30 de agosto de 2010

¿Inteligencia superior? II

Continúo el hilo de la anterior entrada del mismo título pero sin los dos palitos, porque es un carrete que da para mucho.

La incapacidad para aprender de los errores, o en su defecto, la no utilización de los conocimientos adquiridos, lo cual no sé qué es peor, ya está expuesta en dicha entrada, pero son muchas más las razones que demuestran que la supuesta superioridad intelectual del Hombre sobre el resto de especies animales es sólo eso… supuesta, porque la realidad nos demuestra lo contrario.

En un mundo, donde actuar con racionalidad se me antoja un requisito fundamental para la supervivencia, el Hombre demuestra continuamente darle la espalda a cualquier raciocinio, actuando en muchas ocasiones con un marcado carácter destructivo, e incluso autodestructivo. Acciones que ponen en entredicho nuestra intención por subsistir y alejarnos de la extinción de nuestra especie, de la que sólo nos salvamos por ser una especie muy numerosa. Hablo en general, porque no todos los individuos poseen ese carácter destructivo, pero son demasiados quienes lo llevan en sus genes, como para pensar que carece de importancia.

La única razón que se me ocurre para justificar el despropósito humano en relación con el resto de especies, es la complejidad de su mente en comparación con la simplicidad de la mente animal. Podemos suponer que cuanto más complejo es algo, más posibilidades hay de que falle alguno de sus mecanismos, y más fácil es que el sujeto desvaríe hacia actitudes incontrolables. La sencillez de la mente animal, provoca que sus actos sean bastante más previsibles que los de un humano, cuya mente puede tener en cualquier momento una fuga por cualquiera de sus múltiples resquicios, provocando una manera de actuar tremendamente variable y completamente imprevisible según el sujeto a quien tengamos delante.

Somos una de las pocas especies, que utiliza la violencia para fines banales. Nada que ver con casi todas las demás especies animales, que sólo la utilizan para alcanzar fines tan nobles como la supervivencia ó conseguir una hembra con la que aparearse, lo cual también tiene que ver con la supervivencia. Los animales, sólo se mueven por instinto, o lo que se conoce como instinto animal, son fieles a su naturaleza y no le dan la espalda, pero tienen la suficiente nobleza como para actuar todos de la misma forma, a pecho descubierto y de frente, y sólo ponen en peligro a aquellos miembros de su comunidad, que a su vez, representan un peligro para ellos mismos. Me resulta bastante complicado imaginarme a un animal matando vilmente a otros miembros de su especie por capricho, o porque le dio un ataque de locura transitoria. No, su mente no es tan compleja como para patinar de esa manera. La simplicidad de su mente hace que sea más difícil que ésta falle y provoque comportamientos incontrolados e imprevisibles.

La evolución del Hombre, sin embargo, ha desarrollado su cerebro con una mayor complejidad, y gracias a ello se permite la licencia de “pensar” en cosas que a los animales nunca se les ocurriría. Ello nos ha permitido alcanzar una serie de capacidades que están fuera del alcance del resto de especies. Entre tales capacidades, está quizás la más importante, la capacidad de razonar, muy útil cuando se trata de progresar con un buen fin, pero que puede ser desastrosa cuando no se usa de una manera lógica. Son muchos los ejemplares de nuestra especie, que razonan basándose en vaya usted a saber en qué principios, lo cual provoca que sus actos sean en muchas ocasiones incomprensibles para cualquiera que razone medianamente.

Esas capacidades desarrolladas, han traído consigo una serie de cualidades tales como la avaricia, la ira y en definitiva la maldad. Cualidades estas, que es difícil encontrar en otra especie animal. Lo que es curioso es que si encontremos en otras especies las cualidades contrarias, es decir, la generosidad y la bondad, sin que su mente haya sufrido una evolución significativa. Eso significa que el progreso no siempre va en una buena dirección y todo depende de las manos en las que caiga dicho progreso. Dicen que todos esos actos irracionales son producto de desequilibrios mentales, pero nunca se ha visto a un desequilibrado regalando dinero o repartiendo cariño…

¿Deberíamos pensar que, de haber tenido una mente menos compleja, ahora estaríamos mejor? No, tampoco creo que sea eso, pero es una pena que esa rama de nuestra mente llegue a desvariar de una manera tan dañina.


26 de agosto de 2010

Un lugar diferente.

Existe la remota posibilidad, de que si usted ha visto en la anterior entrada mi foto al lado de Supermán, se haya preguntado en qué recóndito lugar he pasado mis vacaciones. ¿No? Desde luego…, vale que no sea cotilla, pero podría tener algo de inquietud… De todas formas se lo voy a explicar, no vaya a ser que en el fondo si le interese y se quede con una idea errónea sobre el tema.

Aunque lo pueda parecer, el lugar en cuestión no es Kriptón. Y no porque no me habría gustado ir, pero entre nosotros: ¿se ha fijado en el vestuario que usan en ese lugar? Demasiado ajustado para mí, por no hablar del tiempo que necesitaría para ir hasta allí. Dudo mucho que mi modesto vehículo pueda siquiera despegar… Ni tampoco he estado en Metrópolis, más que nada porque no sé dónde está… En fin, cualquier otra hipótesis similar que se le haya ocurrido puede ir desechándola, y no porque no sea posible, pero para qué va a perder el tiempo si se lo puedo decir yo…

Se trata del Parque Warner en Madrid. Un lugar en el que puedes hacer muchas cosas además de pasar calor y gastar dinero. Como por ejemplo, quedarte sin bocadillo y demás viandas que iban a ser tu comida, tras pasar el pertinente control antes de entrar al parque. Es ahí donde te das cuenta de que además de pasar calor vas a gastar más dinero de lo que pensabas… y no tiene remedio, porque o pagas, o te haces unos kilómetros de ida y vuelta al lugar más cercano para… terminar pagando una comida más gasolina. Claro, usted me dirá “haber dejado los bocadillos en el coche…”, y tiene razón, pero… ¿quién se come un bocadillo en un coche que lleva cinco horas al sol sin una sombra en tres kilómetros a la redonda? Así que me comí un plato de albóndigas con patatas al módico precio de 7 euros, lo que comió el resto de la familia prefiero no recordarlo porque me pongo de muy mal humor (otro de los manjares fue un “exquisito” plato de macarrones…, si, también a 7 euros…), eso sí, todo ello al cobijo de una buena sombra.

Pero no sólo en comida te gastas el dinero, porque con la cantidad de tiendas de recuerdos de todos los personajes Warner que hay, a ver quién es el guapo que le dice un niño encaprichado con el muñeco de Batman que no se lo compra, sobre todo cuando está viendo que otros niños son tan felices con él en la mano. También hay un montón de puestos de bebidas, tan oportunos cuando hace tanto calor. He llegado a pensar que no plantan árboles para que no haya sombras y tengas más calor, lo que produce más sed y por consiguiente te gastes el dinero en bebidas a razón de una cada media hora…

Pero no todo es tan negativo, hay cosas buenas, como por ejemplo que todas las atracciones son gratis, más que nada porque ya has pagado la entrada, y al menos no tienes que llevar siempre la cartera a mano…, y claro, como todo aquello que es gratis, había una cola enorme para llegar hasta ello. Había cola hasta para subirse en el tiovivo… Acabé por pensar que la gente no proviene del mono, si no del parque Warner, porque había más gente que donde la fabrican…

Y además de gente, había montañas rusas, un montón para ser más exactos. Pero no sé porqué las llaman así, porque ni son montañas, ni son rusas, vamos, que no son los Urales precisamente, pero si quiere saber qué se experimenta al subirse a una de ellas, será mejor que haga la prueba porque yo hice pleno, es decir, no me subí en ninguna de ellas. Raro ¿verdad?, qué se esperaba, yo soy raro, raro… y me gusta estar cerquita del suelo y si es en posición vertical mejor. Bueno, en posición horizontal también. Pero me subí en el tiovivo encima del correcaminos, el único lugar donde el coyote va a la misma velocidad que el extraño bípedo en el que yo iba montado, y la verdad, a mi no me parece que éste corra tanto…

Lo mejor del parque, es una atracción en la que vas subido en una barca provista de pistolas de agua para mojar al resto de la gente, y en la que pasas bajo chorros de agua mojándote hasta la ropa interior. Nada extraordinario me dirá… Todo lo contrario, lo bueno de esa atracción no es subirse en ella, si no esperar a la salida y ver un auténtico desfile de camisetas mojadas… No, no piense mal, yo estaba allí porque alguien tenía que cuidar las mochilas y la silla de los niños, en realidad hice un gran sacrificio quedándome allí solito el tiempo que duró la participación de mi gente en dicha atracción, nada que ver con el disfrute propio… También puedes ver a unos cuantos ninjas corriendo detrás de Batman para apalearle con un éxito desastroso, en un espectáculo de acrobacias y explosiones digno de Spielberg. Eso me gustó, sobre todo porque en la grada había un aparato que pulverizaba agua refrescando al personal.

En fin, toda una experiencia de dos días. Porque no sé si lo saben, pero ahora te regalan la entrada para el segundo día…, no me extraña, con la cantidad de dinero que dejas allí les compensa regalarte hasta la entrada del tercer día… Pero en contra de lo que pueda parecer por todo lo que he escrito, si lo visitan se lo pasarán bien, sólo hay que tomárselo con humor, llevar la cartera (a poder ser llena y rebosante), y ser consciente de que un parque temático… siempre es un parque temático.


24 de agosto de 2010

Depresión post-vacacional

Sí señor, sí.


Da igual que viva usted en Wisconsin o en Helsinki. Volver a trabajar después de un período vacacional, es uno de los motivos más nobles que existen para caer en una depresión, o cualquier otra cosa que se le parezca (salvo que sea usted chino, en ese caso, seguramente se pase los dos únicos días de sus vacaciones deseando que llegue el momento de volver a trabajar…).

El cambio que sufrimos en la transición vaguear-currar, puede llegar a ser traumático si uno no está debidamente mentalizado para llevar a cabo dicha transición. ¿Y cómo hacerlo?, me preguntará con cara de interrogante, pero… qué quiere que le diga, no tengo ni la más remota idea. ¿Se cree que si lo supiera estaría yo ahora con esta depresión, o como quiera llamarlo? No, si lo supiera estaría tan feliz como un chino (como un chino que estuviera trabajando, no como un chino que estuviera de vacaciones).

Y es que, pasar de estar durante un tiempo determinado haciendo lo que uno realmente quiere, a verse privado de toda esa libertad y enfrentarse de nuevo a la rutina diaria, tiene su miga. Si, está claro que incluso antes de empezar el período vacacional ya sabíamos cuando iba a terminar, porque las vacaciones, como casi todo en la vida, son efímeras, pero… siempre acaban en el momento más inoportuno, cuando uno más lo está disfrutando. A mi cuando alguien me pregunta: “¿Qué tal las vacaciones?”, nunca se me ocurre otra respuesta que no sea: cortas. Porque eso es lo que de verdad duele, que sean tan cortas, si duraran cuatro ó cinco meses seguramente acabaría pidiendo a gritos volver a trabajar (incluso hasta podría pasar por un chino cualquiera).

Pero son tan cortas, que nunca nos da tiempo a hacer todo lo que teníamos pensado. A mí por ejemplo, en estas que acabo de disfrutar, por más intentos que he hecho para encontrar un hueco, no me ha dado tiempo a pintar la casa. Tampoco a instalar un par de lámparas, las pobres llevan esperando incómodamente en su caja un par de años a que mis vacaciones sean un poco más largas y tenga tiempo para ellas. Sí, se estará preguntando que porqué no lo hago cualquier fin de semana, pero entonces… ¿me quiere explicar para qué coño son las vacaciones? ¿Cómo dice? No, mire usted, perdone que discrepe pero las vacaciones no son para disfrutar, las vacaciones son para intentar hacer todo lo que se le ocurre a nuestra santa esposa, empeñada en que seamos unos maestros del bricolaje aunque no sepamos ni lo que es un alicate ni seamos chinos… porque lo que para unos es un pasatiempo tan ameno que pueden hacer con los ojos cerrados, para otros es un deporte de riesgo.

Pero a parte de ser cortas, las vacaciones también son cansadas. Quien diga lo contrario miente. En realidad necesitaríamos de unas vacaciones para recuperarnos de las vacaciones, aunque seguramente, en vez de descansar, acabaríamos pintando la casa. En realidad, el ser conscientes de que en vacaciones hemos hecho de todo menos descansar, es otro motivo más que alimenta la depresión, porque yo, además de no ser chino, tampoco soy Supermán. 


No es que Supermán sea muy alto, es que yo soy bajito...

Al menos tras estas vacaciones, me queda el consuelo de poder decir que estuve cerca de él…



Pd.: No tengo absolutamente nada en contra de los chinos, estoy seguro de que son buena gente y además muy trabajadores…

6 de agosto de 2010

¿Inteligencia superior?

El Hombre, y me refiero al Hombre como especie, englobando en ello tanto al género masculino, como al género femenino, es un ser sorprendente. No lo voy a descubrir ahora, líbreme Dios, todo el mundo lo sabe. Cientos de científicos en todo el mundo, llevan qué se yo cuántos años investigando, todas las sorprendentes acciones, que nuestras ilimitadas posibilidades son capaces de generar. Es algo demasiado complejo como para que alguien como yo, que hasta hace poco, pensaba que la Penicilina era ese líquido blanco que sale del pene, sea capaz de comprenderlo de buenas a primeras…

Pero mi incapacidad para entenderlo no me impide de vez en cuando reflexionar sobre ello, más o menos profundamente, lo cual, normalmente me suele dejar igual que estaba antes de empezar a reflexionar. Se podría pensar que reflexionar por reflexionar es tontería, y que además cansa. Pero yo no pienso así, creo que es una absoluta pérdida de tiempo. Pero lo seguimos haciendo, una y otra vez porque… no tenemos nada mejor que hacer, y puestos a perder el tiempo, ¿porqué no hacerlo reflexionando?

Mi última reflexión, fue una vez que flexioné dos veces, y me quedé completamente reflexionado… (lo siento, todos hacemos de vez en cuando algún chiste fácil). Bueno, como iba diciendo reflexioné… y no fue sobre cualquier cosa, no. Me dio por reflexionar sobre la supuesta y pregonada supremacía de la inteligencia humana, por encima de la inteligencia del resto de especies animales que pueblan este planeta. Compararnos con la inteligencia de otros planetas no nos atrevemos, más que nada, porque aún está por demostrar que haya inteligencia fuera de nuestro planeta, pero en el caso de haberla, seguro que algún lumbreras se empeñaría en demostrar que sería inferior a la nuestra.

La inteligencia la podemos definir como “la capacidad para entender y comprender” ó “la capacidad para resolver problemas”… Pues bien, según esas definiciones, me parece un poco, o mejor dicho, demasiado prepotente por parte del Hombre, afirmar que es la especie animal más inteligente. Es más, yo diría que en ese sentido estamos a la cola, y son un montón de especies las que nos superan a la hora de aprender. El caso es que, nos empeñamos una y otra vez en negar la evidencia. Una evidencia que, como su propio nombre indica, resulta evidente para cualquiera que reflexione un poco.

Un individuo de cualquier especie animal aprende, sobre todo y en teoría, de las experiencias vividas por él mismo, o por las vividas por alguien cercano, y que han sido observadas por ese mismo individuo. Y se ha demostrado que, tras vivir una determinada experiencia traumática, aprende de ella y ante una nueva situación similar, pone en práctica lo que aprendió anteriormente para salir airoso de dicha situación. Pero el Hombre, aunque sufra una mala experiencia, vuelve a hacer lo mismo en situaciones similares a la ya vivida una y otra vez, como si le fuera la vida en ello, lo cual indica que, o bien no aprendió absolutamente nada, o lo que aprendió… lo olvidó rápidamente.

Cuando yo tenía perro en casa, me preguntaba qué pensaría de mi al verme en situaciones parecidas cometiendo siempre los mismos errores, errores que seguramente el no cometería por haberlo aprendido ya la primera vez. Posiblemente me mirara con cara de estupefacción mientras pensaba: “Guau guau”, al mismo tiempo que movería la cabeza en un movimiento de negación… Lógico, yo también pensaría de otro “pero qué tonto, otra vez lo mismo…”.

Sólo unas pocas especies reaccionarían como el Hombre. Pero están en clara desventaja con nosotros porque son especies desmemoriadas, vamos que no tienen memoria ni nada que se le parezca. Nosotros, al menos en teoría si la tenemos, pero por lo que se ve, no debemos tener los suficientes megas, así que… ¿cual es la especie más inteligente? No sabría decirlo, pero si sabría decir cual no lo es.

El que creó la frase “El Hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, sabía lo que decía, y además, pensaba como yo…

5 de agosto de 2010

Crónicas Chumbescas. Capítulo 6

Bueno, como hace bastante que escribí el anterior capítulo, aconsejo más que nunca leerlo si no quieren sufrir un síndrome de confusionismo agudo… o algo peor.



Higor no se atrevía a levantar la cabeza y mantuvo su cara pegada al suelo. La chica se acercó y temerosa apartó las ramas hacia un lado, descubriendo la curiosa imagen de Higor arrodillado como si estuviera rezando en dirección a la Meca. Entonces, intuyendo que el pobre chaval no debía de ser muy normal, inició el siguiente diálogo:

Chica- Hola, ¿qué haces ahí?

Higor - Cazar ranas… (sin levantar la cabeza).

Chica- ¿Y siempre las cazas mirando para el suelo o es que se ha metido en un agujero?

Higor- No, es que me he tropezado…

Chica- Ah… ¿Y te has quedado con la cabeza bajo tierra?

Higor- ……….

Chica- Si sigues así no voy a poder verte la cara…

Higor- ……….

Chica- Vaya, por lo que veo eres muy poco hablador. Voy a alejarme un poco para no incomodarte y cuando quieras sales y hablamos.

Poco a poco, la chica fue retrocediendo sobre sus pasos hasta llegar a la orilla, donde se sentó nuevamente de espaldas a Higor, quien poco a poco, y al escuchar sus pisadas alejándose fue levantando la cabeza. Tras unos instantes de duda, y tras escupir un poco de tierra y unos gusanos que se le habían metido en la boca, se aventuró a salir de su escondrijo. Se quedó parado al lado del arbusto por si acaso tenía que volver a esconderse… Ella volvió su cara para mirarle y sonriendo le dijo “me llamo Virginia, pero todos me llaman Micaela…”. Higor se la quedó mirando mientras jugueteaba nerviosamente con la costura del borde inferior de su pantalón corto (las había sobado tantas veces que ya casi no tenía costura) y agachando la cabeza dijo “yo me llamo Higor, pero todos me llaman Higor…”.
Ella sonrió y le miró dulcemente, como quien mira a su hermano pequeño a quien están a punto de regañar por cualquier cosa y le dijo extendiéndole la mano “ven… acércate sin miedo…”. Entonces Higor, con una lentitud desesperante, echó un pie hacia delante, después el otro… y a la velocidad del rayo dio media vuelta y echó a correr en dirección opuesta, cayendo al suelo al quinto paso, otra vez al decimo segundo, otra vez al vigésimo tercero, y finalmente al trigésimo primero rodó por una pendiente colindante quedando fuera de la vista de Virginia… o de Micaela, como ustedes quieran…

Jason, que le estaba buscando desde hacía rato, lo vio correr alocadamente, y por supuesto, también le vio tropezar y caerse, así que acudió en su ayuda. Con la respiración entrecortada, Higor le relató con todo detalle en encuentro con Micaela… o con Virginia, como prefieran. Jason, que ya había tenido algún que otro contacto con alguna chica (cuando vivió en la ciudad tenía una vecina con la que se cruzaba de vez en cuando en la escalera…), decidió ir para conocer a la musa de Higor, pero ésta ya se había ido. No volvieron a verla, posiblemente porque debió de pensar que en aquel pueblo pasaba algo extraño que había afectado a sus habitantes, así que emigró a otro estado más lejano lo más rápido que pudo…

Higor se quedó un poco triste, había sido la única persona del sexo opuesto que le había dirigido la palabra (aunque Higor ignoraba hasta ese momento que hubiera otro sexo diferente al suyo), y durante unos días nadie consiguió animarle, ni siquiera su amigo Micky cuando consiguió capturar un escarabajo del tamaño de un ratón que fue añadido a su pequeño zoo.

Sin embargo, el episodio vivido con aquella chica abrió los ojos de nuestros amigos, que descubrieron con entusiasmo que, además de tirarlas piedras, también se podía hablar con las chicas, incluso aunque fueran guapas…

Continuará…

30 de julio de 2010

Personaje a examen.

Capítulo 7.  Bill Clinton.


Demócrata como él sólo, nuestro personaje de hoy, dicen que fue presidente de los Estados Unidos. Supongo que si lo dicen será por algo, porque a nadie le otorgan tal privilegio si no es cierto.

Ya de joven demostró tener ambición política y se decantó por la carrera de derecho, para lo cual, necesitó estudiar en tres universidades diferentes (nada menos que Washintong, Oxford y Yale…), lo cual nos da dos posibles lecturas: una, que era tan listo que una única universidad se le hacía pequeña. Otra, que era tan tonto que fue de universidad en universidad hasta que encontró una que le regaló el título… Bueno, también podemos hacer otra lectura: su padre, un humilde trabajador, se dedicaba al contrabando de estupefacientes para poder pagarle tanta universidad…

En sus inicios como presidente, exhibió buenos principios, y empezó innumerables proyectos… que se quedaron en eso, en principios sin final feliz. Pero no pasó a la historia por sus principios, si no por la carencia de estos. O bueno, mejor dicho, por ser unos principios sin escrúpulos y un tanto extraños.

Como muchos otros presidentes americanos, vivió cómodamente instalado en la Casa Blanca, circunstancia esta que provocó que parte de su correspondencia llegara hasta Casablanca, en Marruecos, donde algunos árabes infiltrados, empezaron a cogerle manía, al leer los mensajitos que intercambiaba con otros presidentes dispuestos a estafarles en la compra del petróleo. El servicio de inteligencia americana no daba crédito cuando se enteró de cuales eran las fuentes que informaban de sus planes a los árabes…

Podemos asegurar que pasará a la historia, como el único presidente cuyo nombre, siempre nos recordará otro nombre, el de la becaria más famosa del mundo, su adorada Mónica. Su “accidentado” episodio con la becaria como protagonista, nos dejó una conclusión aplastante: Bill Clinton era casi ciego. Sólo así se puede entender, que pudiera elegir una becaria tan fea, por un lado, y que tuviera tan mala “puntería” por otro… salvo que tuviera mucha mala “leche”.

Aparte de amante de becarias, también era amante de los perros, aunque no se sabe si con ellos hacía lo mismo que con la becaria, porque ninguno de ellos le ha denunciado…, no sé si será porque no sucedió, o porque pudieron ser silenciados antes de que ladraran…

Entre otros hallazgos logrados en su vida, sirvió de inspiración para que un fabricante de tintes para el pelo, ideara un tinte especial para caballeros, o mejor dicho para cualquier hombre, fuera caballero o no, más que nada porque el propio Clinton no era precisamente un caballero. Y se apoyó en su figura cuando ideó el slogan: “Si no quieres parecerte al presidente, tíñete el pelo como toda la gente”…

Pasaron muchas más cosas en su vida, pero eso… es otra historia.

23 de julio de 2010

Contradicciones Bíblicas...

Yo estudié en un colegio de Curas. O mejor dicho, asistía a las clases, lo de estudiar vamos a dejarlo en anécdota. Era, como pueden suponer, un colegio donde la religión católica sudaba por las paredes. Quizás por eso, su doctrina me hizo crecer con unas ideas en la cabeza, que en su momento, posiblemente por la lógica inmadurez mental, me parecieron lógicas e indiscutibles.

A ciertas edades, es fácil que te convenzan de que existen los Reyes Magos. Después descubres que no existen y piensas que han estado toda la vida tomándote el pelo, y te hundes en la miseria, pensando en todos los chantajes a los que vas a ser sometido por tus padres a partir de ese momento… Pero una cosa es lo que te enseñan en dichos colegios a modo de lavado de cerebro, y que crees sin rechistar porque aún no eres consciente de la auténtica realidad, y otra muy distinta, lo que vas descubriendo poco a poco a medida que vas creciendo. Porque una cosa es creer en los milagros, y otra muy distinta, que te cuenten milongas. Reflexionemos un poco acerca de algunas de esas teorías.

La iglesia promulga y defiende, que los primeros humanos en poblar la tierra fueron Adán y Eva, nacidos de la inspiración divina, para convertirse en los cabecillas del árbol genealógico de todos nosotros… No hace falta pensar mucho para darse cuenta de que, si eso es verdad, los hijos que tuvieron se aparearon entre sí, y a su vez los hijos de sus hijos, y así sucesivamente hasta sabe Dios cuando… Sin embargo, y al mismo tiempo, condenan el incesto y tachan de pecador a quien lo hace. Total, bien mirado me parece increíble que echaran a Adán y Eva del paraíso por pecar, ellos que no eran parientes ni nada, y que los cachondos de sus hijos, no sólo se quedaran sin castigo, si no que además tuvieran vía libre a la promiscuidad para poblar el planeta…

También condenan el adulterio, y sin embargo defienden que la Virgen María fue concebida por obra del espíritu santo… a espaldas de un tal San José, lo cual le convirtió en uno de los cornudos más famosos de la historia. Y San José era tan santo que se lo creyó. Vamos, que la iglesia ve con buenos ojos que cualquier mujer, sin haber hecho uso del matrimonio, le diga al marido: “estoy embarazada por obra del espíritu santo…”. A algunas las lapidaron por menos, pero en cambio a María, no sólo se lo pasaron por alto, si no que además la beatificaron para toda la eternidad… Espero al menos, que la buena mujer no muriera virgen y disfrutara algo de lo que hay que disfrutar…

Con ello no quiero decir que sea un abanderado del adulterio o el incesto, ni tampoco que esté en contra, sino todo lo contrario pero... o estoy muy equivocado o me parece una doctrina un tanto hipócrita. Quizás, y sólo quizás, haya sido el miedo a que naciera una nueva Sodoma y Gomorra lo que les haya impulsado a predicar esas creencias. Es la única explicación que encuentro a tales contradicciones…

8 de junio de 2010

He dicho...

Últimamente no tengo mucho tiempo para escribir todo lo que se agolpa en mi mente...afortunadamente. Pero si que me ha dado tiempo a dejar constancia de una profunda reflexión en la que todos deberíamos perder al menos un par de minutos, antes de que se nos escape la idea general...

Es un hecho provado científicamente, y según dice la jurisdicción provincial, según las normas establecidas y aprobadas mediante sufragio universal, en las cuales se contempla la inadmisión con carácter retroactivo de un referéndum popular, que apoye la supuestamente inverosímil coeficiencia del talante de cada individuo para superar un cierto grado de, digámoslo en términos comprensibles, autosuficiencia, y dependiendo del día de autos en el que se produce dicha inadmisión, albergada en un conjunto de diferentes versiones polarizantes, y sin que sirva de precedente, podemos decir que nos encontramos ante un caso flagrante de inadecuada animadversión, producida por el incuestionable hecho de que a la hora señalada en el informe del forense y del juez, que conjuntamente procedieron a levantar acta y cadáver, ambos coinciden en señalar, que la vejación de los derechos, por parte de otro individuo, incide de manera directamente proporcional, sobre los estatutos, escritos y debidamente cumplimentados en estancias gubernamentales, por miembros de la corte, y miembros del senado, en junta celebrada en día laborable, y por ser funcionarios del estado, con privilegios de cierta índole de tal manera que nos encontremos ante un congreso lleno de congresistas, dando por finalizado el acto, sin tener en cuenta y obviando algunas opiniones contrarias a tal decisión, y sabiendo que la democracia es intrínseca a la par que invariable para todos los componentes de una nación, sin límites de complacencia y sin fronteras para quienes sean tan amables de acatar tales decisiones unívocas e intransferibles con el beneplácito de nuestras señorías… se suspende la sesión.

He dicho…….uffffff, lo que me ha costado. Aunque lo parezca no es tan fácil ser políticamente correcto.





26 de mayo de 2010

Me levanto...o no.II

Tal y como había expuesto en el anterior capítulo sobre el tema, después de su acicalamiento personal, concienzudo o no, allá usted, cuando llegue al umbral de ese mundo tan cautivador que es “la calle”, cualquiera que sea la calle en la que usted viva, se encontrará con una cantidad variable de elementos móviles que gravitarán a su alrededor ajenos a su voluntad (no a la de los elementos, si no a la suya propia), y que podrían representar una dificultad en su intención de trasladarse a su lugar de trabajo.

Este es el paso más difícil y en el que muchos deciden no arriesgarse a salir de casa. Para poder evitarlo, deberá concentrarse en todos esos elementos y anticipar mentalmente sus movimientos (los de los elementos móviles, los suyos… también). Le recomiendo para ello, que una vez situado en la misma puerta de su casa, o del portal del edificio donde esté situada su morada, antes de poner un pié en la acera, mire a derecha e izquierda, simulando el acto que llevamos a cabo cuando vamos a cruzar una carretera.

Así nos evitaremos el primer contratiempo del día que supondría chocarnos de bruces con alguien que circula por la acera al incorporarnos al tráfico peatonal. Aunque si esa persona es una hermosa mujer, puede simular que no la ha visto, acomodarse para el contacto y provocar un dulce choque agarrándola antes de que se estrelle contra el suelo… Si usted ya es una mujer, puede hacer lo mismo si el que viene andando es un varón que le atraiga, aunque antes deberá asegurarse de que el impacto no le va a causar ningún daño físico, salvo que ese varón pese 42 kilos, en ese caso dudo mucho que usted quiera tener el más mínimo contacto con el…, sobre todo si además de ser mujer, también es hermosa. Aunque en este último caso, seguramente no necesitará provocar un choque con nadie, sino más bien intentará evitarlo a toda costa caminando por la parte exterior de la acera, lo más alejada posible de los portales.

Si se produce ese “inoportuno accidente”, puede surgir un flirteo ocasional. Ahí, además de controlar a los elementos móviles, deberá controlar el tiempo y los medios de que dispone para cumplimentar el recorrido hasta su lugar de trabajo. Si dispone de tiempo, no hay problema, puede flirtear todo lo que quiera e incluso perder algo de tiempo desayunando por segunda vez con la mujer hermosa/atractivo varón. Si no dispone de tiempo, hágalo igualmente, ya tendrá tiempo de arrepentirse cuando llegue tarde a la cola del autobús (si es que va en autobús) y tenga que hacer todo el recorrido de pies agarrado a una barra, si tiene suerte y su altura se lo permite…

Claro que, si el trayecto hasta su lugar de trabajo lo realiza en autobús, lo más probable es que tal trayecto se convierta en una aventura imprevisible. Dependiendo del lugar en el que pueda ubicarse, dicha aventura será más o menos memorable. La cercanía física con otros viajeros puede producir diversos contactos físicos, intencionados o no, que en algunos casos le pueden llevar a cierto grado de excitación, y le induzcan a iniciar un nuevo flirteo que, ¿porqué no?, puede incluso llegar a ser correspondido y continuado una vez termine su trayecto. En ese caso no se preocupe por su escaso tiempo, desayune por tercera vez con su nuevo ligue sin pensar en las consecuencias que le acarreará llegar tarde al trabajo.

Hay cosas por las que merece la pena llevarse una bronca por llegar tarde a trabajar, y el flirteo es una de las causas más nobles. Total, puede recuperar el tiempo a la hora de comer… como ya ha desayunado tres veces…



17 de mayo de 2010

Cuarentón del norte.

Todavía no he asimilado psicológicamente, que mi edad empieza por cuatro. Y no me refiero a que me haya supuesto un trauma, si no que después de un año diciendo treinta y nueve aún no me he acostumbrado a decir cuarenta, y sin embargo, ya estoy harto de que me pregunten qué tal me ha sentado cumplirlos, y eso que sólo ha pasado un día.

Al menos, y que yo sepa, en mi caso no ha hecho acto de presencia la temida “crisis de los cuarenta”. Y digo “que yo sepa”, porque es posible que la haya pasado sin darme cuenta, siempre he sido algo despistado, por decirlo finamente para no herir mi propia susceptibilidad. ¡Qué demonios!, como no soy susceptible lo puedo decir bien alto: soy un despistado elevado a la máxima potencia allí encima del armario (creo que está allí, no puedo asegurarlo, porque como acabo de decir soy un despistado).

Pero no me ha resultado nada difícil cruzar el umbral, es más, no tuve que hacer absolutamente nada, me quedé quieto, esperé… y fue el propio umbral el que me pasó por encima. Si le hubiera tenido que cruzar yo, seguramente todavía lo estaría intentando. Es el riesgo que se corre cuando se empieza a celebrar antes de llegar a ello. O mejor dicho, cuando se ameniza una celebración con bebidas fermentadas. Si el día 16 hubiera sido un día laboral, es posible que su llegada e inicio me hubieran encontrado durmiendo. Pero este año era Domingo, y decidí recibirle despierto… y brindando desde un par de horas antes.

Y claro, ya se sabe que el alcohol, además de desinfectar, exalta la amistad y los cánticos regionales. Y cuando uno está tan entretenido, y además es un despistado… cuando quise reaccionar ya tenía los cuarenta encima y un ligero dolor de cabeza, y debo reconocer que me enteré primero del dolor de cabeza… Pero ya pasó el trago, o mejor dicho los tragos que le di al vino y al champagne (aunque tampoco puedo asegurar que bebiera eso, porque incluso bebiendo sigo siendo despistado). Tragos que, tras pasar por mi estómago y fermentar mi sangre alterando mi estado físico, se dirigieron en fila india y ordenadamente hacia mi vejiga, donde sacaron billete para viajar al exterior…

Como no podía ser de otra forma, me pasé la mayor parte del Domingo practicando el deporte nacional: la siesta. Lo necesitaba…, tenía que estar en buena forma para terminar tan dichoso día (o no fue dichoso…, no sé, es que soy muy despistado…). A las nueve de la noche, me aguardaba el plato fuerte del día, y por primera vez en Domingo, el plato fuerte no era el fútbol. Lo podría haber sido pero…, en fin, mejor olvidarlo. En esta ocasión, era otro tipo de espectáculo, uno de esos que recuerdas toda la vida. Al menos yo lo disfruté mucho.

Tuve la fortuna de asistir a la representación del musical Mamma Mía, espectacular de principio a fin, recomiendo que no pierdan la oportunidad de verlo si es que esta se les presenta. Pero a mi, además de gustarme, me dejó una serie de interrogantes en mi cabeza. Si la trama del musical tiene su origen en Grecia, las canciones interpretadas son de un grupo sueco, y si, al menos en la versión española a la que yo asistí, eran cantantes españoles que cantaban en español… ¿Porqué le han puesto un título en italiano?

Es posible que haya una razón más que evidente para todo el mundo, pero a mí se me escapa. Claro que, no sé si lo habré dicho ya, como yo soy muy despistado…

10 de mayo de 2010

!Sobreviviré!....

Domingo, 9 de Mayo de 2010, aproximadamente 10:30 de la noche, o 22:30 como lo prefieran. Ha sido un Domingo cualquiera, de esos que dejas pasar perezosamente haciendo lo que te apetece, o sea nada o casi nada que se quede grabado en tu memoria, ni que vayas a recordar unos meses después.

Quizás lo único que con el paso del tiempo recuerde de este Domingo, se centre en que fue el último fin de semana que viví antes de cumplir los cuarenta. Poca cosa para una memoria tan frágil como la mía. Cumplir los cuarenta sólo pasa una, o ninguna vez en la vida, y representa una de esas cifras, que te recuerdan que a partir de entonces, todo va a seguir siendo igual. Tu edad ya nunca empezará por tres, ni mucho menos por dos. Pero sólo es eso, una cifra nada más. Es posible que algunos atraviesen por un período de negación a la realidad y renieguen de su edad, en lo que muchos llaman “la crisis de los cuarenta”. Yo sólo vivo una crisis, y no tiene absolutamente nada que ver con la edad, o al menos no con la mía.

Pero volviendo a lo que nos ocupa: Domingo, 9 de Mayo de 2010, aproximadamente 10:30 de la noche (si, ya sé que lo he repetido, pero es que había perdido el hilo…), tras una buena cena, me dispongo a apilar los platos en la fregadera. Perplejo, observo que allí en el fondo y justo donde iba a posar un vaso, veo algo que se mueve. Descubro a un pequeño escarabajo del tamaño de una mariquita (sabe Dios de dónde habría salido), que con soberano esfuerzo intenta caminar resbalando una y otra vez. Con un dedo lo empujo hacia los agujeros del fregadero y tras abrir el grifo, lo veo caer a través de ellos…

Por supuesto, como siempre, no friego los platos, esa es labor de míster lavavajillas, y tras un ligero aclarado, ordeno todo lo utilizado en dicho electrodoméstico. Me siento un rato a ver la tele…

11:30 de la noche aproximadamente, o 23:30 como lo prefieran. La sed me impulsa hacia la cocina. Cogiendo un vaso me dirijo al grifo para llenarlo y… ¿qué ven mis ojos? Nuestro amigo el pequeño escarabajo, en lo que supongo sería echar las tripas por la boca, ya tiene medio cuerpo asomando por los agujeros del fregadero. Le miro…, me mira… y se queda quieto adivinando su futuro. Vuelvo a empujarle con un dedo mientras digo: “que te largues…”, quizás cruelmente, pero al menos le di una oportunidad de vivir al no matarle.

Me vuelvo al salón y me siento en el sofá, del que no me levanto hasta que termina una película cuyo título no viene al caso, pero que mantuvo mi trasero inmóvil hasta la 1:30 de la mañana del Lunes, 10 de Mayo…

Vuelvo a tener sed, es lo que tiene cenar demasiado. O poco si son alimentos con mucha sal. Creo que se nos fue la mano con la sal en los langostinos (ni siquiera sé si había que echarles sal). Vuelvo a la cocina. Vuelvo a coger un vaso de agua y vuelvo a la fregadera a llenarle, y…, sí, adivinan bien, allí estaba nuestro amigo. Esta vez casi en el borde de la fregadera. La película había sido demasiado larga y tuvo tiempo incluso hasta para descansar. Le miro…, me mira… (supongo, porque sus ojos son diminutos)… y dándome por vencido cojo una cucharilla y le empujo con cuidado sobre ella para depositarlo después en la parte exterior de la ventana…

Ese es un ejemplo de supervivencia. Paradójicamente, quizás el pequeño escarabajo apareciera para demostrarme que se puede sobrevivir si uno se lo propone por más que otros te quieran enterrar…, o quizás sólo fue una coincidencia y no tiene nada que ver con que yo vaya a cumplir los cuarenta. Lo único seguro, es que ahora sí que tengo un buen motivo para recordar el Domingo 9 de Mayo de 2010…

7 de mayo de 2010

Animalitos...

Capítulo 5. El Pollo.




Protagonista de uno de los misterios sin resolver más grandes del universo y que ha conseguido que todos los científicos y sabios del mundo aún debatan duramente, qué fue antes, si el huevo o la gallina… o el pollo.

Resulta ser un animal tremendamente extravagante y curioso, digno de estudio. Aunque suene triste y deprimente, puebla nuestras granjas con la única función en la vida de ser pollo… a la cazuela. O al horno, según gustos.

Aunque, para llegar a cumplir con tan honorable propósito, antes deberá engordar y alcanzar el tamaño ideal para, al menos, llenar un plato. Tal objetivo lo puede alcanzar de dos maneras. Ser adoptado en una granja y crecer felizmente ajeno a su destino rodeado de sus semejantes, o ser regalado a cualquier niño como mascota y sufrir todo tipo de perrerías como, por ejemplo, que le pinten de colorines o que le racionen la comida, circunstancias estas, que soportan sin decir ni pío. A veces los niños les cogen demasiado cariño y no les dan de comer para que no engorden y… no se les coman.

Disponen del privilegio, de ser uno de los pocos animales que cuentan a su disposición con una persona, que dedicada única y exclusivamente a ello, determina su sexo. Así, al poco de romper el cascarón, el sexador de pollos de turno, le coloca en su lugar correspondiente con los demás pollos de su mismo género. Pollo a la derecha y polla a la izquierda. O al revés, según la organización de la granja.

Todo ese proceso, vivido por el animal con total resignación, resulta tremendamente paradójico, y completamente confuso para el pobre pollito, que tiene que soportar estoicamente, que un experto le separe las patas y determine que es pollo porque tiene polla, colocándole con los pollos, o que sea polla porque no tiene polla y le coloque con las demás pollitas. La mayoría sufren un trauma psicológico del que no se recuperan hasta que ponen su primer huevo. Los pollos no, porque también paradójicamente, aunque tienen huevos no los ponen, pero las pollas sí que ponen huevos aunque no los tengan…

Las pollas, o los pollos femeninos llamados también gallinas, se ganaron una mayor longevidad gracias a su habilidad para poner huevos, y obtuvieron tal nombre por su cobardía a la hora de afrontar su futuro en forma de asado, circunstancia que evitan poniendo huevos hasta su muerte natural, que se produce cuando se hartan de poner huevos. Esta circunstancia también resulta paradójica, ya que cuando a alguien se le llama gallina, es precisamente por no ponerle huevos a determinadas situaciones…

Como pueden observar, se trata de un animal completamente paradójico, y que, además de todo lo expuesto anteriormente, a mí personalmente, cada vez que me como un huevo frito tengo la intriga de si me estaré comiendo un pollo… o una polla.

Os podría contar muchas más cosas sobre los pollos, pero eso, que lo hagan los de National Geographic…