Navidades, al menos, otros 500 años más…, del resto de su vida se podrían decir muchas cosas, pero eso… es otra historia…

6 de noviembre de 2009

Personaje a exámen.

Capítulo 3: CRISTOBAL COLÓN

Nuestro personaje de hoy, pasó a la historia, según él mismo y los hermanos Pinzones, que eran unos marineros, por descubrir América.

Y tiene gracia el asunto, porque lo descubrió, precisamente, en América, y además, lo supo nada más llegar. Lo normal habría sido esperar a ver dónde demonios estaba, o preguntar a alguno de los que ya vivían allí, como hace cualquier hijo de vecino cuando llega a un sitio que no conoce…, pero él no, él demostrando su gran intuición, rápidamente supo que había llegado a América. Lo cual me hace pensar que tenía un sexto sentido, y que quizás, sólo quizás, ese sexto sentido en realidad fuera intuición femenina, y en contra de lo que se cree él era una mujer, o sea, ella.

Lo que no se sabe aún, es porqué el tío se fue tan lejos a descubrirla, teniendo a África mucho más cerca. De haber sido así, ahora sería mucho más barato para nosotros viajar a Las Vegas…, y a Nueva York ya ni te cuento…. Claro que, me habría gustado a mi ver la cara de la gente que ya estaba allí cuando el llegó. Supongo que le tomarían por otro loco con mallas y con afán de protagonismo, intentando apropiarse de lo que no era suyo. Creo que fue un claro caso de allanamiento de morada y plagio de descubrimiento.

Tampoco se sabe a ciencia cierta, cual era su nacionalidad, y se barajan las posibilidades de Italia o España como las más verosímiles. Personalmente, me inclino más por la italiana, ya que sólo un italiano puede ser tan hortera de seguir la moda de llevar un peinado como el suyo. Aunque dicho peinado, también podría tener su explicación si se confirmara la hipótesis de que fuera una mujer.

En realidad, el descubrimiento de América, fue el resultado de una mera casualidad. Cristóbal, en realidad, no se embarcó para descubrir nada, si no para intentar demostrar que la tierra era redonda. Nadie creía su teoría, más que nada porque su manera de demostrarlo, rompiendo un huevo en la cabeza de todo el que se ponía por delante, era completamente absurda. Aparte de no demostrar nada, dicha teoría sólo sirvió para que algún exaltado le propinara una paliza por haberle estropeado el peinado y alguna que otra multa por alteración del orden público. Así que buscó otra manera de demostrarlo más cívica y creíble, llegando a la conclusión, de que la mejor manera de demostrarlo, era dar una vuelta en redondo.

Pero claro, se dio de morros con América, y ahí cambiaron sus intenciones. En seguida intuyó, gracias a su maravillosa intuición, que descubrir América, le proporcionaría más beneficios, de los que iba a darle una tontería como demostrar que la tierra era redonda. Así que se instaló allí, alargó su apellido de Colón a Colonizador(Colón Izador de Banderas en lugares desconocidos), y fundó una república independiente a la que llamó Colombia en honor a sabe Dios qué… El resto de América, se lo ofreció a sus soberanos en España para que hicieran con ello lo que les viniera en gana, y estos hicieron con ello lo que mejor sabían hacer… perderlo a lo tonto, como quien pierde la virginidad un día de borrachera.

Aparte de ser un figurín en lo referente a moda y peinado, y un intruso para los que habían llegado antes que él a América, también era un mal educado. En contra de lo que dicen sus seguidores, la estatua que le levantaron en Barcelona, no está señalando hacia América y, según sus detractores, dicha estatua es una crítica a la mala educación que tenía, y destacaba la mala costumbre, de ir señalando a todo el mundo como si fueran malhechores, lo cual también le propició algún que otro linchamiento popular y el intento de un ofendido de cortarle el dedo índice sin anestesia.

Le pasaron más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.

14 de septiembre de 2009

Personaje a examen.


Capítlo 2: ADÁN


Personaje famoso por sus aventuras y desventuras narradas en la Biblia, lo cual, para los no creyentes supone que fue un personaje tan real como Pulgarcito, y que para los creyentes, esté considerado como el inicio de su árbol genealógico.

Cuenta entre sus más fieros detractores, con un tal Charles Darwin, cabecilla de los no creyentes, y promotor de una cruzada en pos de desprestigiar a nuestro protagonista, insistiendo, por un lado, en que Adán no fue el encargado de esparcir la semilla humana por el mundo, y por otro lado, en defender que fue un chimpancé salido quien lo hizo. No vamos a discutir aquí cual de las dos teorías fue la verdadera, más que nada porque ambas son igual de inverosímiles.

Adán fue una persona de origen humilde, tal y como se puede deducir de su vestuario habitual, lo cual no le impidió ser el único humano varón que ha vivido en el paraíso, en el de verdad. Allí fue el dueño y señor hasta que perdió la cabeza por una mujer, aunque algunos se empeñen en afirmar que lo que de verdad perdió fue una costilla. Nunca se le pudo hacer la autopsia para verificarlo, así que dejaremos nuestras conjeturas en que le pasó, lo que le pasa a cualquier hijo de vecino cuando ve a la vecina ligera de ropa…

Fue el culpable, entre otras muchas desgracias, de que hoy en día, muchos hombres, repudien la fruta, visto lo sucedido cuando a Adán le dio por darle un pequeño mordisquito a una inofensiva manzana. Aunque también hay quien dice, que lo de la manzana, fue invención de un recolector de frutas sin papeles, cabreado con lo poco que le pagaban, y que intentó de esta manera, desprestigiar el comercio frutal.

Su aspecto, siempre descuidado en el ámbito de la higiene personal, dio origen al dicho: “estás hecho un Adán”, lo cual sirvió, además, para que el movimiento hippy le tomara como referencia, tanto en el aspecto físico, como en el espiritual, llevando a su máxima expresión el lema del “amor libre”, siendo Adán era un auténtico devoto de tal lema. Fue éste el motivo de que en la biblia nos le presenten como el “esparcidor de semillas” antes mencionado, y la base en la que se apoyó tal teoría.

Según la biblia, si Adán se hubiera mantenido casto y puro en el paraíso, el hombre de hoy no pecaría. La verdad, creo que eso supone que Adán fue el hombre con más responsabilidad de la historia, y a la larga, demostró ser el más irresponsable con sus actos, de lo cual, yo no sé si alegrarme y hacerle un monumento, o por el contrario, cabrearme y ponerle a bajar de un burro. Que le juzgue otro, supone demasiada responsabilidad para un irresponsable como yo… ¿Será que llevo la sangre de Adán corriendo por mis venas?

En su vida ocurrieron muchas más cosas, pero eso, es otra historia…

6 de agosto de 2009

Personaje a examen.

Aunque aún queda un mes, este blog llega al umbral de los dos años. Aquí os he querido brindar la posibilidad de leer un poco de todo, más que nada porque tengo una mente variable, en ocasiones con tintes de incógnita, y como dicen que en la variedad está el gusto, nunca he querido ser monotemático.

Pero como dentro de toda variedad, siempre hay una constante, voy a aprovechar la efeméride para presentar unas secciones que publicaré en éste blog, y que serán monotemáticas. Regularmente os contaré la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, acerca de un personaje, sea leyenda o contemporáneo, con mayor o menor importancia histórica, pero que siempre recordaremos por algo que hizo, que le distinguió de los demás.
Así mismo, y como no somos los únicos habitantes de la Tierra, no me olvido del resto de especies animales, y regularmente también, hablaré en cada post de un animal, detallando alguna de sus desconocidas rarezas.
Tras hacer los honores y cortar la cinta (gracias, gracias, no hace falta que aplaudan), quedan inauguradas las secciones “Personaje a examen” y “Animalitos”.

Y el primer personaje a examen, es: Isaac Newton.

Conocido físico del siglo XVII y principios del XVIII, 17 Y 18 para los que no sepan Italiano (nacido antes de alguna guerra y muerto después de otra, pero eso es otra historia), llamado por sus congéneres con el sobrenombre de “El Vago”, por pasarse horas y horas sentado bajo los árboles.

Claro que si no hubiera estado sentado debajo de un árbol, no habría descubierto el secreto de la Ley de la Gravedad y su conocida fórmula: “Cuanto más grande es la manzana, más grave es la herida”.
Poco después, también defendió la teoría, de que “cualquier cuerpo que no tiene sujeción, tiende a caer por su propio peso”. Esta teoría, en principio fue aceptada…, después fue puesta en duda, cuando a un niño se le escapó un globo al cielo, y fue definitivamente descartada, cuando Sofía Loren se desnudó en público y puso en entredicho a los fabricantes de sujetadores.

Sus estudios más importantes fueron acerca de las leyes del movimiento, como La Dinámica, La Inercia, La acción-reacción…, etc. Lo cual demuestra que, o bien tenía una mente privilegiada, o bien nos estaba tomando el pelo, ya que resulta paradójico, que pudiera llegar a sacar tales conclusiones, sentado debajo de un árbol y sin moverse.
Con ellas, demostró básicamente, que si le das una patada a un balón, éste se mueve en la misma dirección en la que es empujado, o que si dos cuerpos chocan inician un movimiento de retroceso contrario a su dirección antes del impacto… Lo que os decía, todo un genio.

Tales teorías, también quedaron en entredicho, cuando intentó demostrarlas dándole una patada a una piedra de 90 kilos, demostrando sin embargo, que cuanto más grande es la piedra, más grande será la escayola, y que no hace falta fumarse la hierba, si no que es suficiente sentarse sobre ella, y si es bajo un árbol mayor será su efecto estupefaciente.

Hizo muchas más cosas en su vida, pero eso…, es otra historia…
Pd.: Espero y deseo, que nadie se sienta ofendido por todo lo escrito en éste capítulo y lo que escribiré en futuros capítulos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.