14 de septiembre de 2009

Personaje a examen.


Capítlo 2: ADÁN


Personaje famoso por sus aventuras y desventuras narradas en la Biblia, lo cual, para los no creyentes supone que fue un personaje tan real como Pulgarcito, y que para los creyentes, esté considerado como el inicio de su árbol genealógico.

Cuenta entre sus más fieros detractores, con un tal Charles Darwin, cabecilla de los no creyentes, y promotor de una cruzada en pos de desprestigiar a nuestro protagonista, insistiendo, por un lado, en que Adán no fue el encargado de esparcir la semilla humana por el mundo, y por otro lado, en defender que fue un chimpancé salido quien lo hizo. No vamos a discutir aquí cual de las dos teorías fue la verdadera, más que nada porque ambas son igual de inverosímiles.

Adán fue una persona de origen humilde, tal y como se puede deducir de su vestuario habitual, lo cual no le impidió ser el único humano varón que ha vivido en el paraíso, en el de verdad. Allí fue el dueño y señor hasta que perdió la cabeza por una mujer, aunque algunos se empeñen en afirmar que lo que de verdad perdió fue una costilla. Nunca se le pudo hacer la autopsia para verificarlo, así que dejaremos nuestras conjeturas en que le pasó, lo que le pasa a cualquier hijo de vecino cuando ve a la vecina ligera de ropa…

Fue el culpable, entre otras muchas desgracias, de que hoy en día, muchos hombres, repudien la fruta, visto lo sucedido cuando a Adán le dio por darle un pequeño mordisquito a una inofensiva manzana. Aunque también hay quien dice, que lo de la manzana, fue invención de un recolector de frutas sin papeles, cabreado con lo poco que le pagaban, y que intentó de esta manera, desprestigiar el comercio frutal.

Su aspecto, siempre descuidado en el ámbito de la higiene personal, dio origen al dicho: “estás hecho un Adán”, lo cual sirvió, además, para que el movimiento hippy le tomara como referencia, tanto en el aspecto físico, como en el espiritual, llevando a su máxima expresión el lema del “amor libre”, siendo Adán era un auténtico devoto de tal lema. Fue éste el motivo de que en la biblia nos le presenten como el “esparcidor de semillas” antes mencionado, y la base en la que se apoyó tal teoría.

Según la biblia, si Adán se hubiera mantenido casto y puro en el paraíso, el hombre de hoy no pecaría. La verdad, creo que eso supone que Adán fue el hombre con más responsabilidad de la historia, y a la larga, demostró ser el más irresponsable con sus actos, de lo cual, yo no sé si alegrarme y hacerle un monumento, o por el contrario, cabrearme y ponerle a bajar de un burro. Que le juzgue otro, supone demasiada responsabilidad para un irresponsable como yo… ¿Será que llevo la sangre de Adán corriendo por mis venas?

En su vida ocurrieron muchas más cosas, pero eso, es otra historia…

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