A mí no me gusta la política. De hecho tampoco me gusta hablar de política. Es más, nunca hablo de política. Dicho esto, podría parecer que soy apolítico, pero nada más lejos de la realidad. Siempre he pensado que la política es necesaria, aunque sólo sea para indignarnos… Y hoy ha pasado… El indignarme, quiero decir. Lo suficiente como para que escriba de política. Ya ven, es lo que tiene no desconectar la radio en el momento justo, cuando terminó el boletín de información deportiva. Llegar tarde se paga caro y no tiene disculpa por mucho que uno estuviera sentado cómodamente cenando…
El caso es que uno llega a la conclusión, seguramente acertada, de que en las reuniones de la UGT de Andalucía, se exceden con el consumo de vino, o en su defecto, éste es de mala calidad. De hecho, de seguir con esa costumbre, su secretario general, aunque no creo que tenga aptitudes más que para ser sólo secretario, pasará a engordar la lista de alcohólicos anónimos (que nunca he entendido porqué se llaman así, si lo primero que dicen cuando llegan es: “me llamo Manolo y soy alcohólico…”).
Tales reuniones amenizadas con vino, sólo sirven para hacerle creer que se ha convertido en el mesías que necesita este país, aportando soluciones que ni por asomo se le han ocurrido a nuestro presidente ni a ninguno de sus colaboradores, más que nada porque estos hacen sus reuniones con vino del bueno, que además de ser más sano, al ser más caro es consumido en menor cantidad. Pero en la UGT- Andalucía han visto la luz, y el secretario en cuestión cree haber encontrado una posible solución para disminuir el paro: que los abuelos no cuiden a sus nietos… Se cree así, que muchos parados podrán encontrar un trabajo haciendo de niñeras… Aunque disfraza tan esperpéntica idea convirtiéndolo en un simple llamamiento para que los abuelos se sumen a la huelga general del próximo día 29, posiblemente porque incluso habiendo bebido es consciente de la tontería que se le ha ocurrido.
Porque es lo que tiene el beber demasiado, no deja pensar con claridad y a este señor se le ha escapado hacer dos tipos de valoraciones. En primer lugar la económica, porque ya me dirá con esta medida cuántos padres pueden permitirse contratar a una niñera/o que se haga cargo de su o sus hijos si los abuelos no se hacen cargo de ellos (seguramente la mayoría tendrían que dejar de trabajar para cuidarlos ellos mismos con lo que… ¡aumentaría el paro!). Y en segundo lugar, pero no menos importante, está la valoración sentimental, porque muchos abuelos necesitan la ilusión de cuidar a sus nietos, para rellenar un hueco de una vida en muchos casos monótona y transitoria.
Seguramente este señor no tiene un padre que cuide de sus hijos, o no tiene hijos que encomendar a su padre o… simplemente no tiene hijos en edad de ser cuidados por nadie. La verdad es que no conozco nada de su vida personal ni me interesa, pero por favor, que no le den más vino… o que no le den Don Simón.
Pd.: No tengo nada en contra del vino Don Simón, de hecho su mezcla con Coca Cola produce el Calimocho más rico que se puede probar… al menos se consume en cantidades industriales.















