17 de mayo de 2010

Cuarentón del norte.

Todavía no he asimilado psicológicamente, que mi edad empieza por cuatro. Y no me refiero a que me haya supuesto un trauma, si no que después de un año diciendo treinta y nueve aún no me he acostumbrado a decir cuarenta, y sin embargo, ya estoy harto de que me pregunten qué tal me ha sentado cumplirlos, y eso que sólo ha pasado un día.

Al menos, y que yo sepa, en mi caso no ha hecho acto de presencia la temida “crisis de los cuarenta”. Y digo “que yo sepa”, porque es posible que la haya pasado sin darme cuenta, siempre he sido algo despistado, por decirlo finamente para no herir mi propia susceptibilidad. ¡Qué demonios!, como no soy susceptible lo puedo decir bien alto: soy un despistado elevado a la máxima potencia allí encima del armario (creo que está allí, no puedo asegurarlo, porque como acabo de decir soy un despistado).

Pero no me ha resultado nada difícil cruzar el umbral, es más, no tuve que hacer absolutamente nada, me quedé quieto, esperé… y fue el propio umbral el que me pasó por encima. Si le hubiera tenido que cruzar yo, seguramente todavía lo estaría intentando. Es el riesgo que se corre cuando se empieza a celebrar antes de llegar a ello. O mejor dicho, cuando se ameniza una celebración con bebidas fermentadas. Si el día 16 hubiera sido un día laboral, es posible que su llegada e inicio me hubieran encontrado durmiendo. Pero este año era Domingo, y decidí recibirle despierto… y brindando desde un par de horas antes.

Y claro, ya se sabe que el alcohol, además de desinfectar, exalta la amistad y los cánticos regionales. Y cuando uno está tan entretenido, y además es un despistado… cuando quise reaccionar ya tenía los cuarenta encima y un ligero dolor de cabeza, y debo reconocer que me enteré primero del dolor de cabeza… Pero ya pasó el trago, o mejor dicho los tragos que le di al vino y al champagne (aunque tampoco puedo asegurar que bebiera eso, porque incluso bebiendo sigo siendo despistado). Tragos que, tras pasar por mi estómago y fermentar mi sangre alterando mi estado físico, se dirigieron en fila india y ordenadamente hacia mi vejiga, donde sacaron billete para viajar al exterior…

Como no podía ser de otra forma, me pasé la mayor parte del Domingo practicando el deporte nacional: la siesta. Lo necesitaba…, tenía que estar en buena forma para terminar tan dichoso día (o no fue dichoso…, no sé, es que soy muy despistado…). A las nueve de la noche, me aguardaba el plato fuerte del día, y por primera vez en Domingo, el plato fuerte no era el fútbol. Lo podría haber sido pero…, en fin, mejor olvidarlo. En esta ocasión, era otro tipo de espectáculo, uno de esos que recuerdas toda la vida. Al menos yo lo disfruté mucho.

Tuve la fortuna de asistir a la representación del musical Mamma Mía, espectacular de principio a fin, recomiendo que no pierdan la oportunidad de verlo si es que esta se les presenta. Pero a mi, además de gustarme, me dejó una serie de interrogantes en mi cabeza. Si la trama del musical tiene su origen en Grecia, las canciones interpretadas son de un grupo sueco, y si, al menos en la versión española a la que yo asistí, eran cantantes españoles que cantaban en español… ¿Porqué le han puesto un título en italiano?

Es posible que haya una razón más que evidente para todo el mundo, pero a mí se me escapa. Claro que, no sé si lo habré dicho ya, como yo soy muy despistado…

15 comentarios:

  1. Yo sé que usted cree que cumplir cuarenta no lo ha afectado, pero fíjese lo que le hizo escribir su subconciente: " esperé… y fue el propio umbral el que me pasó por encima" .

    Lo de Mamma Mia es una reflexión interesantísima. Pero no tengo ninguna respuesta acorde.

    Bienvenido a la cuarta década, querido. Lo mejor está por empezar.

    ResponderEliminar
  2. Viejex, con lo bajito que soy, habría sido difícil que el umbral me pasara por debajo...
    Gracias por los ánimos, esperaré ansioso a que llegue lo mejor.


    Ababoll, gracias por la bienvenida.
    Por cierto, su blog me da bastantes problemas a la hora de abrir la ventana de comentarios, no sé si será problema mio o del blog...

    Saludos cordiales a ambos.

    ResponderEliminar
  3. Le han puesto el nombre en italiano porque son los efectos de la unión europea. Y no sigamos profundizando en el tema porque ahí sí que le voy a arruinar los cuarenta y varios domingos.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Yoni, interesante teoría. Espero que tal teoría no nos obligue también a comer spaguetti, lasagna o pizza como menú único, me vería obligado a cruzar el charco y emigrar a cualquier lugar deseuropizado...

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  5. si usted dice que no se dio por enterado de la crisis, para mí es suficiente
    feliz cumple!!

    un beso

    ResponderEliminar
  6. Bienvenido, Elvis, a los 40s.

    Ya sabe, cómprese jeans gastados, remera blanca, gafas negras, chaqueta de cuero... Claro, todo un Baldwin brother!

    A veces las crisis generales nos hacen saltear la propia. Aprovechemos esa oportunidad.

    Coincido en que lo mejor, está al caer. Ojo con la cabeza...

    ResponderEliminar
  7. Laura, la verdad es que no me he enterado, aunque ya digo que soy un poco despistado...Muchas gracias.


    Danygirl, muchas gracias por la felicitación y por pasarse por aquí.


    Jazmín, muchas gracias por todo, pero todo eso ya me lo compré hace tiempo y... la imagen no es la que se imagina, es mucho mejor. Y tranquila, mi cabeza ya no puede sufrir más daños jajajaja.


    Saludos cordiales a los tres.

    ResponderEliminar
  8. Felicidades!!! Solo hay una semanilla de diferencia entre nuestros cumpleaños! Yo ya veré si el umbral de los 30 me pasa por encima o por donde, el año que viene...

    Mi hermano también estuvo el domingo viendo mamma mía, qué coincidencia!

    Yo creo que el título está en italiano por comercial, nada más.

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Caramba qué casualidad...lo de su hermano digo. ¿En Santander? entonces ya serían dos casualidades...

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  10. Briks, ¿eso es bueno?... ¿o es malo? tanto los niños como los ancianos pierden mucosidades por igual...
    Quiero creer que me está llamando niño...gracias, es lo más bonito que me han dicho últimamente...

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  11. Desgraciadamente a mí si me suposo una 'mini' crisis. Después de 3 años de atravesar esa maldita barrera no sabría decirte si la tengo superada o no.

    Mi mente sigue más viva y pervertida que nunca...

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  12. Cuidado con los huevos, no me extraña, la pervertividad no tiene edad, es más, avanza a medida que cumple años, cada vez es más amplio el abanico jajaja
    Abrazo.

    ResponderEliminar

Uy lo que han dicho...