22 de mayo de 2013

Impossible is nothing.


Impossible is nothing!!...  Bonito slogan. Tan publicitario como espiritual…

No voy a discutir el beneficio anímico, que puede producir en todo aquel que escuche, aquello de  “nada es imposible”.



Está bien el mensaje y está claro que anima a quien lo escucha. Es un mensaje que invita a la épica y que, sobre todo, provoca que se ignoren todas las barreras,  que nos hacen creer que algo es imposible.  Uno está pensando “es imposible”, porque hay demasiados obstáculos para hacerlo posible, y de repente alguien le dice que “nada es imposible” y… voilá, dichos obstáculos son ignorados y nos lanzamos a buscar un imposible. Digo un imposible… porque no nos engañemos, seamos serios y reflexionemos…, dicho slogan, es más falso que un billete de 8 euros.

Todos sabemos que hay acciones totalmente imposibles de llevar a cabo. Yo mismo, y basándome en la experiencia que me dan mis taytantos años, sin ir más lejos y sin pensar demasiado, os puedo exponer unas cuantas:

- Hacer de cuerpo sin orinar al mismo tiempo (tengo que ponerme fino para evitar la censura). Yo lo he intentado infinidad de veces, pero realmente me es imposible aflojar un esfínter sin que el otro permanezca completamente cerrado. Incluso habiendo orinado minutos antes, me resulta inevitable que siga perdiendo, aunque sea gota a gota… Quizás alguien que practique con asiduidad la gimnasia perineal llegue algún día a conseguirlo, pero mientras tanto…

-Ver una película porno de principio a fin. Parece una empresa sencilla, pero no conozco a nadie que lo haya conseguido. Ni siquiera yo mismo. Y solamente en este apartado, encontraríamos más imposibles, como por ejemplo “no pulsar el botón de avance rápido cuando hay diálogos” o “quedarse con las manos quietas todo el tiempo”…

- Estornudar con los ojos abiertos. Ni el más afamado contorsionista será capaz de llevarlo a cabo. Claro que en este caso, no creo que nadie quiera ni siquiera intentarlo, más que nada por el miedo a que se le salgan a uno los ojos volando. Sólo de imaginármelo se me ponen los pelos de punta…

- Tener delante un buen escote y no mirar. Seguramente, la mayoría de las mujeres asegurarán que no es algo imposible…, pero claro, son mujeres y para ellas, un escote sólo es un motivo como otro cualquiera, un motivo muy noble, eso sí, para criticar a la desinhibida de turno. Lo cual no quiere decir que no mire dicho escote, porque independientemente de la naturaleza de los motivos que la impulsen a ello, inevitablemente también lo mirará…

- Llegar al ayuntamiento y acertar a la primera con el departamento adecuado. Da igual que tenga usted un plano detallado de cada departamento, el funcionario que lo ocupe y la labor que desempeñe. Nunca acertará a la primera. Ni siquiera los propios funcionarios, saben a ciencia cierta quién desempeña cada labor, así que lo normal es que circule usted por varias ventanillas antes de llegar a la adecuada… si es que llega. Esta imposibilidad, también es aplicable a los operadores de telefonía… por teléfono. Siempre le pasan a otro departamento.


Seguramente, la experiencia que le hayan dado sus taytantos años de vida, le habrán mostrado muchas otras cosas que le hayan resultado imposibles de realizar. Cuéntemelas y así no perderé el tiempo intentando llevarlas a cabo cuando se me presente la oportunidad…



20 de mayo de 2013

The Show must go on!!!


Seguramente, durante estos últimos meses, haya pensado en alguna ocasión, que no iba a volver a ver nada escrito en este blog. No le culpo, yo también lo he pensado…

Y seguramente, al pensar en esa posibilidad, haya suspirado aliviado. Tampoco le culpo, yo también habría hecho lo mismo… Pero lo siento. Sobre todo por usted… pero no va a tener esa suerte. Por que no es el caso. Soy de esas personas que no deja las cosas a medias,  que siempre tiene alguna tontería que decir, o en este caso, que escribir. 

Y si se diera el caso de que se me olvidara, siempre hay alguien que me recordará que lo haga. Así que, en cualquier caso, es a esa persona a quien tienen que “agradecerle” que esto siga en pie, que me esté dedicando a quitar las telarañas… y próximamente a intentar ponerme al día, y seguir disfrutando de todos los blogs amigos de los que siempre he disfrutado.

Por lo tanto, y como dijo no sé quién: “No se vayan todavía… aún hay más”. O como decía aquella canción: “The show must go on”. “El show debe continuar” (para los agnósticos).

Volvemos a abrir el telón…



30 de diciembre de 2012

Menudo Domingo...


En la vida de toda mujer casada, llega un momento en el que hace a su pareja la siguiente pregunta: ¿Cuándo vas a arreglar…? (sustituya los puntos suspensivos por cualquier objeto susceptible de un posible arreglo).

Si usted está casado, seguramente ya haya pasado por ese momento. Y por muchos otros similares, ya que el hecho de que un día, su mujer, haga esa pregunta, no significa que no vuelva a repetirla a cada oportunidad que tenga. Y es que, por alguna extraña razón, las mujeres están totalmente convencidas, de que los hombres tenemos la habilidad de arreglarlo todo. Pero la culpa no es de ellas, no. La culpa es de nuestro estúpido ego masculino, que nos impide pronunciar la frase “no sé hacerlo”. Y también es culpa de nuestra estúpida creencia de que podemos arreglarlo todo.

Y en ese error, ha vuelto a caer un servidor en este nuestro último Domingo del año. Porque hay días, en los que sería mejor quedarse tumbado en la cama, o en su defecto, tumbado en el sofá… Tras haber escuchado en numerosas ocasiones esa frase que todas las mujeres sueltan por su boquita, dos eran los objetivos a “arreglar” que tenía marcados para el día de hoy.

Primer objetivo: Sustituir uno de los dos portalámparas del espejo del baño que, incrustado en una tablilla que hace las veces de marquesina del espejo, hasta hace un par de semanas, cumplía positivamente con el noble objetivo de iluminar. 

Al ser completamente imposible encontrar un portalámparas que encajara en dicha marquesina, le eché imaginación al asunto y compré dos portalámparas exteriores (más que nada para que las dos bombillas estuvieran instaladas estéticamente de la misma forma), y que atornillaría a la marquesina, para sustituir los interiores que, como ya he dicho, no existen ya en el mercado alternativo.

En mi cabeza todo parece sencillo. Soltar cables de portalámparas A, enchufar a portalámparas B, y por último, atornillar en la marquesina el portalámparas B. En primer lugar, desmonté la marquesina para poder soltar los cables del portalámparas A. Fue sencillo, sólo dos tornillos unían las dos partes de la marquesina. Al separar ambas partes, apareció ante mí un amasijo de cables de diferentes colores. Es entonces, cuando uno se da cuenta de que para algunas labores, no basta con echarle imaginación…

Resultado: un enchufe quemado como consecuencia de haber insertado un cable en la clavija errónea, tras un par de saltos de los automáticos. El espejo se queda definitivamente sin ninguna bombilla utilizable. Paso al plan B… algo más sencillo que el plan original: instalar una bombilla más potente en el aplique del techo del baño. Ahora no tengo bombillas en el espejo, pero la bombilla del techo alumbra la hostia.


Segundo objetivo: arreglar la manecilla, o pomo, puede llamarlo como quiera, de la puerta que comunica el garaje con la casa. La puerta, cerrar lo que se dice cerrar, cerraba, pero abrías cualquier ventana de la casa, y la corriente provocaba que se abriera. Los días en que hacía viento, se abría y cerraba con escandalosos portazos a razón de unas diez veces por minuto.

El diagnóstico inicial, demuestra que el muelle que hace que el resbalón de la cerradura quede fijo e inamovible si no se acciona manualmente la manecilla, se ha roto. Cualquier persona que no le eche imaginación a nada, habría comprado una cerradura nueva. Pero yo, no sé si ya se lo habré dicho en alguna ocasión, tengo imaginación. Así que me imaginé que si desmontaba la manecilla y extraía la cerradura, podría “arreglarla”… 

Y no sólo lo pensé,  si no que además lo hice. Desmontarla, arreglarla descubrí demasiado tarde que no podría sólo con la imaginación. Sólo dos tornillos mantenían la manecilla en su sitio, por lo que no tardé ni medio minuto en desmontarla. Eso fue todo lo que pude hacer. Cuando desmonté la cerradura y fui consciente de que nunca podría arreglarlo, volví a montarlo y resignado… cerré la puerta.

Curiosamente, la puerta se quedó cerrada y no se abrió al darle un pequeño empujón, como sucedía antes de desmontar la cerradura. El problema vino después, justo cuando intenté volver a abrirla. Giré la manecilla… y aquello no se abrió. Y se quedó cerrada mientras, seguramente, se reía del inepto que intentaba abrirla desesperadamente…

Resultado: Puerta del garaje sin cerradura, que ahora permanece abierta a tiempo completo… gracias al método de apertura de puertas cerradas que en su día patentó la policía: la patada.


En definitiva, una manera tan triste como otra cualquiera de despedir el año. Les deseo a todos ustedes un feliz año nuevo.





Pd.: No deje de visitar mi otro blog.


27 de diciembre de 2012

Whiskypedia.

Capítulo 2. La Guillotina.



A pesar de ser más antigüa que otros aparatos algo más modernos, como por ejemplo un PC, un TV de 40 pulgadas o un Iphone, la Guillotina también fue la causa de que muchos hombres perdieran la cabeza. O si lo prefiere, todo lo que está debajo de la cabeza.

Su nombre, como no podía ser de otra manera, proviene de un conocido cirujano de la época, que para mayor delito, también era diputado, y que aconsejó el uso de la letal herramienta a la Asamblea Nacional (que no sé qué demonios debatirían en tan magno lugar para llegar a considerar en serio la propuesta), y que por aclamación unánime convinieron, no sólo en aceptarla, si no además, en recompensar al buen hombre nombrándola con su apellido. Su nombre Joseph Ignace Guillotin (como pueden ver, no se esmeraron demasiado a la hora de buscarle nombre al aparato en cuestión).

Sin embargo, la Guillotina ya había sido inventada con anterioridad, y el aparato homicida ya llevaba varios siglos haciendo de las suyas por toda Europa, pero con diferentes nombres según el país. Enumerar los diferentes nombres por los que se hacía llamar, me llevaría demasiado tiempo, así que si quiere saberlo, vaya a la Wikipedia.

Las autoridades, no sólo le dieron su  beneplácito a tal arma de exterminio, si no que solicitaron sus servicios para, en teoría, disminuir el sufrimiento de los ejecutados… se lo merecieran o no. Quiero decir, se merecieran o no la disminución del sufrimiento, porque se supone que, al menos, merecían perder la cabeza. O si lo prefiere, estaba claro que merecían perder todo lo que iba debajo de la cabeza…

Lo más gracioso, es que el tal Guillotín, no sabía a quién encargar la fabricación del aparato, en su fisonomía tal y como la conocemos en la actualidad. Lógicamente, en Francia aún no había fabricantes de Guillotinas, y tras mucho deliberar y desechar un montón de opciones, algunas de ellas incluso válidas, delegó la enorme responsabilidad en… un fabricante de Clavicordios.

Como puede suponer, un fabricante de Clavicordios, tiene una experiencia a la hora de fabricar Guillotinas tan nula como la suya, pero… el bueno de Tobias Schmidt, alemán además de inteligente, se hizo asesorar por el verdugo de París, Charles-Henri Sanson, que no sabía nada de fabricar Clavicordios, pero de conseguir que la gente perdiera la cabeza, o todo lo que está debajo de la cabeza… entendía un rato.

Dominar el arte de su manejo, no resultó difícil, aunque para ello debieron rodar unas cuantas cabezas antes de que se llegara a la perfección en el corte. Las cuchillas eran tan extremadamente delgadas, que normalmente no pasaban de las tres ejecuciones. En ocasiones, incluso llegaban a doblarse al contacto con el hueso, sobre todo si la cabeza era de un tamaño, por decirlo finamente, cabezón extra.

Su aprendizaje, es aún hoy en día, una asignatura obligatoria en todas las escuelas de psicópatas…





19 de diciembre de 2012

Ser padres.


Ser padre, es cada vez más difícil…

Y no me refiero al hecho de engendrar en sí, si no a todo lo que viene después. Bastante después, más o menos cuando son lo suficientemente mayores como para ir al colegio, pero no lo suficiente como para ser más o menos independientes en sus labores escolares.

Si tiene usted hijos, entenderá perfectamente de lo que estoy hablando. Si no los tiene, seguramente dejará de leer, porque estará harto de que la gente que tiene hijos le hable de sus hijos. Lo entiendo perfectamente. Cuando yo no tenía hijos pensaba como usted: “qué pesado, otra vez hablando de sus hijos”. Pero el día que usted tenga hijos, se acordará de esto… si es que lo lee. Pero usted, que sí que tiene hijos, me entenderá.

Hasta hace bien poco, uno llegaba a casa después de un día de trabajo (porque yo afortunadamente trabajo), y podía disfrutar con sus hijos, jugar un rato con ellos, darles de cenar e incluso bañarles, todo ello con satisfacción. Bueno, seguramente pensará que no todos los días llegaba con el suficiente ánimo como para desempeñar dichas labores, pero así y todo, lo hacía. Y a mí me pasaba lo mismo, no se crea que yo soy raro. Bueno, quizás si que lo sea, pero por otros motivos que no vienen al caso.

Como se suele decir, la satisfacción de ver crecer a los hijos y participar en ello, no tiene precio, por mucho que uno llegue cansado de trabajar y sin humor para berrinches espontáneos.

Además, en la sociedad moderna, se fomenta el diálogo con los hijos y dedicarles toda la atención del mundo, vamos, lo que se conoce como “ser un buen padre”, empresa ésta que secundo de forma entusiasta, y que sin pretenderlo, añade más dificultad a la tarea de ser padre. Porque no todo el mundo sirve para ello, sobre todo si sus hijos le hacen burla y se tapan las orejas, porque no les deja jugar tranquilos con el ordenador o cualquier otro tipo de consola. Vamos, que no le hacen ni puto caso. Y usted intenta dialogar… sin ningún éxito. Pero superamos todas esas dificultades y, más o menos, cumplimos con el objetivo.

Pero es entonces, cuando a algún iluminado se le ocurrió, que los padres también deberían participar en las actividades extraescolares de sus hijos. No, no todos los padres deberían participar en las actividades de sus hijos, si no cada uno en las de sus propios hijos. Y llegadas estas fechas, casi todos los niños, y seguramente también los suyos, sobre todo si tienen menos de diez años, representan en sus colegios alguna que otra obra teatral para regocijo y algarabía de los propios niños.

Y tal participación de los padres, no es otra cosa que fabricar un disfraz para su hijo/a, o como es mi caso hijos/as, que le sirva como vestuario para participar en dicha función. Efectivamente, otra dificultad añadida a nuestra intención de “ser buen padre”. Es decir, trabaja, ayuda en sus tareas escolares, baño, cena y… ser costurero/modista/sastre/diseñador e intentar no jurar en hebreo y no morir en el intento. Todo ello para que sus hijos/as lleguen al colegio, se prueben el disfraz para recibir el visto bueno del “profesor/director de obra de teatro”, y se presente la hija/o, o hijas/os del vecino con un traje diseñado por Dior o por la mismísima Agatha Ruiz de la Prada que le queda divino de la muerte…

Seamos serios. Antiguamente, eso, lo hacían los profesores, lo de ser padre… es otra historia.


Pd.: No deje de visitar mi otro Blog.


   

13 de diciembre de 2012

Conversación.






El otro día, mantuve una conversación a tres bandas, cuanto menos curiosa, con mi yo del pasado y mi yo del futuro. Dicha conversación, aunque es cierto que no recuerdo los diálogos palabra por palabra, transcurrió en los siguientes términos:


Yo- La vida ya no es lo que era hace treinta años…

Yo Pasado- Perdone que le diga, pero hace treinta años, la vida tampoco era lo que había sido.

Yo Futuro- Claro. Y qué os pensáis, que la vida dentro de treinta años ¿será lo que es ahora? Os aseguro que tampoco será lo que es.

Yo- Es posible, pero yo no sé cómo era la vida de hace sesenta años, ni mucho menos cómo será dentro de treinta, así que hablo de lo que he conocido.

Yo Futuro- Lógico, eso no lo sabe nadie. Bueno, quizás Dios si que lo sepa… y Marti Mc Fly…

Yo Pasado- Ahora que lo pienso, yo no sé cómo es la vida de ahora, pero sí sé que lo que estoy viviendo en mi época, afortunadamente es bastante mejor vida que la que vivieron nuestros padres hace treinta años… y supongo que lo que estás viviendo ahora será mejor que lo que yo estoy viviendo…

Yo- Eso es demasiado suponer… Sé que te basas en tu experiencia, pero el hecho de que la vida avance y los tiempos cambien, no siempre significa que mejoren. En ese sentido hemos iniciado un claro retroceso que… sabe Dios en qué terminará. Y quizás también Mc Fly lo sepa…


Para seguir leyendo pinchar aquí.



5 de diciembre de 2012

Modernización.


Aunque no se lo crea, a veces ocurren milagros.

Desde hace siglos, la iglesia se ha encargado de proclamarlos a los cuatro vientos según las escrituras. Y gracias a esas escrituras, somos conocedores de las aventuras y desventuras de los personajes de la Biblia, milagros incluidos. Pero mire usted por dónde, por fin, y después de unos cuantos siglos de monotonía, la iglesia se ha modernizado y, a partir de ahora, tales aventuras y desventuras, milagros incluidos, los podremos seguir a través de Twitter.

La verdad es que ya era hora de que la Iglesia se modernizara un poco. Sólo espero, que dicha modernización, no se quede en ese pequeño detalle y se haga extensible a otros ámbitos. Cierto es que será difícil, ya que sus mandamases no gozan de demasiada imaginación, pero, para eso estamos los demás, para darles ideas.

Como por ejemplo, alguien debería hacerles ver, que no pasaría nada, absolutamente nada, si cambiaran su vestuario. Esos trajes negros, esas sotanas, no les hacen nada de justicia, ni siquiera un poco de justicia divina. Un hombre, por muy cura que sea, debería llevar pantalones para hacerse respetar. Ni qué decir tiene, que los hábitos de las monjas deberían ser más coloridos y sobre todo… más escasos.
 
Tampoco estaría nada mal, que modernizaran el papa móvil, aunque sólo fuera un poquito. Su aspecto empieza a ser el de un coche clásico, y tunearlo con un par de alerones y unas buenas llantas con crucifijos tallados, le darían un aspecto más acorde a los tiempos que vivimos. Además, a las velocidades a las que viaja, siempre circulando entre muchedumbres, no estaría de más que funcionase por alimentación eléctrica. Evitaría que quienes esperan su paso se conviertan en fumadores pasivos…

Modernizar el aspecto de las iglesias tampoco estaría mal, y seguro que los feligreses aceptarían de buen grado, que sustituyeran esos incómodos bancos de madera por confortables sillones acolchados, en los que no se le quede a uno el culo de piedra. Sí, ya sé que con un asiento ligeramente cómodo, la mayoría de ellos se quedarían dormidos, tal y como suele suceder en el congreso de los diputados, pero así, al menos, aprovecharían mejor el tiempo…

Y ya de paso, que coloquen, de una vez por todas, a Jesús vestido y sentado, que de tanto estar ahí colgado, en la cruz medio desnudo, debe de tener dolores en los dolores. Supongo que tendrán miedo de bajarle al suelo. Yo también lo tendría si le hubiera obligado a estar en esa posición todos estos siglos, y encima tuviera los santos huevos de arrodillarme delante de él todos los días a rezar monsergas. Creerán que cuando le bajen de ahí… les dará de hostias. Y es que, una cosa es perdonar, y otra que le tomen a uno por mártir.

Deberían pensarse bien lo de modernizarse, porque si no… cada vez habrá menos gente dispuesta a hacer cola para que le den una hostia.





2 de diciembre de 2012

El vídeo del Domingo.


Tenía un poco abandonada esta sección, vaya usted a saber porqué. Pero si llega a saberlo, le ruego que me lo explique.

Y como no podía ser de otra forma, y dado que tengo la mala costumbre de tener tendencias ochenteras, aquí os dejo una joya de la guapa Belinda Carslile, tan guapa como marchosa, para deleite de quienes la recordamos.

El título lo dice todo: “Leave a light on” (deja una luz encendida). Ni qué decir tiene, que yo la dejo encendido lo que haga falta…










Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes… Y a ver qué le pedís a Mamá Noel…Yo ya me lo estoy pensando.


 

29 de noviembre de 2012

Éxitos.


Es costumbre de los humanos, aunque no sé si es una buena o una mala costumbre, el proclamar a los cuatro puntos cardinales los éxitos cosechados, y yo no voy a ser menos. Quiero decir, que lo proclamaría si alguna vez me diera por cosechar algún éxito…

Por desgracia, tengo la mala costumbre de no ganar nunca nada, o lo que es lo mismo, que mi participación en concursos y demás, pase completamente desapercibida, y se limite a hacer bulto en el número de participantes. Ya se sabe, para que uno quede el primero entre 1.500, tiene que haber otros 1.499 participantes que quedan detrás de él. Pues yo siempre estoy  entre esos 1.499 restantes.

Es una cuestión de solidaridad y compromiso con el resto de participantes, porque si quienes tenemos la mala costumbre de no ganar nunca, no nos presentáramos, sería una birria de concurso. También es una cuestión de falta de sentido del ridículo, pero eso no lo entenderá a menos que lo lleve en los genes como un servidor.

El caso es que, durante semanas, muchos participantes en los Premios Bitácoras hemos sido cansinos hasta la saciedad solicitando sus votos. Los suyos y los del resto de lectores. Y no me parece justo, que después de ser tan cansinos, ahora que dichos premios han finalizado, sólo hablen de ellos quienes han ganado o quienes han cosechado el éxito de ser finalistas.

Es lo que ha pasado en los recientemente finalizados Premios Bitácoras 2012, donde como siempre, quienes han quedado entre esos 1.499 (es un número al azar), hacen mutis por el forro esperando a que nadie se de cuenta de que no han ganado nada. Pero yo no.

Yo, que tengo la mala costumbre de no ganar nunca nada y que no tengo sentido del ridículo, seguiré siendo cansino para comunicarles que este blog que está usted leyendo, y del que seguramente sea asiduo lector, vaya usted a saber porqué, y que en caso contrario no lo leería, finalizó su participación en los Premios Bitácoras 2012 en la categoría Mejor Blog de Humor en el discreto puesto  48… (puede pinchar aquí si le interesa ver los cien primeros clasificados).

Pero no se preocupe, habrá más concursos próximamente. Les mantendré nuevamente informados… porque soy un cansino.


12 de noviembre de 2012

Los sueños, sueños son.



Abrí los ojos.

Estaba en la cama. La cama es uno de esos lugares, en los que habituamos estar cuando abrimos los ojos, sobre todo cuando los hemos tenido mucho tiempo cerrados. Y además estaba tumbado. Es una posición recomendable cuando se tienen los ojos cerrados.

Levanté levemente la cabeza y miré a los pies de la cama. Había, allí de pies, una mujer semi desnuda. Otra mujer semi desnuda, porque a mi lado se encontraba la mía, tumbada en la cama, sí, con los ojos cerrados. Desconocía su nombre, el de la otra mujer semi desnuda, y sigo desconociéndolo, porque su rostro estaba difuminado, y porque lo único que mi boca acertó a preguntarle, fue si estaba allí esperando a que yo abriera los ojos para hacer un trío…

Negó con rotundidad mientras soltaba una sonora carcajada. Me incorporé y eché un pié al suelo mientras exclamaba “!mierda!”. En parte indignado por la respuesta, ya que no encontraba otro sentido a su presencia diferente a la idea del trío… y en parte porque al apoyar el pié en el suelo, pisé algo blando. Al mirarlo descubrí un excremento de animal, bastante voluminoso, cubriendo mi pié desnudo. Volví a exclamar “!mierda!”.

De repente ya no estaba en mi habitación. Estaba en una cuadra bastante mugrienta. La mujer semi desnuda ya no estaba, y su lugar lo ocupaba una vaca que me miraba con los ojos muy abiertos. Inmediatamente deseché la idea del trío, y a pesar de que las ubres de la vaca no desmerecían en absoluto a las de la mujer semi desnuda, salí corriendo de la cuadra…

El contraste de luz me cegó momentáneamente, pero mis oídos pudieron apreciar con total claridad unas palmadas bastante sonoras. Cuando recuperé la visión, aprecié que tales palmadas provenían de unos severos azotes que un hombre, sentado en una silla de espaldas a mí, le estaba propinando a la otra mujer semi desnuda que minutos antes se encontraba en mi habitación, mientras exclamaba: “!dos litros de leche!, ¡solamente me das dos litros de leche!”…

Al percatarse de mi presencia, el hombre se levantó y se dirigió hacia mí, al tiempo que bailaba una extraña danza. Su rostro era deforme y siniestro. Cuando llegó a mi lado, dijo algo ininteligible y de un tirón se quitó una careta, sintiendo como se me helaba toda la sangre al descubrir su rostro. ¡Era Rajoy! Quien ahora, ya sin la careta, repitió la frase que antes no había entendido: “¡Vamos a por los recortes! ¡Vamos a por los recortes!...”, repetía sin cesar. Me indicó que mirara hacia mi izquierda, instándome a que me situara en el último lugar de una fila de gente bastante numerosa. En el inicio de la fila, un cartel rezaba el siguiente mensaje: “INEM”…
 
Aterrado, miré hacia atrás con la intención de regresar a mi habitación/cuadra, pero ya no estaba allí, y en su lugar estaba el congreso de los diputados, adornado con una vaca a cada lado de las escaleras, tumbadas y con los ojos cerrados.  Corrí escaleras arriba, y al abrir la puerta, apareció ante mí un parque de atracciones. Había una llamativa noria que daba vueltas sin parar, en cuyos vagones, viajaban unos diputados enanos que me tiraban lonchas de jamón de jabugo.

Por supuesto no desperdicié tan suculento regalo, y al agacharme a recogerlo, noté cómo algo intentaba profanar mi agujero trasero causándome un punzante dolor… Me incorporé como un resorte y al girarme, descubrí con asombro, que se trataba de la otra mujer semi desnuda provista con un arnés fálico… Su rostro ya no estaba difuminado…!era la Cospedal!...

Como pude y a toda prisa, crucé el congreso y atravesé una puerta que encontré en un rincón. Accedí a una sala completamente oscura, donde  incontables voces repetían mi nombre, mientras hábiles manos recorrían mis bolsillos buscando algo… De repente se oyó una voz que gritaba: “Ya la tengo, ya la tengo”… Eché mi mano al bolsillo trasero y mi cartera había desaparecido…

Maldiciendo en arameo, salí de aquella habitación. Ya no estaba la noria. Tan sólo había una mesa en el centro, donde un hombre trajeado me invitó a sentarme. Con total naturalidad me ofreció un crédito personal con un tipo de interés “relativamente bajo” para que pudiera recuperar mi cartera… ¡vacía!



Abrí los ojos… Inconscientemente dirigí mi mano a mi agujero trasero. Descubrí con alivio que no lo tenía dilatado…


 

8 de noviembre de 2012

Personaje a examen.



Capítulo 14. James Bond.




Nuestro personaje de hoy, más conocido por su apodo 007, es famoso por coleccionar aventuras de todo tipo, tanto bélicas como amorosas. Y normalmente sus aventuras bélicas suelen ir acompañadas de aventuras amorosas.


Su estandarte es la elegancia, hasta el punto de que, se meta donde se meta y haga lo que haga, siempre está en perfecto estado de revista, resultando un enorme misterio, para todos los científicos, el secreto de la pulcritud de sus trajes. Hasta donde un servidor conoce, vive sólo, y por lo tanto, el planchado de sus trajes es de autoría propia porque ninguna tintorería le ha reconocido a día de hoy como cliente.


La pulcritud de su pelo, siempre perfectamente peinado a pesar de los muchos revolcones dentro y fuera de la cama, los muchos chapuzones y los muchos saltos y cabriolas que realiza diariamente, también ha sido objeto de estudio por peluqueros de la talla de Llongueras y Rupe, no habiendo encontrado una gomina capaz de soportar tales situaciones.

A pesar de vivir sólo y no tener ni domicilio fijo ni una pareja reconocida, como ya he dicho más arriba colecciona aventuras amorosas, por lo que nunca le falta un techo donde cobijarse ni unas sábanas en las que calentarse. Además, es un gran especialista en abandonar mujeres en su lecho, habilidad esta que adquirió por miedo a que le cobraran alquiler o por miedo a que le obligaran a hacer la cama, vaya usted a saber…

El caso es que es un personaje, que va por la vida haciendo lo que le viene en gana, sin preocuparse más que por su inmaculado aspecto, tener cargada la pistola, y… decidir en la cama de quién va a dormir… o lo que sea. Y todo ello porque tiene licencia para todo, incluso para matar a todo bicho viviente que ose intentar despeinarle…, aunque todos sepamos que es imposible despeinarle.


Aunque la mayoría de las veces, no necesita matar, porque al mismo tiempo que es un especialista en escaparse de las camas de sus amantes, también es especialista en escaparse de los maleantes que intentan despeinarle. Para ello dispone de un coche un tanto especial, que además puede cambiar cuando lo necesita. Son coches que no están a la venta en los concesionarios habituales, y ríase usted de los coches de alta gama, porque esos no llevan misiles ni los avances tecnológicos de los que dispone el car-bond de turno.


Podría contar más cosas sobre James Bond, pero eso… es otra historia.  


2 de noviembre de 2012

Me niego!!!


Este año no.



Este año me niego enérgicamente a escribir sobre Halloween. Ya lo hice hace dos años aquí, y el año pasado aquí. Curiosamente en ambas ocasiones lo hice por estas fechas, justo cuando se celebra Halloween.

Porque ahora Halloween no es sólo una fiesta americana, no, también es una fiesta española celebrada por los españoles, justo el mismo día que la celebran los americanos. Pero me niego a escribir de ello… otra vez.

Si tuviera algo nuevo que contar sobre ello, lo haría, pero como todo ha sido igual que años anteriores, ya está todo dicho. Sí, además, el disfraz que utilicé fue el mismo que los años anteriores sin el más mínimo matiz que lo diferenciara. Y además, las inclemencias climatológicas sufridas, también fueron las mismas, así que me niego en rotundo a volver a escribir otra vez sobre el tema, no quiero ser cansino…

Ni tampoco voy a publicar una ridícula foto en la que se vea a un servidor vestido de tal guisa, en parte porque ya lo hice el año pasado, justo por estas fechas en las que se celebra Halloween, y en parte porque no quiero asustar a nadie (ya me asusté yo mismo bastante al mirarme al espejo y es una experiencia que no deseo ni a mi peor enemigo)…

Así que no voy a escribir sobre ello, no quiero aburrir al personal. Además, ya lo ha hecho más gente en sus blogs...


Pd.: Pero como todos los años por estas fechas, que curiosamente coincide con el cambio de mes, otra curiosidad de Halloween (que sea el día 31), si tengo que anunciar que: nuevo mes, nueva chica del mes…