21 de agosto de 2014

Vacacioneando...

Ahora que todo el mundo, o casi todo el mundo, está o ha estado de vacaciones, y que todo el mundo, o casi todo el mundo, cuenta sus experiencias caniculares en su blog, yo no he querido ser menos. Puede llamarme envidioso si quiere, no se lo reprocharé. Bastante tiene con aguantar lo que escribo…

Tampoco es que tenga tanto que contar, sólo llevo cuatro días de vacaciones, pero para que no se me amontonen los acontecimientos, mejor ir relatando poco a poco, porque si no esto se hace interminable.

El caso es que, circulando en mi primer día de vacaciones, al volante de mi coche/furgoneta/monovolumen (como quiera llamarlo), a una velocidad completamente adecuada al tipo de vía por la que circulaba, acontecióme que, en mi noble intento de meter la quinta velocidad, noté una cierta flojera en la palanca de cambios. No conseguí meter la quinta velocidad… ni la cuarta, ni la tercera, ni ninguna otra de las que dispone el coche/furgoneta/monovolumen. La palanca de cambios estaba más suelta que la lengua de Belén Esteban en pleno Sálvame…

Lo único que pude hacer, fue arrimarme lentamente al arcén. Bueno, realmente, además de hacer eso, también pude maldecir en arameo y otros dialectos ininteligibles, mientras movía incrédulo la palanca de cambios en todas direcciones.

Una vez detenido el vehículo en el arcén, desmontar toda la carcasa que cubre la palanca de cambios y cerciorarme de que, tal y como sospechaba desde un principio, no iba a ser capaz de arreglarlo yo solito, comencé a buscar posibles soluciones al problema.

Me dirá que tampoco es algo tan grave. Me dirá que a todo el mundo, o a casi todo el mundo le ha pasado alguna vez que se le averíe el coche en medio de una autovía, solucionando el problema fácilmente llamando a una grúa. Bien, no se lo discuto. Es más, le doy la razón. De hecho, yo, que normalmente suelo hacer lo que hace todo el mundo, es lo que hice. O lo que iba a hacer, hasta que recordé que tengo el móvil averiado y no puedo hacer llamadas. Puedo hacerlas, pero no las hago, básicamente porque nadie oye lo que digo a través de mi móvil.

Lo bueno de ir a pasar las vacaciones al pueblo de un amigo, es que siempre tendrás gente dispuesta a ayudarte. Sobre todo si ese amigo se encontraba circulando unos metros más adelante en el preciso momento en el que se produjo la avería. Y sobre todo si ese amigo tiene un móvil en perfecto estado de revista. Avisada la grúa, un problema resuelto. Acompañar al conductor de la grúa a un taller cercano, a quien ya había avisado, con el coche a cuestas y solucionar la avería era pan comido. Eso suponiendo que la avería se pudiera solucionar con una rapidez conveniente, cosa que en esos momentos un servidor desconocía.

Aún así, antes de todo eso, debía de resolver otro “problemilla”… ¿Qué hago con los tres niños, las tres bicicletas, la media docena de maletas, y las dos bolsas de víveres que llevo en el maletero? Y lo que es peor aún… ¿qué hago con los dos packs de cervezas que también llevo en el maletero? Si al menos hubiera estado cerca de casa…, pero a más de 300 Km de mi casa y a unos 100 Km de distancia de mi destino, tales interrogantes cobraban aún mayor importancia de lo que parece… Haga un esfuerzo en forma de intentar imaginarse la situación.

Pero lo dicho, no hay como viajar al pueblo de un amigo para encontrar rápidamente una solución. Solución en forma de coche de suegro para hacer trasbordo de niños, maletas y víveres al otro coche. Las tres bicicletas no entraban, pero afortunadamente las cervezas si, así que problema solucionado.

Aún todavía, tres días después, me pregunto que habría sido de mi, de los niños y de las cervezas si, en vez de ir precedido de mi amigo, me habría ido sólo de vacaciones a cualquier complejo turístico… Sí, lo sé, yo también me imagino a mi coche subido en la grúa con toda la familia dentro…





Continuará…



16 de agosto de 2014

Tráfico.

Hay ocasiones en las que uno no tiene ganas de hablar. Otras, sin embargo, sí que tenemos ganas de hablar pero no se nos ocurre absolutamente nada que decir… Claro que muchas otras veces, las más numerosas, uno se pone a hablar sin ni siquiera saber lo que está diciendo. Lo que vulgarmente se denomina “hablar por hablar”…

Y eso es lo que me pasa a mi, que empiezo por hablar de cualquier cosa y termino hablando del tráfico. Ahora que todo el mundo coge el coche para irse de vacaciones, habrá que tener cuidado con lo que se hace al volante, ya que han salido nuevas normas, cuyo incumplimiento será motivo de diferentes sanciones. Estas son las acciones que serán motivo de sanción a partir de ya:

-Tocar y/o amasar un pecho del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al pecho de su acompañante será motivo de sanción de 100 Euros (cien) (más o menos lo que costaría dicha acción en el mercado… de lujo). Si toca los dos pechos, la sanción sería del doble (a lo que habría que sumar el arreglo del coche), ya que debería de soltar las dos manos para llevar a cabo tal acción… (eso… o qué pedazo mano tiene usted…). Si su acompañante es un varón, no supondrá motivo de sanción…, bastante desgracia tiene usted con buscar pechos donde no los hay…

-Tocar el muslo y/o entrepierna del copiloto. Soltar una mano del volante en dirección al muslo y/o entrepierna del copiloto será motivo de sanción de 150 Euros (ciento cincuenta). Tocar los dos muslos a la vez no está tipificado como motivo sancionable, más que nada porque de un muslo no se pasa al otro muslo, si no que el GPS indica dirección norte… Si el copiloto es hombre no habrá sanción alguna, ya que siempre puede alegar que estaba buscando la palanca de cambio… o el freno de mano (eso dependerá de la erección del momento…).

-Desnudarse mientras conduce. Desprenderse de la camisa/eta, bajarse los pantalones, faldas o cualquier otra prenda que cubra su anatomía mientras conduce, será motivo de sanción de 200 Euros (doscientos). Para evitar dicha sanción deberá demostrar que su vehículo dispone del equipamiento necesario para no tener que pisar los pedales, como por ejemplo regulador de velocidad o piloto automático. O ambas cosas. Por el contrario si además de bajarse los pantalones, saca el trasero por la ventanilla, será sancionado con 250 Euros (doscientos cincuenta) si no está depilado. O sea, que vaya preparando la cartera o la maquinilla de afeitar, lo que prefiera…

 -Distraer al que conduce. El copiloto también podrá ser sancionado si no es capaz de mantener la compostura durante el transcurso del trayecto, y distrae al conductor con diferentes maniobras (con o sin volante), bien sea hablando, o sea maniobras orales, o bien con maniobras manuales… o gesticulares… o, porqué no… testiculares o genitales. La sanción será de 300 Euros (trescientos) a lo que hay que añadir la obligación de pasar la noche en el primer motel de carretera que se encuentren… para que se desfoguen en condiciones y se les quiten las ganas de hacer tonterías, todo ello en presencia de la benemérita que dará fe de que se cumple rigurosamente la sanción…

-Introducir un dedo en cualquier orificio de su cuerpo. Si durante el periodo de conducción se introduce alguno de sus veinte dedos en algún orificio de su cuerpo, o los que tenga si es que no los tiene todos, será sancionado con 150 Euros (ciento cincuenta, para los que sean de letras). Y si además, a continuación lo introduce en un segundo agujero, se le sancionará con otros 50 Euros (cincuenta), independientemente del orden en que lo haga (nariz-culo, culo-boca, nariz-nariz, e incluso boca-culo-nariz o, si es mujer, el más común vagina-boca-culo-nariz).

-Recoger a una autoestopista maciza/o. Si usted detiene su vehículo voluntariamente para recoger a un/a autoestopista que utiliza su cuerpo como reclamo, y está buena/o (o sea, siempre porque si no está buena/o para qué coño iba a parar…), será sancionado con 200 Euros (doscientos) por acoso sexual (porque se le ven las intenciones, si no para qué iba a recogerla/le…) Si la mujer/hombre es fea/o, será sancionado igualmente… por si acaso.

-Hablar por el móvil. Si usted habla por el móvil mientras conduce, o mejor dicho, si le pillan hablando por el móvil mientras conduce, será sancionado con 300 Euros (trescientos), siempre y cuando su conversación no sea importante. La importancia de la conversación será estimada por el agente que le haya pillado (más le vale que le pille un agente tipo Jorge Javier o Belén Esteban…). También quedará excluido de pagar la multa si presenta un justificante médico que le permita hablar por el móvil en cualquier circunstancia.

-Comer alimentos sólidos. Si usted come mientras conduce (sean cosas comestibles o no), será sancionado por una cantidad que oscilará entre los 50 Euros (cincuenta) y los 1.500 Euros (mil quinientos), en virtud del tipo de comestible que esté comiendo, lógicamente no es lo mismo comer unos frutos secos, que un chuletón o un bacalao al pil pil… La sanción máxima (1.500 Euros) corresponde a la ingesta de carne humana, y en dicha cantidad va incluido el canon por canibalismo…

-Jugar al escondite con los niños. Si usted juega al escondite con los niños mientras conduce, hágalo escondido, porque si le pillan será sancionado con un tiempo variable de sesiones ininterrumpidas del programa televisivo, o lo que quiera que sea: “Sálvame”. El periodo de tiempo de sesiones será a determinar, y variará en función de lo que tarde el agente en encontrarle. Le recomiendo que no se esconda en la guantera, es el primer lugar en el que miran…


En definitiva, tenga cuidado con lo que hace mientras conduce o el brazo de la ley caerá sobre usted con todas las consecuencias. 




3 de agosto de 2014

El video del Domingo.

Iniciamos Agosto con un poco de marcha proporcionada por el Rey. Un poco remasterizado, pero igual de marchoso...








17 de julio de 2014

Lo que trae el Verano...

Como quien no quiere la cosa, y sin previo aviso, estamos inmersos en pleno verano. Y además,  como todo los años, no ha llegado solo,  si no que se ha traído de la mano a diversos inquilinos que nos van a amenizar tan bonita estación.

Por un lado, nos trae a una plaga de insectos inmundos, hambrientos de chuparnos la sangre, que nos harán jurar en hebreo por no poder abrir las ventanas sin llevar en la mano un matamoscas, o llenar la casa de insecticida y andar por ahí con máscara antigás como si estuviéramos en alerta de guerra. Porque se nos llena la casa de esos kamikazes voladores y sufrimos mil y una picaduras. Además son unos cobardes, porque nos atacan con nocturnidad y alevosía, aprovechando la oscuridad de nuestro periodo de ronquidos. Y si estás despierto es peor, porque les oyes zumbar en la oscuridad y sientes sus ataques en oleada, provocándote hasta miedo, y terminas por taparte entero con las sábanas cuando más calor estás pasando…

Por otro lado, nos trae otra plaga animal, tan agobiante como la de los insectos: los Turistas, así con mayúscula. Es cierto que muchos nos visitan durante todo el año, pero en verano… son capaces de traerse incluso al vecino y se multiplican a lo bestia de manera exponencial. Se les puede distinguir claramente del resto de la gente por la alegría que llevan dibujada en la cara, y porque van parando a todo el mundo preguntando por tal o cual dirección. Pero no todos son iguales, no… hay muchos tipos de turistas según su manera de disfrutar de las vacaciones.

El más común es el Turista Kodak, fácilmente reconocible por llevar siempre a mano, o simplemente colgada del cuello,  una cámara de fotos, que puede variar según sus posibilidades adquisitivas, pero que es indispensable para que dicho personaje pueda disfrutar de sus vacaciones, hasta tal punto, que no son capaces de salir de casa sin su amada cámara. En algunos países, sobre todo en los orientales, no te puedes considerar turista si no tienes cámara, así que todos los turistas orientales son Turista Kodak de nacimiento. De hecho, su regalo de bautismo es una cámara, que guardan como oro en paño hasta que son capaces de usarla sin ayuda de un adulto, lo cual suele producirse a los dos ó tres años como muy tarde…

Otra clase bastante amplia, es el Turista Religioso, incansable en su empeño de visitar todas las casas que Dios tiene repartidas por el mundo. Si bien es verdad, que también suelen visitar otros monumentos y lugares emblemáticos, no se van de su destino vacacional sin haber visitado todas las iglesias y lugares sagrados. Muchos de ellos, incluso orientan sus vacaciones a dichos lugares sagrados, aunque en esos sitios no haya absolutamente nada más que ver, y son tales las peregrinaciones, que en esas ciudades ya tienen asumido que si quieren tranquilidad tendrán que irse a una isla desierta. A diferencia de los demás turistas, el religioso se mueve en cualquier época del año… porque como sólo visita lugares cerrados…

Tenemos también al conocido como Turista Alcohólico, suelen ser jóvenes menores de 25 años, con alguna excepción, y a quien nos podemos encontrar en grandes grupos, sentados en el suelo de cualquier plaza o desbordando las mesas de cualquier terraza. Pero eso si, son una especie nocturna y siempre se deja ver a partir de media tarde, antes sólo duerme, e incrementa su actividad a medida que va oscureciendo. A estos, por lo general, sólo les interesan los monumentos de carne y hueso, y además por comodidad esperan sentados a que pasen por delante de ellos, moviéndose sólo para recargar el vaso, o en su defecto, para cambiar de establecimiento.

En verano, y únicamente en verano, nos podemos encontrar también con el llamado Turista Desprotegido, llamado así por su poca afición a usar protección solar, y conocido también con el pseudónimo de Turista Cangrejo. Se les conoce con ése segundo sobrenombre, por el extraño y exagerado color rojizo de su piel, aunque no adquieren dicha tonalidad hasta llevar una hora en la playa, lugar donde los podemos observar tumbados, bien boca arriba o bien boca abajo, sin que ni siquiera se inmuten. Generalmente son nativos de países fríos o de ciudades donde no hay playas, con lo que aprovechan todo lo que pueden. Capaces de aguantar largas horas bajo el sol, sólo se incorporan de sus toallas un par de veces al día para ingerir alimentos y refrescarse...

Existe también un tipo de turista, difícil de ver en ciudades grandes, ya que su hábitat natural suele ser el campo, conocido como el Turista Caracol. Llamado así por su fuerza sobrenatural, suele llevarse la casa encima de sus hombros y colgada a los laterales de su bicicleta, o en el caso de los más débiles, de su motocicleta o caravana. Tienen la ventaja sobre las demás especies, de no necesitar una reserva ni de tener que pagarse un hotel, pero al mismo tiempo, la desventaja de que les coja una tormenta sin previo aviso. También se les llama Turista Caracol, porque cuando terminan las vacaciones, suele llegar a casa arrastrándose por todo lo que ha pedaleado.

No debemos olvidarnos del Turista Veloz, que más que de vacaciones, parece que está participando en un concurso de a ver quién ve más cosas en el menor tiempo posible. Estos suelen aparecer en grupos organizados, y lo hacen así, para que mientras unos ven una cosa, los otros hacen cola para ver otra guardándose el sitio mutuamente. Apenas hacen paradas para descansar y se desplazan en autobús de un lugar a otro, comen bocadillos en el mismo autobús, y si el susodicho autobús tiene baño… pues también hacen sus necesidades en él.

Y por último, y no por ello menos importante, si no todo lo contrario, ya que es el más completo de su especie, nos encontramos con el Turista Vocacional. Su nombre proviene del término Vacacional, y debido a su polivalencia puede llegar incluso a pasar desapercibido entre cualquiera de nosotros. Capaz de comportarse como cualquiera de las demás especies de Turistas, puede que incluso no sepamos encasillarle, y aunque es difícil que adquiera el color rojizo del Turista Cangrejo,  si nos fijamos en él detenidamente, veremos que a veces lleva cámara, que de vez en cuando entra en una iglesia, para más tarde salir de ella y sentarse en una terraza a tomarse unas cañitas, y a cualquier hora del día, si hay playa en la ciudad en cuestión, darse un baño para refrescarse.

Como veis, son bastante variadas las especies de Turistas, y aunque no están todas las que son, si son todas las que están. Me diréis que algunos turistas se pueden encasillar en varias especies simultáneamente, y es cierto. Nos podemos encontrar con un Turista Kodak convertido en un Turista Religioso ó en Turista Alcohólico, o al Turista Veloz en Turista Kodak y Turista Alcohólico…. En fin, hay multitud de combinaciones y debemos de tener paciencia con ellos, porque la verdad es que, todos hemos pertenecido alguna vez a alguna de estas especies o incluso a todas ellas.  

Lo que yo nunca he visto a día de hoy, y con ello no quiero decir que no haya sucedido en algún remoto lugar, es a un turista oriental ejercer como Turista Alcohólico ó Turista cangrejo,  lo que me da que pensar que para estos personajes, el relax y el disfrute por alguna extraña razón, no entra en sus prioridades turísticas. ¿Serán capaces de divertirse algún día?....



28 de junio de 2014

¿Algún voluntario?...

Tener conocimiento sobre todo lo que nos rodea, siempre ha sido una obsesión del género humano. Por alguna extraña razón, sentimos la necesidad de comprenderlo todo. Nos sentimos indefensos ante todo aquello que se escapa a nuestra comprensión y que no puede ser demostrado con hechos. Y hay muchos temas, para los que nadie ha sido capaz aún de encontrar una respuesta convincente, al menos que yo sepa.

Por ejemplo, quién no se ha preguntado alguna vez, qué hay después de la muerte. Hasta donde yo llego, el más allá no se puede ver desde el más acá. Se intuye que es un sitio un poco oscuro y es necesario estar allá para verlo, pero claro, es un viaje sólo de ida y nadie vuelve de allí, quiero decir de allá. No estaría de más que alguien que se muera instalara allá una bombilla, o que se llevara una cámara consigo y nos la enviara a portes debidos desde el más allá, a los que estamos en el más acá. O mejor dicho, a portes pagados, salvo que el más allá sea como el más acá, es decir, materialista, si no, mejor que nos ahorre un dinerito a los del más acá. ¿Algún voluntario?...lo suponía, ¡panda de cobardes!

Hay quien, según los médicos, ha estado clínicamente muerto y afirma haber visto una luz intensa. Pero ¿podemos creerle? Esa gente no puede demostrar de ninguna manera, que dicha luz, no fuera el foco que le pusieron encima de su cabeza cuando estaba tendido en una camilla, y que vislumbró fugazmente en su estado de ¿semiinconsciencia? Y además cómo va a saber él que estaba completamente muerto. Quizás sólo estaba muerto en su mayoría y ese estado confundió a los médicos, que se fiaron de sus aparatitos y no se dieron cuenta, de que el paciente abría y cerraba los ojos levemente, porque es muy diferente estar completamente muerto y estar muerto en su mayoría.

Quien tiene fe, encuentra en ella el optimismo necesario para creer que su alma se liberará, y que va a pasar a mejor vida en un lugar paradisíaco, en el que se entretendrá volando con un par de alas que le saldrán en su espalda. Pero quien no tiene esa fe, espera tras su muerte la oscuridad total, y encontrarse bajo el mando de un esqueleto armado con guadaña lleno de maldad, que secuestrará su alma para satisfacer su ego.

Quizás ya haya alguien en el más allá, que nos está gritando todo lo que ha visto sin que nadie pueda escucharle… Pero, hasta que llegue el día en que alguien pueda volver del más allá y demostrarlo, sólo podremos elucubrar con hipótesis,  a cual más rocambolesca, y esperar con inquietud a que nos toque ir para el más allá. 

Lo que sí es seguro, es que la muerte nos alcanza a todos, aunque nos haya dado una vida de ventaja. Pensar que podemos escapar de ella, es tan iluso como creer que algún chino sea capaz de hacer una tortilla sin dejar de reírse.


Mi único deseo, es que, cuando yo me muera, no esté allí para verlo. Espero estar lo más lejos posible, porque soy muy sensible y lo paso mal cuando veo cosas así. No me gustaría llegar al más allá traumatizado…





18 de junio de 2014

Somos lo que somos.

Evidentemente, tal y como reza el título de este post, somos lo que somos.

Y lo somos, independientemente de que seamos lo que en realidad hemos querido ser, o que en cambio, seamos lo que nos ha tocado ser. No podemos negar que somos lo que somos.

Por ejemplo, nadie nos preguntó antes de nacer si queríamos ser humanos. Y sin embargo, es lo que nos ha tocado ser. Bueno, sí, es posible que usted mismo, o algún otro que lea esto, sea un miembro de otra especie animal, en ese caso no se de por aludido. No voy a entrar en materia sobre si ha tenido más suerte que el resto, pero todos los demás somos humanos. Y además de serlo a la fuerza, porque nos han obligado a serlo, también lo somos de nacimiento…

Y también de nacimiento, nos guste o no, queramos o no, somos hijos de… alguien. En algunos casos incluso también somos hermanos de… alguien. A partir de ahí, podemos empezar a elegir, si bien no todo lo que somos, sí en algunos casos. Ya de jovencitos podemos elegir si queremos ser amigo del macarra de turno, o por el contrario, amigo del empollón. Y así con innumerables alternativas que nos presenta la vida.

Pero en cambio, otras opciones nos vienen impuestas por la vida misma. ¿A que nadie le ha preguntado a usted si quiere ser peatón? Pues le guste o no, no le queda más remedio que serlo, de no ser que se quede usted continuamente en casa sin pisar la calle. En ese caso, usted no será un peatón, será un mueble con patas, pero qué quiere que le diga, mejor ser peatón, aunque se lo haya impuesto la vida, que ser un mueble con patas.

Estoy casi seguro de que, siendo usted pequeño, alguien le preguntó “¿qué quieres ser de mayor?”. No, no soy adivino, es que a mi también me lo preguntaron. Se lo preguntan a casi la totalidad de los niños. Y cuando uno tiene diez ú once años y le hacen esa pregunta, se cree que se lo preguntan para concedérselo, como si estuviera escribiendo la carta a los Reyes Magos… y después pasa lo que pasa. ¡Qué ilusos somos de pequeños!

Cuando yo era pequeño, de mayor quería ser futbolista. Después ya me di cuenta de que no iba a serlo, porque ya había muchos niños que también querían serlo… y porque habría necesitado al menos otras dos piernas como las que yo tenía para poder llegar a serlo. O sólo dos piernas, pero con el doble de habilidad, lo que prefiera…

Así que pensé que, entre otras cosas, quería ser administrativo, no me pregunte el porqué, porque no sabría darle una razón coherente. El caso es que aunque también había muchos administrativos ya, y muchos otros que también querían serlo… me bastaba con dos manos y dos ojos para serlo. Y pensar de cuando en cuando, pero no demasiado, que eso cansa... Y sobre todo, al final, de mayor, he conseguido ser… mayor.


Moraleja: No siempre uno es lo que quiere ser, pero, al final, uno siempre es lo que es.





6 de junio de 2014

Mentira cochina...

¿De verdad es cierto todo lo que decimos?

No se lo que pensará usted, pero a mi me consta que, de cuando en cuando, soltamos unas mentiras, voluntaria o involuntariamente que, en algunos casos, llegan a ser bastante escandalosas. Sí, cierto es que dichas mentiras no hacen daño a nadie, pero son totalmente absurdas y no percibo en ellas ningún motivo más o menos noble para tener que  pronunciarlas.  Simplemente salen de nuestra boca como si fueran el aire que exhalamos.

He aquí alguna de esas mentiras que se me ocurren a bote pronto:

“Este pantalón me hace el culo gordo”. Mire usted, no mienta. No le eche la culpa al pantalón, porque su culo es gordo con o sin pantalón. Más bien, seguramente sea todo lo contrario, y si se quita el pantalón podremos todos comprobar como su culo se expande un poquito más.

“El cielo está gris”. No me sea infeliz… El cielo siempre es azul. Lo que está gris son las pedazo nubes que se interponen entre el cielo y usted. Además, yo en su lugar cogería un paraguas…

“La Hamburguesa engorda”. Ni por asomo. Quien engorda es quien se la come. La Hamburguesa, lo más que hará será terminar en trocitos dentro de su estómago, pero en ningún caso engordará.

“Yo tengo más tetas que ella”. Salvo que sea usted la mutante de Desafío Total, usted tiene el mismo número de tetas que el resto, así que no vaya por ahí fardando a lo tonto…

“Ya cae la noche”. A ver…, pensemos un poco. La noche nunca cae. Quien se cae es el Sol y lo deja todo a oscuras, como cuando hay un apagón o se funde una bombilla. Nadie piensa “ha caído la oscuridad”, si no que pensamos “se ha ido la luz”, o… “vaya mierda de bombilla hemos comprado”…

Sólo son unos ejemplos, pero seguro que hay muchas más mentiras que soltamos sin pensar, así que, la próxima vez que vaya a decir algo, piense por lo menos que coño significa lo que va a decir. Y si no, recuerde que tiene derecho a permanecer en silencio, y tenga en cuenta que cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra, sea verdad o no. Por supuesto, tiene derecho a un abogado, pero se lo paga usted, que con los tiempos que corren, no está el estado como para despilfarrar el dinero sólo porque usted ha dicho una memez.


Sí, cierto. Yo ya me he arruinado por culpa de no ejercer mi derecho a guardar silencio…




Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes.


 

28 de mayo de 2014

Metamorfosis.

Los memes circulan por la blogosfera a velocidad de vértigo. Y no se si usted lo sabrá, pero yo no me hago ni pajolera idea de dónde salen. Ni quién se los inventa. Van de un lado a otro sin que se tenga muy claro cual es su procedencia.

Pues bien, voy a dar un paso al frente y, antes de que me quede con las ganas, voy a poner uno en circulación, para así saber de dónde vienen al menos en una ocasión. Es lo que tiene la falta de ideas para escribir (estoy abierto a cualquier sugerencia que me hagáis). Creo que será divertido…

¿De qué va a tratar? Bueno, no sé si alguien lo habrá hecho ya alguna vez, quién sabe, no tengo recorrida toda la blogosfera, pero por si acaso, ahí va…

Somos lo que somos porque somos humanos. Bueno, es posible que alguien que lea esto no lo sea, pero vamos a dar por supuesto que todos lo somos. Pero si no fuéramos humanos, es decir, si fuéramos cualquier otra cosa, ¿qué seríamos?...

Por eso planteo esta pregunta, que yo mismo voy a responder, y que inevitablemente deberá de responder todo aquel a quien nomine (si es que quiere, por supuesto), ¿qué sería usted si fuera?...

Si fuera un Animal-  Yo sería un caballo. O mejor dicho, sería un pony.

Si fuera un libro- Yo sería El Quijote.

Si fuera un coche-  Yo sería un seiscientos. Sí, con las puertas abiertas.

Si fuera una película- Yo sería El Guateque.

Si fuera un árbol- Yo sería una Higuera.

Si fuera una canción- Yo sería Los pajaritos.

Si fuera una bebida- Yo sería Whisky. Más concretamente DYC.

Si fuera una comida- Yo sería una lata de callos.

Si fuera una prenda de vestir- Yo sería una faja.

Si fuera un cuadro- Yo sería un Picasso.

Si fuera un edificio- Yo sería la casa de Papá Pitufo.


Bueno, como veis es facilito. Se lo voy a pasar a cinco Blogs, que espero que a su vez lo pasen a otros cinco y así hasta el infinito y más allá. El meme se llama Metamorfósis, y el logotipo o distintivo que os podéis llevar es este:



Y los nominados son:

Mi Álter Ego, de Plagiando a mi Álter Ego (que sé que estas cosas le molan).
B., de Mi zona B.
Doctora, de Paso de Twitter.
Ana C., de Subconsciencias.
Waspy, de La Neurona impasible (por ser paisano).


Se lo daría a mucha más gente, pero creo que con cinco que me pongan verde ya es suficiente…


14 de mayo de 2014

Protesta.

Quiero aprovechar la oportunidad que me brinda este espacio, para elevar, lo más alto que se pueda, una enérgica protesta contra todo el mundo cinematográfico en general. Dicha protesta, se hace extensible a telefilms, series, anuncios publicitarios y demás farándula que inunda nuestra programación televisiva habitual, sea en la cadena que sea, y en cualquier horario. Sí, las series de dibujos animados también… 

¿Que cual es el motivo de la protesta?… Creo hablar en nombre de todos los retrosexuales, cuando afirmo que existe una brutal discriminación hacia todos los miembros de nuestra especie, por parte de dicho sector. ¿Pruebas? Todas las que quieran, aunque es obvio lo que afirmo y basta con que le de al “power” de su televisor para confirmar lo que digo…, bueno vale, lo que escribo. 

Sé perfectamente cual es el motivo de dicha discriminación: La envidia. Sí señores, la envidia cochina de la que somos objeto por parte de los guapos de turno. Sólo así se explica que las dos mejores series de las que hemos disfrutado en nuestra televisión, hayan sido borradas del mapa. Dos series que triunfaban en los índices de audiencia, y en las que buena parte de sus protagonistas tenían una clara tendencia retrosexual: Los Serrano y 7 Vidas. En esas dos series, había belleza en su justa medida, sin saturarnos de modelos como en otras series, en las que hasta los extras se merecían primeros planos… 

En este punto, tengo que aclarar, que la mayoría de las series y películas a las que acuso de discriminación, son de origen americano, más concretamente de esos Estados Unidos, que tienen más de unidos que de estados, y en las que es difícil, por no decir imposible, encontrarse con un súper-policía rechoncho, una asesinada fea, o un héroe calvo. Y el colmo de la discriminación, se lo lleva la industria pornográfica, donde ni por asomo, verás a un actor con barriga ni a una actriz con celulitis… 

Por todos esos motivos, y para que conste en acta (que lo escriba el/la taquígrafa/o que corresponda), los retrosexuales hacemos hincapié en la siguiente lista de exigencias: 

-Que en el próximo capítulo de CSI, la desafortunada asesinada, sume sobre una báscula más de 50 kilos, a ser posible sin ropa.

-Que el/la guapo/a de turno tenga un papel secundario y diga menos frases que el/la feo/a de turno.

-Que al menos en dos de cada tres películas el bueno sea calvo y el guapo sea el malo perverso. 

-Que en todas las películas pornográficas al menos uno de sus protagonistas tenga el miembro por debajo de la media (perdón, me he expresado mal, he querido decir por debajo de lo que le mide a la mayoría y no que le llegue por debajo de la media…), y por supuesto, que no esté depilado/a en lo referente a su zona genital. 

-Que se prohíba tajantemente en las películas el uso de gomina, o cualquier otro fijador de pelo, en cantidades industriales, o mejor dicho en cualquier cantidad. 

-Que al menos una de cada tres actrices que aparezcan en pantalla en ropa interior use bragas de cuello alto, o que en su defecto use faja (aunque el guión no lo exija). 

-Que en todas las películas pornográficas, al menos uno de cada tres coitos, dure lo que dura un coito de verdad (unos 15 minutos), porque tiene que durar lo que dura dura, y si dura dura más tiempo es por consumo de estupefacientes…, Ah! Y que no se quiten los calcetines. 

-Que al menos uno de cada tres policías beba cerveza en lugar de whisky, y si puede ser que no use vaso, y ya puestos a pedir, que después de dar un buen trago, eructe como Dios manda. 

-Que James Bond, en al menos una escena de cada película se despeine…, o mejor dicho, que el nuevo agente 007 sea Santiago Segura. 

-Que… ¡y qué carajo! Que uno y medio de cada tres actores ó actrices no tenga inconveniente en reconocer que preferiría ser menos agraciado físicamente, incluso aunque tuviera que hacer de malo toda su vida (como el pobre Jack Nickolson, un retrosexual convencido). 

Como pueden ver, son unas peticiones completamente normales y adecuadas a la ley de no discriminación a los retrosexuales. Si a alguien no le parecen adecuadas las exigencias, una de dos: que lo diga o que se calle. Mejor que se calle, pero nosotros no discriminamos a nadie, así que dejamos la puerta abierta a cualquier opinión por muy extravagante que nos parezca… Saludos cordiales. 


 Pd.:¿Alguien sabe dónde se entregan este tipo de protestas?...




11 de mayo de 2014

El video del Domingo.

Se llaman "The Common Linnets".

Un tema sencillo. Una interpretación sencilla.

Hacía mucho que no escuchaba algo con tanta calidad musical. En el festival de Eurovisión siempre se descubre algo nuevo. En este caso, un tema de 10. Les ha bastado para quedar segundos, y quién sabe..., quizás, si ella hubiera llevado barba, lo mismo habrían ganado.

Juzguen ustedes.
Precioso, ¿verdad?


25 de abril de 2014

Atracción??

Un hombre entra en una cafetería. En un acto reflejo examina el interior de la misma guardando en su memoria todos los detalles que su mente le permite.  Dado que no es un ejemplar de mente brillante, los detalles que consigue procesar no son demasiados. Eso provoca que, no sólo esté a punto de caerse al no ver un escalón próximo a la puerta que acaba de cruzar, si no que algún metro más adelante, también se lleve por delante unas muletas que estaban apoyadas en una silla en posición diagonal. A pesar de todo, consigue llegar sin más contratiempos hasta el mostrador, donde permanece de pies porque no vio a tiempo la única banqueta libre…, que si vio una mujer que entró por la otra puerta existente del local…

La mujer también ha permanecido unos segundos plantada en la puerta tras cruzarla, y a pesar de tener aún puestas las gafas de sol, tarda apenas cinco segundos en sortear todos los obstáculos que se interponen entre ella y la única banqueta libre al lado del mostrador. Ni siquiera ha necesitado mirar a su espalda para saber a ciencia cierta cuantos clientes han seguido su trasero con la vista…, y sólo vuelve su cabeza para presenciar como aquel torpe se trastabillaba con la muleta apoyada en la silla en posición horizontal. Se sienta en la banqueta y pide un café mientras busca algo en el bolso. Le interrumpe la voz del hombre torpe pidiendo algo sin alcohol, y aunque en un principio no le presta demasiada atención, no puede evitar hacerlo al escuchar al camarero blasfemar por la falta de indecisión del cliente que no sabe qué bebida pedir, al mismo tiempo que le decía que él no era nadie para decidir qué debía beber un cliente…

El hombre está indeciso. Más aún con aquella espléndida mujer a escasos dos metros de su posición.  En tan sólo unos segundos, la mujer había conseguido que su mente no fuera capaz de decidir entre una cerveza sin alcohol o una Coca Cola, así que pensó: “de perdidos al río”… y pidió un Martini… Giró 90 grados y se situó de frente a la mujer que le había descentrado, intentando aparentar seguridad en sí mismo… sin conseguirlo, porque al girarse tropezó el vaso recién llenado, derramando su contenido sobre el mostrador… Más juramentos de boca del camarero y doble gasto para nuestro hombre.

Mientras añadía el azúcar al café, la mujer observa de reojo al hombre de su derecha que por fin se ha decidido por un Martini. Se percata de que se ha girado hacia ella y que ha tirado la bebida llegando a salpicar su rodilla desnuda. Coge una servilleta y la seca cuidadosamente mientras escucha un torpe y balbuceante “lo siento”. Ella levanta la vista y lo mira con una sonrisa indulgente. Se detiene a observarlo concienzudamente. Fija su vista en el entrecejo y la va bajando lentamente hasta llegar allá donde se unen las dos piernas. Vuelve a subir la vista pero a medio camino la vuelve a bajar, para detenerse en ese singular lugar dibujando su cara una expresión de asombro…

A duras penas el hombre intenta reponerse del espantoso ridículo que acaba de soportar al tropezar su copa. Intenta disculparse con la mujer de su izquierda, a quien ha salpicado la rodilla que tiene en medio de su interminable pierna. Comprueba aliviado que la mujer acepta sus disculpas mientras se seca con movimientos que simulan una caricia. El hombre pierde su mirada entre los pliegues de la corta falda, pero entre aquellos macizos muslos no corre el aire y el hermetismo es total. Levanta la mirada y se percata de que la mujer le está mirando su entrepierna. Poco a poco, la observadora va levantando la vista, y nuestro hombre se prepara para un inminente encuentro de sus miradas, pero al llegar los ojos de ella a su pecho, bruscamente vuelven a descender hasta la entrepierna… El ve cómo se dibuja en su cara un gesto de asombro y orgulloso espera a que le mire a los ojos. Tras unos segundos interminables, ella levanta la vista y… él no puede aguantar la mirada. Tímidamente baja su mirada… para descubrir que llevaba la bragueta abierta.


(Moraleja 1: El significado de una mirada es muy relativo… y variable, haciendo que cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia…).


Él intenta recomponerse como puede, en un acto reflejo y, cómo no, torpemente cierra la cremallera de su pantalón asegurándose de dejarlo todo en su sitio… Levantó la vista, tranquilizándose al ver la mirada complaciente que la mujer le dedicaba. Así y todo pensó: “tierra trágame”… Mientras tanto, ella pensaba: “me tragaría todo eso…”.

Siguieron dedicándose miradas, unas más furtivas que otras, mientras apuraban sus correspondientes bebidas, pero ninguno de los dos, cada uno por diferentes motivos, se atrevía a romper el hielo. Él porque pensaba que ya había hecho bastante el ridículo por aquel día. Ella porque no le parecía oportuno, sabe Dios porqué.

Pero poco a poco, dentro de cada uno de ellos iba creciendo una incontrolable ansiedad de hacer algo juntos. Fue ella quien se decidió antes a romper el hielo. Su mente buscaba las palabras idóneas que no pusieran más nervioso aún al torpe que tenía frente a ella. De repente una idea vino a su cabeza y, casi sin darse cuenta, la pronunció con un volumen lo suficientemente alto como para que él la oyera diciendo: “deberíamos echar el resto…”. Él la escuchó estupefacto y respondió: “me conformaría con echar uno…”.

Ni siquiera se dijeron sus nombres, pero una vez roto el hielo, ambos ganaron en confianza, él porque nunca la tuvo y ella porque no se sintió rechazada. Y ambos iniciaron esta conversación:

Ella- Aquí no podemos, esto es un lugar público.

Él- Tienes razón, ¿dónde lo hacemos?

Ella- En la misma calle… No tengo ganas de perder mi precioso tiempo buscando otro lugar más cómodo…
Él- De acuerdo, será un poco molesto, pero de acuerdo… ¡Camarero! Cóbreme las dos consumiciones…

Ella- A lo demás invito yo…

Tras pagar la cuenta, salieron a la calle y buscaron un lugar que les resguardara de la lluvia. Se cobijaron en un portalillo y, tras dedicarle ella una sonrisa, empezó a rebuscar en su bolso mientras decía: “creo que me queda uno”. Él ya no podía aguantar más la ansiedad, así que la ayudó a buscar aquello que necesitaban:

Él- Si no lo encuentras sé dónde podemos comprar más, así podremos echar más de uno.

Ella- Mírale a él qué espabilado… Y eso que te conformabas con uno.

Él- Bueno, si sólo se puede uno, pues uno, pero si hay posibilidad de más… ¿Para qué desaprovechar la ocasión?...

Ella- Tienes razón… Pero ¿porqué me habré comprado yo un bolso tan grande?... ¡Ah!... Aquí está…

Ansiosa ella también, lo tomó en sus manos y dirigiendo su boca hacia él… lo encendió con el mechero que tenía en el bolsillo… Aunque enseguida se dieron cuenta de que con uno no les iba a alcanzar…

(Moraleja 2: Nunca lleves sólo uno…, nunca se sabe con quién lo vas a tener que compartir…).





20 de abril de 2014

Sexo salvaje...

Una visita al Parque de la Naturaleza de Cabárceno da para mucho. Y muchas visitas dan para mucho más…

Si usted se saca el pase anual, tiene la posibilidad de visitarlo 365 días al año, aunque no creo que nadie en su sano juicio lo haga. Ni siquiera los que trabajan allí van los 365 días… ni yo tampoco. Y si usted tiene dicho pase, seguro que tampoco lo hará. Y cualquiera puede pensar que llegará un día en que se aburra de visitar el parque y de ver siempre lo mismo…

Se equivoca. Allí siempre se ve algo nuevo, algo que aprender o situaciones, cuanto menos, curiosas. Y eso es lo que me pasó a mí el otro día. A mí y a todos los que estaban en el mismo lugar y en el mismo instante, no se crea que soy especial y que tengo privilegios sobre lo que allí ocurre. En absoluto.

Porque… ¿Cuántas veces ha tenido la posibilidad de presenciar en directo, la cópula de una pareja de animales? No, asistir a un espectáculo porno de humanos en directo no cuenta. Tampoco cuenta aquella vez que vio a una pareja en las dunas de la playa en actitud “cariñosa”. Me refiero a ese acto de dos animales en pos del noble objetivo de perpetuar la especie. La especie propia por supuesto.

Seguro que no ha tenido demasiadas oportunidades ¿verdad? Yo tampoco. No hasta el otro día, donde no sólo fui testigo de la cópula de una especie animal, si no que fui testigo de la cópula de dos especies animales. En realidad serían tres si cuento lo que pasó después en mi… pero qué digo, eso no le importa.

En primer lugar fui testigo de cómo un tigre y una tigresa, tras hacerse mimos, ronroneos y colocarse en situación, iniciaron una copula. He aquí la prueba fotográfica:



Parece una feliz cópula ¿verdad? Pues nada más lejos de la realidad, ya que la tigresa, como todo el mundo sabe, es del género femenino, y tras un momento de aparente sumisión y consentimiento para que el macho procediera, decidió que ya no quería más, que le dolía la cabeza o que se sentía incómoda ante la mirada de un servidor y otros 50 espectadores más, y, dando un escalofriante rugido, que a mí me sonó a algo así como “déjame en paz so pesado”, le quitó las ganas al tigre de seguir con el mete-saca. Vamos, lo que se viene conociendo como un auténtico “coitus-interruptus”. El pobre se debió de quedar con un calentón del carajo, resultando ser la tigresa una auténtica calienta pollas, y dejándonos a todos con las ganas de presenciar un orgasmo tigresco.

Tan sólo unas horas después, tuve la fortuna de ser testigo del mismo acto en otra parcela del parque. Justo en la parcela en la que habitan unas simpáticas tortugas. Y estas sí que no defraudaron. Como se puede usted figurar, el acto de apareamiento de las tortugas es… lento. Y más cercano, ya que se las podía observar más de cerca. Pero a pesar de la cercanía, un servidor fue incapaz de llegar a ver por dónde entraba lo que tenía que entrar, ni ver lo que tenía que entrar… ni si entró o no entró por donde tenía que entrar… ¡Maldito caparazón!. Lo que sí estoy seguro, es que el acto se consumó. Bastante placenteramente, ya que los bramidos que soltaba el macho sólo podían ser el resultado de un acto sexual satisfactorio, o si lo prefieren, de una corrida salvaje… 

Por desgracia, no tengo prueba sonora y sólo tengo prueba fotográfica, así que tendrán que fiarse de mi palabra…