Se comenta, se habla, se dice, y hasta se discute, cómo se debe jugar al fútbol. Y cada uno expone sus argumentos según su propio punto de vista, lo cual nos lleva a muchas y variadas opciones. ¿Cómo llegar a estar todos de acuerdo? Muy sencillo, para saber si algo se hace bien, o cumple su cometido, tan sólo debemos acudir a su esencia y responder una pregunta muy simple: ¿Qué es el fútbol? Según la Wikipedia (fuente más que fidedigna para saber lo que es cualquier cosa) el fútbol consiste en lo siguiente:
“El objetivo del juego, es desplazar una pelota a través del campo para intentar ubicarla dentro de la meta contraria, acción que se denomina gol. El equipo que marque más goles al cabo del partido es el que resulta ganador”.

Tenemos por lo tanto en esta definición, una referencia importante sobre cuál es el objetivo principal del fútbol, pero en ningún caso, dicha definición indica de qué manera debe de hacerse. Por lo tanto, queda abierta la puerta a cualquier vía que utilicemos para llegar a dicho objetivo. Esto, entre otras cosas, derrumba el argumento de algunos cuando dicen: “perdimos pero jugamos mejor y merecimos ganar…”. Mire usted, según la definición de fútbol, si no ha marcado más goles que el contrario, no sólo ha perdido, si no que no ha hecho más merecimiento de ganar que su rival. Tal afirmación puede parecernos un tanto cruel, pero es la realidad. El objetivo de un partido de fútbol, es ganar, y si un equipo ha metido más goles que el tuyo es que lo ha hecho mejor que tú, y no hay que darle más vueltas al asunto.
Puedes jugar de una manera diferente, incluso más bonita que la que practica el rival, pero si no metes más goles que ellos, será mejor que te dediques a dar exhibiciones de malabarismos con el balón tipo globbertroter, o a jugar rondos. Dicho esto, a todos nos gusta que nuestro equipo gane siempre y, como complemento a esa victoria, que además juegue bien. Pero la verdad, no nos engañemos, si sólo juega bien pero no gana, pasa lo que pasa, que la afición no se queda contenta. Y quien diga lo contrario, miente, porque a nadie le gusta un equipo de perdedores aunque pierda jugando “mejor” que el rival.
El hecho de que un equipo le de cincuenta toques a la pelota antes de finalizar la jugada, nos da dos conclusiones muy diferentes. La primera es que ese equipo ha toreado al rival. La segunda es que ha necesitado cincuenta toques para superar al rival y meter un gol. Si tenemos en cuenta que otros equipos son capaces de meter gol en diez o doce toques… ¿Quién lo ha hecho mejor si los dos han llegado al mismo resultado? No voy a discutir, que como espectáculo puede resultar más bonito dar cincuenta toques, pero sólo es eso, más bonito. Si todo ese espectáculo no es culminado con un resultado favorable no sirve para nada.
Unos apostarán por el juego de toque y toque, y otros apostarán por el juego directo y rápido. Cada uno hará lo que crea conveniente según la capacidad de sus jugadores, porque no todos los jugadores son válidos para emplear un sistema u otro. Los espectadores seguramente valoran más el juego de toque, pero los entrenadores saben perfectamente que cualquiera de los dos sistemas son igual de complicados de llevar a cabo así como de contrarrestar.
Antes del clásico Barcelona-Real Madrid de hace unas semanas, Guardiola fue preguntado por el juego rácano del Madrid, respondiendo: “Después de ver algunos vídeos de sus partidos, no me extraña nada que vaya primero en la clasificación, porque hace muchísimas cosas bien”. Entre esas cosas que hace bien, es ni más ni menos, que meter más goles que el contrario, o lo que es lo mismo, cumplir con su objetivo en cada partido con su estilo, más o menos bonito que el de sus rivales, pero igualmente válido. Por supuesto que cualquiera de los dos puede perder y de hecho pierden partidos, pero como ganan la mayoría, su validez no se tambalea.
Si alguien no ha entendido lo que he querido explicar, que levante el dedo…, vale, pero no todos a la vez. Darme un segundo que voy a llamar a un experto, porque yo tampoco termino de aclararme…











