26 de febrero de 2010

Mi anillo.

El otro día, vi en la televisión, más concretamente en la primera cadena, un programa de investigación titulado “No se me caen los anillos”. Trataba dicho programa, de un seguimiento a varias personas, que tras perder su trabajo de muchos años, se veían obligados a trabajar en cualquier trabajo que les surgiera para poder salir adelante. Un tema, que visto así por encima, es capaz de solidarizarnos con los protagonistas, y hacernos llegar a pensar en lo buenos y humildes que son.

Pero al mismo tiempo, si lo analizamos en profundidad, los casos expuestos en el programa, pueden llegar a indignarnos con una facilidad pasmosa, al menos en mi caso han conseguido indignarme.

Primero, porque son capaces de hablar de que no se les caen los anillos, por tener que desempeñar ciertos trabajos. Y yo pregunto: ¿Acaso tales trabajos, no son dignos? ¿Tan humillantes son esos trabajos, que merecen la expresión “no se me caen los anillos”?. Cualquiera diría que las personas que desempeñan esos trabajos habitualmente no llevan anillos porque ya se les han caído… o porque son peores que ellos y tienen un trabajo para seres inferiores…

No quiero meterme con dichos protagonistas, porque simplemente hacen eso, intentar salir adelante como pueden y seguramente ellos no han pedido el protagonismo que les han dado, ni tampoco han puesto el título al programa, pero si con aquellos que les han puesto delante de una cámara para hacerlos parecer héroes, cuando lo que en realidad han conseguido, ha sido ponerlos en evidencia rozando la vergüenza pública.

Porque entre otras lindezas por el estilo, los protagonistas eran interrogados acerca de lo que ganaban en sus anteriores trabajos. Así, pudimos ver como un constructor, un agente inmobiliario y un empleado de aeropuerto, reconocían que durante muchos años, sus ingresos mensuales habían superado los 5.000 y 6.000 euros… Sí, durante muchos años… y ahora se quejan de que no ganan lo suficiente… Hubo más casos, expongo estos tres porque fueron los más llamativos de los cinco expuestos en el programa. Yo no puedo ni imaginarme, lo que sería tener un sueldo de 5.000 euros al mes, ni siquiera la mitad, durante 20 años, me habría dado con un canto en los dientes si lo hubiera ganado un par de meses tan sólo.

Reconocían, a su vez, haber vivido durante todos esos años una vida de lujo y despilfarro, uno había tenido tres pisos, otro una mansión con piscina, y el otro una casa que… mejor me callo…. Ahora en cambio, tienen que “luchar” con unos empleos como el de taxista, basurero y camarero, con unos sueldos que son, para ellos, ridículos e insuficientes para hacer frente al ritmo de vida al que estaban acostumbrados. Al menos ellos, durante 15 o 20 años (algunos más) han podido vivir entre el lujo y la abundancia.
La situación tiene dos lecturas. Una, la ridícula heroicidad que han querido demostrar los guionistas del programa. Otra, la indignación causada en mucha gente, que vive o ha vivido en esa misma situación desde que tiene uso de razón, sin que por ello se le considere un héroe.

Señores guionistas, si lo que querían era demostrarnos que mucha gente que vivía de puta madre ahora ya no vive tan bien, lo han conseguido, pero deberían ser más prudentes a la hora de mostrarnos las “desgracias” de algunas personas y pensar con un poco más de juicio, cómo va a acoger tal desgracia quien ya lleva sumergido en ella muchos años, porque algunas cosas hieren la sensibilidad de quien lo está sufriendo. Desde luego que es una pena perder tu trabajo de toda la vida y tener que pasar el mes con un sueldo de poco más de mil euros, pero ¿y los que llevan así toda la vida?

¿A nosotros se nos caerían los anillos? Os aseguro que a mi, el único que llevo… sigue en su sitio.

22 de febrero de 2010

Aquel Día

Hoy es un día señalado. Hoy, hace 5 años, sucedió algo que cambió mi vida para siempre. Algo que ya relaté en mi post titulado “Aquel día”, y que hoy quiero reeditar para recordarlo una vez más…y para que lo puedan leer todos aquellos que no lo leyeron en su día.



Aquel día.....

Nevaba. Aunque no había nevado en todo el invierno, el día antes por la tarde, empezó a nevar, como si la nieve no quisiera perderse el acontecimiento, e hiciera acto de presencia, para anunciar un día inolvidable.

Nos despedimos, y te dejé en el hospital, sabiendo los dos, que ésa noche era la última. Sabiendo que al día siguiente, todo llegaría a su fin. Te quedaste allí, echada en la cama intranquila, con el temor de que al día siguiente, el día tan esperado por los dos, yo no llegara a tiempo por culpa de la nieve. Y yo me fui nervioso, por el mismo motivo, pero me fui porque así lo habíamos decidido.

Cuando llegué a casa me invadió la soledad. El silencio era sobrecogedor, y sólo por inercia como un autómata, cené y me senté a ver la tele. Pero miraba y no la veía, mi mente estaba contigo, intentando averiguar cómo te sentías, e intentando adivinar cómo sería el día siguiente, aquel que llevábamos tanto tiempo esperando.

Cuando me acosté, tu imagen tendida en aquella cama del hospital se asomó a mi pensamiento una y otra vez, mientras me repetía a mí mismo que tenía que dormir y descansar para poder afrontar un día cargado de emociones. Tardé mucho en dormirme, pero dio igual, el despertador que había programado a las 6 de la mañana, no llegó a sonar, porque mi subconsciente se anticipó a su señal unos minutos.

Mi primer pensamiento del día, fue para ti, y mentalmente te dije “ha llegado el día”. Aún no estaba nervioso, pero sí impaciente por llegar a tu lado. Me preparé, y tras recoger a tu madre y a tu tía, nos fuimos al hospital. Legamos bien, incluso antes de lo previsto, y tú ya estabas despierta. Eran las 7.30 de la mañana, y estabas muy tranquila. Parecía que era otra la que iba a pasar por aquello.

En ese momento, pensé en la valentía que me estabas demostrando, y me pregunté si yo sería capaz de hacer lo mismo en tu situación. Bromeábamos y reíamos, para descargar la tensión, mientras esperábamos a que llegaran los médicos y nos dijeran que ya había llegado el momento y se nos hizo interminable la hora que estuvimos esperando a que llegaran.

Y al fin llegó la hora. Tu madre y tu tía se quedaron a esperar en la habitación, viendo como los dos salíamos y nos alejábamos por el pasillo. Cuando metieron tu cama en el ascensor, te cogí de la mano y me la apretaste, pidiéndome con la mirada que estuviera a tu lado. Tus ojos delataron que tu tranquilidad había desaparecido, al mismo tiempo que apareció en mí, un sentimiento de impotencia por no poder hacer nada, por no poder ayudarte.

Cuando llegamos a la puerta del quirófano, me miraste y te di todo lo que podía darte en aquel momento, un beso cargado de amor y cariño, acompañado de un “tranquila, todo saldrá bien”. Durante mucho tiempo, había mantenido la esperanza de que me dejaran entrar, para acompañarte en aquel momento tan importante para los dos, pero no fue posible. Te perdiste tras aquella puerta y me volví a quedar sólo.

Miré alrededor. Todo lo que vi fue un pasillo de 10 metros de largo por 3 de ancho, una pared a un lado y tres ascensores al otro lado, al fondo una ventana. Y la puerta por la que habías desaparecido, que a partir de aquel momento se convirtió en el objetivo de mi mirada. Unos minutos después de perderte de vista, volvió a salir el celador, que con un tono de amabilidad me dijo: “En una hora aproximadamente, saldré con el niño… ó con la niña”. Yo le dije: “espero que salgas con el niño… y con la niña”. Evidentemente, él no sabía que tenían que salir dos.

Y otra vez la espera en silencio. Nueva espera, eterna, durante la que me recorrí aquel pequeño pasillo de un lado a otro un millón de veces con la mirada perdida. Hasta que salió una enfermera. Me miró y llamó al ascensor. Cuando se abrió el ascensor, me volvió a mirar y se quedó sujetando la puerta, pero no me dijo nada, así que pensé que no tenía nada que ver conmigo. Estuvo así un rato y yo me preguntaba, qué hará allí sujetando la puerta, parece tonta.

Pero todo tiene un porqué y lo descubrí cuando se volvió a abrir la puerta de los quirófanos y, primero, un celador y, después, otra enfermera, aparecen portando una incubadora móvil a la carrera, donde iban dos recién nacidos, me dirigí hacia allí con el ánimo de verlos, pero apenas pude distinguir dos bultos con dos cabecitas, eso fue todo, porque la doctora que asistió al parto me sujetó por el brazo, y me empezó a contar las incidencias mientras me daba un montón de papeles.

Yo la escuchaba sin enterarme de lo que me decía mientras miraba al interior del ascensor, pero enseguida se cerró la puerta y ya no pude ver nada. Entonces le presté atención a la doctora y me dijo con una sonrisa lo único que yo necesitaba que me dijeran: que todo había salido bien, que los niños y tú estabais perfectamente. Eran las 9.30 de la mañana, y ya éramos papá y mamá para alguien.

Estaba feliz, muy feliz e impaciente por compartir dicha felicidad contigo. Pero volví a sentirme sólo, supongo que tan sólo como tú, que estuviste en post-operatorio otras tres horas, y pensé en lo rocambolesco de la situación. En un mismo edificio, tú estabas en una sala donde no podía verte, nuestros hijos en una habitación en la que tampoco podía verlos, tu madre y tu tía en una habitación cuatro plantas más arriba esperando noticias, y yo… dando vueltas de aquí para allá por todo el hospital, acudiendo a los sitios a los que me mandaban a rellenar papeles y más papeles.

Los nervios del momento, unidos a mi caraja permanente, me tuvieron un buen rato buscando el ascensor que me llevaba a la cuarta planta. Cuando al fin lo encontré, subí a dar la buena nueva para tranquilizar a tu madre y a tu tía. Después, para amenizar la espera de nuestro reencuentro, fui a intentar aclararme con todo el papeleo que había dejado pendiente, y para ello, más paseos, más preguntas, y vuelta a preguntar otra vez, porque en mi estado de embobamiento nunca me enteraba a la primera de lo que me decían.

Volvió a llamarme la doctora para decirme que, tras un reconocimiento más exhaustivo, los niños estaban bien. Pero mi preocupación no desapareció hasta que te vi salir del ascensor, en la misma cama en la que cuatro horas antes, habías desaparecido tras la puerta del quirófano. Y sonreíste. No puedo describir con palabras lo que sentí cuando te tuve otra vez a mi lado.

A partir de ahí, visitas y más visitas, y aunque conseguí ver a los nenes varias veces ese día, a través del cristal de la incubadora, la culminación de todo, no tuvo lugar hasta el día siguiente, cuando pudimos subir juntos y tenerlos en brazos por primera vez. Ése momento, en el que estuvimos los cuatro juntos por primera vez, y los días que siguieron, ha sido y creo que será, el más feliz de mi vida, y todo gracias a ti.

Gracias........., te quiero.

Cinco años dan para mucho y para tan poco a la vez....

17 de febrero de 2010

Personaje a examen.

Capítulo 5. Tarzán.

Se trata sin lugar a dudas de un personaje muy singular.


Dicen que fue criado por unos monos que le encontraron abandonado y desvalido en medio de la selva, y que con el paso del tiempo llegó a convertirse en uno de ellos.


Difícil de creer. Si tal afirmación fuera cierta, representó el caso de retroceso evolutivo más significativo de la historia de la humanidad. Pero lo cierto es que, aún no se sabe con exactitud, si se trataba de un hombre-mono, de un mono-hombre, o si simplemente era muy feo.

Pero tuvo un gran mérito, ya que no sólo fue capaz de, al menos, vivir como uno de ellos, si no que llegó a dominar su idioma con soltura y conseguir que le hicieran caso, convenciéndoles para que le dejaran ser su rey a cambio de una plantación de bananas. A partir de ese momento, se hizo conocer como “Tarzán de los monos” (no confundir con “Tarzán el del mono”, porque ese va de un centro de desintoxicación a otro sin necesidad de usar liana).

De él, nunca se podrá decir el conocido dicho “el mismo que viste y calza”, ya que como todo el mundo sabe, ni viste, ni calza, ya que el exiguo taparrabos que porta, no se puede considerar ni siquiera como prenda de vestir, si entendemos como tal a las prendas con las que uno se viste para salir a la calle. No sé ustedes, pero al menos yo no iría a trabajar en calzoncillos, y no lo digo porque sea pudoroso, no, si no lo hago es más que nada por no herir la sensibilidad de todo aquel que se cruzara conmigo por la calle.
Lo cierto es que no le gustaba demasiado andar, quizás fuera por el hecho de ir siempre descalzo, y para desplazarse utilizaba el cómodo medio de transporte, que representaban todas las lianas que colgaban de los árboles. Y lo utilizaba a todas horas, a pesar de que quedarse colgado de tal aparejo le causaba auténtico pavor, como lo prueba el hecho de que no podía evitar lanzar verdaderos gritos de pánico acompañando su balanceo, gritos que por otra parte, servían de aviso a todos los animales para que se apartaran y no se los llevara por delante.

Aparte de todo lo expuesto anteriormente, tuvo también el gran mérito, de conseguir convencer a una bella señorita, que respondía al nombre de Jane, que se encontró perdida en la selva, de que, no sólo se quedara a vivir con él, si no que además se dejara copular por alguien de quien ni siquiera podía asegurar que fuera de su misma especie. Afortunadamente los genes de ella eran más puros que los de Tarzán y sus hijos nacieron todo lo humano que se puede nacer en tales circunstancias…

Pero como todo enamorado, cometió el error de dejarse convencer para abandonar durante una temporada su hábitat natural, trasladándose junto a su compañera (me refiero a Jane, no a Chita), a la civilización menos civilizada que podríamos imaginar… Nueva York. Allí tardó menos de lo que tardó Paco Martínez Soria en pronunciar su famosa frase “la ciudad no es para mí”, y dando uno de sus conocidos gritos, porque volar en avión también le daba pánico, metió a Jane en su maleta (aunque no sé que llevaría en ella porque nunca usaba ropa), se subió en un bimotor con rumbo a la selva, y juró y perjuró que nunca más volvería a ponerse un pantalón…

Pero tras su regreso, el hecho de no volver a ponerse un pantalón, no le garantizó una vida feliz, ni muchísimo menos. El breve contacto con la selva de asfalto y ausente de lianas, le dejó graves secuelas psicológicas. Así, se le podía ver a menudo por la selva intentando dirigir el tráfico, servir como lo haría un camarero de una cafetería, o subido en un troco intentar conducirlo como si fuera un Alfa Romeo Spider, todo ello ante la atónita mirada de Chita, que empezó a registrar toda la choza buscando sustancias estupefacientes entre los enseres de Tarzán…

Tarzán hizo muchas más cosas en su vida, pero eso…es otra historia.

16 de febrero de 2010

Diario de Champions. Cap. 4




Que suene la música.



Tras semanas de impaciente espera, hoy volverá a sonar en ocho estadios europeos ese himno protocolario, que anuncia la presentación de una contienda en pos de sobrevivir en la competición más importante del continente, y además, supone el inicio en la cuenta atrás para llegar al partido final. Sólo seis partidos separan a los dieciséis equipos del objetivo de llegar al último partido, y así poder pelear para proclamarse como el ganador. Son siete vidas que hay que vivir intensamente, quemando una en cada partido como si fuera la última…y no todas en el mismo.


Todos parten con el mismo objetivo, pero como en “Los inmortales”, está claro que sólo puede quedar uno. Eso es lo bonito de la competición, sobrevivir en ella sea como sea. Llega la hora de la verdad para saber quién cuenta de verdad y quién va a ser un mero comparsa. Estas eliminatorias no deciden el ganador, pero sí quién se queda en el camino…


El sorteo deparó una relativa comodidad para los equipos españoles, y digo relativa porque aunque en teoría son superiores a sus rivales, la práctica demuestra a veces que es más difícil jugar contra un rival inferior que contra uno de tu mismo nivel. Al menos tienen eso si, la ventaja que supone decidir la eliminatoria en tu campo y guardarse la posibilidad de enmendar un posible error en el primer partido. De todas formas, y a pesar de la superioridad teórica, veo difícil que cualquiera de los tres resuelva su eliminatoria hoy. Estoy seguro de que sus tres rivales van a ser muy incómodos en su campo y serán partidos muy igualados… Cuando llegue la devolución de visita será diferente, porque los tres bajan mucho de nivel cuando les toca de visitantes. Así pues, preveo partidos igualados fuera de España, pero que los nuestros resolverán con solvencia en casa.


Lo mismo podríamos decir de Bayern y Arsenal. Fiorentina y Oporto no deberían de ser un escollo insalvable para ellos, así que lo normal es que ambos nos acompañen en el sorteo de cuartos de final. Para mi son, junto con los tres españoles, los únicos claros favoritos para pasar, y ni siquiera dejo abierta la puerta de la sorpresa…


Los otros tres equipos que les acompañen en dicho sorteo no son nada fáciles de pronosticar, ya que las tres eliminatorias van a estar muy disputadas. Girondins y Olympiacos son los de menor peso en la competición y uno de ellos va a tener la suerte de tener opción a pasar, cosa que habría tenido muy complicado de haberse enfrentado a uno de los grandes. Al contrario de las otras eliminatorias, esta podría decidirse en el partido de ida. Si el Girondins es capaz de salir vivo del infierno griego tendrá muchas papeletas para pasar. Me decanto más por el Girondins.


Las otras dos eliminatorias, las más igualadas, enfrentan a cuatro de los favoritos al título y dos de ellos se van a quedar en el camino demasiado pronto. De la eliminatoria Milán-Manchester se podría escribir un libro… y no diríamos nada nuevo de ellos. Si me tengo que decantar por uno, lo hago por el Manchester por un pequeño detalle. A parte de jugar el segundo partido en su campo, es un equipo que le imprime un ritmo muy alto a su juego, lo cual, para un equipo lleno de veteranos como es el Milán, puede ser muy dañino.


Y la última eliminatoria es, quizás, la más incierta de todas en mi opinión. Inter y Chelsea son dos equipos iguales en sus métodos, quizás por el empecinamiento de Mourinho en buscar un Chelsea italiano para ganar la Champions. Cuando dos equipos se mueven de igual manera en el campo, pueden pasar dos cosas: que el partido sea un tostón, o que sea un partidazo. Saber cual de las dos cosas va a pasar es imposible, pero si me tengo que decantar por uno, lo haré por el Inter, y esto sí que es más que nada por una cuestión de corazonada…


Así que prepárense para disfrutar del, al menos en teoría, mejor fútbol de Europa… ¡¡Que suene la música!!

15 de enero de 2010

Tomar medidas.

¡¡¡Abróchense los cinturones!!!

No, tranquilos, no se preocupen porque no están escuchando la voz de ninguna azafata. No vamos a despegar, y ni mucho menos tampoco vamos a aterrizar. Ni tan siquiera estamos en un avión. Así que vuelva a sentarse y no se asome a la ventana, si es que se ha levantado incrédulo para ver si se encuentra dando un paseo por las nubes…, bueno, quizás si que esté en las nubes si ha llegado a creerse que está en un avión… Así que relájese y vuelva a la tierra.

Pero el aviso inicial sí que tiene que ver con las alturas, porque a estas alturas de la crisis, no sólo debemos abrocharnos el cinturón, si no que deberíamos apretarlo hasta que los riñones nos salgan por el ombligo… ¿Que no puede apretarlo más? ¿Que su cinturón ya da dos vueltas a su cintura? Mire usted, no me venga con pamplinas porque siempre se puede hacer un agujero más, y si necesita aguantar un poco la respiración para abrochárselo no se preocupe, porque siempre puede llevar una bombona de oxígeno colgada a la espalda… los buceadores lo hacen y no se quejan nunca. Es más, hasta son capaces de nadar con ellas. Algunos incluso llevan dos. En este momento, le vendrá muy bien para poder sobrevivir, ya que con ello podrá respirar en las profundidades hasta que pueda salir a la superficie.

De momento, dada la situación en la que nos encontramos, la superficie nos queda algo lejana, así que será mejor nadar y guardar la ropa. ¿Cómo? ¿Qué dice? ¿Que dónde la guarda? ¿Que ya está mojada? Me está usted empezando a irritar. Pero ¿cómo se le ocurre nadar vestido? Esto dificultará la labor de nadar hasta tal punto, que incluso es posible que le impida salir a la superficie cuando sea necesario, con la consecuencia lógica de su ahogamiento. Ser previsor nunca está de más, así que mejor quítese la ropa, si es que puede desabrocharse el cinturón aunque sólo sea un momento, suba rápidamente a la superficie, deje la ropa al sol y vuelva a sumergirse durante unas horas, después vuelva a la superficie y guárdela en un lugar seguro, si es que aún está donde la dejó…

En otras palabras, puede usted utilizar como solución de emergencia, el nuevo sistema de hucha inventado para ahorrar todo lo que se pueda, y además alegrarse la vista un poco con ello, depositando en ésta poco a poco, lo poco que le sobre tras pagar hasta lo impagable…


Cuando pueda salir a la superficie, por otra razón que no sea la de cambiar de bombona, o de bombonas, procure no soltarse el cinturón de golpe, mejor vaya soltándolo agujero por agujero, y dejando que su cuerpo se vaya habituando poco a poco a la nueva situación. Soltarlo de golpe podría producirle la pérdida de sus riñones, que saldrían despedidos hacia su espalda y podrían ser expulsados de su cuerpo por el único orificio cercano al final de su espalda.

11 de enero de 2010

Animalitos...

Capítulo 4. El Chimpancé.

Nuestro protagonista de hoy, pasa por ser uno de los animales más simpáticos del planeta, y eso sin ni siquiera tener capacidad para hablar.

Conocido más comúnmente con el sobrenombre de Mono, y echándole tan sólo un ligero vistazo a su aspecto, nos crea el serio conflicto, a modo de interrogante, sobre el porqué utilizamos la palabra “mono/a” como sinónimo de “bonito” y la utilizamos por tanto, para definir a algunas cosas que “teóricamente” nos gustan. Sí, es algo difícil de entender….
Se pasan el día entero haciendo monerías, y lo que nunca sabremos es qué fue antes, el mono o las monerías. Saber si se llaman monerías porque las hacen los monos, o si se les llama monos porque hacen monerías, se puede considerar como uno de los grandes misterios de la naturaleza…

Según los evolucionólogos, o como quiera que se llamen, encabezados por un tal Charles Darwin, este simpático animal, representa el origen de nuestro árbol genealógico (quizás sea el primero por ser un primate), lo cual no le deja en buen lugar. De hecho no le deja en ningún lugar porque nunca se está quieto. La única razón de que hayamos podido conocer a este singular animal, en su apariencia primitiva, y de que podamos, en algunos casos extremos, incluso convivir con ellos, ha sido la rotunda negativa de una gran parte de su especie, a convertirse en hombre y caminar a dos patas, lo cual es una prueba de ser una especie bastante inteligente.

Compulsivo comedor de bananas (lo cual me da que pensar que si se consume dicho fruto en demasía, deja en el organismo un alto contenido de estupefacientes), se pasa el día saltando y brincando de un árbol a otro como si fuera Nadia Comaneci. Aunque no lo parezca, tales maniobras entre ramaje no son nada fáciles de ejecutar y eso le convierte en uno de los animales con mayor agilidad y coordinación física del planeta, y si no que se lo pregunten a Tarzán, si al mismo que ni viste ni calza, a Tarzán de los monos (de quien ya hablaremos en el próximo capítulo de la sección “Personaje a examen”).

Algunos congéneres de esta especie, han pasado a la historia por sus incursiones en el mundo humano, o también porqué no decirlo, por las incursiones de los humanos en el mundo de los chimpancés. Entre los primeros destacó el chimpancé que respondía al nombre de Han, que pasó a la historia como el primer primate en realizar un vuelo espacial, aunque fuera un vuelo relativamente corto, ya que se dio media vuelta en cuanto descubrió que más allá de la atmósfera no había bananas. Y entre los segundos, destaca la archiconocida mona Chita, la inseparable compañera de Tarzán, que saltó a la fama por reírse de todas las tonterías que hacía éste colgado de las lianas dándose trompazos con todo árbol que se le ponía por delante.

Es un animal bastante promiscuo, sexualmente hablando, aunque dicen las malas lenguas que la práctica sexual que más le satisface es el onanismo, y es muy habitual verlos en cualquier zoológico matando sus ratos de aburrimiento dándole a la zambomba alegremente y sin ningún tipo de pudor, sobre todo los machos, a quienes las hembras nunca toman en serio por estar siempre haciendo… monerías.

Entre sus habilidades, podemos destacarle como uno de los pocos animales, que son capaces de utilizar sus pies como si fueran unas manos, utilizando cualquiera de las cuatro extremidades para cualquier cosa. Sí, ha leído bien, para cualquier cosa que le venga en gana. Por ello está considerado también como el pariente terrestre de los pulpos y calamares, aunque lo que suelten por su parte trasera no sea precisamente tinta negra… bueno, a veces sí que es negro, sobre todo cuando se excede con las bananas, pero nunca es tinta… salvo que se coma un pulpo o a un calamar, entonces pasa a ser caníbal.

Os podría contar muchas más cosas de los chimpancés, pero eso que lo hagan los de National Geographic…

2 de enero de 2010

Que pase el siguiente!!!

Otro más que pasó y ya van 2009 D.C. (después de Cristo, para los agnósticos). Claro que A.C. (antes de Cristo, también para los agnósticos), fueron unos cuantos más, pero no conozco a nadie que me pueda asegurar cuantos fueron, así que lo dejaremos en X, o mejor dicho, en incógnita, que después me tachan de cachondo mental.

Curiosamente, como muchos otros, este 2009 que se ha ido, ha estado compuesto de días, semanas y meses, algunos para recordar y otros para olvidar, pero siempre que nos acordemos de él, o alguien nos pregunte si fue “niño” o “niña”, diremos que fue “crisis”, y según todos los pronósticos, el 2010 será su gemelo. Una crisis, en algunos casos, galopante, otros, sencillamente, la pasan al trote, pero todos pasan por ella. Espero que con el tiempo, todos podamos decir, que nos reímos de la crisis en su cara… y que no nos atizó en el morro.

Cada uno tendrá que hacer su balance y esperar a que le cuadren emocionalmente el debe y el haber. Seguro que debe haber alguien a quien no le cuadre…, pues ya le veo tirando de calculadora, sumando y restando de aquí y de allá, todo para darse cuenta de que lo que hay es lo que hay y no hay más cera que la que arde, o mejor dicho, que la que ha ardido…

Y seguramente, además, quien más y quien menos se acordará de aquello que no hizo en aquel momento y en aquel lugar, oportunidad que no volverá y bla bla bla… Pero todo es cuestión de ver el vaso medio lleno, o verlo medio vacío, y quien lo vea medio lleno, seguramente sufrirá amnesia acerca de lo no vivido, y se agolpará en su mente todo lo que vivió. Así que mejor optimizar el pensamiento y ponerse las gafas de verlo todo medio lleno, porque así conseguiremos ver un lleno absoluto.

A mí, de momento, el fin del 2009 me ha enseñado una importante lección: es tremendamente difícil correr con los pantalones en los tobillos sin caerse…

Así que deseo a todo el mundo un feliz y próspero año nuevo, próximo número el 2010…que pase el siguiente…

24 de diciembre de 2009

Crónicas Chumbescas. Capitulo 3.

Quien no lo haya hecho ya, que lea los anteriores capítulos…, es una advertencia.

Hasta el mencionado episodio de su exitosa operación de reducción de orejas, con tan sólo diez años de edad, Higor era un niño solitario, y su mayor virtud, consistía en ser capaz de mantener diálogos consigo mismo durante horas.
Emocionalmente hablando, tampoco era, como se pueden suponer, un niño totalmente equilibrado. Siempre fue hijo único, a sus padres no les quedó ninguna gana de incrementar la familia por miedo a… vaya usted a saber qué. Ese hecho posiblemente contribuyera enormemente a elevar su carácter introvertido, hasta el punto de que se le podía ver en ocasiones, sentado en la puerta de su casa charlando con las palomas o con cualquier otro animalito que se le acercara.

Hasta entonces, había sido un bicho raro para sus vecinos, pero después de la operación, pasó a ser un bicho raro con las orejas un poco más pequeñas, aunque sus rarezas empezaron a ser aceptadas por todo el mundo, disminuyeron las burlas y desprecios, y empezó a ser considerado como un personaje simpático e inofensivo, al que todo el mundo conocía, y a quien todo el mundo dedicaba una sonrisa cuando se cruzaba con él.

Tales muestras de cariño, fueron recibidas por Higor con inusitado entusiasmo, lo cual provocó, que poco a poco empezara a hablar con otros niños del colegio. Sobre todo con aquellos niños que como él, se encontraban un tanto marginados del resto. Cierto es que no todos los niños le trataban de igual manera, algunos le trataban de cualquier manera. Como en todos los colegios, allí había grupos de niños crueles que siempre menospreciaban a los más débiles, tímidos y, por decirlo finamente, menos espabilados. Pero al menos, ya no se sentía sólo y no era el único despreciado. Se sentía más fuerte por ello, y poco a poco se empezó a formar un grupo de amigos inseparables, maltratados, pero unidos.

El primero en acercarse a Higor, y el que fuera su mejor amigo, según éste reconociera muchos años más tarde, fue Jason Mac Arrón, otro hijo único de emigrantes escoceses, a quien conoció cuando Higor y él coincidieron en un partido de fútbol, o de soccer como le llamaban los americanos, que habían organizado los niños más gamberros de la escuela y al que por primera vez habían sido invitados. Ese día se inició una gran amistad. Se pasaron todo el partido el uno frente al otro charlando animadamente, ya que les había tocado hacer de poste de portería… cosas del “azar”. Allí recibió el primer gran consejo de los muchos que le dio Jason en su vida: “será mejor que te pongas de perfil”, a lo que Higor respondió con una sonrisa.

Pero no estaban solos. Pronto repararon en el otro extremo del campo, y allí, en la otra portería, formaban con entusiasmo John Gordon y Micky Piks, dos compañeros de clase a quienes nunca veían la cara por estar en la primera línea de pupitres mirando siempre hacia delante, y a quienes por estar tan lejos, no pudieron decirles que era mejor ponerse de perfil. Cuando terminó el partido, es decir, cuando los dos equipos se cansaron de correr, los cuatro se reunieron por primera vez, y tras las presentaciones oportunas, pasaron un largo rato contándose los moratones causados por los balonazos recibidos, y explicándose alegremente cómo el balón les había golpeado una y otra vez. “Al menos (dijo Jason), no nos han hecho jugar de balón”…

Los padres de Higor, se alegraron enormemente de que su hijo, al fin, tuviera un grupo de amigos con el que relacionarse. Ya no era un bicho raro solitario. Ahora era un bicho raro dentro de un grupo de bichos raros. Por primera vez en su vida, Higor pertenecía a un grupo, que si bien no era el deseado por los Chumbosky, al menos sirvió para que su hijo se relacionara con alguien de su misma especie, y que además, hablaba su mismo idioma.

Desde el día en que les unió el destino, se convirtieron en inseparables. Iban juntos a todas partes y todo lo hacían juntos, hasta el punto de que eran conocidos en el barrio como “los cuatro inseparables”. Jason era el más locuaz y hablador de los cuatro, lo que le valió para que sus tres compañeros depositaran en él toda su confianza para guiarles y, al mismo tiempo, les sirviera de portavoz ante la sociedad. Era el mayor de los cuatro, ya que repetía curso por tercera vez y les sacaba un año, así que con el tiempo, no sólo fue su guía, si no que se convirtió además en una especie de protector para ellos. John y Micky llevaban juntos dos años, así que se conocían perfectamente y sabían perfectamente cuales eran sus debilidades. Una de las debilidades de John, eran los dulces, que le causaba un excesivo peso, lo cual originó que desde pequeñito se le conociera con el apodo de “el bola”. Las debilidades de Micky darían para escribir un libro, y de hecho su principal característica era la debilidad, hasta el punto de que le costaba mucho trabajo soportar el peso de la ropa que llevaba puesta, y desde muy pequeñito fue conocido por sus allegados como “el débil”. Años después, descubrirían que la escasez de fuerza, no era la única debilidad de Micky. Hasta su encuentro con Jason y Higor, habían sido dos almas sin rumbo, que al fin habían encontrado quien guiara sus pasos.

Aquí abajo, podemos ver de izquierda a derecha: Jason, John, Micky, e Higor


Comenzaba pues, una nueva y esperanzadora etapa en la vida de Higor.

Continuará…

22 de diciembre de 2009

Definiciones Navideñas.

Nuevo capítulo de definiciones, que como su título indica, son palabras que tienen algo que ver con la Navidad. Eso sí, algunas más que otras…

Árbol- De Navidad, se entiende. Objeto navideño que simula un árbol, de ahí su nombre, al que se le cuelgan luces y un montón de adornos brillantes, con la única función de estorbar en el salón ó en cualquier otro sitio que se coloque. No se preocupe, no hace falta que le riegue ni que le de el sol, suelen ser de plástico, salvo que sea usted uno de esos delincuentes que se van al monte a buscar uno. Si es así, ¡¡riéguelo por lo menos!! no sea…

Belén- Lugar en el que se refugiaron San José y María, tras ser expulsados de sus hogares, por mentirosa ella y por cornudo él. Claro que también se puede referir a una prima mía de Huelva.

Cagón- Una de las figuras que componen el nacimiento (ver definición de nacimiento más abajo), y que representa a un hombre haciendo lo que se debería de hacer en privado y no donde todo el mundo le vea (claro que en aquella época cada uno lo hacía donde buenamente podía).

Desesperación- Sentimiento que nos invade durante las jornadas previas al día de Reyes, ante la incapacidad para encontrar un regalo satisfactorio para cualquier allegado. Tal síntoma desemboca en una rápida compra “a la desesperada”, lo que provoca un ensanchamiento del agujero del bolsillo, para el que aún no hay un tratamiento específico…

Extra- Sin lugar a dudas, una de las cosas que hacen sostenible el período navideño: La paga extra. Sin ella, me atrevo a afirmar, la mayoría no sería capaz de sobrevivir a la Navidad. Quien la inventó, a la paga extra, debería tener una estatua en su honor en un lugar bien visible.

Felicitarse- Acción de desearse felicidad. Por alguna extraña razón proliferan en Navidad, el resto del año, ni siquiera se nos pasa por la cabeza el desearle felicidad al vecino, al compañero o al repartidor de lo que sea. Será que en Navidad nos volvemos más “generosos”.

Gula- Cualidad que se acrecienta en Navidad y que supone un ansia desmesurada por engullir todo aquello que se encuentra al alcance de nuestra boca, incluso la mano del que come a nuestro lado. También puede ser un bicho con forma de fideo, que… ¡qué curiosidad!, también se puede comer en Navidad…

Helado- Estado en el que se queda uno cuando intenta comprar algo en Navidad y ve los precios de algunos artículos “rebajados”, y que nos lleva a pensar en el porqué ponen las rebajas después de la Navidad.

Ilusión- La que tienen los niños en Navidad, después crecen…

Juguetes- Artilugios que se les regala a los niños por Navidad el día de Reyes. Tales artilugios son regalados con el propósito original de que jueguen con ellos, pero la mayoría de las veces, lo único que conseguimos que hagan con ellos es…romperlos antes de que acabe el día.

Kilos- Unidades de peso que se unen a los que ya tenemos y que también nos visitan en Navidad en forma de bultitos alrededor del estómago, o incluso por otras partes ocultas del cuerpo…, o eso es lo que dicen algunos (quizás sólo busquen un culpable para expiar su culpa por comer tanto).

Lotería- La Navidad, no sería lo mismo sin la lotería y sin el calvo que la anuncia. Aunque resulta frustrante que nunca le toque a uno y te tengas que conformar viendo como los demás brindan por la tele…

Mensaje- Pequeño escrito que nos enviamos los unos a los otros en Navidad vía sms, deseándonos paz, amor, salud y una vida sexual activa. Tengo mis sospechas de que fueron invención de Telefónica, pero no existen pruebas que lo demuestre…

Nacimiento- Conjunto de figuritas de mayor o menor tamaño, que colocamos en nuestras casas durante la Navidad y que representan el nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos, y que a parte de adornar…abulta y estorba tanto como un piano. O como una vaca.

Ornitorrinco- No tiene mucho que ver con la Navidad, pero siempre he querido escribir esta palabra. Es un animal, y con ello no quiero decir que sea un bestia, si no que es una especie animal, extraño para quien no lo conozca, pero conocido para los demás miembros de su especie. Quiero decir para los demás ejemplares, no para sus miembros…

Polvorón- Especie de pasta que sólo comemos en Navidad, bueno o que intentamos comer porque a veces no se consigue. Si eres capaz de decir Pamplona con uno en la boca, y sin llenar de trozos a quien tengas en frente, entonces tienes un gran talento. Lo de que sea típico de la Navidad es más que nada una táctica comercial del que lo inventó. La verdad es que es la única razón para comerlo, que es navideño…

Quiromasaje- A lo bestia, es lo que necesitan Santa Claus y los Reyes Magos después del único día que trabajan en el año, aunque eso sí, bien merecido.

Regalos- Un auténtico quebradero de cabeza en Navidad, sobre todo para quien tenga la costumbre de hacerlos, y los culpables de que se lancen a quien quiera oírlas unos 22 millones de indirectas por minuto en los días previos a la Navidad. Ya saben, preguntar la hora cada tres minutos, insinuar que se te ha terminado la colonia, usar unos zapatos agujereados, fingir que se te caen los pantalones…

Sorpresa- La que se va a llevar alguno cuando se entere del dinero que se ha gastado su mujer, para comprar los regalos de su familia…

Turrón- Otro dulce navideño con una gran variedad de tipos, colores y composición, aunque puede llegar a causar descomposición…

Uvas- Fruta que se utiliza para despedir el año, o recibir al año nuevo, y se comen a ritmo de campanada. Si no te atragantas puedes tener un buen año, si te atragantas es posible que no tengas ni año ni ná de ná…

Villancicos- Canción navideña, que por alguna extraña razón sólo cantamos en Navidad, y que curiosamente casi todas sus letras giran en torno al nacimiento de Jesús. Habrá que investigar tan extraño fenómeno, porque me parece una auténtica discriminación al resto de épocas del año, que no tienen canciones específicas para acompañarlas (salvo el verano, al que Georgie Dan se empeñó en amenizar año tras año con mayor o menor éxito).

White Christmas- Conocido villancico (Canción navideña, que por alguna extraña razón sólo cantamos en Navidad, y que curiosamente casi todas sus letras giran en torno al nacimiento de Jesús. Sí, ya sé que me he repetido, pero es lo que tiene comer chorizo…) Y sí, ya sé que son dos palabras “White” y “Christmas”, pero no encontraba otra que pudiera poner sola….

Xuxa- Conocida presentadora brasileña de programas infantiles (lo cual no deja de tener su aquel, ya que antes de eso se dedicaba a rodar películas de dudosa reputación), y que siempre presentaba un programa especial navideño rodeada de niños con carita inocente…, ella, los niños con cara de salidos.

Yogurt- Es un postre. Se saca de la leche. Se toma frío. Con cucharilla. Tiene fecha de caducidad. Consumir preferentemente antes de la fecha de caducidad. Es de diferentes sabores. Puede venir con tropiezos de fruta…o de lo que sea. Algunos traen azúcar, otros no… Puede ser natural o artificial. ¿Más?… y sí, se puede tomar en Navidad…

Zambomba- Esta ya la definí en el apartado definiciones musicales, si quiere leerla pulse aquí y vaya a la última definición...si, donde pone Zambomba (si es que hay que decirlo todo...).

¡¡Feliz navidad a todos!! (a los que no me leen también).

16 de diciembre de 2009

Personaje a exámen.

Capítulo 4. SANTA CLAUS.
(Ó Papá Noel, según de donde sea uno…).


Nuestro personaje de hoy, tiene mucho que ver con las fechas en que nos encontramos, ya que sólo se deja ver en ésta época. ¿Dónde está el resto del año?... ¡¡¡Yo qué sé!!! Ni que yo lo supiera todo. Dicen que cerca del polo norte, en los alrededores de Finlandia, por Laponia…pero todo es muy confuso, porque también se le ha podido ver habitando un ático cerca de Central Park en Nueva York…

Aparece en Navidad, con su característica barba blanca (lleva sin afeitarse desde los 23 años), con su típico traje rojo y blanco (no…, creo que no es del Atlético) desatendiendo a las indicaciones de su señora (quien no se cansa de repetirle que ya no está para andar haciendo tonterías con el trineo), para volar con su peculiar vehículo de casa en casa, en las que año tras año se empecina en entrar por la chimenea (en lugar de hacerlo por la puerta como todo el mundo, o si me apuras, por la ventana) dejando regalitos, que previamente le han sido solicitados por correo, email o sms (en teoría sólo atiende las peticiones de los que se han portado bien…, pero sólo en teoría, porque a mi alguna vez que he sido malo también me ha traído algún regalito…).

Y, claro, alguien que va repartiendo juguetes y regalos diversos a diestro y siniestro, está claro que tiene que tener una buena fuente de financiación. En su caso es la publicidad, prestando su imagen a cambio de unas fuertes sumas de dinero, que permitan que no caiga en la quiebra más absoluta. En 1930 firmó un contrato vitalicio para promocionar la ya archiconocida Coca-Cola, producto que siempre ha confiado en nuestro viejecito para representar su imagen por todo el mundo.

Nunca podré entender, porqué si se mete por todas las chimeneas habidas y por haber, siempre tiene el traje en perfecto estado de revista. Porque no me trago que todo el mundo tenga la chimenea limpia. Ni tampoco podré entender, como es posible que circulando en un trineo descapotable a una altura considerable, nunca se le vuele ese gorro tan ridículo que lleva puesto. Salvo que sea una prolongación de su cabeza ó que lo tenga cosido al pelo….

Lo que si sé, es que estamos hablando de un personaje de lo más pintoresco. Hace unos trescientos años que tiene 90, es decir, se estancó en esa edad de viejecito entrañable, y a pesar de todo, aún le conceden la renovación del permiso de conducir, que le permite usar su trineo volador. Bueno, nunca se ha sabido a ciencia cierta, si el que vuela es el trineo, o los renos que tiran de él. O ambos. Lo que nadie puede negar, es que siempre está de buen humor, ya que siempre se anuncia con su “HO! HO! HO!!”, aunque le esté cayendo nieve a kilos, y los renos le hayan abandonado…

Representa una dura competencia para los Reyes Magos de Oriente, una competencia un tanto desleal ya que está en clara ventaja, porque a día de hoy, los camellos de los Reyes no pueden volar, y eso representa un desgaste físico más que considerable, dada la edad de los protagonistas. A favor de Santa Claus, podríamos decir que sólo es uno y además sin pajes que le ayuden, pero eso a veces, también es una ventaja, ya que no discute con nadie y se lleva todo el protagonismo. Y lo demuestra el hecho de que el sólo, sea capaz de hacer el mismo trabajo que sus tres colegas orientales, y todo ello, al igual que ellos, en un solo día.

En fin, espero que nos siga amenizando las Navidades, al menos, otros 500 años más…, del resto de su vida se podrían decir muchas cosas, pero eso… es otra historia…

15 de diciembre de 2009

El Tiqui-Taca.


Se comenta, se habla, se dice, y hasta se discute, cómo se debe jugar al fútbol. Y cada uno expone sus argumentos según su propio punto de vista, lo cual nos lleva a muchas y variadas opciones. ¿Cómo llegar a estar todos de acuerdo? Muy sencillo, para saber si algo se hace bien, o cumple su cometido, tan sólo debemos acudir a su esencia y responder una pregunta muy simple: ¿Qué es el fútbol?

Según la Wikipedia (fuente más que fidedigna para saber lo que es cualquier cosa) el fútbol consiste en lo siguiente:

“El objetivo del juego, es desplazar una pelota a través del campo para intentar ubicarla dentro de la meta contraria, acción que se denomina gol. El equipo que marque más goles al cabo del partido es el que resulta ganador”.

Tenemos por lo tanto en esta definición, una referencia importante sobre cuál es el objetivo principal del fútbol, pero en ningún caso, dicha definición indica de qué manera debe de hacerse. Por lo tanto, queda abierta la puerta a cualquier vía que utilicemos para llegar a dicho objetivo. Esto, entre otras cosas, derrumba el argumento de algunos cuando dicen: “perdimos pero jugamos mejor y merecimos ganar…”. Mire usted, según la definición de fútbol, si no ha marcado más goles que el contrario, no sólo ha perdido, si no que no ha hecho más merecimiento de ganar que su rival. Tal afirmación puede parecernos un tanto cruel, pero es la realidad. El objetivo de un partido de fútbol, es ganar, y si un equipo ha metido más goles que el tuyo es que lo ha hecho mejor que tú, y no hay que darle más vueltas al asunto.

Puedes jugar de una manera diferente, incluso más bonita que la que practica el rival, pero si no metes más goles que ellos, será mejor que te dediques a dar exhibiciones de malabarismos con el balón tipo globbertroter, o a jugar rondos. Dicho esto, a todos nos gusta que nuestro equipo gane siempre y, como complemento a esa victoria, que además juegue bien. Pero la verdad, no nos engañemos, si sólo juega bien pero no gana, pasa lo que pasa, que la afición no se queda contenta. Y quien diga lo contrario, miente, porque a nadie le gusta un equipo de perdedores aunque pierda jugando “mejor” que el rival.


El hecho de que un equipo le de cincuenta toques a la pelota antes de finalizar la jugada, nos da dos conclusiones muy diferentes. La primera es que ese equipo ha toreado al rival. La segunda es que ha necesitado cincuenta toques para superar al rival y meter un gol. Si tenemos en cuenta que otros equipos son capaces de meter gol en diez o doce toques… ¿Quién lo ha hecho mejor si los dos han llegado al mismo resultado? No voy a discutir, que como espectáculo puede resultar más bonito dar cincuenta toques, pero sólo es eso, más bonito. Si todo ese espectáculo no es culminado con un resultado favorable no sirve para nada.


Unos apostarán por el juego de toque y toque, y otros apostarán por el juego directo y rápido. Cada uno hará lo que crea conveniente según la capacidad de sus jugadores, porque no todos los jugadores son válidos para emplear un sistema u otro. Los espectadores seguramente valoran más el juego de toque, pero los entrenadores saben perfectamente que cualquiera de los dos sistemas son igual de complicados de llevar a cabo así como de contrarrestar.


Antes del clásico Barcelona-Real Madrid de hace unas semanas, Guardiola fue preguntado por el juego rácano del Madrid, respondiendo: “Después de ver algunos vídeos de sus partidos, no me extraña nada que vaya primero en la clasificación, porque hace muchísimas cosas bien”. Entre esas cosas que hace bien, es ni más ni menos, que meter más goles que el contrario, o lo que es lo mismo, cumplir con su objetivo en cada partido con su estilo, más o menos bonito que el de sus rivales, pero igualmente válido. Por supuesto que cualquiera de los dos puede perder y de hecho pierden partidos, pero como ganan la mayoría, su validez no se tambalea.


Si alguien no ha entendido lo que he querido explicar, que levante el dedo…, vale, pero no todos a la vez. Darme un segundo que voy a llamar a un experto, porque yo tampoco termino de aclararme…

11 de diciembre de 2009

Misterios sin resolver.

Tener conocimiento sobre todo lo que nos rodea, siempre ha sido una obsesión del género humano. Sentimos la necesidad de comprenderlo todo, y nos sentimos indefensos ante todo aquello que se escapa a nuestra comprensión y que no puede ser demostrado con hechos. Y hay muchos temas, para los que nadie ha sido capaz aún de encontrar una respuesta convincente, al menos que yo sepa.

Por ejemplo, quién no se ha preguntado alguna vez, qué hay después de la muerte. Hasta donde yo llego, el más allá no se puede ver desde el más acá. Se intuye que es un sitio un poco oscuro y es necesario estar allá para verlo, pero claro, es un viaje sólo de ida y nadie vuelve de allí, quiero decir de allá. No estaría de más que alguien que se muera instalara allá una bombilla, o que se llevara una cámara consigo y nos la enviara a portes debidos desde el más allá, a los que estamos en el más acá. O mejor dicho, a portes pagados, salvo que el más allá sea como el más acá, es decir, materialista, si no, mejor que nos ahorre un dinerito a los del más acá. ¿Algún voluntario?...lo suponía, ¡panda de cobardes!

Hay quien, según los médicos, ha estado clínicamente muerto y afirma haber visto una luz intensa. Pero ¿podemos creerle? Esa gente no puede demostrar de ninguna manera, que dicha luz, no fuera el foco que le pusieron encima de su cabeza cuando estaba tendido en una camilla, y que vislumbró fugazmente en su estado de ¿semiinconsciencia? Y además cómo va a saber él que estaba completamente muerto. Quizás sólo estaba muerto en su mayoría y ese estado confundió a los médicos, que se fiaron de sus aparatitos y no se dieron cuenta, de que el paciente abría y cerraba los ojos levemente, porque es muy diferente estar completamente muerto y estar muerto en su mayoría.

Quien tiene fe, encuentra en ella el optimismo necesario para creer que su alma se liberará, y que va a pasar a mejor vida en un lugar paradisíaco, en el que se entretendrá volando con un par de alas que le saldrán en su espalda. Pero quien no tiene esa fe, espera tras su muerte la oscuridad total, y encontrarse bajo el mando de un esqueleto armado con guadaña lleno de maldad, que secuestrará su alma para satisfacer su ego.


Mientras alguien no pueda demostrar nada, sólo podemos elucubrar con hipótesis a cual más rocambolesca y esperar con inquietud, a que nos toque ir para el más allá. Lo que sí es seguro, es que la muerte nos alcanza a todos, aunque nos haya dado una vida de ventaja. Pensar que podemos escapar de ella, es tan iluso como creer que algún chino es capaz de hacer una tortilla sin dejar de reírse.

Mi único deseo, es que cuando yo me muera, no esté allí para verlo. Espero estar lo más lejos posible, porque soy muy sensible y lo paso mal cuando veo cosas así. No me gustaría llegar al más allá traumatizado…