¿Quién no se ha cuestionado alguna vez si hay vida después de la muerte?
Es una incógnita que existe desde que la vida es vida y llega a un momento en que se termina, para dar paso a sabe Dios qué. Y hay quien tiene varias hipótesis al respecto, con sus seguidores y detractores, pero que no dejan de ser eso, meras hipótesis.
Por supuesto no voy a ser yo quien despeje tal incógnita, más que nada porque nunca he estado muerto para ver lo que espera allí, ni ganas que tengo de llegar a descubrirlo. Ni tampoco conozco a nadie que haya estado muerto y haya vuelto para contármelo. Lo mismo usted conoce a alguien, pero yo no…
Sin embargo, y dados los últimos hallazgos, aunque no esté demostrado que detrás de la muerte haya vida, sí que ha quedado demostrado que hay vida sexual, y no me refiero al “rigor mortis” que aparece en alguna que otra autopsia cuando el cadáver aún está “caliente”.
Observen la imagen y saquen sus propias conclusiones…, aunque seguramente serán las mismas a las que llegaría cualquiera:
La imagen en cuestión fue captada por la cámara del móvil de la nieta de una anciana, que sorprendió a dos fantasmas en el salón de su casa en plenas maniobras sexuales. La anciana, muy hábil ella, en lugar de taparle los ojos a su nieta, la instó a que “inmortalizara” la imagen que tenían ante sí. Por supuesto, los fantasmas estaban tan entregados a su labor, que no prestaron la más mínima atención al hecho de estar siendo observados… Eso, o les iba el rollo exhibicionista…, una de dos.
Aunque la imagen no es excesivamente nítida, deja bien claro y al descubierto el trasero de un individuo encima de una individua (u otro individuo, vaya usted a saber), en clara posición copulativa, que seguramente fue el resultado de una proposición copulativa… Posición que no abandonaron hasta quedar altamente satisfechos…, o al menos eso le pareció a nuestra anciana. Vamos, que ahora ya sabemos porqué al acto de morirse, es conocido como “pasar a mejor vida”…
Pero la cosa no termina ahí, ya que la propietaria de la casa, afirma haber escuchado en varias ocasiones, una voz nocturna que decía: “…soy el fantasma follador que se las folla a todas…”. Si quedaba alguna duda de la existencia del fantasma, estas se han disuelto, ya que resulta evidente, que tal fantasmada sólo puede ser dicha por un fantasma…
Por si las moscas, nuestra anciana duerme todas las noches esperando a ver si el fantasma follador repara en ella, ataviada con sus mejores galas, es decir, un picardías de los años setenta que afanó al encargado de vestuario de una película de Esteso y Pajares, y un bote de lubricante que compró en la farmacia ante el estupor del farmacéutico… A día de hoy, aún no ha tenido éxito. Ni con el fantasma follador, ni con el farmacéutico… ni ella sola con el lubricante…
Qué quieren que les diga, toda la vida bajo la creencia de que los ángeles no tienen sexo, y ahora resulta que lo que no tienen es vergüenza…




















