3 de junio de 2012

El vídeo del Domingo.

Hacía ya tiempo que tenía ganas de poner este vídeo, así que no voy a demorarlo más. 

Un tema de los de toda la vida, del genio Ben E. King. Seguro que todos conocéis esta canción. Encabezó la banda sonora de la película del mismo título, en un disco totalmente recomendable en su conjunto. Fue uno de los regalos de mi diecinueve cumpleaños en vinilo. 

También recomiendo la película. Una manera como otra cualquiera de volver a la infancia... Espero que os guste.


 


31 de mayo de 2012

Crecimiento.


Mis hijos crecen…

Yo no. Lo dejé hace tiempo como quien deja un mal vicio, nunca me gustaron las alturas, sobre todo si son altas. Pero mis hijos crecen…

Los suyos también, si es que los tiene, no quiero que piense que tengo la opinión equivocada de que mis hijos tienen la exclusividad del crecimiento… Y los de su vecino también crecen, en el caso de que también los tenga. Todos crecen en mayor o menor medida, y es más que probable que los suyos crezcan en mayor medida que los míos… si es que los tiene, porque parece que los míos han heredado mi miedo a las alturas. Sobre todo a las altas.

Pero crecen. No todos los días, porque hay días que el cuerpo se acomoda y se toma un respiro, tiene derecho a ello y además le ampara la constitución (sobre todo su constitución física), pero sí crecen semana a semana, mes a mes, de una manera imperceptible a nuestros ojos.

Un día estás cambiándole los pañales y cuando te quieres dar cuenta te discuten que ese pantalón no pega con esa camiseta… Con los pañales era todo más fácil, todos eran iguales, de mayor o menor capacidad absorbente, pero iguales. Y además eran desechables, no había que lavarlos. Ni a mano ni en la lavadora. Simplemente se tiraban a la basura…

Pero mis hijos crecen. Y no sólo físicamente, también intelectualmente. Los suyos también, si es que los tiene. Y los de su vecino también, si es que también los tiene. No quiero que interprete que mis hijos tienen un intelecto de genio. Más bien tienen genio que, sumado a su intelecto, hace que se te quiten las ganas de llevarles la contraria.

Un día se les traba la lengua para decir “papá” y antes de que te des cuenta saben deletrear el nombre impronunciable de ese dinosaurio tan raro que vieron en una exposición… y sumar y restar manzanas. Y peras. Y te tienen que enseñar a hacer una vaselina jugando al FIFA cuando tú pensabas que las vaselinas sólo se podían hacer en un campo con el balón en los pies… Eso yo, que sé hacer algunas cosas con un balón en los pies, usted… no sé, lo mismo tiene una idea completamente diferente de la vaselina y sus usos…

La consecuencia más directa del crecimiento intelectual, del crecimiento intelectual de mis hijos quiero decir, o de los suyos si es que los tiene, es la capacidad de poner en duda cualquier filosofía paterna, o lo que es lo mismo, el inevitable descubrimiento de que papá y mamá no lo saben todo…  Usted tampoco, no lo niegue…

Maldito y bendito crecimiento...




Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes…


23 de mayo de 2012

Lo que dura dura.


El próximo Domingo, tendrá lugar un acontecimiento de esos que levantan una gran expectación. Bueno, en realidad levantará algo más que expectación, y si su ocupación dominguera, y sobre todo su economía, se lo permite, debo aconsejarle que no falte a la cita. Será completamente satisfactorio, se lo aseguro.

El evento tendrá lugar en la ciudad de San Francisco, allá donde plantaron el Golden Gate (Puerta Dorada, para los agnósticos), que aunque curiosamente ni es de oro, ni es una puerta, si que parece un puente con su agua pasando por debajo como Dios manda. Esto es sólo una introducción, no se crea que se trata de un evento deportivo acuático en el que haya que pasar por debajo del puente, ni nada que se le parezca…

En realidad, el evento nos presenta una modalidad deportiva que, si bien hasta ahora no ha sido regulada por ningún organismo oficial, es seguramente uno de los deportes más antiguos de la historia de la humanidad, seguido muy de cerca por el robar manzanas a nuestro vecino. A pesar de que hasta hace apenas cinco años, no había competiciones oficiales, se trata de un deporte que se practica en todos los hogares del mundo en mayor o menor medida (dependiendo del tamaño, claro…).

La competición de la que les estoy hablando, tiene como nombre “El Masturbatón”…

Tal disciplina deportiva, y tal y como su nombre indica, consiste en “a ver quién está más tiempo masturbándose”… No se confundan con las reglas del torneo. No dice “a ver quién se saca más veces la penicilina”, ni “a ver quién se saca más litros de penicilina”… Si no “a ver quién está más tiempo intentando sacar penicilina”… En realidad existe un vacío legal en las reglas de la competición, ya que no especifica si se puede extraer varias veces penicilina y seguir una y otra vez, o si solo puede haber una extracción… Por si acaso, le recomiendo que lo haga de una sola vez, podrían flaquearle las piernas y todo lo demás, y la competición es más dura de lo que parece…

Para que se haga una idea, el ganador del año pasado, estableció una nueva plusmarca mundial, dejando el registro en un tiempo de nueve horas y cincuenta y ocho minutos (al pobre le jugó una mala pasada la señorita de la limpieza, que no tuvo otro momento para ponerse a fregar el suelo de rodillas con el trasero apuntando al pobre hombre y aquella diminuta bata que mostraba más de lo que tapaba…). En la foto podemos observar al satisfecho ganador con su trofeo en la mano (japonés tenía que ser…):




No ha sido su mejor marca personal, pero dado que su mejor registro lo consiguió tumbado en el sofá de su casa, sin otro testigo que su novia y su gato, no ha sido ni será catalogado por ningún organismo oficial… A pesar de ser una actividad que no requiere demasiado movimiento, es necesario seguir una preparación dura y disciplinada. En realidad más dura que disciplinada…

Por razones meramente deportivas, será restringido el acceso de mujeres al recinto deportivo, más que por el espectáculo en si por el efecto negativo que podría causar en los participantes, pudiendo incluso hasta adulterar el resultado de la competición a causa de maniobras de distracción ocular…, aparte de que podría aumentar el calentamiento global hasta límites insospechados…

Como ven, cualquiera puede participar, y San Francisco vuelve a ser poco Santo…y si no le gusta... eyacule pa otro lao...

21 de mayo de 2012

El Sex-appeal. II


Ahora que ya hemos aclarado un poco, lo que significa tener Sex-appeal, en el anterior post sobre el tema en cuestión, nos podemos plantear otra serie de cuestiones más complejas. No se me asuste. No me refiero a solucionar una cuestión de física cuántica ni a buscar el nexo de unión entre la escasez de lechugas y la extinción de los caracoles tigre…

Me refiero a que, tras tener una ligera idea de lo que es el Sex-appeal, podemos dar un paso adelante, y reflexionar acerca de, por ejemplo, ¿a dónde nos lleva el tener Sex-appeal? Seguramente nos lleve a algún lugar, o más bien a algún estado que nos permita tener otro estatus.




Es una cuestión bastante interesante, que seguramente podrá resolver alguien que tenga Sex-appeal, pero a mi no me pregunten, porque yo nunca iré en dirección a ese estado. Más bien iré en dirección contraria, así que, si lo desean, les puedo explicar a dónde nos lleva no tener Sex-appeal. Y si no quieren que se lo explique… también,  porque yo escribo lo que me da la gana…

Lo cierto es que no tener Sex-appeal tiene un montón de ventajas. La más importante es que no ligas con nadie. Sobre todo con nadie que sea sexy. Y tampoco con nadie que tenga belleza (aquí quedan excluidos los no-sexys millonarios). Para muchos puede parecer un fiasco, pero nada más lejos de la realidad. Ser sexy te obliga a dar siempre el 100 por 100 de tu sexapilidad, y eso tiene que cansar.

Yo me imagino la vida de alguien, que tenga un alto porcentaje de sexapilidad, y me agobio una barbaridad, todo el día rechazando ilusos pretendientes del sexo opuesto… o del mismo sexo, faltaría más… Por no pensar en lo que pasaría si, una persona con grandes dosis de sex-appeal, de repente, empieza a descuidarse y lo pierde como perdió la virginidad, en un abrir y cerrar de piernas. Siempre tendrá que escuchar comentarios del tipo: “….ha perdido todo su sex-appeal…”. Eso desmoralizaría a cualquiera… menos a mi, o a usted si es que tampoco tiene sex-appeal.

Es bastante más llevadero estar en la sombra, sí, más frío pero más llevadero. Ni siquiera supone un esfuerzo extra lograr que la gente no te mire, y pasar desapercibido es un lujo que no se debe despreciar.

Y desde luego, es mejor no tener sex-appeal, que ser tremendamente feo, porque si uno es tremendamente feo, no pasa desapercibido, si no todo lo contrario, le señalarán con el dedo, e incluso con dos dedos a la vez. Algunos, los menos afortunados, incluso son objeto de reportajes y de entrevistas en algún que otro medio de difusión internacional.

Ahora usted debe decidir que dirección tomar. Continuar con su sex-apilidad y sufrir las consecuencias, o deshacerse de todo su sex-appeal...y sufrir las consecuencias.


20 de mayo de 2012

El vídeo del Domingo.

Hoy os traigo a un grupo que pasó por la historia de la música sin pena ni gloria: Transmision Vamp.

A decir verdad, con más pena que gloria, ya que su carrera musical fue más breve que el vestido de su vocalista, la provocativa Wendy James. Seguramente no os suene ni el grupo ni la cantante, y su aportación a la música fue testimonial.

Sin embargo, y a pesar de no durar mucho en el mercado, sí dejaron algún que otro tema digno de recordar. Ya sabemos que esto de la música es muy subjetivo, y el recuerdo de una canción varía mucho en función de las sensaciones que nos trasmitió en su momento, así como las circunstancias que rodearon dicho momento.

Yo recuerdo especialmente éste que os pongo a continuación, es lo que tienen los días lluviosos, muchas horas al ordenador. No es ninguna maravilla, pero sonaba bastante bien. Espero que lo disfrutéis.





16 de mayo de 2012

Bankia-rota.


La política no deja de sorprenderme.

Sí, es verdad, a mí hace falta poca cosa para sorprenderme, pero eso usted no lo sabe. Y los políticos tampoco. Pero han vuelto a sorprenderme. Y no será la última vez que lo hagan…

La última sorpresa, como todo el mundo sabe, que no voy a decir nada que no se sepa, ha sido solucionar la Bankia-rota, utilizando para tal propósito, o despropósito como prefiera, dinero público que proviene de los recortes efectuados en las partidas destinadas a la sanidad y educación, entre otras partidas tan insignificantes como éstas. Como bien saben, la cantidad asciende a 10.000 milloncejos de nada…

Pero seguramente, esto no quedará ahí y a saber qué más sorpresas nos deparará el futuro políticamente hablando. Posiblemente, la siguiente medida que aprueben, sea la de quitarnos la comida de la mesa, para utilizarla de catering en los lunchs esos que se montan en Moncloa o en el Congreso, cada vez que les da por reunirse para subirse el sueldo. O quitarnos medio depósito de gasolina del coche, para alimentar el motor de sus coches oficiales…

Es así de fácil. Si usted se mete a banquero, importa un pepino que juegue con el dinero de todo el mundo, como si se tratara de un vulgar Monopoly, y que lo pierda todo, porque cuando lo necesite, llegará el gobierno y le sacará del apuro mucho antes de que tenga que suplicárselo de rodillas.

Vale, usted puede meterse a banquero y jugar al Monopoly con el dinero de los demás… pero no con el mío. Porque a partir de ahora, me guardaré mi dinero en casita, dentro de una hucha:



Sí, he dicho en una hucha porque no tengo dinero suficiente como para comprarme una caja fuerte como ésta:




Y para evitar que me quiten la comida, iré al supermercado, me haré un bocadillo y me lo comeré allí mismo encerrado en los servicios sentado en… en…, bueno, usted ya me entiende…

Si a alguien se le ocurre alguna otra contramedida, que pueda ser de utilidad para defendernos de las “brillantes ideas” de nuestros políticos, le agradecería que me las comunicara, porque… el movimiento se demuestra andando.


11 de mayo de 2012

El Sex-appeal.

Una persona sexy… ¿nace o se hace?

Sí, sé que es una pregunta un tanto compleja para soltarla así a bote pronto, pero tenía que escupirla antes de que me quemara la lengua… Y es una pregunta compleja, porque son muchas las connotaciones, que hacen que el término “sexy”, sea continuamente malinterpretado, lo cual puede inducirnos a utilizarlo erróneamente.

¿Qué es una persona sexy? (lo siento, hoy me ha dado por interrogantes complejas). La respuesta es más simple de lo que parece: es sexy la persona que es sexy… y que además tiene sex-appeal para demostrarlo. Pero para tener sex-appeal no vale cualquiera, porque el sex-appeal es, en una persona, como el oído musical: hay quien nace con ello, quien puede llegar a entrenarlo, y quien nunca lo tendrá…

En contra de lo que se piensa por ahí, el sex-appeal no tiene absolutamente nada que ver con la belleza. Admito que normalmente van de la mano, pero lo uno no condiciona lo otro. De ser así, yo nunca habría podido ser sexy…, ni tampoco podría haber tomado la dura decisión de dejar voluntariamente de serlo. Y si no se lo cree, reflexione un poco acerca de qué personas de su entorno son sexys a su parecer. Sorprendido, ¿verdad?.

Hay mujeres bellísimas que no tienen el más mínimo sex-appeal. Antes de continuar, debo aclarar que hablo de mujeres, porque quiero creer que dentro de mi ignorancia, entiendo un poco sobre el tema. De los hombres no hablo, porque no me atrevo a opinar por una total ignorancia voluntaria. Como iba diciendo, olvídese de pensar que usted es sexy porque es bella. Es sexy porque tiene sex-appeal. Si es que lo tiene, si no lo tiene, ni es sexy ni es nada, sólo es… bella.

Tampoco es usted sexy por usar lencería fina, de encaje. Si usted usa lencería de ese tipo, usted es una pícara con mucha picardía… por usar picardías. Porque eso la gente que la rodea no lo ve. Salvo que sea usted exhibicionista, claro, pero en ese caso sólo conseguirá que la gente recuerde a sus bragas, no a usted…

Ahora bien, su belleza le ayudará en su propósito de parecer sexy, y si lo entrena, es posible que nos llegue a hacer creer que es sexy. No, cuando hablo de entrenar su sex-appealidad, no me refiero a que se opere el pecho, ni la nariz, ni las orejas, ni los pómulos… Ya le he dicho que es usted bella, no necesita retoques. El secreto está en la masa… Esto…, perdón, me he equivocado de rollo…

Quiero decir, que el secreto está en que, en vez de mirar a la gente en plan de estatua de la mitología griega y cara de arpía, diciendo “pero qué guapa soy”, la mire con cara de decir “…a ver si crees que soy guapa”, o “tú y yo deberíamos pasárnoslo bien…”. Entrenar la mirada furtiva y la sonrisa inocente. O la mirada inocente y la sonrisa furtiva. La naturalidad más natural que le sea posible…

¿Ve usted qué fácil? Ser sexy, con su consiguiente sex-appeal, no es una cuestión de imagen, si no una cuestión de actitud… Pero por si acaso… cuide su imagen, que eso también ayuda.




8 de mayo de 2012

Premio!!!???

Valeria, de “Esa chica azul frente al espejo”, ha vuelto a concederme el honor de darme un premio… y ya van dos. Por alguna extraña razón cree que lo merezco...


Yo, que soy muy agradecido, muchas gracias Valeria, y no le digo que no a nada, o a casi nada, me lo traigo y a cambio afronto el reto de responder 12 preguntas personales… Aunque eso sí, lo haré en presencia de mi abogado, por si las moscas. Que sea lo que Dios quiera.

1. Una película, canción o grupo musical que te avergüence admitir que te gusta. (Lo siento, pero no quiero ser la única que confiese su placer culposo). Yo para estas cosas no tengo vergüenza, pero si tengo que decir algo diré que me gusta la película “Los Bingueros” y la canción “La gallina Cocogua”…

2. Película, libro y canción (o cantante) que crees que todo mundo debería tener oportunidad de conocer. Todo el mundo debería ver la película “Sea Biscuit”, leer el libro “Raices” y escuchar “La Marcha Radezsky”.

3. Una palabra o frase que suelas leer o escuchar con frecuencia y detestes hasta vomitar. “El Barsa es más que un club…” (si te parece son dos clubes, no te j…).

4. ¿Cuál es el mejor consejo que alguien te ha dado? Son dos: “No andes descalzo…” y “mea antes de salir de casa”.

5. ¿Qué te pone inevitablemente de mal humor? Quedarme sin patatas a medio filete.

6. Algo que hace que un mal día cambie radicalmente. Que desaparezcan los que están provocando que sea un mal día…

7. ¿Cuál es el primer recuerdo que te viene a la mente cuando piensas en tu infancia? Aquel balón que me aplastó un camión y que le hizo un boquete en el que cabía yo entero.

8. Un maestro que recuerdes con cariño y por qué. Mi profesor de Naturales en 6º de EGB, se dormía con frecuencia, incluso en los exámenes…

9. Un profesor que detestabas enormemente y tus razones para ello. Mi profesor de Matemáticas en 5º y 6º de EGB…, me daba en la cabeza con una regla cada vez que me equivocaba. Aunque me inspiró para ser contable, sabe Dios porqué…

10. ¿Cuál consideras es tu mayor defecto? Son todos tan grandes… que no me atrevo a discriminar a ninguno de ellos.

11. ¿Cuál consideras es tu mayor cualidad? Aparte de comer con la boca cerrada no se me ocurre ninguna más…

12. Si tuvieras oportunidad de tomarte un año de descanso ¿en qué lo ocuparías? Si pudiera hacer eso, sería porque tendría mucho dinero, así que emplearía ese tiempo en viajar. Aunque es probable que agotara el tiempo pensando a qué lugar viajar.



Y ya está. En el fondo no ha sido tan difícil…, en la superficie si.

Y como suele suceder en estos casos, le paso el premio y las mismas preguntas a otros cinco blogueros. Intentaré no repetirme con otros premios otorgados, aunque no es obligatorio que aceptéis. Pero en caso de no hacerlo, os perseguirá la mala suerte durante una hora… y os alcanzará por mucho que corráis…

Estos son los elegidos:

Pazzos, de Pazzos


Ana Pepinillos, de Alucina Pepinillos.

Blogboreta, de Revoloteando.


Al próximo premio volverán las rotaciones.



6 de mayo de 2012

El sentido de la vida.

El sentido de la vida, en ocasiones, no tiene ningún sentido…

Claro que, para saber si tiene sentido, antes hay que conocer dicho sentido… Y su búsqueda, casi siempre suele ser frustrante. Han sido muchas las ciudades recorridas y muchas también las noches en vela, en las que mi mente intentaba averiguar si algún día llegaría a ponerle sentido a mi búsqueda.

Supongo que cada uno intenta buscarlo a su manera, mirando para acá y para allá, buscando algún indicio de lo que para él sería lo que le llevara al orgasmo espiritual deseado. Algo que le haga dejar de dar vueltas como a una peonza, y que finalmente ponga sentido a su existencia…

Y de repente, el día menos pensado y en el lugar más insospechado, esa búsqueda llega a su fin con un desenlace feliz y satisfactorio. Quizás en algún caso ese desenlace sea algo frustrante, pero lo normal es que sea un momento de esos que imaginamos con fuegos artificiales…

Así fue el fin de mi búsqueda. Tan inesperado como satisfactorio. Tan deseado como orgásmico. Tan… tan… voluminoso como rico… Siempre había pensado que el tamaño no importa, pero ayer… ayer descubrí que estaba equivocado.

En un momento así, lo mínimo que puede hacer uno es inmortalizar esa imagen que te consigue llevar al orgasmo espiritual. Juzgar vosotros mismos el resultado final de mi búsqueda particular:




La Hamburguesa de Kilo. Hasta ahora, habían sido muchas las que pretendían ocupar su lugar, pero ninguna resiste la comparación… Tantas hamburgueserías recorridas, tantos sinsabores en los Mc Donal´s y Burguer King de turno, tanto dinero gastado y tantos kilómetros recorridos en busca de la hamburguesa perfecta…

Para un buen día, descubrir que el sentido de la vida me estaba esperando en mi propio pueblo en un restaurante que se encuentra a unos 100 metros de mi casa…

1 de mayo de 2012

En tierra de estudiantes II.

Continuación de “En tierra de estudiantes”… (Por eso lleva dos palitos detrás, que lo tengo que explicar todo…).

Tras ser vilmente vacilado por la máquina expendedora de tabaco, salí a la calle para seguir siendo vacilado por los otros siete cuerpos que me esperaban en la calle, un poco más fríos de lo que yo les había dejado cuando entré en el restaurante. Insinuaban que todo había sido un truco mío para ligar con el camarero, afirmando que era imposible tardar tanto en sacar tabaco…

Claro que, eso mismo es lo que pensaron, cuando me dirigí a la barra del siguiente pub. Allí, me entretuvo más de la cuenta una camarera rubia, de esas por las que pagarías sólo porque te tocara, ya que para tocarla a ella no tendrías suficiente dinero ni ahorrando durante tres vidas. Pero se equivocaban de cabo a rabo, uno es fiel hasta la muerte, y si me entretuve un poco más de lo debido, fue porque estaba haciendo un encomiable estudio sobre las costumbres autóctonas de la zona. Así, pude descubrir, que en Salamanca nadie bebe whisky sólo. Llegué a tal abrumadora conclusión gracias a la falta de costumbre de dicha camarera en servir dicha bebida.

Tras repetírselo cerquita del oído por tercera vez, la pregunté: “¿Qué es lo que no has entendido de la frase “un JB sin hielo”?”… Tras repetírselo por quinta vez, pude observar por el rabillo del ojo, como disimuladamente ocultaba una coca cola, que ya había abierto sabe Dios con qué propósito… Fue en ese preciso instante, cuando llegué a la conclusión de que sólo pagaría para comprarla un sonotone de los potentes y un cuarto de kilo de cerebro…

De todas formas, en este viaje los malentendidos con las mujeres fueron una constante demasiado… constante. A la mañana siguiente, los cuatro cuerpos femeninos que formaban parte de la expedición, sentadas a la mesa tras desayunar, por alguna extraña razón, no entendieron, o no quisieron entender, el claro mensaje que intenté trasmitirlas una y otra vez. Y nuevamente volví a interrogar: “¿Qué parte de la frase “la ducha está libre” no habéis entendido?”. Me miraban y se reían como si estuviera hablando en uzbeko… para media hora después… preguntarme si la ducha estaba libre.

Un par de horas después, ya todos bien aseados/as, hicimos un poco de turismo, porque a esas horas sí están abiertas las iglesias, museos y demás edificios en los que buscar ranas y otras historias. Llamó poderosamente nuestra atención, allá en el huerto de Calisto y Melibea, que aún no sé si se llama así por ser un huerto, o por que ambos se llevaron mutuamente al huerto, un pozo , cuyo arco de hierro se encontraba repleto de candados amarrados a él. Por lo que se ve, desde hace poco existe la costumbre de que los enamorados coloquen allí un candado con sus nombres o alguna promesa por cumplir, y después arrojen la llave al pozo.

Seguramente tendrá su sentido para jóvenes parejas, pero cuando uno roza o incluso ha superado los cuarenta (si, yo soy el más viejo del grupo), esas cosas se las toma a pitorreo. Tras vacilar y reírnos copiosamente de tal costumbre, descubrimos detrás de nosotros a una pareja joven que nos miraba cariacontecida…, se guardaron el candado donde no pudiéramos verlo y aguardaron pacientemente a que nos fuéramos a otro lado…

Pero nuestro amago de hacer turismo, fue más que nada… por el qué dirán, porque queda mal ir a Salamanca y no ver ciertas cosas por mucho que a uno le den un poco de grima los batracios. Nuestro verdadero objetivo no era otro que el turismo gastronómico, o lo que es lo mismo, comer y beber todo lo que nos dieran por doscientos euros más o menos. Y a ello nos dedicamos concienzudamente el resto de la jornada.


Aún tuvimos tiempo de apreciar otra de las costumbres autóctonas de la ciudad: las extrañas y abundantes despedidas de solteras/os. Pudimos asistir en vivo y en directo, al espectáculo ofrecido por más de una docena de grupos, a cual de ellos más variopinto, celebrando tal celebración. Si usted está soltera/o, vaya a Salamanca. Si no se casa no se preocupe, seguramente tendrá una despedida como se merece, tan digna o más que si efectivamente fuera a contraer matrimonio o cualquier otra enfermedad transitoria.

Lo que pasó después, ya es otra historia…


Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes.



26 de abril de 2012

El sexo opuesto.

Según la Wikipedia, y alguna que otra enciclopedia más papelera, la tierra se mueve gracias a alguna que otra ley física, que no voy a explicar aquí para no aburrir a nadie (y porque tampoco sabría explicarlo sin sufrir antes una apoplejía múltiple), pero… ¿y a los humanos? ¿Qué es lo que mueve a los humanos evitando que se queden todos quietos paraos?...


Erróneamente muchos sostienen que es el dinero lo que nos mueve. Y digo erróneamente, porque los pobres no lo tenemos y seguimos moviéndonos para todos lados, sin que ello nos sirva para llegar a tenerlo algún día. Tampoco es el amor lo que realmente nos mueve, ya que no todo el mundo cree en él, y muchos de los que han creído han dejado de creer por diversas razones o desengaños.

Podría seguir enumerando más y más causas movilizadoras, pero todas ellas tendrían alguna pauta diferente en cada individuo. En cambio, sí hay una causa que tenemos en común y que es capaz de movilizarnos a todos los humanos en plan autómata: el sexo.

Si dejamos aparte a quienes se han decantado por el celibato, que no son humanos, o simplemente son hipócritas, el resto de la humanidad levanta la cabeza cuando escucha la palabra sexo. No lo niegue, si usted está leyendo esto, lo más probable es que lo esté haciendo porque ha leído la palabra “sexo” en el título…, o por la fotografía que lo adorna.

Resulta complicado reflexionar sobre el sexo sin acabar con una paja mental de campeonato (nunca mejor dicho). Pero si lo hacemos, el reflexionar quiero decir, nos daremos cuenta de que, ya desde jovencitos, el sexo nos atrae y nos hace movernos como pollos sin cabeza… pero con dirección. La mayoría de las veces en dirección al sexo opuesto. Y aunque hay quien va en busca de su mismo sexo, y quien se muestra indeciso y no sabe a por cual ir, o sencillamente va a por los dos, todos, absolutamente todos van a por lo mismo: sexo.

Por lo general, nos movemos buscando al sexo opuesto para tener sexo, y hasta nos casamos con el sexo opuesto. Por supuesto convivimos con el sexo opuesto y dormimos con el sexo opuesto esperando tener sexo con el sexo opuesto… Hasta que nos damos cuenta de que el sexo opuesto es completamente opuesto al sexo.

Por supuesto, no me refiero a esa clase de sexo lleno de ternura bajo las sábanas, que todos practicamos, con más o menos regularidad, más conocido coloquialmente como “hacer el amor”, no. Me estoy refiriendo al otro sexo. Al sexo loco. Al aquí te pillo aquí te mato, sin pararte a pensar si los azulejos de la cocina están fríos, si habrá que coser la media docena de botones de la camisa, o si tendremos que comprar otro sofá porque este le vamos a dejar pringoso perdido…

Y es posible que algunos, los más atrevidos, incluso vayan más lejos. No, no me refiero a que se vayan a Wisconsin a fornicar, si no a que sean atrevidos y busquen el sexo con el añadido de emociones fuertes, del tipo hacerlo en público, con público presente e incluso hacerlo con el público presente.

Y si no se atreve a llegar tan lejos, puede quedarse a medio camino y añadirle el riesgo de buscar un lugar en el que en un momento determinado pueda ser sorprendido por alguien, como un ascensor, un portal… o el confesionario de una iglesia. Ahí no se preocupe, si le pilla un sacerdote lo más que hará será santiguarse y mirar para otro lado… o intentar participar.

Estoy seguro de que usted también lo piensa, aunque seguramente no quiera reconocerlo. Pero si hace un pequeño ejercicio de autocomplacencia y se permite ese pequeño lujo, se le quitará en un santiamén la mala leche que lleva encima y se quedará bastante relajado…


 

19 de abril de 2012

En tierra de Estudiantes.


Sábado, 14 de Abril.

Son las 2:15 A.M. (Antes del Meridiano, para los agnósticos, o Antes de Mamarse, para los que están de juerga). Ocho cuerpos cruzan la Plaza Mayor de Salamanca envueltos en risas y vaciles mutuos, sin pena ni gloria… pero con frío, en dirección a un lugar más cálido.

Si usted no es de Salamanca, seguramente sólo visite ese lugar por tres motivos: o es un estudiante, o es un turista, o es un juerguista. En mi caso, debo decir que nunca he sido universitario y que a esas horas las iglesias están cerradas… y que yo era uno de esos ocho cuerpos. Así que no les será difícil adivinar cuál fue el motivo que impulsó a esos ocho cuerpos a cruzar la Plaza Mayor de Salamanca a esas horas…

Uno de ellos, uno que tiene la mala costumbre de fumar, se percata de que se ha quedado sin tabaco. Así que sin perder tiempo, pone en marcha el radar en busca de un lugar en el que pueda evitar caer en esa mala costumbre. A la mala costumbre de quedarse sin tabaco, quiero decir, porque quedarse sin tabaco, también es una mala costumbre si uno fuma habitualmente. Sí, era yo, que aparte de tener otras muchas malas costumbres, como la de ser bajito, también tengo la mala costumbre de fumar… y de vez en cuando la de quedarme sin  tabaco…

En una de las esquinas de la plaza, un restaurante permanece con las luces encendidas mientras un hombre finaliza en su interior las labores de cierre. Abro la puerta y pregunto si tienen tabaco. El hombre, enfrascado en sus cuentas, me señala la máquina al mismo tiempo que la desbloquea con el mando. Saco toda la calderilla y empiezo a introducir monedas hasta que me percato de que me faltan cincuenta céntimos. Me acerco a la barra con un billete de cinco euros para pedirle al camarero que me lo cambie. Tras finalizar su cuenta, me da el cambio, cinco monedas de euro… Pero cuando me dirijo a la máquina, estando a medio camino, ésta escupe todo lo que había metido anteriormente…

 Me dispongo a volver a introducir las monedas, pero el desbloqueo de la máquina ha caducado y hay que volver a darle al mando. Me dirijo nuevamente a la barra pero el camarero no está, tarda un rato en salir de la cocina. Se lo explico y vuelve a darle al botón… Introduzco cuatro euros con cincuenta y le doy al botón con la imagen de Winston…, pero la máquina me dice que debo introducir el importe exacto… Como es lógico, no tengo dos monedas más de veinte céntimos… así que vuelvo a la barra, a cambiar la moneda de cincuenta que nuevamente me ha escupido la máquina porque ha vuelto a caducarse el desbloqueo…

El camarero empieza a esbozar una ligera sonrisa al mismo tiempo que me da dos monedas de veinte y una de diez… y vuelve a darle al mando… Introduzco el importe exacto,  pulso el botón del Winston y… producto agotado. Le doy a otro botón de la misma marca y… producto agotado. Mis ojos empiezan a dar vueltas por todas las marcas buscando un producto que valga el mismo importe… No hay ninguno. Le doy a uno que es más barato y… producto agotado… La máquina vuelve a escupir el dinero y a bloquearse… Sólo me queda una opción para probar: Marlboro. Pero para ello necesito otros veinte céntimos… que no tengo.

Vuelvo otra vez a la barra, donde cambio otra moneda de un euro en monedas de veinte céntimos. El camarero me recibe con una sonrisa bastante mal disimulada, acompañada de las carcajadas de una chica que al otro lado de la barra observaba incrédula toda la escena…, mientras yo maldigo a los estancos por no abrir las veinticuatro horas del día…

Echando humo por las orejas, curiosamente sin fumar, volví a introducir ya todo el importe exacto necesario para sacar el Marlboro… y salió la cajetilla acompañado del típico “su tabaco, gracias…”, que a mí me sonó a música celestial…


Moraleja: El tabaco mata… de impaciencia. Y además vacila.