30 de enero de 2017

#ElTemaDeLaSemana

La iniciativa de @PapásBlogueros nos trae esta semana una cuestión peliaguda: La pareja tras ser padres.

Es innegable que la llegada de descendencia, altera totalmente la forma de vida de una pareja. Aunque sea una situación elegida, nuestro mundo tal y como lo conocíamos desaparece para dar paso a una nueva vida. En todos los aspectos imaginables. 

Y el aspecto sexual, que es lo primero en lo que se suele pensar, no iba a ser menos. También cambia sustancialmente, no nos vamos a engañar. Evidentemente ya no estamos solos en casa, ya no podemos campar a nuestras anchas, hay otras prioridades en las que emplear parte de nuestro tiempo y, sobre todo, en qué emplear nuestras desgastadas energías, lo cual hace que disminuya la frecuencia... Pero creo que todos estaremos de acuerdo en que, el sexo, es una de esas actividades para las que siempre se encuentra tiempo, si realmente se desea, y en contra de lo que se suele pensar, creo que se ve afectado en menor medida de lo que la llegada de descendencia afecta a otros aspectos.


Como por ejemplo: la convivencia. Esta puede llegar a hacerse complicada debido, sobre todo, a la disminución de tiempo libre. Aparte de que, de golpe, las decisiones a consensuar aumentan de forma exponencial, sobre todo en los primeros años, hay un aumento de actividades, que nos acortan los tiempos para hacer lo que antes hacíamos de una forma relajada. Eso hace aumentar el estrés y los nervios están a flor de piel más allá de lo aconsejable. Saber mantener la calma, durante esos momentos de tensión, resulta fundamental… para que siga habiendo pareja.











20 comentarios:

  1. Imagino que tiene que cambiar bastante la situación. Pero como van cambiando otras muchas cosas en nuestra vida, por otras circunstancias.

    Y sí, cómo no va a ver tiempo para el sexo...siempre hay tiempo si hay ganas ;)

    Besos

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    1. Así es, todos los cambios tienen su lado bueno y su lado malo. Esa es la cuestión, mientras haya ganas siempre hay tiempo. Aunque haya que esperar un poco jajaja
      Besos.

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  2. Estoy de acuerdo en que la convivencia se vuelve más complicada, pero en mi caso, más que por el tiempo libre es por las faltas de acuerdos y dirección. Me explico: yo pienso que lo mejor para mis hijos es algo a lo que mi marido es totalmente contrario, por ejemplo. O por el bien de un niño le exijo unos límites que ese churumbel no ve como tan beneficioso con lo que empiezan las fricciones, roces, gritos por todo los lados. Y habría que ser el santo Job para que estas situaciones no afectaran seriamente a la convivencia. Menos mal que nos queremos...

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    1. Sí, efectivamente. A eso me refiero también con lo de que aumentan las tensiones, porque no siempre se está de acuerdo a la hora de consensuar decisiones. Y sí, quererse es el mejor pegamento para unir criterios...
      Besos.

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  3. Cierto, todo cambia y se buscan momentos para la pareja, pero a veces hay que buscar mucho jejeje

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    1. Bueno, más que buscar mucho, lo importante es dónde buscar jajaja
      Saludos.

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  4. Tiene que ser un cambio muy gordo. Lo noto yo con los gatos, que a veces salgo todo el día y ya vuelvo un poco atacada porque llevan muchas horas sin comer, así que me imagino lo que te tiene que trastocar un hijo. Besotes!!!

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    1. Al menos con los gatos no hace falta esconderse para según qué cosas jajajaja
      Besos.

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  5. No puedo hablar en primera persona, aún, pero si lo he visto en mis amigos con hijos, que tienen que cambiar de hábitos, adaptarse a las necesidades de sus hijos y tratar de buscar un equilibrio entre los dos para que ninguna de las dos partes este sobrecargada de tareas.

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    1. Así es. Se requiere de un período de re-adaptación a la nueva situación que, según el tiempo que dure, puede ser un poco caótico, pero al final te haces a ello y sobrevives. Ese "aún" del principio me da que pensar que no te falta mucho para vivirlo... Vete mentalizando jajaja
      Saludos.

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  6. Paciencia y mucha mano izquierda, y suerte... y aún así siempre va a peor...

    Saludos.

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    1. Bueno, no sé si irá a peor... Supongo que algún día se irán de casa y, si vivo para contarlo, volverán los días de paz y sosiego...
      Saludos.

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  7. Los niños de pequeños te los comerías, y de mayores te arrepientes de no habértelos comido.

    Abrazo.

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    1. Eso es. Aunque seguramente se nos atragantarían...
      Saludos.

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  8. Es el momento de aplicar imaginación al asunto para que no decaiga la pasión. Y si no queda más remedio, se amordaza al niño un rato mientras sus padres se ponen al día.

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    1. Ya lo intenté una vez pero no resultó. Al final tienes cargo de conciencia y una de dos, o lo haces a velocidad de fórmula uno o vas corriendo a soltarle, y cualquiera de las dos opciones es bastante frustrante...
      Saludos.

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  9. El nacimiento de un hijo, especialmente el primero, resulta, efectivamente, un trastorno importante para la convivencia de la pareja. Con frecuencia, el niño, o la niña, están empeñados en alterar el descanso de los padres, por lo que las noches suelen resultar una pesadilla. El padre, pese a haber dormido unas exiguas 3 horas, debe ir a trabajar, cansado y con los ojos propios de quien estuvo de juerga toda la noche.
    Resumiendo, no solo se producen conflictos en casa, sino que la efectividad en el trabajo queda peligrosamente afectada.

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    1. Así es. Son demasiados los contratiempos que genera y a veces dan ganas de clonarse. La pena es que si te clonas al final no sabes ni donde estás pinado...
      Saludos.

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  10. Así, haciendo un batiburrillo con tus lecturas que tenía pendientes: ojalá que los abuelos se llevaran a los niños el día de San Valentín para que las orejas se nos pusieran coloradas coloradas jjaja
    Besitos

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  11. Pues sí jajaja, no estaría nada mal. Ese sería un buen plan jajaja
    Besos.

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Uy lo que han dicho...