28 de octubre de 2014

Una buena noticia.

Las buenas noticias siempre son bien recibidas.

Y son bien recibidas, básicamente, porque son buenas. Si fueran malas no serían tan bien recibidas, pero entonces serían malas noticias, y ese no es el caso que nos ocupa. La noticia que nos ocupa, será bien recibida por millones de hombres, y seguramente también por bastantes mujeres. Y será bien recibida porque es una buena noticia. En algunos casos, será extraordinariamente bien recibida, porque en algunos casos será considerada como una extraordinaria noticia…

Porque la noticia que ha llegado a mis oídos, que usted puede recibirla tal y como considere oportuno, por no decir que puede recibirla tal y como le de la gana, y que pronto verá la luz en los diferentes medios informativos, no es otra que la próxima puesta a la venta del manual para entender a las mujeres, del cual, hemos conseguido esta foto en exclusiva:


Un servidor, que ha podido visualizarlo ligeramente, ha podido constatar que, a pesar de haberse dejado algunas cosas en el tintero, si que resulta un manual bastante completo. En él, podemos encontrar capítulos tan interesantes como: “Porqué dicen no cuando quieren decir sí”, “Porqué dicen sí cuando quieren decir no”, “Significado de la respuesta: Tú verás lo que haces”, “La mujer de tiendas” y “Cómo encontrar remedio al dolor de cabeza”, entre otros capítulos. Lo que aún es una incógnita, es si será editado algún fascículo más.

El libro, que promete ser el best seller más vendido (valga la rebuznancia) de la historia, ya está teniendo su eco en forma de protesta, enérgica protesta por otra parte, de varios colectivos. Entre dichos colectivos, se encuentra el colectivo de ecologistas, que consideran una auténtica barbaridad la cantidad de árboles que tendrán que ser talados, para la impresión del libro, así como del colectivo de taladores, que se sienten indignados por la cantidad, también exagerada, de horas extras que deberán emplear para llevar a cabo la tala de tal barbaridad de árboles. Juzgue usted si tales protestas son procedentes… o improcedentes.

Pero como las buenas noticias nunca vienen solas, ésta no iba a ser menos, y trae de la mano otra buena noticia, que seguramente, por ser buena, también será bien recibida. Será bien recibida por parte de millones de mujeres, y también por algunos hombres, ya que también está a punto de ponerse a la venta el manual para entender a los hombres. Esta es la foto a la que he podido tener acceso:



En mi particular opinión, considero a este manual bastante innecesario. Básicamente por… innecesario. El caso es que, una vez visto por encima, también viene bastante completo, aunque a mi parecer, y dada la simpleza del género masculino, creo que el tamaño es excesivo y se podrían haber ahorrado unas cuantas páginas, ya que sus cinco capítulos, “El hombre y su estómago”, “Cuando dicen sí, quieren decir sí”, “Porqué al hombre nunca le duele la cabeza”, “Porqué les gusta el fútbol” y “Porqué siempre piensan en lo mismo”, se podrían haber resumido con el contenido del capítulo que sirve de introducción “El hombre y su neurona”.

Por supuesto, las explicaciones de ambos manuales, serán sólo de carácter orientativo, ya que la complejidad del ser humano lleva intrínsecas demasiadas variantes como para que todas sean abarcadas. Pronto estarán ambos a la venta, el uso que haga de ambos, si es que compra alguno de ellos, será bajo su total responsabilidad…, aunque nunca sabremos quienes han sido los autores, ya que, por alguna extraña razón, han decidido permanecer en el anonimato.





23 de octubre de 2014

Odio.

El odio, guste o no guste, es un sentimiento que nos acompaña. Bastante negativo, ciertamente, pero un sentimiento al fin y al cabo.

Y todos odiamos, en mayor o menor medida, todos lo sentimos en algún momento. Y algunos, no sólo lo sienten, sino que además lo desprenden por los cuatro costados, convirtiéndose así en personajes odiosos. Por lo general, sentimos odio hacia personas conocidas, como por ejemplo, el chulito que te quitaba los ligues, el jefecillo de turno, al cartero que nunca llama dos veces, al banquero, al cartero que llama tres veces porque no le da tiempo a abrir la puerta... En definitiva, el odio se nos presenta en diferentes y múltiples versiones con personas de nuestro entorno.

Pero también sentimos odio hacia personas que ni siquiera hemos conocido ni conoceremos, personas que nos resultan anónimas porque no conocemos ni su nombre ni su paradero ni, en definitiva, absolutamente nada de ellos. De hecho, muchos de ellos son personajes de otra época. Y sí, los odiamos, no se crea que estoy diciendo tonterías. Bueno, es posible que esté diciendo tonterías, pero tan ciertas como que usted y yo respiramos. No, no aguante la respiración que eso es trampa…

Y si no, haga un pequeño ejercicio de reflexión y piense en que, por ejemplo, ¿no le resulta odioso aquél que inventó el pijama de franela? A mi sí, desde luego. Sí, lo sé, podría odiar a mi señora por usarlo, pero todo ello viene originado porque un personaje de otra época, que no tengo ni pajolera idea de quién fue, lo inventó. Y sólo puedo sentir odio hacia él. O ella, vaya usted a saber quién fue. Posiblemente fuera ella, alguna señora recatada de hace mil años, quien abriera esa puerta al antilibidinismo…

¿Y qué me dice de quien inventó el trabajo? Porque todos odiamos el trabajo, pero a quien deberíamos odiar fue a quién lo inventó. Si no fuera por él, seguiríamos todos recolectando y cazando para comer y para vestirnos. Seguramente el trabajo lo inventó alguien… que odiaba recolectar y, sobre todo, que odiaba cazar… Y detrás de él, o de ella, iría quien inventó el comercio, ya que al estar trabajando, y no tener tiempo para recolectar y cazar, había que comprar la mercancía, naciendo de esta manera el comercio. Por supuesto, con la invención del trabajo, nacieron también los vagos. Más que nada porque odiaban el trabajo… Y algunos vagos, se convirtieron en ladrones… porque odiaban el trabajo… pero amaban el dinero.

¿Lo ve?... todos odiamos algo… inventado por alguien. Y por mucho que digan que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, tengo muy claro que lo contrario de lo que amamos… es lo que odiamos.








 

16 de octubre de 2014

Noticias...

Esta, nuestra bien amada sociedad, no deja de generar noticias más o menos estrambóticas. Da igual que estemos en crisis o no.

Ya lo dijo Artur Más (…o menos, como usted prefiera): “No vamos a hacer referéndum, pero sí convocamos a la gente para que nos dé su opinión”… Vamos, que acabo de enterarme que un referéndum no es que la gente de su opinión, sino que debe ser algo así como un postre típico de algún país de sabe Dios dónde…

Yo pensaba convocar un referéndum, pero visto lo visto, o mejor dicho, escuchado lo escuchado, en vez de convocar dicho referéndum, les convoco para que den su opinión en forma de voto a éste humilde blog, en los premios Bitácoras 2014 en la categoría de Mejor Blog de Humor  y entretenimiento, unos premios, en los que, actualmente, este blog ocupa el puesto número 11…




No, no me mire así, yo tampoco me puedo explicar tan curioso fenómeno y he tenido que mirar la clasificación varias veces… y pellizcarme otras tantas. Aquí tiene la prueba de lo que le digo:




No pensaba convocar ningún refer…, perdón, no pensaba convocar a nadie para que diera su opinión, pero dado lo alto del puesto que ocupo en la clasificación, les agradecería enormemente que hicieran notar dicha opinión en forma de voto. Y agradecería aún más, que dicha opinión o voto, me fuera totalmente favorable.

Si ya ha votado en alguna otra ocasión, ya sabe la mecánica, pero si no es así, para votar por este humilde blog, sólo tiene que pinchar en el enlace que figura en la parte superior derecha del blog, y en la página que se abre validarse en el sistema con su cuenta de Facebook o Twitter. Si tiene Facebook y Twitter, podrá emitir un voto por cada una de ellas. Le saldrá otra página donde salen todas las categorías con las casillas para señalar la url del blog al que desea votar. Le insisto en que le agradecería enormemente que su voto me favoreciera…

Si va hasta la casilla correspondiente a la categoría “Mejor Blog de Humor y entretenimiento”, verá que ya está escrita una dirección url, que ¡caramba!, casualmente es la dirección de este humilde blog. Vaya hacia abajo en la página y pinche en la casilla que pone “Votar”… Hágalo rápido, a ser posible antes de que se arrepienta.

¿Ve? Es muy fácil y además… gratis.


 

6 de octubre de 2014

Sueños...

Yo sueño, usted sueña, el sueña…

Todo el mundo sueña. Usted, yo y su vecino. Por más que lo intente, nadie se libra, porque soñar es algo bastante inevitable, porque una vez dormidos, no somos dueños de lo que hacemos… ni de lo que soñamos. Y ni siquiera podemos elegir lo que soñamos. Uno se duerme y ¡hala!, empiezan a asomar por nuestros ojos cerrados imágenes descontroladas, a veces relacionadas entre sí, pero otras, en cambio, sin que guarden ninguna relación entre ellas. O eso creemos, porque…

A veces lo recordamos todo, a veces nada y a veces sólo parte de ellas. Quizás esas imágenes siempre estén relacionadas entre sí, pero no recordemos alguna parte de ellas, parte que es posible que hiciera de nexo, uniendo varias imágenes, pero que al no recordarlas nos hace creer que no guardan relación entre sí…

Por ejemplo: está usted soñando, dormido por supuesto, y en su sueño se ve sentado tranquilamente en su sofá leyendo el periódico. O cualquier libro, es indiferente. No digo que sea indiferente leer un libro o leer el periódico, mejor leer un libro porque leer un periódico es bastante triste, pero sí es indiferente para el ejemplo que nos ocupa. Bien, pues de repente, usted, en su sueño, pasa de estar sentado en el sofá leyendo, a estar tumbado en la tumbona de una piscina de un lujoso hotel. Desconcertante ¿verdad?

Yo tampoco entiendo porqué le llaman tumbona cuando en realidad deberían llamarle tumbadera…, tumbona es quien se tumba sobre ella. En fin, se podría pensar, que ambas situaciones no guardan relación entre sí, pero dicho pensamiento podría ser erróneo si, entre ambas escenas, hubiera otra en la que, usted, que está leyendo el periódico en el sofá (finalmente parece que no era indiferente lo que leía), lee la combinación de la primitiva y comprueba con algarabía que las apuestas de su boleto sellado coinciden plenamente… Esa es la imagen del sueño no recordada que une las dos imágenes que creíamos no guardaban relación entre sí. Es sólo un ejemplo, pero seguro que sucede así en muchas situaciones.

Pero no todo lo que soñamos se puede catalogar como sueño. O mejor dicho, debería llamarse de otra manera. Y de hecho se llama de otra manera: pesadilla. Que normalmente se suele llamar así a todo aquel sueño de carácter negativo. Y decimos “he soñado una pesadilla”, lo cual no deberíamos de hacer, porque lo que en verdad soñamos son sueños, las pesadillas… las pesadilleamos, o como quiera llamarlo, pero deberíamos empezar a practicar a conjugar dicho verbo para no crear confusiones con nuestros “sueños”.


Yo pesadilleo, tú pesadilleas, el pesadillea… y así con todos los tiempos verbales hasta pluscuamperfectarnos… juntos o individualmente, como usted quiera.




   

1 de octubre de 2014

Vacacioneando... y II.

Es posible, y sólo posible, aunque bastante improbable, que usted estuviera esperando la publicación de este post, como continuación del post anterior… Si es así, le pido disculpas por la tardanza. Si no es así, olvídese de lo que he escrito hasta ahora.

El caso es que son varias las razones por las que este post no ha visto antes la luz. No, la razón no es que haya habido un apagón. Es posible que lo hubiera, pero le aseguro que no ha tenido nada que ver, si no que las razones van más allá de un posible aumento de la obscuridad.

La principal razón, es que no se puede escribir sobre algo que no ha pasado. Sí, ya lo sé, podría inventarme un montón de tonterías, tal y como suelo hacer casi siempre, pero si voy a hablar de mis vacaciones, es conveniente hablar sobre algo que ha pasado de verdad, y no sobre fantasías que pueden hacerle creer a usted y a los demás que mis vacaciones han sido… fantásticas.

Y no es que no lo hayan sido, pero salvo el “pequeño incidente”, exitosamente solventado, relatado en el anterior post, todo transcurrió bajo la más absoluta normalidad, y evitando extenderme inútilmente, puedo resumirlo completamente en seis palabras: he vivido a cuerpo de rey… (ahora que mi señora no me oye puedo decirlo bien alto…). Vamos, más o menos lo que todos queremos en vacaciones…, estar tranquilos y sin sobresaltos, perdido por preciosos parajes, en este caso, además de preciosos, también Salmantinos.





Claro que, todo esto lo podría haber contado antes, si no fuera porque mi conexión a internet se fue al carajo. O quizás también se fuera de vacaciones, vaya usted a saber. No voy a caer en el error de criticar a Telefónica, porque al igual que sucede con Hacienda, Telefónica somos todos. Seguramente, la mitad de su plantilla también estaba de vacaciones. Deberían de contratar más chinos, estoy seguro de que funcionarían bastante mejor.

Una vez solucionado el pequeño conflicto con la conexión, y ante la falsa expectativa de que dicha conexión funcionaría mejor de lo que lo hacía con anterioridad a la avería, llego a la conclusión de que, lo que funciona peor que el gel de ducha de Torrente, es… mi maltrecho PC. Así que, ya puestos, decido darle al PC una pequeña revisión que se acaba convirtiendo en un completo formateo… Y así, una cosa llevó a la otra… y terminé modificando el blog, cosa que aunque no se lo crea, me divierte sobremanera.


El caso es que terminó el verano… y llegó Octubre. Y ya sabe, nuevo mes… nueva chica del mes.


21 de agosto de 2014

Vacacioneando...

Ahora que todo el mundo, o casi todo el mundo, está o ha estado de vacaciones, y que todo el mundo, o casi todo el mundo, cuenta sus experiencias caniculares en su blog, yo no he querido ser menos. Puede llamarme envidioso si quiere, no se lo reprocharé. Bastante tiene con aguantar lo que escribo…

Tampoco es que tenga tanto que contar, sólo llevo cuatro días de vacaciones, pero para que no se me amontonen los acontecimientos, mejor ir relatando poco a poco, porque si no esto se hace interminable.

El caso es que, circulando en mi primer día de vacaciones, al volante de mi coche/furgoneta/monovolumen (como quiera llamarlo), a una velocidad completamente adecuada al tipo de vía por la que circulaba, acontecióme que, en mi noble intento de meter la quinta velocidad, noté una cierta flojera en la palanca de cambios. No conseguí meter la quinta velocidad… ni la cuarta, ni la tercera, ni ninguna otra de las que dispone el coche/furgoneta/monovolumen. La palanca de cambios estaba más suelta que la lengua de Belén Esteban en pleno Sálvame…

Lo único que pude hacer, fue arrimarme lentamente al arcén. Bueno, realmente, además de hacer eso, también pude maldecir en arameo y otros dialectos ininteligibles, mientras movía incrédulo la palanca de cambios en todas direcciones.

Una vez detenido el vehículo en el arcén, desmontar toda la carcasa que cubre la palanca de cambios y cerciorarme de que, tal y como sospechaba desde un principio, no iba a ser capaz de arreglarlo yo solito, comencé a buscar posibles soluciones al problema.

Me dirá que tampoco es algo tan grave. Me dirá que a todo el mundo, o a casi todo el mundo le ha pasado alguna vez que se le averíe el coche en medio de una autovía, solucionando el problema fácilmente llamando a una grúa. Bien, no se lo discuto. Es más, le doy la razón. De hecho, yo, que normalmente suelo hacer lo que hace todo el mundo, es lo que hice. O lo que iba a hacer, hasta que recordé que tengo el móvil averiado y no puedo hacer llamadas. Puedo hacerlas, pero no las hago, básicamente porque nadie oye lo que digo a través de mi móvil.

Lo bueno de ir a pasar las vacaciones al pueblo de un amigo, es que siempre tendrás gente dispuesta a ayudarte. Sobre todo si ese amigo se encontraba circulando unos metros más adelante en el preciso momento en el que se produjo la avería. Y sobre todo si ese amigo tiene un móvil en perfecto estado de revista. Avisada la grúa, un problema resuelto. Acompañar al conductor de la grúa a un taller cercano, a quien ya había avisado, con el coche a cuestas y solucionar la avería era pan comido. Eso suponiendo que la avería se pudiera solucionar con una rapidez conveniente, cosa que en esos momentos un servidor desconocía.

Aún así, antes de todo eso, debía de resolver otro “problemilla”… ¿Qué hago con los tres niños, las tres bicicletas, la media docena de maletas, y las dos bolsas de víveres que llevo en el maletero? Y lo que es peor aún… ¿qué hago con los dos packs de cervezas que también llevo en el maletero? Si al menos hubiera estado cerca de casa…, pero a más de 300 Km de mi casa y a unos 100 Km de distancia de mi destino, tales interrogantes cobraban aún mayor importancia de lo que parece… Haga un esfuerzo en forma de intentar imaginarse la situación.

Pero lo dicho, no hay como viajar al pueblo de un amigo para encontrar rápidamente una solución. Solución en forma de coche de suegro para hacer trasbordo de niños, maletas y víveres al otro coche. Las tres bicicletas no entraban, pero afortunadamente las cervezas si, así que problema solucionado.

Aún todavía, tres días después, me pregunto que habría sido de mi, de los niños y de las cervezas si, en vez de ir precedido de mi amigo, me habría ido sólo de vacaciones a cualquier complejo turístico… Sí, lo sé, yo también me imagino a mi coche subido en la grúa con toda la familia dentro…





Continuará…



16 de agosto de 2014

Tráfico.

Hay ocasiones en las que uno no tiene ganas de hablar. Otras, sin embargo, sí que tenemos ganas de hablar pero no se nos ocurre absolutamente nada que decir… Claro que muchas otras veces, las más numerosas, uno se pone a hablar sin ni siquiera saber lo que está diciendo. Lo que vulgarmente se denomina “hablar por hablar”…

Y eso es lo que me pasa a mi, que empiezo por hablar de cualquier cosa y termino hablando del tráfico. Ahora que todo el mundo coge el coche para irse de vacaciones, habrá que tener cuidado con lo que se hace al volante, ya que han salido nuevas normas, cuyo incumplimiento será motivo de diferentes sanciones. Estas son las acciones que serán motivo de sanción a partir de ya:

-Tocar y/o amasar un pecho del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al pecho de su acompañante será motivo de sanción de 100 Euros (cien) (más o menos lo que costaría dicha acción en el mercado… de lujo). Si toca los dos pechos, la sanción sería del doble (a lo que habría que sumar el arreglo del coche), ya que debería de soltar las dos manos para llevar a cabo tal acción… (eso… o qué pedazo mano tiene usted…). Si su acompañante es un varón, no supondrá motivo de sanción…, bastante desgracia tiene usted con buscar pechos donde no los hay…

-Tocar el muslo y/o entrepierna del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al muslo y/o entrepierna del copiloto será motivo de sanción de 150 Euros (ciento cincuenta). Tocar los dos muslos a la vez no está tipificado como motivo sancionable, más que nada porque de un muslo no se pasa al otro muslo, si no que el GPS indica dirección norte… Si el copiloto es hombre no habrá sanción alguna, ya que siempre puede alegar que estaba buscando la palanca de cambio… o el freno de mano (eso dependerá de la erección del momento…).

-Desnudarse mientras conduce. Desprenderse de la camisa/eta, bajarse los pantalones, faldas o cualquier otra prenda que cubra su anatomía mientras conduce, será motivo de sanción de 200 Euros (doscientos). Para evitar dicha sanción deberá demostrar que su vehículo dispone del equipamiento necesario para no tener que pisar los pedales, como por ejemplo regulador de velocidad o piloto automático. O ambas cosas. Por el contrario si además de bajarse los pantalones, saca el trasero por la ventanilla, será sancionado con 250 Euros (doscientos cincuenta) si no está depilado. O sea, que vaya preparando la cartera o la maquinilla de afeitar, lo que prefiera…

 -Distraer al que conduce. El copiloto también podrá ser sancionado si no es capaz de mantener la compostura durante el transcurso del trayecto, y distrae al conductor con diferentes maniobras (con o sin volante), bien sea hablando, o sea maniobras orales, o bien con maniobras manuales… o gesticulares… o, porqué no… testiculares o genitales. La sanción será de 300 Euros (trescientos) a lo que hay que añadir la obligación de pasar la noche en el primer motel de carretera que se encuentren… para que se desfoguen en condiciones y se les quiten las ganas de hacer tonterías, todo ello en presencia de la benemérita que dará fe de que se cumple rigurosamente la sanción…

-Introducir un dedo en cualquier orificio de su cuerpo. Si durante el periodo de conducción se introduce alguno de sus veinte dedos en algún orificio de su cuerpo, o los que tenga si es que no los tiene todos, será sancionado con 150 Euros (ciento cincuenta, para los que sean de letras). Y si además, a continuación lo introduce en un segundo agujero, se le sancionará con otros 50 Euros (cincuenta), independientemente del orden en que lo haga (nariz-culo, culo-boca, nariz-nariz, e incluso boca-culo-nariz o, si es mujer, el más común vagina-boca-culo-nariz).

-Recoger a una autoestopista maciza/o. Si usted detiene su vehículo voluntariamente para recoger a un/a autoestopista que utiliza su cuerpo como reclamo, y está buena/o (o sea, siempre porque si no está buena/o para qué coño iba a parar…), será sancionado con 200 Euros (doscientos) por acoso sexual (porque se le ven las intenciones, si no para qué iba a recogerla/le…) Si la mujer/hombre es fea/o, será sancionado igualmente… por si acaso.

-Hablar por el móvil. Si usted habla por el móvil mientras conduce, o mejor dicho, si le pillan hablando por el móvil mientras conduce, será sancionado con 300 Euros (trescientos), siempre y cuando su conversación no sea importante. La importancia de la conversación será estimada por el agente que le haya pillado (más le vale que le pille un agente tipo Jorge Javier o Belén Esteban…). También quedará excluido de pagar la multa si presenta un justificante médico que le permita hablar por el móvil en cualquier circunstancia.

-Comer alimentos sólidos. Si usted come mientras conduce (sean cosas comestibles o no), será sancionado por una cantidad que oscilará entre los 50 Euros (cincuenta) y los 1.500 Euros (mil quinientos), en virtud del tipo de comestible que esté comiendo, lógicamente no es lo mismo comer unos frutos secos, que un chuletón o un bacalao al pil pil… La sanción máxima (1.500 Euros) corresponde a la ingesta de carne humana, y en dicha cantidad va incluido el canon por canibalismo…

-Jugar al escondite con los niños. Si usted juega al escondite con los niños mientras conduce, hágalo escondido, porque si le pillan será sancionado con un tiempo variable de sesiones ininterrumpidas del programa televisivo, o lo que quiera que sea: “Sálvame”. El periodo de tiempo de sesiones será a determinar, y variará en función de lo que tarde el agente en encontrarle. Le recomiendo que no se esconda en la guantera, es el primer lugar en el que miran…


En definitiva, tenga cuidado con lo que hace mientras conduce o el brazo de la ley caerá sobre usted con todas las consecuencias. 




3 de agosto de 2014

El video del Domingo.

Iniciamos Agosto con un poco de marcha proporcionada por el Rey. Un poco remasterizado, pero igual de marchoso...








17 de julio de 2014

Lo que trae el Verano...

Como quien no quiere la cosa, y sin previo aviso, estamos inmersos en pleno verano. Y además,  como todo los años, no ha llegado solo,  si no que se ha traído de la mano a diversos inquilinos que nos van a amenizar tan bonita estación.

Por un lado, nos trae a una plaga de insectos inmundos, hambrientos de chuparnos la sangre, que nos harán jurar en hebreo por no poder abrir las ventanas sin llevar en la mano un matamoscas, o llenar la casa de insecticida y andar por ahí con máscara antigás como si estuviéramos en alerta de guerra. Porque se nos llena la casa de esos kamikazes voladores y sufrimos mil y una picaduras. Además son unos cobardes, porque nos atacan con nocturnidad y alevosía, aprovechando la oscuridad de nuestro periodo de ronquidos. Y si estás despierto es peor, porque les oyes zumbar en la oscuridad y sientes sus ataques en oleada, provocándote hasta miedo, y terminas por taparte entero con las sábanas cuando más calor estás pasando…

Por otro lado, nos trae otra plaga animal, tan agobiante como la de los insectos: los Turistas, así con mayúscula. Es cierto que muchos nos visitan durante todo el año, pero en verano… son capaces de traerse incluso al vecino y se multiplican a lo bestia de manera exponencial. Se les puede distinguir claramente del resto de la gente por la alegría que llevan dibujada en la cara, y porque van parando a todo el mundo preguntando por tal o cual dirección. Pero no todos son iguales, no… hay muchos tipos de turistas según su manera de disfrutar de las vacaciones.

El más común es el Turista Kodak, fácilmente reconocible por llevar siempre a mano, o simplemente colgada del cuello,  una cámara de fotos, que puede variar según sus posibilidades adquisitivas, pero que es indispensable para que dicho personaje pueda disfrutar de sus vacaciones, hasta tal punto, que no son capaces de salir de casa sin su amada cámara. En algunos países, sobre todo en los orientales, no te puedes considerar turista si no tienes cámara, así que todos los turistas orientales son Turista Kodak de nacimiento. De hecho, su regalo de bautismo es una cámara, que guardan como oro en paño hasta que son capaces de usarla sin ayuda de un adulto, lo cual suele producirse a los dos ó tres años como muy tarde…

Otra clase bastante amplia, es el Turista Religioso, incansable en su empeño de visitar todas las casas que Dios tiene repartidas por el mundo. Si bien es verdad, que también suelen visitar otros monumentos y lugares emblemáticos, no se van de su destino vacacional sin haber visitado todas las iglesias y lugares sagrados. Muchos de ellos, incluso orientan sus vacaciones a dichos lugares sagrados, aunque en esos sitios no haya absolutamente nada más que ver, y son tales las peregrinaciones, que en esas ciudades ya tienen asumido que si quieren tranquilidad tendrán que irse a una isla desierta. A diferencia de los demás turistas, el religioso se mueve en cualquier época del año… porque como sólo visita lugares cerrados…

Tenemos también al conocido como Turista Alcohólico, suelen ser jóvenes menores de 25 años, con alguna excepción, y a quien nos podemos encontrar en grandes grupos, sentados en el suelo de cualquier plaza o desbordando las mesas de cualquier terraza. Pero eso si, son una especie nocturna y siempre se deja ver a partir de media tarde, antes sólo duerme, e incrementa su actividad a medida que va oscureciendo. A estos, por lo general, sólo les interesan los monumentos de carne y hueso, y además por comodidad esperan sentados a que pasen por delante de ellos, moviéndose sólo para recargar el vaso, o en su defecto, para cambiar de establecimiento.

En verano, y únicamente en verano, nos podemos encontrar también con el llamado Turista Desprotegido, llamado así por su poca afición a usar protección solar, y conocido también con el pseudónimo de Turista Cangrejo. Se les conoce con ése segundo sobrenombre, por el extraño y exagerado color rojizo de su piel, aunque no adquieren dicha tonalidad hasta llevar una hora en la playa, lugar donde los podemos observar tumbados, bien boca arriba o bien boca abajo, sin que ni siquiera se inmuten. Generalmente son nativos de países fríos o de ciudades donde no hay playas, con lo que aprovechan todo lo que pueden. Capaces de aguantar largas horas bajo el sol, sólo se incorporan de sus toallas un par de veces al día para ingerir alimentos y refrescarse...

Existe también un tipo de turista, difícil de ver en ciudades grandes, ya que su hábitat natural suele ser el campo, conocido como el Turista Caracol. Llamado así por su fuerza sobrenatural, suele llevarse la casa encima de sus hombros y colgada a los laterales de su bicicleta, o en el caso de los más débiles, de su motocicleta o caravana. Tienen la ventaja sobre las demás especies, de no necesitar una reserva ni de tener que pagarse un hotel, pero al mismo tiempo, la desventaja de que les coja una tormenta sin previo aviso. También se les llama Turista Caracol, porque cuando terminan las vacaciones, suele llegar a casa arrastrándose por todo lo que ha pedaleado.

No debemos olvidarnos del Turista Veloz, que más que de vacaciones, parece que está participando en un concurso de a ver quién ve más cosas en el menor tiempo posible. Estos suelen aparecer en grupos organizados, y lo hacen así, para que mientras unos ven una cosa, los otros hacen cola para ver otra guardándose el sitio mutuamente. Apenas hacen paradas para descansar y se desplazan en autobús de un lugar a otro, comen bocadillos en el mismo autobús, y si el susodicho autobús tiene baño… pues también hacen sus necesidades en él.

Y por último, y no por ello menos importante, si no todo lo contrario, ya que es el más completo de su especie, nos encontramos con el Turista Vocacional. Su nombre proviene del término Vacacional, y debido a su polivalencia puede llegar incluso a pasar desapercibido entre cualquiera de nosotros. Capaz de comportarse como cualquiera de las demás especies de Turistas, puede que incluso no sepamos encasillarle, y aunque es difícil que adquiera el color rojizo del Turista Cangrejo,  si nos fijamos en él detenidamente, veremos que a veces lleva cámara, que de vez en cuando entra en una iglesia, para más tarde salir de ella y sentarse en una terraza a tomarse unas cañitas, y a cualquier hora del día, si hay playa en la ciudad en cuestión, darse un baño para refrescarse.

Como veis, son bastante variadas las especies de Turistas, y aunque no están todas las que son, si son todas las que están. Me diréis que algunos turistas se pueden encasillar en varias especies simultáneamente, y es cierto. Nos podemos encontrar con un Turista Kodak convertido en un Turista Religioso ó en Turista Alcohólico, o al Turista Veloz en Turista Kodak y Turista Alcohólico…. En fin, hay multitud de combinaciones y debemos de tener paciencia con ellos, porque la verdad es que, todos hemos pertenecido alguna vez a alguna de estas especies o incluso a todas ellas.  

Lo que yo nunca he visto a día de hoy, y con ello no quiero decir que no haya sucedido en algún remoto lugar, es a un turista oriental ejercer como Turista Alcohólico ó Turista cangrejo,  lo que me da que pensar que para estos personajes, el relax y el disfrute por alguna extraña razón, no entra en sus prioridades turísticas. ¿Serán capaces de divertirse algún día?....



28 de junio de 2014

¿Algún voluntario?...

Tener conocimiento sobre todo lo que nos rodea, siempre ha sido una obsesión del género humano. Por alguna extraña razón, sentimos la necesidad de comprenderlo todo. Nos sentimos indefensos ante todo aquello que se escapa a nuestra comprensión y que no puede ser demostrado con hechos. Y hay muchos temas, para los que nadie ha sido capaz aún de encontrar una respuesta convincente, al menos que yo sepa.

Por ejemplo, quién no se ha preguntado alguna vez, qué hay después de la muerte. Hasta donde yo llego, el más allá no se puede ver desde el más acá. Se intuye que es un sitio un poco oscuro y es necesario estar allá para verlo, pero claro, es un viaje sólo de ida y nadie vuelve de allí, quiero decir de allá. No estaría de más que alguien que se muera instalara allá una bombilla, o que se llevara una cámara consigo y nos la enviara a portes debidos desde el más allá, a los que estamos en el más acá. O mejor dicho, a portes pagados, salvo que el más allá sea como el más acá, es decir, materialista, si no, mejor que nos ahorre un dinerito a los del más acá. ¿Algún voluntario?...lo suponía, ¡panda de cobardes!

Hay quien, según los médicos, ha estado clínicamente muerto y afirma haber visto una luz intensa. Pero ¿podemos creerle? Esa gente no puede demostrar de ninguna manera, que dicha luz, no fuera el foco que le pusieron encima de su cabeza cuando estaba tendido en una camilla, y que vislumbró fugazmente en su estado de ¿semiinconsciencia? Y además cómo va a saber él que estaba completamente muerto. Quizás sólo estaba muerto en su mayoría y ese estado confundió a los médicos, que se fiaron de sus aparatitos y no se dieron cuenta, de que el paciente abría y cerraba los ojos levemente, porque es muy diferente estar completamente muerto y estar muerto en su mayoría.

Quien tiene fe, encuentra en ella el optimismo necesario para creer que su alma se liberará, y que va a pasar a mejor vida en un lugar paradisíaco, en el que se entretendrá volando con un par de alas que le saldrán en su espalda. Pero quien no tiene esa fe, espera tras su muerte la oscuridad total, y encontrarse bajo el mando de un esqueleto armado con guadaña lleno de maldad, que secuestrará su alma para satisfacer su ego.

Quizás ya haya alguien en el más allá, que nos está gritando todo lo que ha visto sin que nadie pueda escucharle… Pero, hasta que llegue el día en que alguien pueda volver del más allá y demostrarlo, sólo podremos elucubrar con hipótesis,  a cual más rocambolesca, y esperar con inquietud a que nos toque ir para el más allá. 

Lo que sí es seguro, es que la muerte nos alcanza a todos, aunque nos haya dado una vida de ventaja. Pensar que podemos escapar de ella, es tan iluso como creer que algún chino sea capaz de hacer una tortilla sin dejar de reírse.


Mi único deseo, es que, cuando yo me muera, no esté allí para verlo. Espero estar lo más lejos posible, porque soy muy sensible y lo paso mal cuando veo cosas así. No me gustaría llegar al más allá traumatizado…





18 de junio de 2014

Somos lo que somos.

Evidentemente, tal y como reza el título de este post, somos lo que somos.

Y lo somos, independientemente de que seamos lo que en realidad hemos querido ser, o que en cambio, seamos lo que nos ha tocado ser. No podemos negar que somos lo que somos.

Por ejemplo, nadie nos preguntó antes de nacer si queríamos ser humanos. Y sin embargo, es lo que nos ha tocado ser. Bueno, sí, es posible que usted mismo, o algún otro que lea esto, sea un miembro de otra especie animal, en ese caso no se de por aludido. No voy a entrar en materia sobre si ha tenido más suerte que el resto, pero todos los demás somos humanos. Y además de serlo a la fuerza, porque nos han obligado a serlo, también lo somos de nacimiento…

Y también de nacimiento, nos guste o no, queramos o no, somos hijos de… alguien. En algunos casos incluso también somos hermanos de… alguien. A partir de ahí, podemos empezar a elegir, si bien no todo lo que somos, sí en algunos casos. Ya de jovencitos podemos elegir si queremos ser amigo del macarra de turno, o por el contrario, amigo del empollón. Y así con innumerables alternativas que nos presenta la vida.

Pero en cambio, otras opciones nos vienen impuestas por la vida misma. ¿A que nadie le ha preguntado a usted si quiere ser peatón? Pues le guste o no, no le queda más remedio que serlo, de no ser que se quede usted continuamente en casa sin pisar la calle. En ese caso, usted no será un peatón, será un mueble con patas, pero qué quiere que le diga, mejor ser peatón, aunque se lo haya impuesto la vida, que ser un mueble con patas.

Estoy casi seguro de que, siendo usted pequeño, alguien le preguntó “¿qué quieres ser de mayor?”. No, no soy adivino, es que a mi también me lo preguntaron. Se lo preguntan a casi la totalidad de los niños. Y cuando uno tiene diez ú once años y le hacen esa pregunta, se cree que se lo preguntan para concedérselo, como si estuviera escribiendo la carta a los Reyes Magos… y después pasa lo que pasa. ¡Qué ilusos somos de pequeños!

Cuando yo era pequeño, de mayor quería ser futbolista. Después ya me di cuenta de que no iba a serlo, porque ya había muchos niños que también querían serlo… y porque habría necesitado al menos otras dos piernas como las que yo tenía para poder llegar a serlo. O sólo dos piernas, pero con el doble de habilidad, lo que prefiera…

Así que pensé que, entre otras cosas, quería ser administrativo, no me pregunte el porqué, porque no sabría darle una razón coherente. El caso es que aunque también había muchos administrativos ya, y muchos otros que también querían serlo… me bastaba con dos manos y dos ojos para serlo. Y pensar de cuando en cuando, pero no demasiado, que eso cansa... Y sobre todo, al final, de mayor, he conseguido ser… mayor.


Moraleja: No siempre uno es lo que quiere ser, pero, al final, uno siempre es lo que es.





6 de junio de 2014

Mentira cochina...

¿De verdad es cierto todo lo que decimos?

No se lo que pensará usted, pero a mi me consta que, de cuando en cuando, soltamos unas mentiras, voluntaria o involuntariamente que, en algunos casos, llegan a ser bastante escandalosas. Sí, cierto es que dichas mentiras no hacen daño a nadie, pero son totalmente absurdas y no percibo en ellas ningún motivo más o menos noble para tener que  pronunciarlas.  Simplemente salen de nuestra boca como si fueran el aire que exhalamos.

He aquí alguna de esas mentiras que se me ocurren a bote pronto:

“Este pantalón me hace el culo gordo”. Mire usted, no mienta. No le eche la culpa al pantalón, porque su culo es gordo con o sin pantalón. Más bien, seguramente sea todo lo contrario, y si se quita el pantalón podremos todos comprobar como su culo se expande un poquito más.

“El cielo está gris”. No me sea infeliz… El cielo siempre es azul. Lo que está gris son las pedazo nubes que se interponen entre el cielo y usted. Además, yo en su lugar cogería un paraguas…

“La Hamburguesa engorda”. Ni por asomo. Quien engorda es quien se la come. La Hamburguesa, lo más que hará será terminar en trocitos dentro de su estómago, pero en ningún caso engordará.

“Yo tengo más tetas que ella”. Salvo que sea usted la mutante de Desafío Total, usted tiene el mismo número de tetas que el resto, así que no vaya por ahí fardando a lo tonto…

“Ya cae la noche”. A ver…, pensemos un poco. La noche nunca cae. Quien se cae es el Sol y lo deja todo a oscuras, como cuando hay un apagón o se funde una bombilla. Nadie piensa “ha caído la oscuridad”, si no que pensamos “se ha ido la luz”, o… “vaya mierda de bombilla hemos comprado”…

Sólo son unos ejemplos, pero seguro que hay muchas más mentiras que soltamos sin pensar, así que, la próxima vez que vaya a decir algo, piense por lo menos que coño significa lo que va a decir. Y si no, recuerde que tiene derecho a permanecer en silencio, y tenga en cuenta que cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra, sea verdad o no. Por supuesto, tiene derecho a un abogado, pero se lo paga usted, que con los tiempos que corren, no está el estado como para despilfarrar el dinero sólo porque usted ha dicho una memez.


Sí, cierto. Yo ya me he arruinado por culpa de no ejercer mi derecho a guardar silencio…




Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes.