7 de septiembre de 2011

Personaje a exámen.

Capítulo 12. Adolf Hitler.




Nuestro personaje de hoy, además de ser bajito tenía bigote (o mejor dicho, un trozo de bigote, porque el desarrollo no le dio para más)…cuando llegó a ser adulto. De joven era aún más bajito. Y aún así creía ciegamente que pertenecía a una raza superior. En realidad fue un claro ejemplo de autoestima infinita y si hiciéramos una clasificación histórica de personajes basada en la prepotencia de los mismos, se llevaría el triunfo con varios cuerpos de ventaja. En realidad muchos cuerpos, porque dichos cuerpos eran bajitos…

A pesar de llegar a convertirse en el alemán más odiado, seguido muy de cerca por Oliver Khan y Stephan Effemberg, ni siquiera era alemán. Era austriaco, pero se fue al país vecino para mancillar la historia del pueblo alemán y dejar impoluta la de sus compatriotas. Hasta que Hitler no cruzó la frontera, los alemanes incluso hablaban sin que pareciera que estuvieran enfadados, pero fue llegar el bajito con bigote y… ¡hala!, todos de mala hostia…

No se sabe aún si era descendiente directo de Julio César (el romano), o si era sólo un pariente lejano, lo que sí que está claro es que heredó de él dos malas costumbres, o mejor dicho, obsesiones: eliminar judíos e invadir el mundo. Afortunadamente, y al igual que Julio César (el romano), no consiguió llevar a cabo ninguna de las dos (imagínense lo triste que sería que todos tuviéramos que hablar en alemán, como si estuviéramos todos enfadados…).

Su infancia se vio salpicada de malos tratos, y quizás por eso no creció más… su cerebro. Dichos malos tratos consistían en la terrorífica tortura de seguir una dieta alimenticia anómala: sus padres le obligaban día sí y día también a ingerir un único plato tres veces al día: Judías. Y además le obligaban a comerlo sentado en la bañera… Sus allegados sostienen que ese es el motivo de su obsesión por llevar a todas las Judías que encontrara a las duchas. Y ya puestos también a los Judíos, pero afortunadamente no les encontró a todos. Ni a todas.

Al igual que su pariente Julio César (el romano), fue víctima de alguna que otra rebelión de sus subordinados. No se sabe si dichas rebeliones surgieron como producto de un ataque de cordura, o si nacieron de un hambre de poder e intento de ocupar el puesto del bajito con bigote, porque todos ellos eran también bastante prepotentes, por decirlo de una manera fina, pero lo que sí es cierto es que todas fracasaron, más por incompetencia de los rebelados que por habilidades del bajito…

Aún así y todo, y según dicen (aunque creo que no está demostrado), hay que reconocerle al hombre su buena fe al quitarse de en medio vía suicidio… Esperamos que no surja ningún otro descendiente con las mismas obsesiones…

Os podría contar más cosas sobre Hitler, pero eso… es otra historia…



2 de septiembre de 2011

La importancia.

La importancia de llamarse Anacleto.

Posiblemente para usted, llamarse Anacleto carezca de importancia. Para usted y para cualquiera… salvo para Anacleto. Pregúntele y ya verá como para él es una cuestión de suma importancia. Más que nada porque se llama Anacleto, si se llamara Rigoberto tampoco le daría ninguna importancia a llamarse Anacleto. Salvo que tuviera un nombre compuesto y se llamara Rigoberto Anacleto, pero eso ya sería un caso demasiado singular y ahí sí que nadie le daría la más mínima importancia… salvo Rigoberto Anacleto…

Que nadie se ofenda, sólo es un ejemplo (podría haber puesto de ejemplo Bartolo, o Cuasimodo y el resultado habría sido el mismo, es decir, un ejemplo…). Y además es un claro ejemplo de lo relativa que es la importancia de algunas cosas. Lo que para unos carece completamente de importancia, para otros si que la tiene, hasta el punto de que dicha importancia marca su existencia (por mucho que a uno no le importe, llamarse Anacleto le deja a uno marcado. Y Rigoberto Anacleto ya ni digamos…).

Pero una de las cosas a las que le deberíamos de dar importancia, y por lo que se ve no se la damos como se merece, es a la manera correcta de decir las cosas. Hay muchas frases y expresiones que utilizamos sin ni siquiera pararnos a pensar lo que significan. Si lo hiciéramos (el pensar lo que significa, no se me despiste…), posiblemente variaríamos las palabras pronunciadas. O al menos lo intentaríamos.


Por ejemplo: cuántas veces le hemos preguntado a alguien “¿Cómo te llamas?”, cuando es evidente que nadie se llama a sí mismo, si no que son los demás quienes le llaman. Y no sólo eso, si no que además el interrogado responde sin más “me llamo… Anacleto” (sigue siendo un ejemplo…). Lo correcto sería preguntar: “¿Cuál es tu nombre?”. Y el interrogado debería responder: “Mi nombre es… Anacleto”. Podrían cuestionarme tal afirmación y decirme que también se podría preguntar: “¿Cómo te llaman?”, pero no, porque si pregunta eso, el interrogado podría responder: “Me llaman… gilipollas” (sigue siendo un ejemplo, no quiero decir que Anacleto sea gilipollas… aunque es posible que lo sea, vaya usted a saber…).

Otro ejemplo muy significativo de cómo no se debe hablar, lo tenemos en la más que habitual pregunta “¿Cuántos años cumples?” (si es que es el día de su cumpleaños, si no nadie se lo va a preguntar…). Normalmente respondemos “42” (o 43, todo dependerá del año en que haya nacido usted), cuando la respuesta correcta debería de ser 1, porque es evidente que los demás ya los había cumplido en años anteriores, porque nadie cumple 42 años el mismo día. Ni siquiera Anacleto… Lo correcto sería preguntar “¿Cuántos años tienes?”. Aunque eso se lo podrían preguntar cualquier día del año, no necesariamente el día de su cumpleaños, o mejor dicho cumpleaño, y además ahora que lo pienso, los míos yo los he debido de perder, o no se donde los tengo… Los habrá escondido mi mujer, que todo lo guarda… Bueno, lo mejor es que usted no pregunte, no vaya a ser que le llamen cotilla.

Tampoco está bien dicha la frase “el chocolate engorda”. No, mire usted, por mucho que se empeñe, se lo coma o no, el chocolate va a seguir abultando lo mismo. Quien engorda es quien se lo come. Y yo aún diría más, una vez comido, es más que probable que el chocolate disminuya de tamaño, o cuanto menos, que se divida en trozos más pequeños, así que como ve, es una afirmación completamente errónea…

Lo que sí tiene verdadera importancia, yo diría que mucha, es que ya hemos empezado un nuevo mes y… hay nueva chica del mes…


 

31 de agosto de 2011

Vacaciones. y II.

Continuación del post anterior




Como le iba diciendo, el camino de vuelta hay que hacerlo de noche, salvo que se quede a dormir en el coche y lo haga por la mañana, pero… piénselo bien antes de tomar una decisión tan tremendamente errónea, porque no es muy recomendable que tres personas y cuatro personitas duerman en un espacio tan reducido. Sí, vale, en caso de necesidad se puede llegar a soportarlo, pero en nuestro caso prefiero volver a perderme…

Porque cuando se circula de noche, por mucho que sea el mismo camino pero a la inversa, no es el mismo. Principalmente porque a esas horas ya han quitado el paisaje y un montón de referencias, lo cual produce que la noche nos confunda. Pero no se preocupe, tarde o temprano, seguramente más tarde que temprano, llegará al hotel donde podrá descansar… o directamente desayunar…

Como siempre que visito Madrid, hicimos la parada de rigor en el Santiago Bernabéu… Qué quiere que le diga, uno tiene sus principios y no se va de allí sin rendir culto y pleitesía a nuestro amado coliseo. Normalmente lo visito sin armar demasiado ruido, pero esta vez al concluir el famoso “Tour del Bernabéu” allá donde concluye, es decir, en la tienda de ropa y otras mariconadas varias, todas ellas adornadas con el escudo del equipo, me sucedió algo que me indignó tremendamente. Y no me refiero al precio del equipaje del equipo, que iba a comprarle a mi hijo precisamente, no, más bien me indignó la gran profesionalidad de los empleados…

Encontrar su talla no fue difícil… sólo fue enigmático, y para ello tuve que echarle imaginación y alguna dosis de interpretación de códigos alfanuméricos impresos en la cajita donde venía el equipaje. Tenía en mente grabar en la camiseta su nombre, así que busqué algún empleado que me indicara dónde se hacían los grabados. Y la vi a ella. Una dependienta con un tipazo increíble que me daba la espalda dos metros más allá… Era rubia, era guapísima… y era tonta. Claro que de esto último no me di cuenta hasta media hora después, justo el tiempo que esperé en la cola donde grababan los nombres y números en la camiseta, donde un amable empleado me comunicó que antes de grabar la camiseta debía pasar por caja a pagar y a que me quitaran la alarma del cuello de la camiseta…

Imagínense, vuelta hasta el piso inferior donde estaban las cajas en las que sólo habría unas cuarenta personas, fila que tardó en disminuir unos veinte minutos aproximadamente… Cuando al fin pagué el equipaje, respiré aliviado durante unos segundos, justo los que tardó el cajero en comunicarme que debía volver a pasar por caja para quitarle también la alarma al pantalón… que se había quedado en el piso superior en el mostrador del grabador nombres y números de las camisetas… Afortunadamente no tuve que volver a hacer cola, ya que, al menos, ambos dependientes, el grabador y el cajero, me dijeron que cuando volviera no guardara cola y me dirigiera a ellos, porque si no igual aún estoy allí haciendo colas… Total de tiempo empleado a la visita al Estadio: Tour del Bernabéu 45 minutos. Compra de equipaje: 58 minutos y medio…


Sin embargo el viaje de vuelta a casa, no fue tan “indignante”… lo fue aún más. Me habían recomendado antes de salir de viaje, que evitara las obras que hay en la carretera Burgos-Madrid (o Madrid-Burgos, que es la misma carretera pero a la inversa), pero sin GPS, y en medio de la Castellana, no me encontré con la moral suficiente como para perderme buscando la salida hacia Valladolid, el otro itinerario alternativo. Así que me dije: “Total, por un tramo que esté cortado tampoco creo que perdamos tanto tiempo…”… Error. O mejor dicho: Gran error…

Porque mi pensamiento fue un pensamiento basado en la lógica. O mejor dicho, en mi lógica, no en la lógica de los ingenieros que “pensaron” las obras. Porque según mi lógica, lo normal es que estuvieran cortados unos veinte kilómetros de autovía, más o menos, y los ciento y pico kilómetros restantes estuvieran operativos al cien por cien… Pero la lógica de los ingenieros es diferente a la mía, y la suya les llevó a hacer obras en los ciento y pico kilómetros de la autovía simultáneamente… lo cual nos hizo acumular un retraso considerable…

En fin, como les había dicho al principio, las vacaciones son… divertidas.


24 de agosto de 2011

Vacaciones. I

Las vacaciones son divertidas.

Así, sin más… Y lo son mucho más aún, si uno es capaz de reírse de todo aquello que le acontezca, por mucho que parezca que los dioses se han puesto de acuerdo para echárselas a perder…

Viaje Santander- Madrid. Cuatro horitas de nada, incluida una pequeña paradita a mitad de camino en Valladolid. Haga un esfuerzo e imagínese la siguiente situación (si es que no la ha vivido ya). Como tiene usted un coche de siete plazas, llénelo de cuantas unidades humanas le sea posible. Como una plaza es para usted, el conductor, tan sólo entrarán otras seis unidades. Vale, hasta aquí todo es normal.

Cuatro de esas seis unidades son menores de 15 años, por lo que podríamos pensar que no es mala idea el dotar al vehículo de dos pantallas de DVD portátiles a las que añadiremos un buen surtido de películas infantiles (tenga en cuenta que los menores no se entretienen con el paisaje tanto como los adultos, o al menos no durante cuatro horas…). Pues nos equivocamos… Porque llevar un buen surtido de películas provocará una acalorada discusión acerca de la elección de la película a visionar, en la que participaran todos los menores presentes en el vehículo. Discusión que seguramente durará casi hasta Valladolid…, justo cuando hacemos la parada de rigor para vaciar la vejiga… y para echar el cigarrito de turno. Así que ríase con ganas, porque la buena noticia es que no habrá tiempo para visionar una segunda película, con lo que nos hemos ahorrado una segunda discusión.

Pero imagínese que al llegar a Madrid, justo cuando empezamos a callejear… deja de funcionar el aparato ese que antes llamaba GPS, pero que ahora llama Ton Ton…, por que ese no es como su desodorante, si no que le abandona en el peor momento. De todas formas sonríe porque acaba de conocer una estatua que nunca antes había visto, a pesar de haber estado varias veces en dicha ciudad y haberla recorrido de cabo a rabo otras tantas… Y gracias a ello sale del paso. Y también gracias a que se da de morros con una indicación que dice: “Fuenlabrada”, su verdadero lugar de destino…

Pero a diferencia de Madrid capital, en Fuenlabrada uno no ha estado las suficientes veces para conocerlo. Tan sólo ha estado una vez el año pasado, y claro, parecía tan pequeño, que uno cree que tan sólo circulando un poco por las calles, encontraría rápidamente el hotel…

Error. Pronto se dará cuenta de que dicha localidad no es tan pequeña como pensaba, y tras cansarse de circular perdidamente durante media hora, pasando una y otra vez por las mismas calles, terminará preguntando a un viandante que seguramente le dirá un escueto: “siga recto unos trescientos metros, gire a la derecha y después a la izquierda…”. Llegará felizmente al hotel donde pensará: “mañana será otro día…”

Y efectivamente, cuando llega mañana se da cuenta de que es otro día… sin GPS.

Y seguramente volverá a perderse camino del Parque Warner. Porque lo único que sabe de dicho parque es que se encuentra situado entre Pinto y Valdemoro. Así que no pregunta a nadie, porque no cree que encontrar el camino le suponga ninguna dificultad. Pero de camino se da cuenta de que no sabe si Pinto está a la derecha y Valdemoro a la izquierda… o viceversa. Así que termina conociendo Pinto, lo atraviesa y cuando llega a Parla se da cuenta de que… se ha vuelto a perder, así que da media vuelta y vuelve a la misma carretera pero en sentido inverso. Ahora sólo tiene que desplazarse unos cuantos kilómetros para hacer un cambio de sentido… Y cuando llega el cambio de sentido… se da cuenta de que si hubiera seguido esa misma carretera sin tomar ninguna salid habría llegado al Parque Warner… porque la carretera muere en el Parque Warner…

En el Parque todo es más fácil. Allí uno sólo se pierde si va a buscar una cerveza y no se fija por dónde ha llegado hasta el chiringuito… pero tranquilo, tras cuatro o cinco vueltas al parque volverá a encontrarse con su comitiva… si es que esta no se ha movido del sitio…

Llegada la noche, una vez salga del parque, no se confíe, a pesar de tener que hacer el mismo camino pero a la inversa, volverá a perderse, porque aunque lo parezca, hacer el mismo camino pero a la inversa… no es el mismo camino que hizo por la mañana. Y además… es de noche…





Continuará…



13 de agosto de 2011

Regreso

Tal y como prometí, o mejor dicho, tal y como amenacé, he vuelto.

Por desgracia, las vacaciones, como todo en la vida, son efímeras y se hacen más cortas que un orgasmo de los largos. Y que uno de los cortos también. Sí, usted me dirá que lo bueno, si breve, dos veces bueno… Tonterías.

A mí me habría gustado que mi periodo vacacional durara al menos un par de meses, así no se me habrían terminado justo cuando empezaba a disfrutarlas, pero como tengo la mala costumbre de ser pobre, no me queda más remedio que volver a trabajar, que no es poco… En fin, supongo que eso le pasa a cualquier ciudadano de a pie, o a casi todos. Me consolaré pensando que muchos querrían ir a trabajar en lugar de estar de vacaciones permanentes…

De lo que me aconteció durante mis vacaciones, ya les iré contando poco a poco, que no es bueno darse un atracón y, además, sería un post demasiado largo, así que iré despacito y por capítulos. Las vacaciones, aunque sean cortas, dan para mucho que contar, sobre todo cuando se viaja al espacio exterior. No quiero decir que me haya convertido en astronauta, porque, paradójicamente, aunque siempre esté en las nubes nunca despego los pies del suelo (salvo que venga algún bruto y me levante en el aire, cosa más que posible, porque no sé si se lo habré dicho alguna vez, como también tengo la mala costumbre de ser bajito y esmirriado no peso demasiado…), si no porque me desplacé fuera de la provincia natal, y eso siempre suele ocasionar algún que otro despiste que desemboca en anécdota, porque como yo soy muy despistado…

Y por supuesto, también cumpliré con la ardua tarea de ponerme al día con los blogs amigos o moriré en el empeño, porque otra de las cosas negativas de desconectar durante las vacaciones, es que se te amontona el trabajo igual que se amontonan prendas en el cesto de la ropa sucia… Salvo que tenga usted una lavadora industrial con mucha capacidad… o que sea usted muy limpio. Pero en ese último caso no sé para qué coño se ha comprado una lavadora, industrial o no. Seguro que lo ha hecho porque su vecino también tenía una… O su vecina.

En fin, que ya he vuelto… Están avisados…




Pd.: Nuevo mes..., nueva chica del mes.


21 de julio de 2011

Inspiración

La Naturaleza es sabia…

¿Porqué? Yo qué sé. Yo no soy sabio, pregúnteselo a alguien que tenga más sabiduría que yo. No le será difícil encontrar a alguien más sabio que yo. Mi hijo de seis años domina el Youtube tan bien como yo el Word. Bueno, igual me he pasado. Para ser justo debería decir que mejor, porque yo no tengo ningún dominio sobre el Word, es más, es él quién me domina continuamente corrigiendo lo que yo escribo… El Word quiero decir, mi hijo ya se ha cansado de corregirme…

Pero la Naturaleza sí que es sabia. Lo cual me crea una paradoja mental de considerables dimensiones, porque… ¿El hombre no es Naturaleza? Sí, vale, la mujer también. Y además, la mujer también es bella… como la Naturaleza. Y el hombre, al igual que la Naturaleza, también es… salvaje. No les decía yo… ¡ya me ha vuelto a corregir el Word!...

Pero a mí me falta sabiduría y sólo sé… que hoy es Jueves. Y pare usted de contar. Porque cuando el desánimo entra por la puerta, la ilusión salta por la ventana… y la inspiración se viste de luto. La inspiración va por libre, y aunque no se lo crea, no tiene nada que ver con aspirar aire por la nariz, o por la boca… o por cualquier otro orificio.

Pues yo hoy me siento inspirado. Pero inspirado por el orificio de alguien. Y además por un orificio que no está en la cara porque lo veo todo negro…

Así que, debo comunicarles, que el mundialmente famoso conocido en su casa bloguero que esto suscribe, se irá de vacaciones en las próximas fechas a un recóndito lugar. Mejor dicho, a un divertido lugar en busca de la inspiración perdida que lleve oxígeno a sus neuronas… a las que aún le son fieles, a las que ya han desertado que las den…

Que nadie me busque. Estaré de incógnito mezclado con los muñegotes de la Warner… si mi hijo no me corrige… allá en el famoso parque. Pero no se preocupe... volveré. O bueno, mejor preocúpese porque... volveré.



17 de julio de 2011

Despertad Ángeles del Infierno.

Hoy es Domingo y toca “El vídeo del Domingo”… porque es Domingo (por eso nunca lo hago en Sábado)...


Pero antes, quiero hablaros de un libro que acabo de leer: “Despertad ángeles del Infierno”:





No, no es un libro de esos que reciben premios…, aún. Tampoco es un libro de esos que llegan a las tiendas y se venden solos por el nombre del autor… No, no es un libro de esos de los que la gente habla, sabiendo que los demás le van a prestar atención sólo por haber sido escritos por un famoso…

Pero sí que es un libro que merece la misma consideración que esos que se denominan “bestsellers”. “¿Porqué es aún un libro desconocido?”… me preguntaréis… Bueno, la respuesta es fácil: Imaginaros por un momento que cualquiera de vosotros tenéis el sueño de ser escritor. Y no sólo tenéis ese sueño, si no que además volcáis todo vuestro empeño e ilusión en llevarlo a la práctica, luchando contra viento y marea para verlo publicado…
Pues bien, eso es lo que hizo Antonio Izquierdo, propietario del blog “Zarzal Interior” primero y el que lleva el mismo nombre del libro después. Bueno, tuve la fortuna de tomar la decisión de encargar el libro, que además me llegó dedicado por Antonio, y he podido comprobar, que el resultado de su trabajo ha sido espectacular. Es un libro de los que hacía mucho que no leía. Un Thriller apasionante, fácil de leer, sin ideas jeroglíficas que nos obliguen a estrujarnos el cerebro para entenderlo, pero que deja entrever un gran trabajo de investigación, con una temática actual, unos personajes que te hacen vibrar y…

Bueno, mejor os animo y recomiendo a que lo descubráis por vosotros mismos, no os arrepentiréis, os lo aseguro. Cualquier información acerca del libro, así como dónde contactar para pedirlo, lo tenéis en el blog de su autor (pincha aquí).

Antonio, mi más sincera enhorabuena por tu trabajo y esfuerzo. Esperaré impaciente a tu próximo trabajo…



Y ahora sí, ahora os dejo con El Vídeo del Domingo, que para eso es Domingo… Un vídeo que, por encima de lo que se ve en las imágenes, me quedo con su significado: la última canción del último concierto de Elvis… Lo siento, ando algo nostálgico… Espero que lo disfrutéis.






14 de julio de 2011

¿Atracción? y II

Continuación de ésto.



Él intenta recomponerse como puede, en un acto reflejo y, cómo no, torpemente cierra la cremallera de su pantalón asegurándose de dejarlo todo en su sitio… Levantó la vista, tranquilizándose al ver la mirada complaciente que la mujer le dedicaba. Así y todo pensó: “tierra trágame”… Mientras tanto, ella pensaba: “me tragaría todo eso…”.



Siguieron dedicándose miradas, unas más furtivas que otras, mientras apuraban sus correspondientes bebidas, pero ninguno de los dos, cada uno por diferentes motivos, se atrevía a romper el hielo. Él porque pensaba que ya había hecho bastante el ridículo por aquel día. Ella porque no le parecía oportuno, sabe Dios porqué.

Pero poco a poco, dentro de cada uno de ellos iba creciendo una incontrolable ansiedad de hacer algo juntos. Fue ella quien se decidió antes a romper el hielo. Su mente buscaba las palabras idóneas que no pusieran más nervioso aún al torpe que tenía frente a ella. De repente una idea vino a su cabeza y, casi sin darse cuenta, la pronunció con un volumen lo suficientemente alto como para que él la oyera diciendo: “deberíamos echar el resto…”. Él la escuchó estupefacto y respondió: “me conformaría con echar uno…”.

Ni siquiera se dijeron sus nombres, pero una vez roto el hielo, ambos ganaron en confianza, él porque nunca la tuvo y ella porque no se sintió rechazada. Y ambos iniciaron esta conversación:

Ella- Aquí no podemos, esto es un lugar público.

Él- Tienes razón, ¿dónde lo hacemos?

Ella- En la misma calle… No tengo ganas de perder mi precioso tiempo buscando otro lugar más cómodo…

Él- De acuerdo, será un poco molesto, pero de acuerdo… ¡Camarero! Cóbreme las dos consumiciones…

Ella- A lo demás invito yo…

Tras pagar la cuenta, salieron a la calle y buscaron un lugar que les resguardara de la lluvia. Se cobijaron en un portalillo y, tras dedicarle ella una sonrisa, empezó a rebuscar en su bolso mientras decía: “creo que me queda uno”. Él ya no podía aguantar más la ansiedad, así que la ayudó a buscar aquello que necesitaban:

Él- Si no lo encuentras sé dónde podemos comprar más, así podremos echar más de uno.

Ella- Mírale a él qué espabilado… Y eso que te conformabas con uno.

Él- Bueno, si sólo se puede uno, pues uno, pero si hay posibilidad de más… ¿Para qué desaprovechar la ocasión?...

Ella- Tienes razón… Pero ¿porqué me habré comprado yo un bolso tan grande?... ¡Ah!... Aquí está…

Ansiosa ella también, lo tomó en sus manos y dirigiendo su boca hacia él… lo encendió con el mechero que tenía en el bolsillo… Aunque enseguida se dieron cuenta de que con uno no les iba a alcanzar…

Moraleja: Nunca lleves sólo uno…, nunca se sabe con quién lo vas a tener que compartir ni cuánto vas a necesitar…



10 de julio de 2011

El vídeo del Domingo

Para no perder las buenas costumbres, aquí os traigo un nuevo vídeo para recordar.

Y esta vez lo hago por partida doble. La primera de ellas, para aquellos a los que les gusta el unplugged, o directo. Al menos a mi me ha encantado:




La segunda la grabación original. Os será más fácil reconocer la canción, a los que la conozcan, claro, jajaja.





7 de julio de 2011

Bichos...

No voy a descubrir ahora, que el mundo animal está compuesto por millones de especies, de diferentes colores y tamaños. Lo sabe todo el mundo. Aunque no todo el mundo sabe porqué hay tantas… Ni tampoco quiero que nadie me lo explique…

Pero me gustaría saber cuales son los límites que determinan cuando a una especie se le considera “animal”, y cuando se le considera “bicho”… ¿La explicación viene por su tamaño? ¿Por su olor? O simplemente se ganan el nombre de bicho debido a su capacidad para tocarle a uno las “partes nobles” bien tocadas… (lo que se llama vulgarmente “bicho cojonero”…).

Al menos sí sabemos que la mayoría de los llamados “bichos” son insectos e invertebrados…, y que no les podemos romper los huesos porque dicen los expertos que no tienen. Y eso sí que quiero que me lo expliquen. Yo entiendo por invertebrados, aquellos animales o bichos que no tienen vértebras, pero huesos (falanges y esas cosas…)… Si de verdad no los tienen, que les llamen “inhuesos” o “inoseos”…

Yo, particularmente, denomino “bicho” a todo aquello que se mueve con ganas de tocarme los “esos” y que además, puedo aplastar con la mano o espachurrar de un pisotón…, si es que se está quieto un segundo, porque los condenados no paran y se mueven a velocidad de vértigo…

Podríamos pensar que se reproducen en Primavera y que empiezan a conocer el mundo en Verano, pero no. Nos equivocaríamos, porque en realidad están con nosotros todo el año. No nos damos cuenta porque la mayor parte del año tenemos las ventanas cerradas, mientras que en Verano nos vemos obligados a abrirlas, circunstancia ésta que aprovechan los “bichos” hambrientos de chuparnos la sangre para colarse hasta la cocina, donde esperan pacientemente escondidos a que llegue la noche para atacarnos con nocturnidad y alevosía aprovechándose de nuestro periodo de ronquidos… e infringirnos mil y una picaduras.

Y si uno está despierto es peor, porque les oyes zumbar en la oscuridad, sintiendo sus ataques en oleada, provocando un miedo atroz, que impulsan a uno a taparse entero con las sábanas cuando más calor está pasando… Consiguen hacernos jurar en hebreo por no poder abrir las ventanas sin llevar en la mano un matamoscas. O nos obligan a llenar la casa de insecticida y andar por ella con máscara antigás como si estuviéramos en alerta de guerra.

Y a ver quién se lo explica al repartidor de pizzas, si es que se queda a que se lo expliquen, porque la mayoría salen corriendo creyendo que se ha metido en la guarida de unos terroristas…

Que no se me enfaden los ecologistas, y entendiendo que habrá unos bichos más majos que otros, pero yo les declaro la guerra a todos… los “bichos”.



3 de julio de 2011

El vídeo del Domingo

Continuamos sudando, poco a poco o a lo bestia (según el punto geográfico en el que estemos) y llega un nuevo Domingo…

Antes de dar paso al Video del Domingo, tengo que anunciar un nuevo premio. Y este sí que es el producto de haber hecho algo. Es el premio al Posteo Veraniego. O sea, que escribir post en verano tiene premio.

Y para recibirlo tengo que responder a la pregunta de “¿Qué haces con tu mascota en verano?”… Con mucho gusto respondería, pero desde hace ya mucho tiempo, no tengo mascotas… (Porqué a los hijos de uno no se les puede considerar mascotas ¿no?)…

Así y todo me quedo con el premio y se lo paso, tal y como dicen las normas, a los que han dejado comentario en mi anterior post, para más señas el que he titulado “En el fondo…”. Bueno, las normas del premio dice que el premio se lo quedan los diez últimos comentarios, pero todos los que me habéis comentado lo merecéis, así que es vuestro. Coger la foto y llevárosla…



Y ahora sí, vamos a lo que vamos, que es Domingo.

Para hoy tenía pensado poner otro vídeo, pero Meg se me adelantó aquí. Un beso Meg por tener tan buen gusto.

Así que, como no quiero copiar, ni tan siquiera copiar artista, por mucho que me lo pida el cuerpo, por primera vez en esta sección, voy a poner uno de los muchísimos vídeos memorables del Rey…

Espero que os guste:



1 de julio de 2011

En el fondo...

Tengo la mala costumbre de ser bajito. Bueno, me dirá que no pasa nada por ser bajito, pero cuando además de eso, se tiene también la mala costumbre de tener las piernas cortas, la cosa se complica…

En cierta ocasión me preguntaron: “¿Qué haces cuando llegas a la puerta de un lugar lleno de gente?”… Pues qué voy a hacer, subirme a una silla y mirar si hay hueco al fondo. Porque si hay algo que he aprendido en mis años de existencia, es que sea el lugar que sea aquel al que llegues, al fondo siempre hay sitio…, y que siempre hay una silla a la que subirse. O un taburete. O un altavoz…

Pero por lo que se ve (si, vale, por lo que veo desde encima de la silla), a nadie le gusta estar en el fondo. Si, por eso están cerca de la puerta, porque en el fondo se quieren marchar, y el fondo… ya sea de una piscina o de un garito, no es demasiado acogedor. Ni siquiera el fondo de un armario lo es. El de un cajón ya ni le cuento. De ahí se quieren escapar hasta los calcetines… detrás de las bragas.

Pero no me quejo, porque en el fondo no tiene importancia. Quizás sí en la superficie, pero ahí es todo muy superficial, y no me negarán que es mejor tener buen fondo que ser superficial. Y resulta paradójico, que todo el mundo quiera tener buen fondo, pero nadie quiera estar en el fondo…

Claro que también puede ser que nadie quiera estar en el fondo porque en el fondo siempre está el servicio, meadero o como lo quieran llamar. Sobre todo si es al fondo y a la derecha… Y en el fondo del servicio mejor no le cuento lo que hay… ¿Y qué hay al fondo y a la izquierda? Pues qué carajo va a haber: la izquierda del fondo, que es tan chunga como la derecha… salvo que haya una buena camarera. Bueno, más que “que haya una buena camarera” estaría mejor decir “que esté buena la camarera”…

Porque normalmente al fondo a la izquierda está la barra. Si está usted a la puerta de un garito, si es en una piscina sólo habrá agua… Claro, me dirá que también hay piscinas que tienen bar, sí, es cierto, pero en una piscina, los que tenemos la mala costumbre de ser bajitos normalmente no hacemos pie… y también nos vamos al fondo. Y si nos ponemos flotador nos convertimos en superficiales… y no vemos el fondo.

Pero en el fondo nos gusta llegar hasta el fondo, porque allí no hay gente que nos pise por no vernos. Y no sólo a los bajitos. También a los curiosos les gusta llegar hasta el fondo de la cuestión. Yo ya estoy allí, en el fondo de la cuestión, pero como en el fondo también tengo la mala costumbre de ser muy despistado… en el fondo no me entero de nada…

En fin, en el fondo todo esto sólo es una disculpa para decir que… nuevo mes, nueva Chica del mes…