¿Hola?... ¿Hay
alguien ahí?... Ah!, menos mal que sigue por aquí, pensé que se habría aburrido
de esperar y se habría largado a leer algo por la blogosfera.
Créame que no se lo reprocharía y, hasta cierto punto lo
entendería. Cinco meses sin contarle nada significa demasiado tiempo de espera
sin hacer nada, incluso hasta para un funcionario. Así que le agradezco
enormemente todo este tiempo de espera.
¿Qué porqué vuelvo ahora a contarle chorradas varias? No es
que tenga mucho que contar, salvo que soy 5 meses más viejo. Supongo que igual
que usted, no crea que soy el único que envejece. Pero lo cierto es que, todo
bloguero, llega un momento en el que se plantea el seguir contando tonterías,
cerrar el quiosco, o, simplemente, dejar de contar tonterías. Yo acabo de pasar
ese momento, y me he inclinado por la primera opción, es decir, seguir contando
tonterías para usted y para todo el que quiera leerlo.
¿Por qué? Básicamente porque, tras ocho años contando
tonterías, le tengo demasiado cariño a este blog como para eliminarlo. Y como
quiera que siempre he odiado a los blogs fantasmas, que navegan a la deriva por
la blogosfera, sin que nadie escriba en ellos, sólo me queda la opción de
seguir contando tonterías… Sí, lo sé, usted no tiene porqué sufrir leyendo mis
tonterías, pero qué quiere que le diga, si sigue por aquí significa que un poco
masoquista sí que es eh?... Tal y como dice el refrán “año nuevo, vida nueva”,
voy a comenzar el año volviendo a escribir tonterías varias para todo aquel que
quiera sufrirlas.
Es posible, y sólo posible, que, si usted ha rebasado ya la
barrera de los cuarenta, con mayor o menor amplitud, haya sentido el impulso,
por vaya usted a saber qué motivo, de volver a realizar una actividad que en su
día le gratificó enormemente. Para los agnósticos, cuando digo cuarenta, me
refiero a cuarenta años, tacos o como usted quiera llamarlo. Y cuando digo “una
actividad que en su día le gratificó enormemente”, no me refiero a darle una
patada en el culo a su jefe, ni perder la virginidad… ni encontrarla.
No, me refiero a que, si usted practicó en su juventud algún
deporte, como por ejemplo, el fútbol, ¿no ha sentido el impulso de volver a practicarlo,
para volver a sentir esas gratificantes sensaciones? ¿No? … Yo sí, no me
pregunte porqué, pero lo he hecho… y créame, las sensaciones sentidas, son de
todo menos gratificantes.
Si prueba a hacerlo, casi con toda seguridad, se dará usted
cuenta de que, todo movimiento que diseñe en su mente, con o sin balón, se
producirá a cámara lenta. No, en su mente no, en la mente de todo aquel que
esté viéndole “jugar al fútbol”. Su mente bastante tiene con luchar para que
sus piernas no se tropiecen, ni con el césped ni entre sí mismas. Las pobres
piernas, correr… corren, pero se cansan. Seguramente bastante más de lo que
usted recordaba, y créame, para nada es una sensación gratificante…
Y a falta de sensaciones gratificantes, lo que sí sentirá,
será la tentación de saltar al campo con un Kalashnikov y pegarle cuatro tiros
al balón para que se esté quieto y nos obedezca de una puta vez, porque a
diferencia de antaño, cuando usted era perfectamente capaz de dominarlo, ahora
va por libre y hace lo que le viene en gana…
En fin, si usted aún sigue por aquí, le seguiré contando
chorradas varias.
Pd.: Nuevo mes... nueva chica del mes...