26 de agosto de 2010

Un lugar diferente.

Existe la remota posibilidad, de que si usted ha visto en la anterior entrada mi foto al lado de Supermán, se haya preguntado en qué recóndito lugar he pasado mis vacaciones. ¿No? Desde luego…, vale que no sea cotilla, pero podría tener algo de inquietud… De todas formas se lo voy a explicar, no vaya a ser que en el fondo si le interese y se quede con una idea errónea sobre el tema.

Aunque lo pueda parecer, el lugar en cuestión no es Kriptón. Y no porque no me habría gustado ir, pero entre nosotros: ¿se ha fijado en el vestuario que usan en ese lugar? Demasiado ajustado para mí, por no hablar del tiempo que necesitaría para ir hasta allí. Dudo mucho que mi modesto vehículo pueda siquiera despegar… Ni tampoco he estado en Metrópolis, más que nada porque no sé dónde está… En fin, cualquier otra hipótesis similar que se le haya ocurrido puede ir desechándola, y no porque no sea posible, pero para qué va a perder el tiempo si se lo puedo decir yo…

Se trata del Parque Warner en Madrid. Un lugar en el que puedes hacer muchas cosas además de pasar calor y gastar dinero. Como por ejemplo, quedarte sin bocadillo y demás viandas que iban a ser tu comida, tras pasar el pertinente control antes de entrar al parque. Es ahí donde te das cuenta de que además de pasar calor vas a gastar más dinero de lo que pensabas… y no tiene remedio, porque o pagas, o te haces unos kilómetros de ida y vuelta al lugar más cercano para… terminar pagando una comida más gasolina. Claro, usted me dirá “haber dejado los bocadillos en el coche…”, y tiene razón, pero… ¿quién se come un bocadillo en un coche que lleva cinco horas al sol sin una sombra en tres kilómetros a la redonda? Así que me comí un plato de albóndigas con patatas al módico precio de 7 euros, lo que comió el resto de la familia prefiero no recordarlo porque me pongo de muy mal humor (otro de los manjares fue un “exquisito” plato de macarrones…, si, también a 7 euros…), eso sí, todo ello al cobijo de una buena sombra.

Pero no sólo en comida te gastas el dinero, porque con la cantidad de tiendas de recuerdos de todos los personajes Warner que hay, a ver quién es el guapo que le dice un niño encaprichado con el muñeco de Batman que no se lo compra, sobre todo cuando está viendo que otros niños son tan felices con él en la mano. También hay un montón de puestos de bebidas, tan oportunos cuando hace tanto calor. He llegado a pensar que no plantan árboles para que no haya sombras y tengas más calor, lo que produce más sed y por consiguiente te gastes el dinero en bebidas a razón de una cada media hora…

Pero no todo es tan negativo, hay cosas buenas, como por ejemplo que todas las atracciones son gratis, más que nada porque ya has pagado la entrada, y al menos no tienes que llevar siempre la cartera a mano…, y claro, como todo aquello que es gratis, había una cola enorme para llegar hasta ello. Había cola hasta para subirse en el tiovivo… Acabé por pensar que la gente no proviene del mono, si no del parque Warner, porque había más gente que donde la fabrican…

Y además de gente, había montañas rusas, un montón para ser más exactos. Pero no sé porqué las llaman así, porque ni son montañas, ni son rusas, vamos, que no son los Urales precisamente, pero si quiere saber qué se experimenta al subirse a una de ellas, será mejor que haga la prueba porque yo hice pleno, es decir, no me subí en ninguna de ellas. Raro ¿verdad?, qué se esperaba, yo soy raro, raro… y me gusta estar cerquita del suelo y si es en posición vertical mejor. Bueno, en posición horizontal también. Pero me subí en el tiovivo encima del correcaminos, el único lugar donde el coyote va a la misma velocidad que el extraño bípedo en el que yo iba montado, y la verdad, a mi no me parece que éste corra tanto…

Lo mejor del parque, es una atracción en la que vas subido en una barca provista de pistolas de agua para mojar al resto de la gente, y en la que pasas bajo chorros de agua mojándote hasta la ropa interior. Nada extraordinario me dirá… Todo lo contrario, lo bueno de esa atracción no es subirse en ella, si no esperar a la salida y ver un auténtico desfile de camisetas mojadas… No, no piense mal, yo estaba allí porque alguien tenía que cuidar las mochilas y la silla de los niños, en realidad hice un gran sacrificio quedándome allí solito el tiempo que duró la participación de mi gente en dicha atracción, nada que ver con el disfrute propio… También puedes ver a unos cuantos ninjas corriendo detrás de Batman para apalearle con un éxito desastroso, en un espectáculo de acrobacias y explosiones digno de Spielberg. Eso me gustó, sobre todo porque en la grada había un aparato que pulverizaba agua refrescando al personal.

En fin, toda una experiencia de dos días. Porque no sé si lo saben, pero ahora te regalan la entrada para el segundo día…, no me extraña, con la cantidad de dinero que dejas allí les compensa regalarte hasta la entrada del tercer día… Pero en contra de lo que pueda parecer por todo lo que he escrito, si lo visitan se lo pasarán bien, sólo hay que tomárselo con humor, llevar la cartera (a poder ser llena y rebosante), y ser consciente de que un parque temático… siempre es un parque temático.


3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Oiga, me queda un poco lejos. Talvez el año que viene...

    Un saludo.

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  3. Zarzal, siento desilusionarte pero no tuve tanta destreza. Y te aseguro que lo intenté, pero me encontré con la mirada desafiante de dos maromos que me desaconsejó cualquier maniobra sospechosa. Allí había tanta gente que como para arriesgarse...(la próxima vez me llevaré el móvil, es más discreto...)
    Lo mismo te digo, un placer tenerte por aquí.


    Yoni, no se preocupe, con la pila de dinero que se están embolsando seguro que pronto abren alguna sucursal en sudamérica... al tiempo, ya lo verá.
    Saludos cordiales.

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Uy lo que han dicho...