9 de octubre de 2011

De todo un poco.

Aunque usted no se lo crea, la vida de los miembros de los cuerpos de seguridad es muy dura…

Y por encima de todos esos cuerpos de seguridad, está la Guardia Civil. O mejor dicho, sus miembros. Su dura jornada de trabajo, todo el día de control en control, aguantando las incongruencias de los infractores, que protestan continuamente las sanciones de las que son claramente merecedores, y que nuestros guardias les imponen para la salvaguarda de todos los viandantes.

Pero a pesar de todo lo que tienen que aguantar, algunas cosas no las aguanta ni la Guardia Civil, y si no pinche aquí y lo verá.

Claro, que después de ver la foto, quizás piense que la vida de los “miembros” de la Guardia Civil no sea tan “dura”…

Y hablando de coches, y como es Domingo, os dejo con el video del Domingo, un tema que trata sobre coches y con el que seguramente muchos, entre los que me incluyo, se sentirán identificados…





4 de octubre de 2011

Isla desierta.

A todos nos han hecho alguna vez la pregunta: “¿Qué te llevarías a una isla desierta?...”.

Sinceramente, siempre me ha parecido una pregunta de lo más absurda, porque… ¿Quién coño en su sano juicio, se iría voluntariamente a pasar el resto de sus días a una isla desierta?... A mí, esa pregunta me hizo reflexionar, o sea, flexioné dos veces. Sólo me sirvió para ganarme un ligero dolor de espalda…

Corríjanme si me equivoco, pero creo que nadie, por muy desquiciado que esté por culpa de los impuestos, se iría a una isla desierta voluntariamente. En todo caso lo haría de una manera forzosa, digamos que por un naufragio o algo por el estilo, y en ese caso, estoy seguro de que no le daría tiempo a elegir nada de nada para llevarse, se quedaría con lo puesto, y quizás con algo que se encontrara flotando por el camino… Así que es un tanto absurdo pararse a pensar qué me llevaría, pero como yo soy bastante absurdo, y llevo ya unos cuantos años escribiendo tonterías, voy a divagar un poco sobre el tema.

Lo primero que me viene a la cabeza, es una radio. Sí, no me miren así, me gusta escuchar los partidos y no soportaría estar el resto de mi vida sin enterarme de ná de ná… Pero debo desecharlo casi de inmediato. Está claro que me haría mucha compañía, pero las pilas se acaban por consumir por muy alcalinas que sean, y seguro que en una isla desierta no hay donde comprar pilas de repuesto…

¿Una mujer que esté buenísima?... Para qué. ¿Para acabar encontrándonos algún defecto mutuamente y terminar discutiendo por todo?... Por un poco de sexo no vale la pena… Eso se arregla con un poco de onanismo, que también es satisfactorio y más relajado. Total, no tenemos colchón, ni tampoco se lo podemos contar a nadie… Desechado.

También pensé que podría ser de utilidad un rollo de papel higiénico, pero eso también se termina por culpa de la regularidad, así que si finalmente vamos a tener que utilizar hojas de palmera o cualquier otro tipo de árbol o arbusto, cuanto antes nos acostumbremos a la aspereza, mejor que mejor.

¡Una navaja! Por fin algo que me sería de verdadera utilidad y además no lleva pilas. Bien utilizada, es un utensilio que nos puede sacar de muchos apuros, y llegado el caso, incluso nos serviría para cortarnos las venas si decidimos no dejárnoslas crecer.

Una sombrilla para los días de sol también podríamos pensar que nos sería útil. Pero el hecho de que la isla esté desierta, no significa que sea un desierto, y seguramente habrá arboles que le proporcionarán sombra de sobra (si es que no ha gastado ya todas las hojas para… para…, por culpa de la regularidad).

Mil quinientos metros lineales de cuerda también nos pueden ser útiles. No para colgarse no, pedazo borrico, para eso le basta con un par de metros… Pero cuando haya gastado todas las hojas de los árboles, puede fabricarse una balsa con sus troncos y la cuerda… si es que se ha llevado la navaja. O si tiene una dentadura fuerte. Aunque tampoco le servirá de mucho si no es capaz de armar una balsa sin libro de instrucciones…

Y además, si está en una isla desierta voluntariamente… ¿para qué iba a querer construir una balsa para marcharse? ¿Acaso no le gusta el menú del día de la cafetería? ¿Se aburre?... Pues oiga, no haber ido…

 


Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes...
 
Pd.: ¿Ya me ha votado en los Premios Bitácoras 2011? ¿No? ¿A qué espera?...
 
 

26 de septiembre de 2011

Animalitos.

Capítulo 10. El Loro.



Nuestro animalito de hoy es, además de peculiar, multicolor (sí, como el país de la abeja Maya), y su color dependerá del color de sus plumas… Puede ser de cualquier color… menos negro. Debe ser que nunca se ponen de luto…

Pertenece a la familia de las aves, por que vuela (cuando quiere, cuando no quiere está con las patas en el suelo, en un árbol… o en el hombro de algún pirata), y también pertenece a la familia de los contertulios de “Sálvame”, porque no calla…

Su pico, curvado hacia abajo, muestra claramente el afán de sus dueños por callarlos, intentando cerrarle el pico a la fuerza, aunque éstos han sabido adaptarse a tal contratiempo y son capaces de hablar incluso con la boca llena. Al igual que sucede con los niños, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice delante de ellos, porque nos pueden poner fácilmente en un apuro cuando menos lo esperemos. Si usted tiene un loro en casa, le recomiendo que no hable mal de su suegra delante de él. Quiero decir delante del loro, no de su suegro, porque seguramente lo repetirá… el loro. Su suegro también dándole la razón.

Todo ello propició, que quien tuviera un loro, debiera “estarse al loro”. Y era éste un dicho, que tomaba sentido cada vez que dos personas mantenían una conversación delante de un loro. Quien se percataba de ello, avisaba al otro diciendo: “estate al loro, que este todo lo casca…”.

Es, por lo tanto, una de las pocas especies animales que tiene la propiedad de hablar. Pero a pesar de ello, curiosamente, y por mucho que usted se empeñe, un loro nunca pensará lo que dice, ni dirá lo que piensa, lo que le convierte también en una de las pocas especies animales hipócritas, porque se limitará a decir lo que usted le diga, que además es lo que usted quiere oír. O lo que su dueño quiere oír, porque seguramente usted no tenga un loro en casa.

Entre otras importantes virtudes, los loros sirvieron de inspiración a un tal Valdemar Poulsen, que tras escuchar varias veces como el loro del vecino insultaba repetidamente al cartero (el loro que tenía su vecino, no que su vecino fuera un loro ni hablara como un loro…), se le ocurrió la genial idea de inventar (que por eso era inventor), un aparato que repitiera mensajes grabados con anterioridad en su interior (en el interior del aparato, no en el interior de cada uno…). Y fue así como nació un aparato llamado “Telegráfono”, que después se modernizó y pasó a llamarse “Magnetófono”… o como quiera llamar a cualquier grabadora de sonidos…

Podría contaros muchas más cosas sobre los loros, pero eso… que lo hagan los de National Geographic…



24 de septiembre de 2011

Increíble pero cierto.

Parece ser que hay mucha gente interesada en que no haga el ridículo. O mucha gente interesada en ver una foto mía en paños menores. Eso es lo que deduzco del primer parcial en las votaciones en los premios Bitácoras 2011 en la categoría Mejor Blog de Humor, según la cual, éste blog ocupa el honorable puesto 27.


Cómo, ¿no se lo cree?... Pues mire la foto mire... o pinche aquí, como quiera....


No, no es un montaje, no tengo tanta habilidad para ello. Así que sigan votando... pero no rompan el suelo, que me ha costado una pasta gansa el parqué...



22 de septiembre de 2011

Sanciones II.

Continuación de esto.




O sea, más actos sancionables (si los llevamos a cabo mientras conducimos)(un coche)(o un autobús)(bueno, vale, o un camión…).


-Hablar por el móvil. Si usted habla por el móvil mientras conduce, o mejor dicho, si le pillan hablando por el móvil mientras conduce, será sancionado con 300 Euros (trescientos), siempre y cuando su conversación no sea importante. La importancia de la conversación será estimada por el agente que le haya pillado (más le vale que le pille un agente tipo Jorge Javier o Belén Esteban…). También quedará excluido de pagar la multa si presenta un justificante médico que le permita hablar por el móvil en cualquier circunstancia.

-Recoger a una autoestopista maciza/o. Si usted detiene su vehículo voluntariamente para recoger a un/a autoestopista que utiliza su cuerpo como reclamo, y está buena/o (o sea, siempre porque si no está buena/o para qué coño iba a parar…), será sancionado con 200 Euros (doscientos) por acoso sexual (porque se le ven las intenciones, si no para qué iba a recogerla/le…) Si la mujer/hombre es fea/o, será sancionado igualmente… por si acaso.

-Introducir un dedo en cualquier orificio de su cuerpo. Si durante el periodo de conducción se introduce alguno de sus veinte dedos en algún orificio de su cuerpo, o los que tenga si es que no los tiene todos, será sancionado con 150 Euros (ciento cincuenta, para los que sean de letras). Y si además, a continuación lo introduce en un segundo agujero, se le sancionará con otros 50 Euros (cincuenta), independientemente del orden en que lo haga (nariz-culo, culo-boca, nariz-nariz, e incluso boca-culo-nariz o, si es mujer, el más común vagina-boca-culo-nariz).

-Comer alimentos sólidos. Si usted come mientras conduce (sean cosas comestibles o no), será sancionado por una cantidad que oscilará entre los 50 Euros (cincuenta) y los 1.500 Euros (mil quinientos), en virtud del tipo de comestible que esté comiendo, lógicamente no es lo mismo comer unos frutos secos, que un chuletón o un bacalao al pil pil… La sanción máxima (1.500 Euros) corresponde a la ingesta de carne humana, y en dicha cantidad va incluido el canon por canibalismo…

-Jugar al escondite con los niños. Si usted juega al escondite con los niños mientras conduce, hágalo escondido, porque si le pillan será sancionado con un tiempo variable de sesiones ininterrumpidas del programa televisivo, o lo que quiera que sea: “Sálvame”. El periodo de tiempo de sesiones será a determinar, y variará en función de lo que tarde el agente en encontrarle. Le recomiendo que no se esconda en la guantera, es el primer lugar en el que miran…




Cualquiera de estas sanciones que le sean impuestas, podrá ser recurrida en la jefatura de tráfico, siempre y cuando sea capaz de aportar las pruebas que le exculpen de la infracción que se le impute (cosa bastante difícil, sobre todo si está escondido). Si allí no le hacen caso, siempre le queda la opción de recurrir mediante entrevista en el programa “Gente”…( y además podrá presumir con los vecinos de haber salido por la tele…).



16 de septiembre de 2011

Sentido del ridículo.

Quienes me conocen única y exclusivamente como consecuencia de mis andaduras por la blogosfera, pueden llegar a intuir que soy una persona que se pone en ridículo con bastante facilidad y frecuencia. Sin embargo, quienes me conocen personalmente, pueden dar total fe de ello…

Digamos que, aparte de no tener un sexto sentido, tampoco tengo sentido del ridículo. Bueno, para ser justos debo añadir que, según para qué cosas, tampoco tengo sentido del gusto, pero eso no tiene importancia para lo que nos ocupa.

A quienes sólo me conocen cibernéticamente hablando (¿eso ha sonado mal? o me lo parece a mí…), voy a darles la oportunidad, de que confirmen sin moverse de sus domicilios, mi total y absoluta falta de sentido del ridículo participando en los premios Bitácoras 2011… (es lo que tiene tomar decisiones un día de resaca…).

Y tan seguro estoy de que rozaré un completo ridículo, que en caso de quedar entre los 500 primeros clasificados… estoy dispuesto a colocar en éste espacio una foto mía en paños menores. Es lo único que puedo ofrecerles para que me voten, ya se me terminaron los mecheros y los bolígrafos… y el presupuesto no da para más.

Pero no se me asusten. Para participar no tengo que hacer piruetas ni nada peligroso, basta con seguir haciendo lo que he hecho hasta ahora: escribir tonterías. Lo demás corre de su cuenta, es decir, votar por un servidor si lo cree conveniente.

Para ello, puede pinchar en el cuadrado con el logotipo “Premios Bitácoras 2011” que aparece en la parte superior derecha de ésta página y, después de que ese link le vuelva loco haciéndole navegar de una página a otra para identificarse como usuario, ejercer su derecho al voto. Es así de sencillo…


Votar en los Premios Bitacoras.com


Cualquier voto y/o intención de voto (porque no todo el mundo consigue votar), será motivo de agradecimiento eterno por parte de quien esto escribe… y su descendencia (si no lo hacen por mí, háganlo por mi descendencia, ellos no tienen porqué soportar tal ridículo…).


12 de septiembre de 2011

Sanciones.

Hay ocasiones en las que uno no tiene ganas de hablar. Otras, sin embargo, sí que tenemos ganas de hablar pero no se nos ocurre absolutamente nada que decir… Claro que muchas otras veces, las más numerosas, uno se pone a hablar sin ni siquiera saber lo que está diciendo. Lo que vulgarmente se denomina “hablar por hablar”… Bueno, ese no es mi caso…, salvo que me pierda y termine hablando de cualquier cosa, como por ejemplo de la devaluación del precio del plátano de Canarias en tiempo de revolución… francesa.

Y claro, al final nadie me hace caso. Pero deberían todos ustedes saber, si es que no lo saben ya, en cuyo caso no hace falta que continúen leyendo, que la Dirección General de Tráfico, o sea la DGT, apoyada por el gobierno de…(dejémoslo en que por un gobierno), ha decidido establecer un nuevo tipo de sanción con el noble objetivo de mejorar la seguridad vial (si usted piensa que el único objetivo es recaudatorio… es su problema).

Estas son las acciones que (en caso de realizarse mientras se conduce, por supuesto), serán motivo de sanción a partir de ya:

-Tocar y/o amasar un pecho del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al pecho de su acompañante será motivo de sanción de 100 Euros (cien) (más o menos lo que costaría dicha acción en el mercado… de lujo). Si toca los dos pechos, la sanción sería del doble (a lo que habría que sumar el arreglo del coche), ya que debería de soltar las dos manos para llevar a cabo tal acción… (eso… o qué pedazo mano tiene usted…). Si su acompañante es un varón, no supondrá motivo de sanción…, bastante desgracia tiene usted con buscar pechos donde no los hay…

-Tocar el muslo y/o entrepierna del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al muslo y/o entrepierna del copiloto será motivo de sanción de 150 Euros (ciento cincuenta). Tocar los dos muslos a la vez no está tipificado como motivo sancionable, más que nada porque de un muslo no se pasa al otro muslo, si no que el GPS indica dirección norte… Si el copiloto es hombre no habrá sanción alguna, ya que siempre puede alegar que estaba buscando la palanca de cambio… o el freno de mano (eso dependerá de la erección del momento…).

-Desnudarse mientras conduce. Desprenderse de la camisa/eta, bajarse los pantalones, faldas o cualquier otra prenda que cubra su anatomía mientras conduce, será motivo de sanción de 200 Euros (doscientos). Para evitar dicha sanción deberá demostrar que su vehículo dispone del equipamiento necesario para no tener que pisar los pedales, como por ejemplo regulador de velocidad o piloto automático. O ambas cosas. Por el contrario si además de bajarse los pantalones, saca el trasero por la ventanilla, será sancionado con 250 Euros (doscientos cincuenta) si no está depilado. O sea, que vaya preparando la cartera o la maquinilla de afeitar, lo que prefiera…

-Distraer al que conduce. El copiloto también podrá ser sancionado si no es capaz de mantener la compostura durante el transcurso del trayecto, y distrae al conductor con diferentes maniobras (con o sin volante), bien sea hablando, o sea maniobras orales, o bien con maniobras manuales… o gesticulares… o, porqué no… testiculares o genitales. La sanción será de 300 Euros (trescientos) a lo que hay que añadir la obligación de pasar la noche en el primer motel de carretera que se encuentren… para que se desfoguen en condiciones y se les quiten las ganas de hacer tonterías, todo ello en presencia de la benemérita, para que ésta pueda dar fe de que se cumple rigurosamente la sanción…

En fin. Estas no son las únicas medidas que adoptará la DGT, pero sí son las aprobadas a fecha de hoy. Les mantendré informados de futuras novedades…





7 de septiembre de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 12. Adolf Hitler.




Nuestro personaje de hoy, además de ser bajito tenía bigote (o mejor dicho, un trozo de bigote, porque el desarrollo no le dio para más)…cuando llegó a ser adulto. De joven era aún más bajito. Y aún así creía ciegamente que pertenecía a una raza superior. En realidad fue un claro ejemplo de autoestima infinita y si hiciéramos una clasificación histórica de personajes basada en la prepotencia de los mismos, se llevaría el triunfo con varios cuerpos de ventaja. En realidad muchos cuerpos, porque dichos cuerpos eran bajitos…

A pesar de llegar a convertirse en el alemán más odiado, seguido muy de cerca por Oliver Khan y Stephan Effemberg, ni siquiera era alemán. Era austriaco, pero se fue al país vecino para mancillar la historia del pueblo alemán y dejar impoluta la de sus compatriotas. Hasta que Hitler no cruzó la frontera, los alemanes incluso hablaban sin que pareciera que estuvieran enfadados, pero fue llegar el bajito con bigote y… ¡hala!, todos de mala hostia…

No se sabe aún si era descendiente directo de Julio César (el romano), o si era sólo un pariente lejano, lo que sí que está claro es que heredó de él dos malas costumbres, o mejor dicho, obsesiones: eliminar judíos e invadir el mundo. Afortunadamente, y al igual que Julio César (el romano), no consiguió llevar a cabo ninguna de las dos (imagínense lo triste que sería que todos tuviéramos que hablar en alemán, como si estuviéramos todos enfadados…).

Su infancia se vio salpicada de malos tratos, y quizás por eso no creció más… su cerebro. Dichos malos tratos consistían en la terrorífica tortura de seguir una dieta alimenticia anómala: sus padres le obligaban día sí y día también a ingerir un único plato tres veces al día: Judías. Y además le obligaban a comerlo sentado en la bañera… Sus allegados sostienen que ese es el motivo de su obsesión por llevar a todas las Judías que encontrara a las duchas. Y ya puestos también a los Judíos, pero afortunadamente no les encontró a todos. Ni a todas.

Al igual que su pariente Julio César (el romano), fue víctima de alguna que otra rebelión de sus subordinados. No se sabe si dichas rebeliones surgieron como producto de un ataque de cordura, o si nacieron de un hambre de poder e intento de ocupar el puesto del bajito con bigote, porque todos ellos eran también bastante prepotentes, por decirlo de una manera fina, pero lo que sí es cierto es que todas fracasaron, más por incompetencia de los rebelados que por habilidades del bajito…

Aún así y todo, y según dicen (aunque creo que no está demostrado), hay que reconocerle al hombre su buena fe al quitarse de en medio vía suicidio… Esperamos que no surja ningún otro descendiente con las mismas obsesiones…

Os podría contar más cosas sobre Hitler, pero eso… es otra historia…



2 de septiembre de 2011

La importancia.

La importancia de llamarse Anacleto.

Posiblemente para usted, llamarse Anacleto carezca de importancia. Para usted y para cualquiera… salvo para Anacleto. Pregúntele y ya verá como para él es una cuestión de suma importancia. Más que nada porque se llama Anacleto, si se llamara Rigoberto tampoco le daría ninguna importancia a llamarse Anacleto. Salvo que tuviera un nombre compuesto y se llamara Rigoberto Anacleto, pero eso ya sería un caso demasiado singular y ahí sí que nadie le daría la más mínima importancia… salvo Rigoberto Anacleto…

Que nadie se ofenda, sólo es un ejemplo (podría haber puesto de ejemplo Bartolo, o Cuasimodo y el resultado habría sido el mismo, es decir, un ejemplo…). Y además es un claro ejemplo de lo relativa que es la importancia de algunas cosas. Lo que para unos carece completamente de importancia, para otros si que la tiene, hasta el punto de que dicha importancia marca su existencia (por mucho que a uno no le importe, llamarse Anacleto le deja a uno marcado. Y Rigoberto Anacleto ya ni digamos…).

Pero una de las cosas a las que le deberíamos de dar importancia, y por lo que se ve no se la damos como se merece, es a la manera correcta de decir las cosas. Hay muchas frases y expresiones que utilizamos sin ni siquiera pararnos a pensar lo que significan. Si lo hiciéramos (el pensar lo que significa, no se me despiste…), posiblemente variaríamos las palabras pronunciadas. O al menos lo intentaríamos.


Por ejemplo: cuántas veces le hemos preguntado a alguien “¿Cómo te llamas?”, cuando es evidente que nadie se llama a sí mismo, si no que son los demás quienes le llaman. Y no sólo eso, si no que además el interrogado responde sin más “me llamo… Anacleto” (sigue siendo un ejemplo…). Lo correcto sería preguntar: “¿Cuál es tu nombre?”. Y el interrogado debería responder: “Mi nombre es… Anacleto”. Podrían cuestionarme tal afirmación y decirme que también se podría preguntar: “¿Cómo te llaman?”, pero no, porque si pregunta eso, el interrogado podría responder: “Me llaman… gilipollas” (sigue siendo un ejemplo, no quiero decir que Anacleto sea gilipollas… aunque es posible que lo sea, vaya usted a saber…).

Otro ejemplo muy significativo de cómo no se debe hablar, lo tenemos en la más que habitual pregunta “¿Cuántos años cumples?” (si es que es el día de su cumpleaños, si no nadie se lo va a preguntar…). Normalmente respondemos “42” (o 43, todo dependerá del año en que haya nacido usted), cuando la respuesta correcta debería de ser 1, porque es evidente que los demás ya los había cumplido en años anteriores, porque nadie cumple 42 años el mismo día. Ni siquiera Anacleto… Lo correcto sería preguntar “¿Cuántos años tienes?”. Aunque eso se lo podrían preguntar cualquier día del año, no necesariamente el día de su cumpleaños, o mejor dicho cumpleaño, y además ahora que lo pienso, los míos yo los he debido de perder, o no se donde los tengo… Los habrá escondido mi mujer, que todo lo guarda… Bueno, lo mejor es que usted no pregunte, no vaya a ser que le llamen cotilla.

Tampoco está bien dicha la frase “el chocolate engorda”. No, mire usted, por mucho que se empeñe, se lo coma o no, el chocolate va a seguir abultando lo mismo. Quien engorda es quien se lo come. Y yo aún diría más, una vez comido, es más que probable que el chocolate disminuya de tamaño, o cuanto menos, que se divida en trozos más pequeños, así que como ve, es una afirmación completamente errónea…

Lo que sí tiene verdadera importancia, yo diría que mucha, es que ya hemos empezado un nuevo mes y… hay nueva chica del mes…


 

31 de agosto de 2011

Vacaciones. y II.

Continuación del post anterior




Como le iba diciendo, el camino de vuelta hay que hacerlo de noche, salvo que se quede a dormir en el coche y lo haga por la mañana, pero… piénselo bien antes de tomar una decisión tan tremendamente errónea, porque no es muy recomendable que tres personas y cuatro personitas duerman en un espacio tan reducido. Sí, vale, en caso de necesidad se puede llegar a soportarlo, pero en nuestro caso prefiero volver a perderme…

Porque cuando se circula de noche, por mucho que sea el mismo camino pero a la inversa, no es el mismo. Principalmente porque a esas horas ya han quitado el paisaje y un montón de referencias, lo cual produce que la noche nos confunda. Pero no se preocupe, tarde o temprano, seguramente más tarde que temprano, llegará al hotel donde podrá descansar… o directamente desayunar…

Como siempre que visito Madrid, hicimos la parada de rigor en el Santiago Bernabéu… Qué quiere que le diga, uno tiene sus principios y no se va de allí sin rendir culto y pleitesía a nuestro amado coliseo. Normalmente lo visito sin armar demasiado ruido, pero esta vez al concluir el famoso “Tour del Bernabéu” allá donde concluye, es decir, en la tienda de ropa y otras mariconadas varias, todas ellas adornadas con el escudo del equipo, me sucedió algo que me indignó tremendamente. Y no me refiero al precio del equipaje del equipo, que iba a comprarle a mi hijo precisamente, no, más bien me indignó la gran profesionalidad de los empleados…

Encontrar su talla no fue difícil… sólo fue enigmático, y para ello tuve que echarle imaginación y alguna dosis de interpretación de códigos alfanuméricos impresos en la cajita donde venía el equipaje. Tenía en mente grabar en la camiseta su nombre, así que busqué algún empleado que me indicara dónde se hacían los grabados. Y la vi a ella. Una dependienta con un tipazo increíble que me daba la espalda dos metros más allá… Era rubia, era guapísima… y era tonta. Claro que de esto último no me di cuenta hasta media hora después, justo el tiempo que esperé en la cola donde grababan los nombres y números en la camiseta, donde un amable empleado me comunicó que antes de grabar la camiseta debía pasar por caja a pagar y a que me quitaran la alarma del cuello de la camiseta…

Imagínense, vuelta hasta el piso inferior donde estaban las cajas en las que sólo habría unas cuarenta personas, fila que tardó en disminuir unos veinte minutos aproximadamente… Cuando al fin pagué el equipaje, respiré aliviado durante unos segundos, justo los que tardó el cajero en comunicarme que debía volver a pasar por caja para quitarle también la alarma al pantalón… que se había quedado en el piso superior en el mostrador del grabador nombres y números de las camisetas… Afortunadamente no tuve que volver a hacer cola, ya que, al menos, ambos dependientes, el grabador y el cajero, me dijeron que cuando volviera no guardara cola y me dirigiera a ellos, porque si no igual aún estoy allí haciendo colas… Total de tiempo empleado a la visita al Estadio: Tour del Bernabéu 45 minutos. Compra de equipaje: 58 minutos y medio…


Sin embargo el viaje de vuelta a casa, no fue tan “indignante”… lo fue aún más. Me habían recomendado antes de salir de viaje, que evitara las obras que hay en la carretera Burgos-Madrid (o Madrid-Burgos, que es la misma carretera pero a la inversa), pero sin GPS, y en medio de la Castellana, no me encontré con la moral suficiente como para perderme buscando la salida hacia Valladolid, el otro itinerario alternativo. Así que me dije: “Total, por un tramo que esté cortado tampoco creo que perdamos tanto tiempo…”… Error. O mejor dicho: Gran error…

Porque mi pensamiento fue un pensamiento basado en la lógica. O mejor dicho, en mi lógica, no en la lógica de los ingenieros que “pensaron” las obras. Porque según mi lógica, lo normal es que estuvieran cortados unos veinte kilómetros de autovía, más o menos, y los ciento y pico kilómetros restantes estuvieran operativos al cien por cien… Pero la lógica de los ingenieros es diferente a la mía, y la suya les llevó a hacer obras en los ciento y pico kilómetros de la autovía simultáneamente… lo cual nos hizo acumular un retraso considerable…

En fin, como les había dicho al principio, las vacaciones son… divertidas.


24 de agosto de 2011

Vacaciones. I

Las vacaciones son divertidas.

Así, sin más… Y lo son mucho más aún, si uno es capaz de reírse de todo aquello que le acontezca, por mucho que parezca que los dioses se han puesto de acuerdo para echárselas a perder…

Viaje Santander- Madrid. Cuatro horitas de nada, incluida una pequeña paradita a mitad de camino en Valladolid. Haga un esfuerzo e imagínese la siguiente situación (si es que no la ha vivido ya). Como tiene usted un coche de siete plazas, llénelo de cuantas unidades humanas le sea posible. Como una plaza es para usted, el conductor, tan sólo entrarán otras seis unidades. Vale, hasta aquí todo es normal.

Cuatro de esas seis unidades son menores de 15 años, por lo que podríamos pensar que no es mala idea el dotar al vehículo de dos pantallas de DVD portátiles a las que añadiremos un buen surtido de películas infantiles (tenga en cuenta que los menores no se entretienen con el paisaje tanto como los adultos, o al menos no durante cuatro horas…). Pues nos equivocamos… Porque llevar un buen surtido de películas provocará una acalorada discusión acerca de la elección de la película a visionar, en la que participaran todos los menores presentes en el vehículo. Discusión que seguramente durará casi hasta Valladolid…, justo cuando hacemos la parada de rigor para vaciar la vejiga… y para echar el cigarrito de turno. Así que ríase con ganas, porque la buena noticia es que no habrá tiempo para visionar una segunda película, con lo que nos hemos ahorrado una segunda discusión.

Pero imagínese que al llegar a Madrid, justo cuando empezamos a callejear… deja de funcionar el aparato ese que antes llamaba GPS, pero que ahora llama Ton Ton…, por que ese no es como su desodorante, si no que le abandona en el peor momento. De todas formas sonríe porque acaba de conocer una estatua que nunca antes había visto, a pesar de haber estado varias veces en dicha ciudad y haberla recorrido de cabo a rabo otras tantas… Y gracias a ello sale del paso. Y también gracias a que se da de morros con una indicación que dice: “Fuenlabrada”, su verdadero lugar de destino…

Pero a diferencia de Madrid capital, en Fuenlabrada uno no ha estado las suficientes veces para conocerlo. Tan sólo ha estado una vez el año pasado, y claro, parecía tan pequeño, que uno cree que tan sólo circulando un poco por las calles, encontraría rápidamente el hotel…

Error. Pronto se dará cuenta de que dicha localidad no es tan pequeña como pensaba, y tras cansarse de circular perdidamente durante media hora, pasando una y otra vez por las mismas calles, terminará preguntando a un viandante que seguramente le dirá un escueto: “siga recto unos trescientos metros, gire a la derecha y después a la izquierda…”. Llegará felizmente al hotel donde pensará: “mañana será otro día…”

Y efectivamente, cuando llega mañana se da cuenta de que es otro día… sin GPS.

Y seguramente volverá a perderse camino del Parque Warner. Porque lo único que sabe de dicho parque es que se encuentra situado entre Pinto y Valdemoro. Así que no pregunta a nadie, porque no cree que encontrar el camino le suponga ninguna dificultad. Pero de camino se da cuenta de que no sabe si Pinto está a la derecha y Valdemoro a la izquierda… o viceversa. Así que termina conociendo Pinto, lo atraviesa y cuando llega a Parla se da cuenta de que… se ha vuelto a perder, así que da media vuelta y vuelve a la misma carretera pero en sentido inverso. Ahora sólo tiene que desplazarse unos cuantos kilómetros para hacer un cambio de sentido… Y cuando llega el cambio de sentido… se da cuenta de que si hubiera seguido esa misma carretera sin tomar ninguna salid habría llegado al Parque Warner… porque la carretera muere en el Parque Warner…

En el Parque todo es más fácil. Allí uno sólo se pierde si va a buscar una cerveza y no se fija por dónde ha llegado hasta el chiringuito… pero tranquilo, tras cuatro o cinco vueltas al parque volverá a encontrarse con su comitiva… si es que esta no se ha movido del sitio…

Llegada la noche, una vez salga del parque, no se confíe, a pesar de tener que hacer el mismo camino pero a la inversa, volverá a perderse, porque aunque lo parezca, hacer el mismo camino pero a la inversa… no es el mismo camino que hizo por la mañana. Y además… es de noche…





Continuará…



13 de agosto de 2011

Regreso

Tal y como prometí, o mejor dicho, tal y como amenacé, he vuelto.

Por desgracia, las vacaciones, como todo en la vida, son efímeras y se hacen más cortas que un orgasmo de los largos. Y que uno de los cortos también. Sí, usted me dirá que lo bueno, si breve, dos veces bueno… Tonterías.

A mí me habría gustado que mi periodo vacacional durara al menos un par de meses, así no se me habrían terminado justo cuando empezaba a disfrutarlas, pero como tengo la mala costumbre de ser pobre, no me queda más remedio que volver a trabajar, que no es poco… En fin, supongo que eso le pasa a cualquier ciudadano de a pie, o a casi todos. Me consolaré pensando que muchos querrían ir a trabajar en lugar de estar de vacaciones permanentes…

De lo que me aconteció durante mis vacaciones, ya les iré contando poco a poco, que no es bueno darse un atracón y, además, sería un post demasiado largo, así que iré despacito y por capítulos. Las vacaciones, aunque sean cortas, dan para mucho que contar, sobre todo cuando se viaja al espacio exterior. No quiero decir que me haya convertido en astronauta, porque, paradójicamente, aunque siempre esté en las nubes nunca despego los pies del suelo (salvo que venga algún bruto y me levante en el aire, cosa más que posible, porque no sé si se lo habré dicho alguna vez, como también tengo la mala costumbre de ser bajito y esmirriado no peso demasiado…), si no porque me desplacé fuera de la provincia natal, y eso siempre suele ocasionar algún que otro despiste que desemboca en anécdota, porque como yo soy muy despistado…

Y por supuesto, también cumpliré con la ardua tarea de ponerme al día con los blogs amigos o moriré en el empeño, porque otra de las cosas negativas de desconectar durante las vacaciones, es que se te amontona el trabajo igual que se amontonan prendas en el cesto de la ropa sucia… Salvo que tenga usted una lavadora industrial con mucha capacidad… o que sea usted muy limpio. Pero en ese último caso no sé para qué coño se ha comprado una lavadora, industrial o no. Seguro que lo ha hecho porque su vecino también tenía una… O su vecina.

En fin, que ya he vuelto… Están avisados…




Pd.: Nuevo mes..., nueva chica del mes.