8 de mayo de 2016

El vídeo del Domingo.

Un tema que pone los pelos de punta. Sobre todo de quien tenga pelos. Un temazo de uno de los mejores.

Lo pueden llamar premonición o como quieran..., simplemente espectacular.








3 de mayo de 2016

Personaje a exámen.

Capítulo 15. Albert Einstein.



Nuestro personaje de hoy, pasó a la historia gracias a su pasión. Más concretamente a su pasión por la Física. Como no podía ser de otra manera, su pasión le llevó de la mano a convertirse en Físico. Lo cual resulta, cuanto menos curioso, ya que nadie en su entorno llegó nunca a creer que destacara por su físico, considerado más abstracto que físico.

Se convirtió en el Físico más conocido y popular del siglo XX (20, para los que no saben romano), aunque, al menos yo, no sabría decir en qué nacionalidad encasillarle, ya que, aparte de la pasión por la Física, también tenía una pasión desmedida en coleccionar nacionalidades. Dicho afán nacionalista, o anti nacionalista según se mire, le llevó a tener cuatro nacionalidades diferentes. 

Fue tal su extravagancia en ese sentido, que incluso durante cinco años, de 1896 hasta 1901, fue apátrida, es decir, no tuvo nacionalidad alguna… Las malas lenguas afirman que, dicho baile de nacionalidades, tuvo su origen en su luna de miel, consistente en un tour por Europa, de esos en los que hoy en día no tienes tiempo ni para mear, pero que por aquel entonces, por lo que se ve, tenías tiempo de jurar la constitución de cada país nada más pasar la frontera…

Así, pasó de ser alemán a ser apátrida, después suizo, seguidamente austríaco, para finalmente volver a ser alemán. Pero como además de ser todo eso, también era judío, el jodío tuvo que emigrar a Estados Unidos cuando su compatriota Hitler se lió la manta a la cabeza, y le dio por perseguir a todo judío viviente. Cuando digo su compatriota, es porque durante unos años ambos fueron austríacos… y alemanes. Evidentemente y como no podía ser de otra manera, nada más pisar suelo americano… se nacionalizó americano.

Pero ya para entonces, el bueno de Einstein, contaba con una dilatada experiencia en hallazgos científicos. Su primer trabajo reconocido data de 1901, justo cuando se convirtió en suizo, y dado que dicho trabajo, fue un estudio científico sobre la atracción capilar, también fue justo cuando se convirtió en peludo e inmortalizó para siempre su peculiar peinado. Se desconoce cuáles fueron los métodos empleados en dicho estudio, pero fuentes anónimas afirman que consistieron en introducir dos dedos en un enchufe. Vaya usted a saber.

Lo que sí está claro es que, éste primer estudio científico de la atracción capilar, fue de largo el estudio más comprensible y mejor aceptado por la comunidad científica de todos los que realizó Einstein. A partir de ahí, no sé si tendría algo que ver su final aspecto, empezaron a tomarle por loco. O como el mismo matizó posteriormente “relativamente loco”. Y le tomaron por más loco aún, ya que nadie entendía aquello de “relativo” y su extraña teoría de la relatividad…


Os podría contar más cosas sobre Albert Einstein, pero para eso ya está la Wikipedia…





21 de abril de 2016

D.E.P.





Adios a un genio


D.E.P.









1 de abril de 2016

Actitudes

Un hombre circulaba con su vehículo.

Circulaba despacio. Y no circulaba despacio porque no quisiera circular más rápido, ni tampoco porque su vehículo no tuviera capacidad para ello. Era un vehículo normal, con un motor apto para circular más rápido, con un volante adecuado para dirigirlo de una manera conveniente por la carretera y que, incluso, tenía cuatro ruedas en perfecto estado para deslizarse por la misma. Sin embargo, por circunstancias ajenas a todo ello, no podía circular más rápido.

Y su actitud era, la actitud que tiene alguien, cuando, aún conduciendo un vehículo con capacidad para circular rápido, se ve obligado a circular más despacio de lo que a él le gustaría circular, es decir, una actitud desesperada. Su actitud era la consecuencia de haber salido tarde de su domicilio. Demasiado tarde. Y como si con ello llegara a conseguir circular más rápido, de su boca salían improperios irreproducibles, su mano derecha se desplazaba alternativamente del volante a la palanca de cambios, buscaba continuamente la manera de adelantar y sus ojos intentaban ver más allá del coche que tenía delante…

El coche que tenía delante circulaba a la misma velocidad. También era un coche capaz de circular más rápido y, aunque su conductora también hubiera preferido ir más rápido, tampoco podía hacerlo. A pesar de ello, mientras conducía, acompañaba animada con su voz, la canción que escupía la radio, sin hacerle ningún caso al velocímetro de su coche, adoptando una actitud de  serenidad y sosiego. Porque realmente no necesitaba ir más rápido, había salido de casa con tiempo suficiente para no necesitar ir más rápido y pacientemente circulaba sin perder de vista al vehículo que llevaba delante…

El vehículo que llevaba delante, obviamente, circulaba a la misma velocidad y tampoco podía ir más rápido. Pero a diferencia de los otros dos vehículos, no llevaba ningún otro vehículo delante de él, y aunque su conductor también habría querido circular más rápido, no lo hacía porque el motor de su vehículo no se lo permitía. Se trataba de un vehículo agrícola con remolque incluido, y por más que su conductor pisaba el acelerador no aumentaba la velocidad. La suya era una actitud de resignación, la actitud del trabajador que sabe que terminará demasiado tarde su labor por culpa de que su vehículo no podía circular más rápido. A pesar de ello, se arrimaba todo lo que podía al margen derecho de la carretera, con el noble objetivo de facilitar a los otros vehículos que pudieran adelantarle. Sin embargo, el  que quería adelantarle no podía, porque estaba demasiado lejos como para intentarlo, y el que podía no quería, porque, simplemente, no lo necesitaba…

Moraleja: Conducir despacio no siempre es voluntario, ni tampoco resulta siempre desesperante. Sin embargo, salir antes de casa si es voluntario y nunca desesperante. Así que, si no quieres tener prisa, sal antes de casa. 







Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes.


 

2 de marzo de 2016

Aromatizarse...

Que la estupidez humana no tiene límites es un hecho sobradamente contrastado.

Ni siquiera tenemos que hacer grandes esfuerzos para verificarlo, ya que cada día surge alguien empeñado en darnos pruebas que lo confirme. El globo terráqueo es tan extenso y está tan poblado, que en cualquier lugar y en cualquier momento, puede aparecer alguien que, guiado por su santa inspiración, pone en “funcionamiento” todo su “intelecto” para crear un nuevo invento y conseguir dejarnos, una vez más, con la boca abierta. Y sí, ha vuelto a pasar.

Es probable que usted haya oído hablar del  “Flatulence Deodorizer”. Si no es así, no se preocupe, que ya estoy yo aquí para arrojar un rayo de conocimiento y descubrirle de qué se trata. Evidentemente el invento no es español, ya que de ser así se habría llamado “Aromatizador de Flatulencias”. Seguro que ya sabe por dónde van los tiros. Sí, por ahí abajo. Vea la foto:




Y yo pregunto, ¿de verdad cree el inventor que esta mierda de invento va a aromatizar nuestras flatulencias? ¿De verdad se cree, que el devastador efecto que provoca la ingesta de ciertos alimentos, va a ser amortiguada y disimulada por una mierda de parche con olor a menta? Para mí que este hombre se alimenta de pan y agua. Pero no agua del grifo, no, agua embotellada de la que no tiene impurezas, de la que produce una mierda de flatulencias en lugar de producir flatulencias de mierda.

Pero no es su eficacia, lo que más dudas puede llegar a generar, ya que, en caso de que realmente fuera eficaz, dudo mucho que llegue a superar la prueba de la comodidad. No sé si algún día llegaré a usar algo así, pero estoy seguro de que me va a resultar bastante incómodo llevar eso pegado al culo. Ni siquiera me consuela el hecho de que no tendría que llevarlo adherido a la piel y sufrir una mini depilación cada vez que tuviera que sustituirlo, porque llevarlo pegado a los calzoncillos me parece igualmente incómodo. El hecho de su colocación también me produce dudas ya que… ¿cómo se lo colocarán aquellas mujeres que utilicen tanga? Porque aunque no nos lo creamos, todos los culos, incluso los culos maravillosos, producen flatulencias varias… Vale que el tema compresas se puede solucionar con tampax, pero en este sentido, aún no se sabe si habrá un Flatulence Deodorizer especial tangas… Lo que sí es seguro es la inviabilidad de un tampax rectal, porque haría “efecto tapón”, lo cual supondría un riesgo para la integridad física del individuo así como de todos aquellos que le rodean…

Demasiadas dudas… Lo que es seguro es que, seguramente suponga un importante desembolso económico para todo aquel que se decida a utilizarlo, porque, la verdad, por mucha menta que lleve impregnada… ¿para cuantas flatulencias servirá?, o mejor dicho, ¿cuántas flatulencias soportará antes de que las flatulencias vuelvan a oler… a flatulencias? Ya le digo yo que, al menos en mi caso, aguantaría más bien pocas…




Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes… 






28 de enero de 2016

Asesinato?

La curiosidad mató al gato. Eso dicen...

Y yo me lo creo totalmente. Quizás sólo sean burdas difamaciones, quién sabe, pero cuando el río suena es que algo de verdad hay en ello. No creo que todos los que lo afirman, y son muchos, estén equivocados.

Además,  los antecedentes de la curiosidad no dicen mucho en su favor. Vamos, que un poco asesina sí que es. Es posible que el gato, fuera curioso además de felino, y se metiera donde no le llamaban, pero no me negará que la curiosidad se pasó tres pueblos. Habría bastado con que le metiera debajo del grifo y le diera un escarmiento al pobre gato, pero cuando se es de gatillo fácil, se pierden los papeles con suma facilidad.

Y cuando se es un poco asesino y se pierden los papeles, no se queman las patatas, no, si no que alguien muere. En este caso el gato, pero podría haber sido usted mismo, que no anda a cuatro patas, pero curioso también lo es un rato, porque si no a ver a qué cuento está leyendo esto. Bueno, igual estoy equivocado. Quiero decir que a lo mejor me equivoco y usted sí que anda a cuatro patas. Si es así da igual, no importa, está científicamente demostrado que se puede ser igual de curioso andando a cuatro o a dos patas. Y si no que se lo digan al pobre gato, que no tuvo tiempo ni de maullar un “perdón, sólo pasaba por aquí…”.

Lo que aún no ha sido determinado, es si el acto llevado a cabo por la curiosidad, fue perpetrado con premeditación y alevosía, o si, por el contrario, sólo fue el resultado de un acto involuntario que desembocó en accidente. La naturaleza del acto, determinará si dicho acto es considerado asesinato o, por el contrario, simplemente un gaticidio. Todo está bastante confuso, pero pensando un poco, solo un poco, llegaremos a la conclusión de que para matar a un gato, que todo el mundo sabe que los gatos tienen siete vidas, hace falta perseverancia, lo cual implica una cierta intención de cometer el acto. En realidad implica tener toda la intención.

Claro que, para llegar a esa conclusión, deberíamos confirmar antes que el gato no había consumido ya sus seis primeras vidas, lo cual, querido amigo, resulta una labor bastante complicada dado el anonimato del gato. Si se hubiera tratado de un gato famoso, como por ejemplo Garfield o el Gato con botas, de los que se tiene una referencia bastante completa de su biografía, podríamos haber llegado a una conclusión más o menos acertada, pero siendo un gato anónimo, no creo que eso sea posible.


Compadezco al juez a quien corresponda juzgar el caso, porque me da en la nariz que testimonios de testigos fiables va a tener pocos, por no decir ninguno. Usted haga lo que quiera, pero yo me estoy planteando muy seriamente alejarme de la curiosidad.  






12 de enero de 2016

Whiskypedia.

Capítulo 6. El Orinal.

El Orinal no deja de ser un invento más, de los vulgarmente conocidos como “hijos de la vagancia del ser humano”.

Y éste, además, lo es en su máxima expresión, ya que fue ideado por alguien, tan anónimo como vago que, estando tumbado plácidamente en su cama y sin ninguna intención de levantarse en las siguientes 354 horas, al sentir como su vejiga pedía a gritos una pronta evacuación,  ni corto ni perezoso, agarró un zapato del lado derecho de su cama y apuntando a él con su miembro urinario, empezó a aliviarse dentro del mismo. Alivio que se convirtió en desasosiego, al percatarse de que un solo zapato, no sería un recipiente lo suficientemente grande para albergar semejante cantidad de… alivio. Así que, suspendiendo temporalmente la secreción de su agüita amarilla, agarró el otro recipiente que más cerca tenía… el otro zapato, consiguiendo así, poner fin a su odisea.

Se dio cuenta entonces de que, en caso de tener otra necesidad fisiológica similar, o lo que sería peor, de cualquier otro tipo, ya no le quedarían zapatos, ni grandes ni pequeños, con los que hacerle frente a la situación, y decidió por su cuenta y riesgo buscar un recipiente algo más grande antes de volver a tumbarse en la cama, siendo lo único que encontró, un cuenco de barro para calentar la comida que tenía en la cocina. Sucio, por supuesto,  llevaba varios días sin fregar, pero útil para su propósito, al fin y al cabo.

Así fue, más o menos y a grandes rasgos, como nació el Orinal, un invento bastante original y cuyo nombre, Olinal en su forma más primitiva, proviene del verbo orinar… en chino, lo cual, deja como únicos sospechosos de su invención a los chinos. Y sí, eso es lo más sorprendente de todo el asunto, que su invención se originara en un país, donde los vagos son repudiados y desposeídos de sus rasgos orientales, para que se les pueda considerar un occidental más, y que incluso pueda pasar por un español más.

Eso sí, los chinos no renegaron del genial invento y, no sólo le dieron el debido uso, sino que además, lo comercializaron como en ellos es habitual, exportación a lo bestia y a precio de higo chumbo, siendo suministrada, además, cada unidad, conjuntamente con un par de cómodos tapones para la nariz… por motivos tan obvios como olorosos.

En la actualidad, su uso ha perdido fuerza en la versión adulta, pero ha pasado a convertirse en el mejor amigo de los niños, muy por encima de Bob Esponja y Dora la Exploradora.
También hay quien sostiene que, el orinal, fue el padre del término “orinar”, y que dicho término,  nació para referirse a la acción de miccionar en el orinal, pero eso son simples rumorologías de la telebasura.


Podría contarles muchas más cosas sobre el Orinal, pero para eso… ya está la Wikypedia.







4 de enero de 2016

¿Hola?

¿Hola?...  ¿Hay alguien ahí?... Ah!, menos mal que sigue por aquí, pensé que se habría aburrido de esperar y se habría largado a leer algo por la blogosfera.

Créame que no se lo reprocharía y, hasta cierto punto lo entendería. Cinco meses sin contarle nada significa demasiado tiempo de espera sin hacer nada, incluso hasta para un funcionario. Así que le agradezco enormemente todo este tiempo de espera.

¿Qué porqué vuelvo ahora a contarle chorradas varias? No es que tenga mucho que contar, salvo que soy 5 meses más viejo. Supongo que igual que usted, no crea que soy el único que envejece. Pero lo cierto es que, todo bloguero, llega un momento en el que se plantea el seguir contando tonterías, cerrar el quiosco, o, simplemente, dejar de contar tonterías. Yo acabo de pasar ese momento, y me he inclinado por la primera opción, es decir, seguir contando tonterías para usted y para todo el que quiera leerlo.

¿Por qué? Básicamente porque, tras ocho años contando tonterías, le tengo demasiado cariño a este blog como para eliminarlo. Y como quiera que siempre he odiado a los blogs fantasmas, que navegan a la deriva por la blogosfera, sin que nadie escriba en ellos, sólo me queda la opción de seguir contando tonterías… Sí, lo sé, usted no tiene porqué sufrir leyendo mis tonterías, pero qué quiere que le diga, si sigue por aquí significa que un poco masoquista sí que es eh?... Tal y como dice el refrán “año nuevo, vida nueva”, voy a comenzar el año volviendo a escribir tonterías varias para todo aquel que quiera sufrirlas.

Es posible, y sólo posible, que, si usted ha rebasado ya la barrera de los cuarenta, con mayor o menor amplitud, haya sentido el impulso, por vaya usted a saber qué motivo, de volver a realizar una actividad que en su día le gratificó enormemente. Para los agnósticos, cuando digo cuarenta, me refiero a cuarenta años, tacos o como usted quiera llamarlo. Y cuando digo “una actividad que en su día le gratificó enormemente”, no me refiero a darle una patada en el culo a su jefe, ni perder la virginidad… ni encontrarla.

No, me refiero a que, si usted practicó en su juventud algún deporte, como por ejemplo, el fútbol, ¿no ha sentido el impulso de volver a practicarlo, para volver a sentir esas gratificantes sensaciones? ¿No? … Yo sí, no me pregunte porqué, pero lo he hecho… y créame, las sensaciones sentidas, son de todo menos gratificantes.

Si prueba a hacerlo, casi con toda seguridad, se dará usted cuenta de que, todo movimiento que diseñe en su mente, con o sin balón, se producirá a cámara lenta. No, en su mente no, en la mente de todo aquel que esté viéndole “jugar al fútbol”. Su mente bastante tiene con luchar para que sus piernas no se tropiecen, ni con el césped ni entre sí mismas. Las pobres piernas, correr… corren, pero se cansan. Seguramente bastante más de lo que usted recordaba, y créame, para nada es una sensación gratificante…

Y a falta de sensaciones gratificantes, lo que sí sentirá, será la tentación de saltar al campo con un Kalashnikov y pegarle cuatro tiros al balón para que se esté quieto y nos obedezca de una puta vez, porque a diferencia de antaño, cuando usted era perfectamente capaz de dominarlo, ahora va por libre y hace lo que le viene en gana…



En fin, si usted aún sigue por aquí, le seguiré contando chorradas varias.


Pd.: Nuevo mes... nueva chica del mes...








11 de julio de 2015

Reedición...

El globo se elevaba…



Había alcanzado ya la altura de un tercer piso, donde un hombre, asomado a la ventana, lo observaba con atención. Pensó en cuál sería la razón por la que aquel globo se elevaba hacia el cielo.
Mejor dicho, pensaba en cuál sería la otra razón por la que el globo se elevaba. Sabía que el globo se elevaba porque estaba lleno de Hidrógeno o Helio, pero esa no era la razón, ya que, aparte de eso, para que el globo se eleve tiene que estar suelto. Si estuviera sujeto a algo, no se elevaría. Y eso es lo que se preguntaba, porqué estaba suelto y se elevaba…

Miró hacia abajo. En tierra firme, en la acera, descubrió a un niño que, con cara bastante más disgustada que él, también observaba como el globo se elevaba. Era evidente que se le había escapado de sus manos, y el hombre de la ventana se preguntó porqué se le había escapado. Pregunta a la que lógicamente no encontró respuesta.

El niño lo sabía. Se lo había ofrecido a su padre, quien, con el brazo estirado en dirección a su hijo, miraba hacia otro lado, perdiendo de vista la cuerda que sujetaba el globo y que el niño, pensando que su padre lo tenía sujeto, había soltado antes de que su padre lo sujetara firmemente. Se preguntó porqué su padre había mirado para otro lado, sin encontrar una razón coherente. Lógico, era un niño…

El padre lo sabía. Había captado poderosamente su atención, una señora, o señorita vaya usted a saber, con una minifalda algo más corta de lo que la prudencia aconseja. A escasos cinco metros de la posición de nuestro embobado padre, la fémina se inclinaba hacia delante mostrando una total ausencia de ropa interior. Se preguntó porqué se agachaba tanto. Bueno, también se preguntó porqué no llevaba ropa interior, aunque la razón no le importó en absoluto. La razón de que no llevara ropa interior, quiero decir… Por supuesto, no encontró respuesta, y por supuesto… tampoco se lo preguntó.

La mujer sí que lo sabía. Me refiero a que sí sabía porqué se inclinaba hacia adelante, porque, seguramente, también sabía porqué no llevaba ropa interior. Pero eso no importa. Importa, pero no es relevante en esta historia. El caso es que la mujer sabía porqué se inclinaba. Hacía mucho tiempo que no veía un billete de cien euros, uno como el que acababa de ver tirado en el suelo delante de ella. Agenciarse con un billete de cien euros, es un noble motivo para olvidarse de las consecuencias de mostrar la total ausencia de ropa interior, y pensó, mirando a su alrededor, quien habría sido el mal afortunado que lo había extraviado.

Nadie, de los que se encontraban a su alrededor, parecía buscar nada. Solamente un niño que, al lado de un padre que la miraba atentamente, quizás demasiado atentamente, miraba hacia el cielo con cara de disgusto. Se preguntó porqué el niño miraba al cielo. Y también se preguntó porqué aquel hombre la miraba sin pestañear… sin llegar nunca a saberlo.


Pero el niño si lo sabía. Y el padre también lo sabía…


3 de mayo de 2015

Organización...

Estoy totalmente seguro, de que usted, al igual que yo, piensa que los orientales hacen demasiadas cosas raras...

Pero no sólo hacen cosas raras, si no que, a veces, también hacen cosas muy muy raras. Y podremos decir de ellos que son raros..., muy muy raros. Por supuesto que lo son. Se lo han ganado a pulso. Si no hicieran cosas raras, no les llamaríamos raros, pero las hacen...

Pero eso sí, incluso cuando hacen cosas raras, las hacer de una forma totalmente organizada. Porque, son gente muy bien organizada. Raros, pero organizados. Y claro, cuando una persona rara, se pone a hacer algo raro, pero organizado, sale como resultado lo que sucede en este vídeo:







¿Qué le dije?...

Hace falta, no sólo organización, si no además también mucha disciplina para cumplir con esa organización, y, la verdad, no veo muchas posibilidades de que un Occidental, Español por ejemplo, pueda jamás llevarla a cabo...


P.: Nuevo més... nueva chica del mes.



31 de marzo de 2015

El alcohol y sus propiedades.

“La noche me confunde”, dijo ese gran pensador contemporáneo, Dinio.

Parece una gran cita, pero sólo es una frase dicha en un momento de sobriedad extrema, que suena a disculpa, por las continuas extravagancias nocturnas de dicho personaje y sus aventajados discípulos.

Y entiendo que se refiere al término “noche”, englobando en él a todo lo que la rodea y acompaña, porque la noche, por sí sola, no confunde a nadie que esté en perfectas condiciones. Vale que sea oscura, sobre todo donde no hay farolas, pero, amigo Dinio, la noche no hace que veas dos farolas donde sólo hay una, ni que Carmen de Mairena te parezca un pibón. Tampoco hace que confundas el servicio de señoras con el de caballeros, ni mucho menos que confundas la bufanda de una señora con el papel higiénico…

Todo eso lo produce el alcohol… y todas esas sustancias psicotrópicas susceptibles de consumir. Eso si que nos llega a confundir enormemente. Y a parte de todas esas confusiones detalladas más arriba, también confunde  nuestras sensaciones físicas, tal y como no enterarnos de que nos están pisando, o que nos están transportando en una carretilla cogida prestada en una obra cercana… o de que nos han apuñalado.

Eso es lo que le aconteció recientemente a un hombre madrileño, quien “confundido”, o mejor dicho aún, “bastante confundido”, siguió tomando copas durante varias horas, tras haber recibido seis puñaladas en una pelea acontecida horas antes.

Este hombre puede decir tranquilamente, no sólo que la noche le confunde, sino que además, el alcohol le salvó la vida. Porque, este buen hombre “confundido”,  seguramente se habría desangrado, si por los agujeros de las puñaladas hubiera salido sangre. Pero, afortunadamente para él, en vez de sangre, durante horas estuvo saliendo cubata, o lo que quiera que fuera lo que hubiera bebido.

No llegó a desangrarse porque durante horas estuvo sangrando alcohol en lugar de sangre. Bueno, en realidad, deberíamos decir que estuvo alcoholando alcohol, ya que sangrar, lo que se dice sangrar, es el acto de perder sangre, y si no se pierde sangre, no podemos hablar de sangrar… Y no fue hasta bien entrada la madrugada, y una vez que se desalcoholó completamente, cuando empezó a sangrar, sangre por supuesto, y sus compañeros de fatiga se percataron  de ello al ver su ropa manchada del rojo elemento. Porque hasta entonces, el alcohol no había manchado las ropas del “confundido”, y esa es otra propiedad del alcohol, sobre todo cuando se pierde por las heridas… No señores, el alcohol no mancha. Quizás el no ingerido manche, y también quizás el ingerido ensucie por dentro, pero el que se pierde por las heridas… no mancha.

Finalmente, el hombre, ya menos confundido, acertó a percatarse de la situación sentenciando “el alcohol me ha salvado la vida y le estaré eternamente agradecido”… 

Otra gran cita de un nuevo pensador contemporáneo…





Pd.: Fuente de la noticia pinche aquí.

Pd.: No, perdón, pinche aquí.


5 de febrero de 2015

Cuestión de Genes...

¿A quién no le ha pasado que se le tranque una puerta de casa? Si no le ha pasado aún, no se preocupe, ya le pasará, seguramente cuando menos se lo espere.

A mí me pasó el otro día. Berrinche de mi hijo que, totalmente ofuscado, se metió en su habitación dando un portazo. Servidor, que fue detrás de él, intentó abrir la puerta constatando que no se podía abrir. Ni desde fuera ni desde dentro, quedando mi hijo encerrado en compañía de su hermana, dentro de la habitación de ambos. A sus nueve añitos, se lo tomaron con mucha calma y no cundió el pánico, ya que, tal y como conté en este otro post, mi relación con las puertas trancadas, no pasa por su mejor momento, pero esta vez, no terminé utilizando el método para abrir puertas patentado por la policía, es decir, patada brutal. No, esta vez pensé.

Afortunadamente, todos tenemos un cuñado Mac Gyver que si que sabe desenvolverse en este tipo de situaciones, carpintero para más señas y capaz de desmontar un marco en un santiamén. Así que no me extenderé en mi incapacidad si no en lo que pasó una vez abierta la puerta. Mi hija, como ya he dicho antes de nueve años, con una sonrisa de oreja a oreja, nos entregó un papel escrito. Reproduzco a continuación, íntegramente, el contenido de aquel papel:

“30 de Enero 2015.

Hoy Adrián y yo nos hemos quedado atrapados en nuestra habitación. Todo esto ha pasado porque mi hermano dio un portazo, mi madre y mi padre intentaron abrir pero no lo consiguieron así que tuvieron que llamar a mi tio y me imagino que pensaréis que mi tio es cerrajero pero no lo es. Mientras que mi tio venía desde Santander mis padres lo siguieron intentando mientras Adrián y yo intentábamos ayudar. No se como lo hizo mi padre pero consiguió que la manecilla empezara a dar vueltas. Adrian y yo la estábamos girando desde dentro y nos estábamos partiendo de la risa porque mi padre le dijo a mi hermano que golpeara la puerta y Adrián cogió el balón y empezó a dar golpes a la puerta ¡Viva ha llegado mi tio!
No estoy segura pero me parece que han usado un martillo. Y ahora un taladro ¡Madre mía sacarme de aquí! ¡socorro! Esto me empieza a dar mal rollo. Otra vez el taladro. Me estoy aburriendo mogollon y encima son las 11.35 de la noche. Y de repente ¡viva la puerta esta abierta!”


Juzguen ustedes, pero me da a mí, que mis genes están empezando a hacer efecto en mi hija, y que ésta ha heredado mi enorme capacidad para escribir tonterías… Eso sí, he corregido las faltas de ortografía, porque los genes ortográficos aún no le han hecho efecto…




1 de febrero de 2015

El Vídeo del Domingo.


Tan gráfico como instructivo... Sencillamente me encanta.







28 de enero de 2015

¿Seguro que lo son?...

Los humanos tenemos la costumbre de llamar a las cosas por su nombre.

Al que miente le llamamos mentiroso, al que roba le llamamos ladrón y a quien se desplaza lentamente le llamamos lento, sólo por poner tres ejemplos. Pero a veces, y sólo a veces, tenemos la mala costumbre de llamar a las cosas por las que creemos que es su nombre, y ni siquiera nos paramos a pensar porqué las estamos llamando de esa manera. Y es que, en algunos casos, las apariencias engañan…

Ejemplo 1.  Cuando un político miente, le llamamos mentiroso. ¿Seguro que lo es? Es cierto que mienten, y en muchos casos ha quedado claramente demostrado, pero… ¿realmente es un mentiroso o es su faceta de político la que le lleva a la mentira? No es justificable, pero es más que probable que en su vida cotidiana, la mayoría de ellos, sean personas totalmente sinceras a tiempo completo, y que sea su faceta de políticos lo que les conduce a mentir compulsivamente vaya usted a saber porqué. Y en este caso, en lugar de llamarle mentiroso, sería más acertado simplemente llamarle… político.

Ejemplo 2.  Un hombre roba comida en un supermercado. Seguramente, cualquier ciudadano de a pie diría, totalmente convencido, que ese hombre es un ladrón. Es evidente que ha robado y le han pillado con las manos en la masa, pero… ¿realmente es un ladrón, o ha sido el hambre el que ha robado en su lugar? No pretendo justificar tal comportamiento, pero lo cierto es que, si tuviera comida que llevarse a la boca, seguramente no robaría, son las circunstancias en las que vive quienes le llevan a ello. Yo no le llamaría ladrón, le llamaría… superviviente.

Ejemplo 3.  Un caracol se mueve despacito. Y todos decimos que el caracol es lento. Pero… ¿de verdad es lento, o lo es por sus circunstancias? Si hiciéramos la prueba de coger al hombre más rápido del mundo, Usaín Bolt por ejemplo, y le colocáramos encima una mochila que doblara su peso y le untáramos las suelas de las zapatillas de materia viscosa… ¿seguiría siendo rápido, o se movería lentamente?... Sin duda éste es el ejemplo más claro de lo que intento expresar.


En el fondo, ni es oro todo lo que reluce, ni mierda todo lo que huele mal…






11 de enero de 2015

Regalos.

Ahora que han terminado las fiestas navideñas, culminadas con el día de Reyes, queda en mi mente el poso de los regalos entregados y recibidos ese día. 

Un poso que, vaya usted a saber porqué, me ha llevado a divagar vagamente, sobre la evolución que sufren los regalos entregados y recibidos dentro de la pareja. No sólo los regalos de Reyes, si no todos los regalos en general, sea por cumpleaños, aniversarios y, o, u, días de San Valentínes varios.

Y he llegado a la conclusión, no sé si acertada o no, de que dicha evolución va en consonancia con la evolución sufrida por la propia relación de pareja. Podríamos pensar que, dada la crisis actual, la calidad de los regalos se ha visto afectada, en la misma medida que ha disminuido la capacidad adquisitiva. Pero me consta que, independientemente de la capacidad adquisitiva, la calidad de los regalos, continúa dependiendo en gran medida, de la fase en la que se encuentra la relación de pareja. Si hacemos una clasificación de regalos, podríamos catalogarlos en base a las siguientes fases:

Fase 1: Allá cuando el amor empieza a despuntar en una relación recién iniciada, pero aún desconfiamos de la duración de la relación. Y puestos a desconfiar, no accedemos a gastar demasiado por… porque no vaya a ser que nos dejen con un palmo de narices y se lleven consigo un regalo cojonudo, así que nos limitamos a regalar artículos económicos como un disco, un libro o una camiseta.

Fase 2: Allá cuando, transcurridos unos cuantos meses, el enamoramiento llega a su momento más puro, cuando tenemos la casi certeza de que esta/e ya no se nos escapa, salvo accidente doméstico, y consideramos que es hora de echar el resto. Ahí es cuando el enamoramiento nos hace perder la cabeza y olvidarnos de que nuestro bolsillo tiene fondo, predominando los regalos caros, regalos que deslumbran y que se muestran a todo el mundo para indicar que todo va en serio, regalos tipo joyas, relojes…

Fase 3: Allá cuando a punto de contraer matrimonio, o de recién contraído, y una  vez regalado todas las joyas y demás artículos de lujo del mundo, aún nos dura ese echar el resto y pasamos a regalos de disfrute más personal, personalizado en artículos tecnológicos, del tipo cámara de fotos, móviles, ordenadores, consolas de juegos… que suelen combinarse con regalos, aún más personales como por ejemplo… ropa y lencería.

Fase 4: Allá cuando, tras dos o tres años de matrimonio en los que ha empezado a llegar descendencia, y tras haber agotado el repertorio de entretenimiento tecnológico y la lencería rebosa los armarios donde es olvidada tontamente, continuamos con regalos de los llamados “regalos útiles” del tipo secador de pelo, maquinilla de afeitar  o cortar el pelo eléctrica, despertadores…

Fase 5: Allá cuando volcamos toda nuestra economía en regalos para la descendencia, dejando para la pareja regalos aún más útiles del tipo de pijamas, colonias, zapatillas, kitt variado de afeitado, bufandas, guantes, paraguas… y en definitiva, todo aquello que se puede encontrar en mercadillos y que no supone un gran desembolso económico.

Fase 6: ….aún no he llegado a ella y espero tardar mucho en llegar, porque dada la evolución de los regalos, al final sólo me tocará pagar…

Estas son las fases por las que atraviesan los regalos, siempre en base a mi propia experiencia y en la de los que me rodean… Juzgue usted si son correctas, quizás su experiencia dicte otra evolución.






Pd.: Nuevo mes… nueva chica del mes. 



28 de diciembre de 2014

El Vídeo del Domingo

Verdad que sería estupendo....

Es el último Domingo del año, y por lo tanto, el último vídeo del Domingo del año. Y qué mejor para ello, que una canción cargada de buenos deseos, quizás difíciles de cumplir, pero por ilusión que no quede... Por supuesto, el vídeo después de la publicidad...






 Aprovecho para desearos a todos un feliz año nuevo, y que sea mejor que el que está a punto de terminar.





3 de diciembre de 2014

Catedrático.

Yo no entiendo mucho de política.

De hecho no entiendo mucho de casi nada. Ni siquiera de sexo, sólo lo justo para quedar a gusto. Podría decir que, si me hiciera cualquier pregunta sobre casi cualquier tema, habría la posibilidad de que no supiera responder o le respondiera erróneamente.

Pero sí que hay un tema, en el que nadie, absolutamente nadie, sabe más que yo. Y me apostaría hasta mi hombría, y no la perdería, a que sería capaz de contestar cualquier pregunta que me hiciera sobre el tema sin equivocarme. Un tema en el que soy una auténtica eminencia: las cosas que me gustan. Y me atrevería a decir, que hay otro tema en el que también soy catedrático: las cosas que odio.

De cualquiera de estos dos temas, podría responder cualquier pregunta sin ni siquiera despeinarme. Y no lo digo porque esté prácticamente calvo, créame. Ya, ya sé que, debido a su timidez (o quizá porque no quiere arrepentirse), no me hará ninguna pregunta. No importa. Porque, como si de un conferenciante se tratara, puedo exponer el tema y hablar sobre ello, o escribir en éste caso, largo y tendido, sin que nadie tenga la osadía de preguntar.

Por ejemplo: odio despertarme boca abajo, con las manos cruzadas bajo el pecho (el mío), y sentir que están dormidas (las manos). Sobre todo cuando es el móvil quien me despierta, usándolo a modo de despertador. ¿Ha probado alguno de ustedes alguna vez, a intentar coger el móvil para silenciarlo, con las manos dormidas? Y aún diría más, ¿ha probado alguno de ustedes, a coger el móvil del suelo con las manos dormidas, tras caérsele tontamente de las manos al intentar silenciarle… por tener las manos dormidas? Yo sí, lo he intentado… y odio tener que intentarlo.

También odio (no se crea que lo anteriormente expuesto es lo único que odio), estar sentado en el trono, haciendo lo que normalmente se hace cuando uno está sentado en el trono, y que suene el teléfono. El teléfono fijo, por supuesto, el móvil podría cogerlo  aunque estuviera en el trono, sobre todo si no tengo las manos dormidas. Y lo odio, básicamente, porque cuando uno está en casa, no pasa nada, suelen volver a llamar más tarde, pero si uno está sentado en el trono en su oficina, o mejor dicho en el trono del baño de su oficina, es posible y sólo posible, que no vuelvan a llamar. En ese caso, en el caso de que no vuelvan a llamar, posiblemente haya perdido un cliente… y, llámeme raro si quiere, pero perder un cliente por estar sentado en el trono, por muy noble que pueda parecer lo que hace uno sentado en el trono, no es una buena manera de perder un cliente.

Otra situación que también odio, en la misma medida que lo anteriormente expuesto, es cuando, estando sentado en el trono del baño de casa, suena el teléfono. A diferencia de lo anteriormente expuesto, uno por estar sólo en casa, intenta salir emulando a un pingüino en dirección al teléfono… Pero sólo puede intentarlo, porque al ir a incorporarse del trono, uno se da cuenta de que… se le han dormido las piernas. Y en ese caso, créame, es mejor quedarse sentado escuchando como suena el teléfono, que levantarse e intentar ir a cogerlo, porque si ya es difícil caminar como un pingüino, aún lo es más caminar como un pingüino con las piernas dormidas…, y no me pregunte porqué.

Como puede apreciar, soy todo un catedrático en el tema y podría seguir escribiendo sobre ello, pero por muy catedrático que sea, no tengo alma de conferenciante, así que hasta aquí hemos llegado...








Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes...


El Vídeo del Domingo.

Lo actualizo porque por lo que se ve se eliminó el vídeo en su origen...

Me encanta esta cantante.

Me encanta esta canción.

Me encanta el mensaje que transmite esta canción...

Y no tengo nada más que añadir... porque sobran las palabras.



24 de noviembre de 2014

Indignado...

Esto es un blog de humor. O al menos intenta serlo…

Pero en algunas ocasiones, deja de serlo momentáneamente, para reflejar algún otro tipo de sentimiento. En este caso, ha sido la indignación quien me ha llevado a escribir algo que se sale de la naturaleza de éste blog. Y éste sentimiento, el de indignación, ha nacido tras leer el post del amigo “Sí, Bwana”, propietario y escritor del blog El blog del Bwana (lugar que les recomiendo encarecidamente).

El post en cuestión, el que ha conseguido indignarme, habla de la increíble noticia publicada en El País, acerca de que los hijos de la Gran Bretaña, más concretamente los mandamases de Londres, han decidido colocar pinchos en los suelos de portales y demás repisas de aceras, en las que acostumbran a sentarse y tumbarse los diferentes indigentes que pululan por las calles de Londres. Pero como todos sabemos, no es sólo un problema de Londres, si no que es un problema que existe en todas las ciudades del mundo.



No sé qué pensará usted al respecto, pero a mí, se me encoge el corazón cada vez que veo a alguien durmiendo en un banco o… en el suelo de cualquier lugar de cualquier ciudad. Sin embargo, ésta gente, tan bien acomodada ella, la única solución que se les ocurre, es ponerles pinchos a su “colchón”, en lugar de construir unos albergues en condiciones en los que esta pobre gente, al menos, pueda dormir. Seguramente, ni usted ni yo podamos hacer gran cosa para solucionar el problema. Pero ellos sí. Son ellos, los que tan bien acomodados están, los que tienen la solución, y por eso me indigna aún más que sean ellos quienes más se quejan.

Posiblemente, sea porque no vean en ello un problema, sino simplemente un fastidio y una incomodidad para ellos mismos y su inmaculada y estirada imagen de millonetis, y que lo único que intentan evitar con ésta medida es que, al recibir visitas en sus lujosos pisos céntricos, sus visitantes no se encuentren con alguien durmiendo en su portal dañando irremediablemente… su inmaculada y estirada imagen de millonetis. Completamente patético.

Es casi seguro, que ni usted ni yo, lleguemos a gobernar este país. Y casi me atrevería a afirmar, que no gobernaremos ningún otro país. Pero en el remotísimo caso de que llegara a hacerlo, intentaría instaurar una ley que obligara a toda esta gente, a los millonetis, a que aportaran cierta cantidad mensual para la construcción y mantenimiento de albergues para la gente menos favorecida, mantenimiento que, dicho sea de paso, supondría puestos de trabajo para mucha gente que actualmente no tiene trabajo.


Personalmente, no me importaría en absoluto que, una parte de mis impuestos, se destinara a tal medida. A usted tampoco ¿verdad? Lo imaginaba. Después de aguantarnos que, de nuestros mismos impuestos, se le hayan regalado 30.000 millones a los eficientes banqueros… ¿cómo nos va a importar que lo empleen para los indigentes?... 



19 de noviembre de 2014

Whiskypedia

Capítulo 5. El Perroflauta.


A estas alturas, más o menos todo el mundo sabe ya lo que significa el término “perroflauta”. Curiosamente, no se trata de ningún perro ni de ninguna flauta. Ni siquiera se trata de un perro en forma de flauta (como el que ilustra la imagen), ni ninguna flauta en forma de perro (como el que ilustra la misma imagen)…



Pero… ¿cuál es el origen de dicho término? ¿Son todos iguales? Vayamos por partes, no se me amontone que nos estressamos y eso no es bueno…

Para llegar hasta el origen del término “perroflauta”, deberíamos llegar hasta el origen del perroflauta, valga la redundancia. ¿Y cuál es su origen? Pues mire usted, el caso no tiene tanto misterio como uno podría imaginar, ya que el “perroflauta” desciende directamente del “hippie”.

Aunque algo más moderno, el perroflauta heredó las mismas costumbres de sus antecesores, tanto las buenas como las malas. Entre sus buenas costumbres, destacan el ahorro de agua, la solidaridad (cediendo su puesto de trabajo a alguien que pueda aprovecharlo mejor), nuevamente el ahorro (en este caso monetario, por seguir usando la misma ropa que heredaron de sus antecesores) y, como no, el inconformismo (no necesitan que les animen para protestar por todo). Entre sus malas costumbres… podemos incluir las mismas citadas anteriormente. También heredó de sus antepasados, el desinteresado ofrecimiento de "amor libre", pero transformándolo sustancialmente hasta convertirlo en "odio libre", aunque en este caso, bastante interesado.

Pero, al igual que sucede en todos los ámbitos de la vida, los perroflautas no son todos iguales, y existen dos tipos: el perroflauta de imagen y el perroflauta de actitud. Como seguramente ya haya deducido, el perroflauta de imagen, aunque tiene apariencia de perroflauta, suele comportarse como una persona normal, incluso, escúcheme bien, hasta tiene trabajo, sólo que, vaya usted a saber porqué, se identifica y gusta de llevar ese look desaliñado, sin aceite ni vinagre…, tanto que a veces podemos llegar a confundirle con un perroflauta total.

El perroflauta de actitud, por el contrario, no sólo tiene imagen de perroflauta, si no que además se comporta como tal en toda su extensión, con todas y cada una de sus buenas y malas costumbres, dedicándose a ello en cuerpo y alma, porque… para eso es un perroflauta.

Claro que, también existe el perroflauta de actitud que no lleva el look de perroflauta. Este es el tipo de perroflauta más difícil de identificar, y podría pasar completamente desapercibido entre las masas, ya que puede actuar con look de pijo, con look de obrero… o con look de yupi, pero teniendo una completa actitud de perroflauta, resultando bastante dañino para todo el que le rodea, más que nada… por tenernos engañados.


Podría contaros más cosas sobre los perroflautas, pero para eso ya está la wikipedia.



10 de noviembre de 2014

Uno para Canarias...

-¡Hola! Soy el senador “fulanito de tal” y quiero un billete para Canarias.

-Muy bien. Lo quiere en primera clase o en turista…

-¡Señorita! Ya le he dicho que soy senador. Qué clase de senador viajaría en turista…

-Lo siento, que sea en primera clase…



Una conversación como ésta, podría haberla escuchado usted en cualquier aeropuerto de nuestra geografía, si hubiera tenido la suerte de estar en la cola, justo detrás del senador “fulanito de tal” y hubiera prestado la atención suficiente. O bien, si hubiera sido usted la señorita que le atendió, detrás del mostrador de expedición de billetes. Claro que en ese caso, habría sido inevitable que usted le prestara atención, dado que el senador “fulanito de tal” se estaría dirigiendo directamente a usted.  Por lo que se ve, es una práctica habitual en nuestro país, desde que la pusiera de moda un tal Cristóbal Colón, presentándose en los morros de los Reyes Católicos solicitándoles tuvieran a bien financiarle un viaje a las Américas…

Y esa conversación del senador “fulanito de tal” y la señorita, que se sepa, se repitió al menos otras 31 veces. Y digo que se sepa, porque vaya usted a saber si el senador “fulanito de tal” no viajó alguna vez más de incógnito. Vamos, que en los aeropuertos de Canarias, pusieron un cartel que decía: “Bienvenido a Las Canarias senador “fulanito de tal”.

Yo no entiendo mucho de matemáticas, pero viajar 32 veces al mismo lugar en tan sólo 15 meses, me parecen demasiadas veces. Demasiadas veces para viajes de negocios y, sobre todo, demasiadas veces para hacer turismo. Le aseguro que Las Canarias no son tan grandes como para necesitar 32 viajes para verlas. Creo que con tres o cuatro veces bastarían. ¿Estamos de acuerdo?..., lo suponía. Pues si descartamos el turismo (por las razones antes expuestas) y los negocios, como motivos de dichos viajes… ¿cuál es el verdadero motivo?

Las malas lenguas (no sé cuáles pero malas desde luego), afirman que el noble motivo de dichos viajes, no era otro que el de visitar a su novia…(o novio, vaya usted a saber), y yo no salgo de mi asombro. Porque no me dirán, que no resulta extraño que todo un senador de 48 añitos de edad, siga visitando a su novia (o novio, vaya usted a saber) cual muchachito encoñado de 20 años que va a cenar a casa de sus “futuros suegros” dos o tres veces al mes… Si éste fuera el verdadero motivo de los viajes, sólo me queda pedirle al senador “fulanito de tal”, que se alquile una señorita de compañía (o señorito de compañía), aquí en la Península Ibérica, y así nos ahorraría un pellizco a todos los españoles. Sí, quizás quebraría Iberia, pero alquien tendría que perder.

Sin embargo, yo me inclino más a pensar que el motivo de los viajes, al igual que insinuara don Cristóbal Colón, era el “comercio”, también llamado contrabando. Y dado que al susodicho senador, nunca se le viera portando una bolsa de plátanos… deberíamos pensar que el verdadero motivo de los viajes, son los estupefacientes, a los que, además, el senador “fulanito de tal”, ha demostrado ser un asiduo consumidor, al declarar, !cinco años después!, que devolverá todo el dinero de sus viajes al senado, tras haber afirmado anteriormente,

que el se paga todos sus viajes de su bolsillo… Usted me dirá, o estaba drogado, o tiene un bolsillo en el pantalón de cada español.

Y no sólo nos ha estafado dinero, también nos ha estafado tiempo, porque ya me contará usted cómo es posible que, viajando 32 veces a Canarias pueda uno cumplir con su jornada laboral…



Pd.: Conozco perfectamente el nombre del susodicho senador, pero le llamo “fulanito de tal”… porque es un innombrable.



3 de noviembre de 2014

Sólo cuatro días...

Ya llegó Noviembre.

Y ya pasó Halloween, así que ya puede quitarse la careta y el disfraz que lleva y… ¿cómo dice? Que… ah!... no es una careta… 
Pues, esto… yo, no sé qué decir… cómo habré podido malinterpretar su cara…

Disculpe, no se enfade, no sé en qué estaría pensando. El caso es que, claro, ahora que he metido la pata, igual no es el mejor momento para pedirle que me vote en los premios Bitácoras, pero es que ya sólo quedan cuatro días para votar y… 

Ya, lo entiendo. Entiendo que no tenga humor para ello después de… de este malentendido. Pero si me vota en los Premios Bitácoras, en la categoría Mejor Blog de Humor y Entretenimiento le aseguro que… 

Ya, ya, ya sé que no tiene gracia, pero le aseguro que esas arrugas parecen reales. Con la verruga esa ya tenía mis dudas, pero ¿quién no ha tenido alguna vez una verruga?... Quizás no tan grande como la suya, pero una verruga al fin y al cabo…

Y si mira la clasificación verá que estoy en el puesto nº 15:


Así que si me vota, quién sabe, es posible que suba algún puesto y… 

Vale, si ya le he dicho que lo siento… Además, a mi interpretación de su cara no le ha ayudado absolutamente nada el hecho de que sea usted tan pálido. He visto albinos con la piel más morena que usted. Ni tampoco me ayuda el hecho de que su joroba parezca artificial. De hecho, con todo lo que se mueve parece que la lleva usted colgando. Por cierto… ¿me deja sobar la clasificación impresa por su joroba? Dicen que trae buena suerte y…



Vaya, pues no va el tío y se larga sin decir ni adiós… ¡Maleducado!...


Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes... Y esta creo que no lleva ningún disfraz...



28 de octubre de 2014

Una buena noticia.

Las buenas noticias siempre son bien recibidas.

Y son bien recibidas, básicamente, porque son buenas. Si fueran malas no serían tan bien recibidas, pero entonces serían malas noticias, y ese no es el caso que nos ocupa. La noticia que nos ocupa, será bien recibida por millones de hombres, y seguramente también por bastantes mujeres. Y será bien recibida porque es una buena noticia. En algunos casos, será extraordinariamente bien recibida, porque en algunos casos será considerada como una extraordinaria noticia…

Porque la noticia que ha llegado a mis oídos, que usted puede recibirla tal y como considere oportuno, por no decir que puede recibirla tal y como le de la gana, y que pronto verá la luz en los diferentes medios informativos, no es otra que la próxima puesta a la venta del manual para entender a las mujeres, del cual, hemos conseguido esta foto en exclusiva:


Un servidor, que ha podido visualizarlo ligeramente, ha podido constatar que, a pesar de haberse dejado algunas cosas en el tintero, si que resulta un manual bastante completo. En él, podemos encontrar capítulos tan interesantes como: “Porqué dicen no cuando quieren decir sí”, “Porqué dicen sí cuando quieren decir no”, “Significado de la respuesta: Tú verás lo que haces”, “La mujer de tiendas” y “Cómo encontrar remedio al dolor de cabeza”, entre otros capítulos. Lo que aún es una incógnita, es si será editado algún fascículo más.

El libro, que promete ser el best seller más vendido (valga la rebuznancia) de la historia, ya está teniendo su eco en forma de protesta, enérgica protesta por otra parte, de varios colectivos. Entre dichos colectivos, se encuentra el colectivo de ecologistas, que consideran una auténtica barbaridad la cantidad de árboles que tendrán que ser talados, para la impresión del libro, así como del colectivo de taladores, que se sienten indignados por la cantidad, también exagerada, de horas extras que deberán emplear para llevar a cabo la tala de tal barbaridad de árboles. Juzgue usted si tales protestas son procedentes… o improcedentes.

Pero como las buenas noticias nunca vienen solas, ésta no iba a ser menos, y trae de la mano otra buena noticia, que seguramente, por ser buena, también será bien recibida. Será bien recibida por parte de millones de mujeres, y también por algunos hombres, ya que también está a punto de ponerse a la venta el manual para entender a los hombres. Esta es la foto a la que he podido tener acceso:



En mi particular opinión, considero a este manual bastante innecesario. Básicamente por… innecesario. El caso es que, una vez visto por encima, también viene bastante completo, aunque a mi parecer, y dada la simpleza del género masculino, creo que el tamaño es excesivo y se podrían haber ahorrado unas cuantas páginas, ya que sus cinco capítulos, “El hombre y su estómago”, “Cuando dicen sí, quieren decir sí”, “Porqué al hombre nunca le duele la cabeza”, “Porqué les gusta el fútbol” y “Porqué siempre piensan en lo mismo”, se podrían haber resumido con el contenido del capítulo que sirve de introducción “El hombre y su neurona”.

Por supuesto, las explicaciones de ambos manuales, serán sólo de carácter orientativo, ya que la complejidad del ser humano lleva intrínsecas demasiadas variantes como para que todas sean abarcadas. Pronto estarán ambos a la venta, el uso que haga de ambos, si es que compra alguno de ellos, será bajo su total responsabilidad…, aunque nunca sabremos quienes han sido los autores, ya que, por alguna extraña razón, han decidido permanecer en el anonimato.





23 de octubre de 2014

Odio.

El odio, guste o no guste, es un sentimiento que nos acompaña. Bastante negativo, ciertamente, pero un sentimiento al fin y al cabo.

Y todos odiamos, en mayor o menor medida, todos lo sentimos en algún momento. Y algunos, no sólo lo sienten, sino que además lo desprenden por los cuatro costados, convirtiéndose así en personajes odiosos. Por lo general, sentimos odio hacia personas conocidas, como por ejemplo, el chulito que te quitaba los ligues, el jefecillo de turno, al cartero que nunca llama dos veces, al banquero, al cartero que llama tres veces porque no le da tiempo a abrir la puerta... En definitiva, el odio se nos presenta en diferentes y múltiples versiones con personas de nuestro entorno.

Pero también sentimos odio hacia personas que ni siquiera hemos conocido ni conoceremos, personas que nos resultan anónimas porque no conocemos ni su nombre ni su paradero ni, en definitiva, absolutamente nada de ellos. De hecho, muchos de ellos son personajes de otra época. Y sí, los odiamos, no se crea que estoy diciendo tonterías. Bueno, es posible que esté diciendo tonterías, pero tan ciertas como que usted y yo respiramos. No, no aguante la respiración que eso es trampa…

Y si no, haga un pequeño ejercicio de reflexión y piense en que, por ejemplo, ¿no le resulta odioso aquél que inventó el pijama de franela? A mi sí, desde luego. Sí, lo sé, podría odiar a mi señora por usarlo, pero todo ello viene originado porque un personaje de otra época, que no tengo ni pajolera idea de quién fue, lo inventó. Y sólo puedo sentir odio hacia él. O ella, vaya usted a saber quién fue. Posiblemente fuera ella, alguna señora recatada de hace mil años, quien abriera esa puerta al antilibidinismo…

¿Y qué me dice de quien inventó el trabajo? Porque todos odiamos el trabajo, pero a quien deberíamos odiar fue a quién lo inventó. Si no fuera por él, seguiríamos todos recolectando y cazando para comer y para vestirnos. Seguramente el trabajo lo inventó alguien… que odiaba recolectar y, sobre todo, que odiaba cazar… Y detrás de él, o de ella, iría quien inventó el comercio, ya que al estar trabajando, y no tener tiempo para recolectar y cazar, había que comprar la mercancía, naciendo de esta manera el comercio. Por supuesto, con la invención del trabajo, nacieron también los vagos. Más que nada porque odiaban el trabajo… Y algunos vagos, se convirtieron en ladrones… porque odiaban el trabajo… pero amaban el dinero.

¿Lo ve?... todos odiamos algo… inventado por alguien. Y por mucho que digan que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, tengo muy claro que lo contrario de lo que amamos… es lo que odiamos.








 

16 de octubre de 2014

Noticias...

Esta, nuestra bien amada sociedad, no deja de generar noticias más o menos estrambóticas. Da igual que estemos en crisis o no.

Ya lo dijo Artur Más (…o menos, como usted prefiera): “No vamos a hacer referéndum, pero sí convocamos a la gente para que nos dé su opinión”… Vamos, que acabo de enterarme que un referéndum no es que la gente de su opinión, sino que debe ser algo así como un postre típico de algún país de sabe Dios dónde…

Yo pensaba convocar un referéndum, pero visto lo visto, o mejor dicho, escuchado lo escuchado, en vez de convocar dicho referéndum, les convoco para que den su opinión en forma de voto a éste humilde blog, en los premios Bitácoras 2014 en la categoría de Mejor Blog de Humor  y entretenimiento, unos premios, en los que, actualmente, este blog ocupa el puesto número 11…




No, no me mire así, yo tampoco me puedo explicar tan curioso fenómeno y he tenido que mirar la clasificación varias veces… y pellizcarme otras tantas. Aquí tiene la prueba de lo que le digo:




No pensaba convocar ningún refer…, perdón, no pensaba convocar a nadie para que diera su opinión, pero dado lo alto del puesto que ocupo en la clasificación, les agradecería enormemente que hicieran notar dicha opinión en forma de voto. Y agradecería aún más, que dicha opinión o voto, me fuera totalmente favorable.

Si ya ha votado en alguna otra ocasión, ya sabe la mecánica, pero si no es así, para votar por este humilde blog, sólo tiene que pinchar en el enlace que figura en la parte superior derecha del blog, y en la página que se abre validarse en el sistema con su cuenta de Facebook o Twitter. Si tiene Facebook y Twitter, podrá emitir un voto por cada una de ellas. Le saldrá otra página donde salen todas las categorías con las casillas para señalar la url del blog al que desea votar. Le insisto en que le agradecería enormemente que su voto me favoreciera…

Si va hasta la casilla correspondiente a la categoría “Mejor Blog de Humor y entretenimiento”, verá que ya está escrita una dirección url, que ¡caramba!, casualmente es la dirección de este humilde blog. Vaya hacia abajo en la página y pinche en la casilla que pone “Votar”… Hágalo rápido, a ser posible antes de que se arrepienta.

¿Ve? Es muy fácil y además… gratis.