19 de febrero de 2017

Premios 20Blogs

Como todos los años, vuelven los premios 20 Blogs, de 20 minutos, en su XI edición (11 para los que no saben romano), para premiar a los mejores Blogs de la Blogosfera, en sus diferentes categorías. 




En mi extraño afán por hacer el ridículo, un sentido que hace tiempo  perdí y que espero no recuperar en mucho tiempo, vuelvo a participar inscribiendo a éste humilde Blog en la categoría de Humor. Seguramente, tal anuncio le habrá hecho gracia. Lo entiendo perfectamente, el tema en sí tiene bastante más gracia que éste Blog. Aun así, si éste Blog le hace gracia, y cree que es merecedor de su voto, puede votarlo sin ningún tipo de compromiso. No se preocupe, su nombre no aparecerá en ninguna lista de personas buscadas por la CIA, ni en la de ninguna otra agencia interestatal, ni tendrá que dar ningún tipo de explicaciones por ello, ya que los votos no quedan registrados de ninguna manera. Para motivarle convenientemente, votar es totalmente gratis, y eso, siempre es un aliciente de lo más atrayente… Además, para que no se queje, puede hacerlo de varias formas:

-Si ya es usted usuario registrado de 20minutos.es, puede hacerlo directamente pinchando en éste enlace.

-Si no está ya registrado como usuario de 20minutos.es, puede hacerlo registrándose con su cuenta de Facebook y votar pinchando en éste enlace. Sí, es el mismo enlace que se muestra en la opción anterior, como ve todos los caminos llevan a Roma.

Si tiene cualquier duda, no se quede con ella, tírela a la basura y pregunte, que para eso estoy yo. No estoy sólo para hacer el ridículo, si no también para aclarar cualquier tipo de duda que le pueda surgir.

Le doy mi palabra de que, ejercer su derecho al voto, será totalmente indoloro, incoloro e insípido y que no tiene ningún tipo de efecto secundario ni contra indicaciones que pongan en peligro su salud. Si quiere quedarse más tranquilo, puede leer el prospecto pinchando aquí.

No, perdón, me he equivocado de enlace, mejor pinche aquí…


Cualquier voto recibido por éste Blog, tendrá un agradecimiento eterno por parte de quien esto subscribe, pero no me pida más, porque como ya he comentado en alguna ocasión, tengo la mala costumbre de ser pobre, así que cualquier retribución monetaria queda descartada de antemano. Cualquier otro tipo de retribución, ya sea en especie o en carne… créame, no le interesa en absoluto. Gracias por anticipado.




16 de febrero de 2017

Reto 5 Líneas.

Me sumo al reto 5 Líneas ideado por Adella Brac en su Blog.

El reto consiste en escribir un micro-relato de cinco líneas cada mes, debiendo utilizar en él tres palabras  propuestas por Adella, y cuya temática será a libre elección del escritor. Reto en el que cualquiera que quiera puede participar y dejar su sello.

Aunque no dejé constancia aquí de ello, ya participé en Enero, y como quiera que siempre me gustaron estas iniciativas, creo que me convertiré en asiduo. Que Dios nos pille confesados…
Las palabras a utilizar en Febrero son: Consulta, Como y Nada.

Y ahí va mi simulacro de micro-relato:

"Como dos gotas de agua. Caminaban y sonreían. El destino, siempre caprichoso, quiso 
que se gestaran al mismo tiempo y en el mismo lugar. Dos gemelos que no se diferenciaban en nada. Ni siquiera Don Ramón, su médico de toda la vida, era capaz de distinguirlos. Por eso, cuando abandonaron la consulta, caminaban sonriendo divertidos por haber consumado, la infantil travesura de confundir a Don Ramón una vez más."




14 de febrero de 2017

Whiskypedia

Capítulo 7. Día de San Valentín.



El día de San Valentín es el día del “Love is in the air” por antonomasia, y a estas alturas de la vida, todo el mundo sabe lo que es: el día en que los comercios dedicados a la venta de flores hacen su Agosto en Febrero. El día en que su nivel de ventas sólo es comparable al alcanzado el día de todos los Santos. Por eso, no voy a descubrir nada que no se sepa ya del Día de San Valentín tal y como lo conocemos en la actualidad. Pero… ¿cuál es su verdadero origen y significado?

Es curioso, pero tiene bemoles que, como casi todas las festividades, fuera instaurada por un Papa allá por el año 496 D.C. (Después de Cristo para los agnósticos), más concretamente por el Papa Gelasius I (a quien llamaron Gelasius I sin ni siquiera saber si iba a haber más Gelasius posteriormente, y sin que ni siquiera llegara nunca a ser padre). Se desconocen los motivos que llevaron a este hombre a tener tal iniciativa, aunque todo apunta a que, además de ser un devoto de Dios, también era un devoto de un tal Valentín. Las malas lenguas dicen que su devoción llegó a convertirse en amor, pero eso está aún por demostrar.

Quiso la providencia que, algunos siglos más tarde, un poeta francés, sabe Dios porqué, en uno de sus poemas, hablara de ese Día de San Valentín como un día de festejo para todos los enamorados. Ya sabemos todos que Francia es un lugar donde  “L’amour” aplica su “in the air” en todo su esplendor. Tanto es así que, años más tarde, su rey Carlos VI (Carlos sexto para los que no saben romano), instauró que dicho día los cortesanos alfa compitieran en varias modalidades para conseguir pareja entre las doncellas cortesanas. Claro que por aquel entonces, ni siquiera era necesario que estuvieran enamorados, ni los unos ni las otras, así que el tema tuvo que evolucionar un par de tuercas más, para que el día de los enamorados… lo celebraran los enamorados.

Y fue en Inglaterra donde, a principios del siglo XIX (diecinueve para los que son de letras), empezó a comercializarse la festividad con la fabricación de tarjetas, que contenían ese tipo de frases que quedan tan bien cuando se dicen al oído de tu enamorada/o, para que cada cual se las regalara a su pareja, y que empezaron a dejar en las arcas de los grandes almacenes importantes sumas de dinero. Sabe Dios a quién se le ocurrió tal iniciativa, pero todo hace indicar que debió de ser algún antepasado del fundador de Harrowds…

Años más tarde, a la anglo-americana Esther Ángel Howland, se le ocurrió añadir a las tarjetas la imagen del ángel Cupido como símbolo de la festividad. Desconozco que se le pasaría por la cabeza a esta mujer para llegar a pensar que la imagen de dicho ángel, soltero y sin compromiso que se sepa, podía llegar a ser la imagen del amor. El caso es que la idea funcionó y hoy en día, en el día de San Valentín, un amplio porcentaje de la mitad de la humanidad, intenta demostrarle a otro amplio porcentaje de la otra mitad, que su amor por ella es incombustible e insuperable… El resto de días, por lo que se ve, no hace falta demostrarlo…


Podría contaros más cosas sobre el Día de San Valentín, pero para eso… ya está la Wikipedia. 






1 de febrero de 2017

Partes visibles...

Hay veces en que llamamos la atención de los demás, sin que ni siquiera nos lo propongamos y por mucho que uno se empeñe en pasar desapercibido. Y es que, algunas partes visibles de nuestro cuerpo, en ocasiones, actúan por su cuenta y atraen la atención de quienes nos rodean, sean conocidos o no.

Vale que también, si los que nos rodean, le echan un poco de imaginación al asunto, otras partes no visibles también pueden atraer su atención. Y es que la imaginación tiene un poder ilimitado y nos hace llegar a ver lo que no se puede ver y verlo de una forma totalmente irreal, porque se puede dar el caso, de que algunas de esas partes no visibles que imaginamos maravillosas, si estuvieran visibles… podrían incluso hasta pasar por casi invisibles. Pero estábamos hablando de las partes visibles, que se me va el santo al muslo y acabo desvariando…

Seguramente, usted tenga una parte visible de su cuerpo que llame poderosamente la atención de quienes le rodean, aunque es posible que ni siquiera sea consciente de ello. Todos la tenemos. Quiero decir que todos tenemos gente que nos rodea y que atraemos su atención… gracias a nuestra parte visible atrayente.

Seré un poco más directo: en mi caso son las orejas. No es porque sean excesivamente grandes, que lo son. Tampoco es porque estén en posición de puertas abiertas, que lo están. Si atrajeran poderosamente la atención de quien me rodea por alguna de esas dos razones, ocurriría siempre. Y no es el caso. Bueno, igual si es el caso, pero no soy consciente de que atraiga poderosamente la atención de quien me rodea siempre. Es posible, nadie me lo ha hecho notar nunca, así que vaya usted a saber, lo mismo se lo callan y disimulan mirando para otro lado… 

Tampoco son atrayentes porque las pueda mover voluntariamente, que puedo hacerlo, porque en ese caso sólo serían atrayentes para quien yo las quisiera mover voluntariamente.  Me preguntará entonces por qué sé que, en algunas ocasiones, mis orejas atraen poderosamente la atención de quien me rodea. Y si no me lo pregunta da igual, yo se lo cuento igualmente: su color.


Normalmente, su color no atrae la atención de nadie, porque es el mismo color que el resto de la cara, es decir, color cara de hombre de raza caucásica. Pero en algunas ocasiones, de manera totalmente involuntaria para mí y voluntaria para ellas, cambian de color. Suelen hacerlo sobre todo, cuando estoy en lugares cerrados con ambiente caldeado, curiosamente casi siempre con vino de por medio, y pasan a tener un color que se podría denominar rojo fuego. Tanto es así, que ha provocado, no sólo atraer poderosamente la atención de quien me rodea, si no que algunos de ellos, incluso se han planteado la posibilidad de salir corriendo en busca de un extintor… o dos. 

Afortunadamente, nunca ha hecho falta utilizarlos, pero si se fija en la imagen, hábilmente captada por alguien que me rodeaba en una ocasión, verá que no es una idea descabellada buscar un extintor… 







30 de enero de 2017

#ElTemaDeLaSemana

La iniciativa de @PapásBlogueros nos trae esta semana una cuestión peliaguda: La pareja tras ser padres.

Es innegable que la llegada de descendencia, altera totalmente la forma de vida de una pareja. Aunque sea una situación elegida, nuestro mundo tal y como lo conocíamos desaparece para dar paso a una nueva vida. En todos los aspectos imaginables. 

Y el aspecto sexual, que es lo primero en lo que se suele pensar, no iba a ser menos. También cambia sustancialmente, no nos vamos a engañar. Evidentemente ya no estamos solos en casa, ya no podemos campar a nuestras anchas, hay otras prioridades en las que emplear parte de nuestro tiempo y, sobre todo, en qué emplear nuestras desgastadas energías, lo cual hace que disminuya la frecuencia... Pero creo que todos estaremos de acuerdo en que, el sexo, es una de esas actividades para las que siempre se encuentra tiempo, si realmente se desea, y en contra de lo que se suele pensar, creo que se ve afectado en menor medida de lo que la llegada de descendencia afecta a otros aspectos.


Como por ejemplo: la convivencia. Esta puede llegar a hacerse complicada debido, sobre todo, a la disminución de tiempo libre. Aparte de que, de golpe, las decisiones a consensuar aumentan de forma exponencial, sobre todo en los primeros años, hay un aumento de actividades, que nos acortan los tiempos para hacer lo que antes hacíamos de una forma relajada. Eso hace aumentar el estrés y los nervios están a flor de piel más allá de lo aconsejable. Saber mantener la calma, durante esos momentos de tensión, resulta fundamental… para que siga habiendo pareja.











26 de enero de 2017

#ElTemaDeLaSemana

Esta semana, los amigos de @PapásBlogueros nos plantean la siguiente cuestión: “El embarazo desde la perspectiva de la pareja”. O lo que es lo mismo, como lo vivió un servidor, sin barriga ni nada que llevar a cuestas y a la sombra de la embarazada…

Nuestro primer y único embarazo, lo viví con ilusión y temor por partida doble, ya que fue embarazo doble. Al final, resultó ser bastante tranquilo contra todo pronóstico, porque como todos los embarazos gemelares, fue considerado embarazo de riesgo desde el primer momento y fuimos atendidos tal y como la situación requería. Con emoción, vimos cómo crecía semana a semana la barriga con algún que otro sobresalto, producto más que nada de la inexperiencia, ya que todo lo que nos alarmaba fue considerado, a posteriori, por parte de los médicos, como algo normal en un embarazo de tales características, ya que todas las revisiones periódicas dieron un resultado totalmente normal.

En esas circunstancias todo es nuevo, y uno, desde su papel secundario, a veces sentía bastante impotencia, ya que por mucho que “estés ahí”, no puedes hacer nada más que no sea ayudarla a levantarse, como consecuencia de la dificultad para moverse a medida que aumentaba el peso de la barriga, y agarrarla de la mano cada vez que le daba la ciática… En fin, como podéis observar, nada fuera de lo común, quizás un poco más acentuado que en un embarazo normal, pero sin demasiadas complicaciones.

La ilusión y emoción, con la que observábamos a aquellos dos bultos deformar con sus movimientos la barriga por varios sitios, dieron paso también a algunos momentos de angustia, cuando veíamos que sólo uno de los dos bebés se movía. A veces, durante un buen rato, sólo uno daba señales de vida. Angustia que no desaparecía hasta que se movía el otro a fuerza de llamarle y pasar la mano por el otro lado de la barriga… Con el tiempo, nos dimos cuenta de que todo era producto de lo saltimbanqui que era el crío, que con las volteretas que daba tenía a la cría arrinconada y sin atrever a moverse….

De todo eso, va a hacer ya doce años, y no guardo muchas fotos del acontecimiento, pero sí está entre ellas la última que nos hicimos dos días antes de que los bebés vieran la luz por primera vez…




Como muchos otros embarazos de este tipo, sólo duró ocho meses, finalizando con una cesárea programada, pero eso... ya fue otra historia.



23 de enero de 2017

Esa puerta...

En este preciso momento, en cualquier lugar del mundo, un hombre estará intentando abrir una puerta. Y seguramente también una mujer esté haciendo lo mismo en otro lugar… Y digo que lo están intentando, porque no siempre se consigue…

Lo consigan o no, lo que está claro es que ambos lo intentan porque tienen alguna razón que les impulsa a hacerlo. Las razones pueden ser muy variadas y es posible, sólo posible, que algunas de esas razones sean muy distintas. Sin embargo, estoy seguro de que ambos coinciden en la razón principal que les motiva a abrir la puerta. Lo sé perfectamente. Y usted también lo sabe, aunque ni siquiera se haya parado a pensarlo. Sí, eso es, la principal razón de que ambos estén intentando abrir la puerta, es que dicha puerta está cerrada…

Coincidirá conmigo en que resulta bastante difícil intentar abrir una puerta si no está cerrada. O mejor dicho, lo que resulta difícil, si la puerta no está cerrada, es conseguir abrirla, intentarlo es bastante fácil, absurdo, pero fácil, se lo aseguro. De hecho, yo mismo, que no soy nada especial, siempre que he visto una puerta abierta, he conseguido intentar abrirla. Claro que, finalmente, sólo he conseguido abrirla un poco más de lo que ya estaba…

Ahora bien, llegados a este punto, y antes de seguir quemando inútilmente neuronas sobre el tema, deberíamos aclarar una cuestión verdaderamente importante: ¿Realmente cuando abrimos o cerramos una puerta, estamos abriendo o cerrando una puerta?...

Sí, ya lo sé, es lo que se dice, y siempre nos referimos en los términos “abrimos la puerta”, cada vez que vamos a entrar en una habitación o un edificio cualquiera. Sobre todo cuando “creemos” que la puerta está cerrada. Sin embargo… ¿es la puerta quien está cerrada… o es la habitación, o edificio cualquiera, quien está cerrado?...

Ese es el quid de la cuestión, en realidad es la habitación la que está cerrada, y la puerta, simplemente, se encuentra en una posición en la que está tapando el único hueco que hay para entrar en dicha habitación. Vale, sí, también dicha habitación o edificio cualquiera, puede tener otro hueco en forma de ventana, y usted también tendrá la alternativa de intentar entrar en la habitación por la ventana, pero para eso tendría que abrir la habitación por el hueco de la ventana. Aunque no sé porque quiere usted intentar entrar por el hueco de la ventana pudiendo entrar tranquilamente por el hueco que tapa la puerta como hace todo el mundo. Bueno, vale, si no consigue abrir la habitación por el hueco de la puerta, es lógico que intente abrirla por el hueco de la ventana, pero créame, las ventanas, por norma general, suelen abrirse… perdón, quiero decir que las habitaciones, o edificios cualesquiera, suelen abrirse por el hueco de la ventana desde dentro, y usted está fuera de la habitación, así que la única opción que tendría para abrir la habitación, o edificio cualquiera, desde fuera sería romper la ventana….¿Cómo que no está fuera de la habitación? Entonces, si está dentro de la habitación ¿para qué quiere entrar en la habitación?... ¿De verdad cree que puede entrar en la habitación estando dentro de la habitación?...


En fin, volvamos al principio… En este preciso momento, un hombre o una mujer, en cualquier lugar del mundo, intenta abrir una habitación, o edificio cualquiera, por el hueco que hay en la puerta…








18 de enero de 2017

#ElTemaDeLaSemana. ¿Por qué quise ser padre?

Me apunto a la iniciativa bloguera descubierta en el blog de Papácangrejo, creada por @PapásBlogueros , quienes con su propuesta “El tema de la semana”, lanzan al aire una pregunta semanal para que todo aquel que quiera la recoja al vuelo,  y de manera escueta acepte responderla. Me parece una buena manera de que, poco a poco, los blogueros nos vayamos conociendo más y también, por qué no, de que todos nos vayamos conociendo un poco más a nosotros mismos, ya que, algunas de las preguntas, ni siquiera nos las hemos llegado a plantear en primera persona.

La pregunta de esta semana es: “¿Porqué quise ser padre?”

Sin lugar a dudas, una buena pregunta… Ahí va mi “escueta” respuesta:

A todo niño le preguntan alguna vez “¿qué quieres ser de mayor?”… Yo cuando era pequeño, de mayor quería ser adulto… y padre. Lo de llegar a ser adulto no sé cuándo o si podré llegar a conseguirlo, pero si he cumplido el sueño de ser padre.

¿Por qué quise ser padre? Sencillamente, porque quería poder vivir algo, que tenía la intuición de que sería algo grande. Cuando por fin lo conseguí, me di cuenta de que me equivocaba. Ser padre no era algo grande, sino que descubrí que ser padre es lo más importante que un hombre puede llegar a ser. Lo que sentí ese día, ya lo conté en este post hace algunos años. Ahora que han pasado casi doce años de aquel día, me reafirmo en mi deseo de querer ser padre. Un hombre puede llegar a ser muchas más cosas. Puede llegar a ser contable, bombero o médico… incluso presidente, pero nada es comparable a la experiencia de ser padre…

Y quise ser padre, porque siempre tuve la certeza, de que lo más bonito que uno puede hacer en su vida es crear, y nada mejor que crear una vida, aunque sólo sea de una manera un tanto secundaria,  para después darle sentido a medida que esa vida crece.  Y para mí es más que suficiente haber participado de manera secundaria en la creación de mis hijos. No necesito más, porque sólo hay algo más importante que ser padre: ser madre, notar como esa vida creada nace en su interior… Por razones obvias, nunca conseguiré llegar a ser madre, así que todo lo que mi naturaleza me permitía conseguir ya lo he alcanzado…


Ahora, ya sólo me queda disfrutar de ello día a día…







16 de enero de 2017

Hombres, Mujeres y compañía... IV

Seguimos analizando las diferentes maneras, con las que Hombres y Mujeres afrontan diferentes actividades cotidianas. Como siempre, lo haremos con carácter general y sabiendo que siempre hay excepciones excepcionales…

Existe la creencia popular, de que los Hombres  no pueden hacer dos cosas a la vez. Sin embargo, los machos humanos, no sólo pueden hacer dos cosas a la vez, si no que pueden hacer varias cosas más a la vez, y equipararse de esa manera a las mujeres. Las hembras humanas ya sabemos todos que son perfectamente capaces de combinar varias actividades a la vez con total éxito, pero los hombres, bastante más incapaces, sólo son capaces de hacerlo… mientras duermen.

Sí, ya sé que es un hallazgo sorprendente, pero el hombre, es perfectamente capaz de simultanear varias actividades al mismo tiempo que duermen, como por ejemplo, roncar, toser, caerse de la cama… e incluso soñar o hablar en sueños, y todo al mismo tiempo. Cierto es que las mujeres, no sólo pueden hacerlo también, sino que también lo hacen, así que en ese sentido no nos diferenciamos en nada los unos de las otras. Incluso ambos géneros suelen dormir con los ojos cerrados.

Ahora bien, en lo que se refiere a movilidad, el hombre tiene una dificultad añadida que superar, ya que la mujer suele pegarse a él cual mochila dominguera entorpeciendo enormemente sus posibles movimientos. La mujer, aparte de dormir, roncar, soñar y todo lo que se le ocurra, es capaz también de reptar por la cama hasta pegarse al hombre.

Da igual que éste se encuentre en el centro de la cama o, como se suele decir, en el larguero de la misma,  la mujer siempre será capaz de encontrar la manera de pegarse a él, ya sea con la intención de utilizarle como estufa,  ya sea para que no se le escape… o vaya usted a saber con qué noble intención, pero siempre consigue su propósito de atenazarle con brazos y piernas. Lo cual a veces provoca que el hombre haga una de las actividades que puede hacer mientras duerme:  intentar separarse… y caerse de la cama.

Mi experiencia personal, me ha llevado a cuestionarme seriamente, si las mujeres antes de meterse a la cama, aparte de desmaquillarse en el baño y otros menesteres femeninos, no se van también a la cocina a meter los pies un rato en la nevera. Porque me parece increíble que, alguien que ha estado con calcetines de invierno puestos, justo hasta el momento de meterse a la cama, los tenga más fríos que Juanito Oyarzábal en cualquiera de sus aventuras en el Everest, mientras que uno, que ha llevado unos calcetines similares y durante el mismo tiempo, los tiene calientes. O mejor dicho, los tenía calientes, porque en cuestión de tres nanosegundos están tan fríos que empiezas a temer que posiblemente la noche acabe con la amputación de algún dedo congelado…


En fin, si usted es hombre, sepa que por muy grande que sea la cama y por mucha manta térmica que ponga, siempre notará algo en su espalda y el frío polar adueñándose de sus calientes pies…






11 de enero de 2017

Escaleras

A veces me paro a pensar. 

Lo hago con disimulo, pocas, la verdad, porque la mayoría de las veces desvarío o divago. No, no le estoy diciendo que diga “vago”, me refiero a divago del verbo divagar, que no tiene nada que ver con el verbo vaguear. Bueno es posible que sí tenga que ver,  ya que muchos vagos tienen mucho tiempo libre y… divagan. En fin, que me estoy yendo por las ramas y voy a terminar cayéndome del árbol.

Como iba diciendo, a veces me paro a pensar, desvariar o divagar. No quiero decir que vaya andando y me pare, no, dejo lo que estoy haciendo y me paro a pensar, como hombre que soy, no puedo hacer dos cosas a la vez.  Y hoy me ha dado por desvariar acerca de una cuestión trascendental: ¿Se ha parado usted alguna vez a pensar, la cantidad de veces que ha subido por las escaleras de su casa? Yo sí. No me pregunte porqué, pero lo he hecho. 

Sí, sé que es raro. Y no sólo es raro el hecho de pararme a pensar en cuántas veces he subido por las escaleras de mi casa, sino que también es raro el hecho de pararme a pensar. Y esta vez no me he conformado con eso, sino que además, también me he parado a pensar en las veces que las he bajado. Y he llegado a la conclusión de que son las mismas. No sólo son las mismas escaleras, sino que además las he subido las mismas veces que las he bajado. Es decir, muchas. Demasiadas. Sin importar si lo he hecho deprisa o despacio, aunque seguramente las baje más rápido de lo que las subo.

 Y he llegado a esa conclusión yo solito, porque si empleamos sólo un poco de lógica, siempre que subimos unas escaleras, tarde o temprano las volvemos a bajar. Salvo que no vuelva usted a salir de casa, lo cual me parece algo bastante improbable, y por mucho que ahora se pueda comprar de casi todo sin salir de casa, siempre habrá algún motivo para que vuelva a convertirse en peatón…

Posiblemente, me dirá que usted vive en un tercer piso con ascensor. En ese caso usted no sólo no cuenta y queda excluido del juego, sino que además estoy completamente seguro de que habrá bajado las escaleras bastantes más veces de las que las ha subido. ¿Cierto o no?... Lo suponía. Pero los que vivimos en una casa de pueblo, de las de toda la vida, de las que eran el único tipo de vivienda hasta que a alguien se le ocurrió amontonar pisos unos encima de otros, y además dicha casa es una casa con dos plantas y buhardilla, tenemos la costumbre de subir siempre andando por las escaleras. Y también las bajamos andando, más que nada, porque no tenemos ascensor.

Posiblemente, me dirá que hay gente que, viviendo en una casa como la mía, si que tiene ascensor… Cierto, algunos casos hay y no voy a negar la evidencia. Pero no me negará, que dicha gente, es gente asquerosamente rica. O escandalosamente rica, llámelo como quiera. Y además, asquerosamente vaga. O escandalosamente vaga. Y yo no soy escandalosamente vago. Un poco quizás sí, eso dice mi mujer, pero no soy escandalosamente vago. Tampoco asquerosamente vago. Ni tampoco soy asquerosamente rico. Ni escandalosamente rico. Bueno, es posible y sólo posible, que esté rico de sabor, pero vaya usted a saber, nunca me ha dado por probarme y… ¡OIGA!... pero… ¿QUÉ HACE?... ¡no me muerda cacho animal!, que sólo tengo dos brazos, y además sólo tengo uno derecho…


En fin, suba las veces que suba las escaleras, y las baje las veces que las baje, hágalo con cuidado no vaya a caerse, piense en la cantidad de veces que le quedan por subirlas… o bajarlas. 






8 de enero de 2017

El Vídeo del Domingo

Hoy dedicaré esta sección a mis amigos de Numabela.

Un grupo, que poco a poco, va cumpliendo sueños a base de esfuerzo y trabajo. Su álbum "Libertad en construcción" es para enmarcar. El vídeo de hoy presenta a la canción que da título al disco y si no lo habéis visto ni escuchado en los 40 principales, es básicamente porque para que dicha cadena te haga caso, hay que tener un padrino que vaya abriendo paso a base de pasta gansa....

Con la colaboración de Jesús Cifuentes (Celtas Cortos), y rodeados de paisajes cántabros, Folk and Roll puro, ahí lo tenéis para disfrutarlo...