26 de abril de 2012

El sexo opuesto.

Según la Wikipedia, y alguna que otra enciclopedia más papelera, la tierra se mueve gracias a alguna que otra ley física, que no voy a explicar aquí para no aburrir a nadie (y porque tampoco sabría explicarlo sin sufrir antes una apoplejía múltiple), pero… ¿y a los humanos? ¿Qué es lo que mueve a los humanos evitando que se queden todos quietos paraos?...


Erróneamente muchos sostienen que es el dinero lo que nos mueve. Y digo erróneamente, porque los pobres no lo tenemos y seguimos moviéndonos para todos lados, sin que ello nos sirva para llegar a tenerlo algún día. Tampoco es el amor lo que realmente nos mueve, ya que no todo el mundo cree en él, y muchos de los que han creído han dejado de creer por diversas razones o desengaños.

Podría seguir enumerando más y más causas movilizadoras, pero todas ellas tendrían alguna pauta diferente en cada individuo. En cambio, sí hay una causa que tenemos en común y que es capaz de movilizarnos a todos los humanos en plan autómata: el sexo.

Si dejamos aparte a quienes se han decantado por el celibato, que no son humanos, o simplemente son hipócritas, el resto de la humanidad levanta la cabeza cuando escucha la palabra sexo. No lo niegue, si usted está leyendo esto, lo más probable es que lo esté haciendo porque ha leído la palabra “sexo” en el título…, o por la fotografía que lo adorna.

Resulta complicado reflexionar sobre el sexo sin acabar con una paja mental de campeonato (nunca mejor dicho). Pero si lo hacemos, el reflexionar quiero decir, nos daremos cuenta de que, ya desde jovencitos, el sexo nos atrae y nos hace movernos como pollos sin cabeza… pero con dirección. La mayoría de las veces en dirección al sexo opuesto. Y aunque hay quien va en busca de su mismo sexo, y quien se muestra indeciso y no sabe a por cual ir, o sencillamente va a por los dos, todos, absolutamente todos van a por lo mismo: sexo.

Por lo general, nos movemos buscando al sexo opuesto para tener sexo, y hasta nos casamos con el sexo opuesto. Por supuesto convivimos con el sexo opuesto y dormimos con el sexo opuesto esperando tener sexo con el sexo opuesto… Hasta que nos damos cuenta de que el sexo opuesto es completamente opuesto al sexo.

Por supuesto, no me refiero a esa clase de sexo lleno de ternura bajo las sábanas, que todos practicamos, con más o menos regularidad, más conocido coloquialmente como “hacer el amor”, no. Me estoy refiriendo al otro sexo. Al sexo loco. Al aquí te pillo aquí te mato, sin pararte a pensar si los azulejos de la cocina están fríos, si habrá que coser la media docena de botones de la camisa, o si tendremos que comprar otro sofá porque este le vamos a dejar pringoso perdido…

Y es posible que algunos, los más atrevidos, incluso vayan más lejos. No, no me refiero a que se vayan a Wisconsin a fornicar, si no a que sean atrevidos y busquen el sexo con el añadido de emociones fuertes, del tipo hacerlo en público, con público presente e incluso hacerlo con el público presente.

Y si no se atreve a llegar tan lejos, puede quedarse a medio camino y añadirle el riesgo de buscar un lugar en el que en un momento determinado pueda ser sorprendido por alguien, como un ascensor, un portal… o el confesionario de una iglesia. Ahí no se preocupe, si le pilla un sacerdote lo más que hará será santiguarse y mirar para otro lado… o intentar participar.

Estoy seguro de que usted también lo piensa, aunque seguramente no quiera reconocerlo. Pero si hace un pequeño ejercicio de autocomplacencia y se permite ese pequeño lujo, se le quitará en un santiamén la mala leche que lleva encima y se quedará bastante relajado…


 

19 de abril de 2012

En tierra de Estudiantes.


Sábado, 14 de Abril.

Son las 2:15 A.M. (Antes del Meridiano, para los agnósticos, o Antes de Mamarse, para los que están de juerga). Ocho cuerpos cruzan la Plaza Mayor de Salamanca envueltos en risas y vaciles mutuos, sin pena ni gloria… pero con frío, en dirección a un lugar más cálido.

Si usted no es de Salamanca, seguramente sólo visite ese lugar por tres motivos: o es un estudiante, o es un turista, o es un juerguista. En mi caso, debo decir que nunca he sido universitario y que a esas horas las iglesias están cerradas… y que yo era uno de esos ocho cuerpos. Así que no les será difícil adivinar cuál fue el motivo que impulsó a esos ocho cuerpos a cruzar la Plaza Mayor de Salamanca a esas horas…

Uno de ellos, uno que tiene la mala costumbre de fumar, se percata de que se ha quedado sin tabaco. Así que sin perder tiempo, pone en marcha el radar en busca de un lugar en el que pueda evitar caer en esa mala costumbre. A la mala costumbre de quedarse sin tabaco, quiero decir, porque quedarse sin tabaco, también es una mala costumbre si uno fuma habitualmente. Sí, era yo, que aparte de tener otras muchas malas costumbres, como la de ser bajito, también tengo la mala costumbre de fumar… y de vez en cuando la de quedarme sin  tabaco…

En una de las esquinas de la plaza, un restaurante permanece con las luces encendidas mientras un hombre finaliza en su interior las labores de cierre. Abro la puerta y pregunto si tienen tabaco. El hombre, enfrascado en sus cuentas, me señala la máquina al mismo tiempo que la desbloquea con el mando. Saco toda la calderilla y empiezo a introducir monedas hasta que me percato de que me faltan cincuenta céntimos. Me acerco a la barra con un billete de cinco euros para pedirle al camarero que me lo cambie. Tras finalizar su cuenta, me da el cambio, cinco monedas de euro… Pero cuando me dirijo a la máquina, estando a medio camino, ésta escupe todo lo que había metido anteriormente…

 Me dispongo a volver a introducir las monedas, pero el desbloqueo de la máquina ha caducado y hay que volver a darle al mando. Me dirijo nuevamente a la barra pero el camarero no está, tarda un rato en salir de la cocina. Se lo explico y vuelve a darle al botón… Introduzco cuatro euros con cincuenta y le doy al botón con la imagen de Winston…, pero la máquina me dice que debo introducir el importe exacto… Como es lógico, no tengo dos monedas más de veinte céntimos… así que vuelvo a la barra, a cambiar la moneda de cincuenta que nuevamente me ha escupido la máquina porque ha vuelto a caducarse el desbloqueo…

El camarero empieza a esbozar una ligera sonrisa al mismo tiempo que me da dos monedas de veinte y una de diez… y vuelve a darle al mando… Introduzco el importe exacto,  pulso el botón del Winston y… producto agotado. Le doy a otro botón de la misma marca y… producto agotado. Mis ojos empiezan a dar vueltas por todas las marcas buscando un producto que valga el mismo importe… No hay ninguno. Le doy a uno que es más barato y… producto agotado… La máquina vuelve a escupir el dinero y a bloquearse… Sólo me queda una opción para probar: Marlboro. Pero para ello necesito otros veinte céntimos… que no tengo.

Vuelvo otra vez a la barra, donde cambio otra moneda de un euro en monedas de veinte céntimos. El camarero me recibe con una sonrisa bastante mal disimulada, acompañada de las carcajadas de una chica que al otro lado de la barra observaba incrédula toda la escena…, mientras yo maldigo a los estancos por no abrir las veinticuatro horas del día…

Echando humo por las orejas, curiosamente sin fumar, volví a introducir ya todo el importe exacto necesario para sacar el Marlboro… y salió la cajetilla acompañado del típico “su tabaco, gracias…”, que a mí me sonó a música celestial…


Moraleja: El tabaco mata… de impaciencia. Y además vacila.


25 de marzo de 2012

NUMABELA FOLK

Hoy voy a dedicar la sección El vídeo del Domingo (que por otra parte tenía un tanto abandonada), para rendir homenaje a un grupo que lucha por abrirse paso en el difícil mundo de la música.

A diferencia de las demás ocasiones, en las que dedicaba esta sección a cantantes y grupos que ya todo el mundo conocía, hoy os traigo savia nueva. Más concretamente savia de la tierruca: NUMABELA FOLK.




Ayer noche, volvieron a deleitarnos en concierto. Fue en la 3º Semifinal del Concurso “Escenario Prau” de Laredo, en el que participan grupos de toda la geografía nacional y en el que el ganador obtendrá como premio, la grabación y distribución de un disco. No sólo deseo, sino que además intuyo, que tras el concierto de anoche habrá un antes y un después para el grupo NUMABELA FOLK.

Desafortunadamente, aún no está disponible ningún vídeo de dicho concierto, pero os dejo aquí otros vídeos para que podáis disfrutarlos. Juzgar vosotros mismos si tengo razón, o si mis apreciaciones sólo son producto de una pasión desbordada... (¿Se nota que el cantante es paisano y colega mío?... Apenas, verdad…).

Quien quiera saber más de este grupo, que pinche aquí y aquí… ARRONTI NUMABELA.




Por dificultades técnicas no es posible insertar los vídeos, pero os dejo los enlaces.

http://youtu.be/sgwr7S4hOpM
http://youtu.be/sCVRRVawRzA



7 de marzo de 2012

No sabría decir...

A lo lejos se podía ver a un hombre caminando por el lado derecho de la calle.

La calle estaba oscura, aunque no sabría decir si estaba oscura porque era de noche, o si la oscuridad se debía a la falta de bombillas en las dos únicas farolas que había en dicha calle… A pesar de la falta de luz, se podía distinguir la silueta de aquel hombre gracias a su extraño abrigo blanco, aunque no sabría decir si era extraño porque era blanco o si era extraño porque no era oscuro…

También le delataba, el chapoteo que acompañaba, cada paso que daba sobre el suelo mojado por la lluvia, y a medida que se acercaba, se iba haciendo evidente que disfrutaba de su paseo, nocturno o sin farolas, y que parecía dispuesto a cumplir con deleite a pesar de estar empapado. Y aunque no sabría decir si estaba empapado porque llovía… o porque no llevaba paraguas, estaba claro que de haber tenido un paraguas también chapotearía al pisar el suelo, pero no podría llevar las dos manos en el bolsillo…

Por un momento, pensé que era Gene Kelly en “Cantando bajo la lluvia”, pero no, no lo era, porque aunque no estuviera bailando, su abrigo era blanco… y porque las farolas no tenían luz. Pero ajeno a la lluvia, seguía disfrutando de su paseo caminando despacio, con un ritmo lento. Un ritmo similar al que llevaría alguien que pasea por un museo mirando cuadros, sobre todo alguien a quien le gusta andar por los museos mirando cuadros, de lo contrario andaría más deprisa…

Y por más que lo observé, no sabría decir si caminaba despacio porque quería… o porque no podía andar más deprisa. Seguramente sería por el segundo motivo, pero no sabría decir si no podía andar más deprisa por alguna incapacidad física… o porque se lo impedía el peso de su extraño abrigo blanco empapado por la lluvia por no tener paraguas…, o por no haber querido salir de casa con su paraguas, para así poder llevar las dos manos en los bolsillos.

Sin embargo, aquel hombre llevaba las dos manos en el bolsillo, cosa que tampoco podría haber hecho, de tener que llevar un bastón para contrarrestar cualquier incapacidad física, que le impidiera caminar con normalidad, aunque no sabría decir si dicha falta de bastón era propiciada por su falta de cojera… o porque no tenía bastón.

A pesar de caminar despacio, poco antes de que al fin se cruzara conmigo, se cruzó con una farola. Más concretamente contra la farola…, cayendo al suelo, donde no pudo apoyar las manos por no llevar paraguas y llevarlas en el bolsillo. Aunque no sabría decir si chocó con la farola por culpa de la oscuridad o porque no veía lo suficiente, bien porque no llevaba gafas, por que no las tenía, o porque no las llevaba puestas para evitar que se le mojaran por culpa de la lluvia…

Cuando llegué a su altura, su cara tenía un brillo especial, aunque no sabría decir si era por el efecto de la lluvia, o si era el reflejo de la farola que se encendió de golpe, o mejor dicho, por el golpe contra la cabeza del hombre del extraño abrigo blanco empapado con las manos aún en los bolsillos…

Le tendí mi mano derecha para ayudarle a incorporarse y por fin sacó su mano del bolsillo cubierta con un guante de cuero negro. Se incorporó y me dio las gracias… aunque no sabría decir si lo hizo por educación, o porque de verdad estaba agradecido. Y pude apreciar cuando siguió andando, que era un hombre de pocas palabras. Aunque no sabría decir si era de pocas palabras porque no le gustaba hablar con desconocidos, o si era de pocas palabras porque no sabía mi idioma…





Moraleja: La vida tiene demasiadas incógnitas en su ecuación, como para intentar saber el resultado sin conocer el valor de cada incógnita.



29 de febrero de 2012

Escribir por escribir...

Seguramente todos los blogueros que escriban un post en el día de hoy, lo harán porque tengan algo interesante que escribir…

Yo no. No se equivoque, no se trata de que no tenga nada interesante que escribir, de hecho nunca lo tengo, pero nada de lo que se me ocurre tiene gracia, y como esto es, en teoría, un blog de humor, mejor no escribirlo. Con tales argumentos, se preguntará entonces qué demonios hago escribiendo… Bien, no le falta razón, pero… ¿no ha sentido nunca el impulso de escribir algo por necesidad por muy incoherente que sea lo que va a escribir?... Yo sí. Y si no se lo cree, basta con que le eche un vistazo al archivo de este blog para confirmarlo (no, esto no es publicidad subliminal para que se pierda leyendo post antiguos ni nada que se le parezca…).

Y si esa necesidad de escribir me asalta con bastante frecuencia en días normales, días que no son en absoluto especiales, es perfectamente comprensible y resulta inevitable que me suceda en un día como hoy. Sí, ya sé que puede parecer un miércoles como otro cualquiera, pero por si aún no se ha dado cuenta, el calendario dice que hoy es veintinueve de Febrero… con todo lo que ello conlleva…

Es un día que, mientras que nadie lo remedie, sólo podemos disfrutar cada cuatro años, demasiado poco como para desperdiciar la oportunidad de escribir algo que quede grabado con esa fecha para la posteridad. Esa es la única y exclusiva razón por la que ahora me encuentro escribiendo todas estas tonterías… y de que usted lo esté leyendo.

Y debo reconocer, que es un día que no me gusta nada, básicamente porque lo único para lo que sirve es para retrasar un día el cobro de la nómina. Cualquier otro año hoy sería uno de Marzo, pero este año aún no ha llegado el primer día de mes… Juzgue usted si dicho retraso es digno de cabreo o no, haya cada cual… No está en mis manos que usted cobre antes…

Pero si está dentro de mis capacidades, aprovechar tal circunstancia para, ya que cualquier otro año hoy sería uno de Marzo, el decir aquello de… Nuevo mes, nueva chica del mes…




8 de febrero de 2012

Tras la vida...

¿Quién no se ha cuestionado alguna vez si hay vida después de la muerte?

Es una incógnita que existe desde que la vida es vida y llega a un momento en que se termina, para dar paso a sabe Dios qué. Y hay quien tiene varias hipótesis al respecto, con sus seguidores y detractores, pero que no dejan de ser eso, meras hipótesis.

Por supuesto no voy a ser yo quien despeje tal incógnita, más que nada porque nunca he estado muerto para ver lo que espera allí, ni ganas que tengo de llegar a descubrirlo. Ni tampoco conozco a nadie que haya estado muerto y haya vuelto para contármelo. Lo mismo usted conoce a alguien, pero yo no…

Sin embargo, y dados los últimos hallazgos, aunque no esté demostrado que detrás de la muerte haya vida, sí que ha quedado demostrado que hay vida sexual, y no me refiero al “rigor mortis” que aparece en alguna que otra autopsia cuando el cadáver aún está “caliente”.

Observen la imagen y saquen sus propias conclusiones…, aunque seguramente serán las mismas a las que llegaría cualquiera:




La imagen en cuestión fue captada por la cámara del móvil de la nieta de una anciana, que sorprendió a dos fantasmas en el salón de su casa en plenas maniobras sexuales. La anciana, muy hábil ella, en lugar de taparle los ojos a su nieta, la instó a que “inmortalizara” la imagen que tenían ante sí. Por supuesto, los fantasmas estaban tan entregados a su labor, que no prestaron la más mínima atención al hecho de estar siendo observados… Eso, o les iba el rollo exhibicionista…, una de dos.

Aunque la imagen no es excesivamente nítida, deja bien claro y al descubierto el trasero de un individuo encima de una individua (u otro individuo, vaya usted a saber), en clara posición copulativa, que seguramente fue el resultado de una proposición copulativa… Posición que no abandonaron hasta quedar altamente satisfechos…, o al menos eso le pareció a nuestra anciana. Vamos, que ahora ya sabemos porqué al acto de morirse, es conocido como “pasar a mejor vida”…

Pero la cosa no termina ahí, ya que la propietaria de la casa, afirma haber escuchado en varias ocasiones, una voz nocturna que decía: “…soy el fantasma follador que se las folla a todas…”. Si quedaba alguna duda de la existencia del fantasma, estas se han disuelto, ya que resulta evidente, que tal fantasmada sólo puede ser dicha por un fantasma…

Por si las moscas, nuestra anciana duerme todas las noches esperando a ver si el fantasma follador repara en ella, ataviada con sus mejores galas, es decir, un picardías de los años setenta que afanó al encargado de vestuario de una película de Esteso y Pajares, y un bote de lubricante que compró en la farmacia ante el estupor del farmacéutico… A día de hoy, aún no ha tenido éxito. Ni con el fantasma follador, ni con el farmacéutico… ni ella sola con el lubricante…

Qué quieren que les diga, toda la vida bajo la creencia de que los ángeles no tienen sexo, y ahora resulta que lo que no tienen es vergüenza…



2 de febrero de 2012

El Peregrino de la Blogosfera llega a Graceland.

Hoy abro de par en par las puertas de Graceland, a Jose Senovilla, un placer tenerlo en mi casa. Seguramente muchos ya le conoceréis, un bloguero de los que dejan huella allá donde escriben, y a quien su iniciativa de peregrinar por la blogosfera, le ha traído hasta mi casa, vuestra casa. Espero que disfrutéis con este post tanto como yo. Adelante Jose...



El Peregrino de la Blogosfera llega al rincón de Elvis con un poco de humor y la nada desdeñable ocasión de meditar sobre si tiran dos tetas de verdad más que dos carretas.

He de confesar que el enfoque a esta cuestión sólo puedo darlo desde la visión de un hombre y como todos ustedes saben, los hombres en cuestión de mujeres somos unos ignorantes porque nuestra premisa siempre es sexual.

Es gracioso cuando lees en alguna entrevista a un matrimonio famoso aquello de que se enamoró él de ella por su inteligencia, por su forma de ver la vida o por su gran humanidad o corazón tierno, y digo yo ¿no le enamoró el sexo o es que se avergüenza de decirlo?, no sé, yo seguro que como soy más abulto hubiera dicho, que me gustó todo lo que en la entrevista expone él y además el sexo y su buena carrocería...

Sí, las mujeres tienen mil y un encanto, pero lo que te enamora de ellas es el sexo y si allí tu tornillo encuentra buena rosca estás perdido ya que sus dos tetas van a tirar siempre más que dos carretas.

Ahora bien, como dice mi señora, igual es que se han casado por otros motivos ya que muchos matrimonios de famosos son así y tetas y carretas a él puede que le sobren por doquier, mientras que ella puede que se dedique a probar tornillos que le encajen como un guante, sea como fuese, en estos casos dos tetas no tiran más que dos carretas, de ahí que existan muchas más separaciones en estos ámbitos que en las clases más medias.

Y es que los que somos de clase media tirando a baja, sabemos bien lo que queremos y el sexo para nosotros suele ser casi todo, por ello además estamos encantados de que dos tetas dirijan nuestras vidas ya que además de tirar bien de las carretas, mandan de maravilla en nuestras vidas y saben hacernos rabiar una eternidad que siempre es compensada en una noche sin igual.

Sencillo verdad, si es que los que somos hombres no damos para más, es por lo que me niego a que me hagan una entrevista y pueda contestar alguna barbaridad:

-¿Es usted romántico? Sí, después del sexo soy muy romántico.

-¿Qué es en lo primero que se fijo en su pareja? Pues en qué me voy a fijar, en las tetas, en el culete y después, mucho después en el color de su pelo.

-¿Qué espera de su futuro en pareja? Qué a pesar de que lleguemos a viejos, el sexo sea el plato fuerte del día.

-¿Cuales son sus sueños en pareja? Qué a ella no se le caigan mucho y que a mí se me levante siempre.


Se dan cuenta amigos que no valdría para este tipo de entrevista, en la vida hay muchas cosas importantes, y ya lo decía Napoleón, dinero, dinero y mucho sexo, sin dinero se puede malvivir, pero sin sexo y dos buenas tetas no duraríamos los hombres una cuarentena.

Por cierto, esto es humor e ironía, simplemente quería ponerles a todos ustedes una buena foto y así mirando a la modelo fijamente a los ojos no tuvieran que reflexionar mucho esta vez sobre lo escrito.





Gracias Elvis, ha sido una acogida “caliente” en un rincón encantador del que me llevo un gran premio por estar peregrinando con la libertad que da la blogosfera y sobre todo los amigos y amigas que nos leen y nos siguen.

1 de febrero de 2012

Los ricos también roncan...

Los que tenemos la mala costumbre de ser pobres (entendiendo por pobre a todo aquel que no tiene dinero para despilfarrar, y que tiene otras malas costumbres, como por ejemplo, no llevar nunca en la cartera un billete de 100 euros), creemos por sistema que los que no tienen esa mala costumbre, es decir, los ricos, tienen una vida más fácil.


Basamos tal creencia, en la teoría de que no tienen rompederos de cabeza a la hora de pagar todo aquello que necesitan… Después de hablar con varios de los que no tienen la mala costumbre de ser pobres, he llegado a la conclusión de que tal teoría es totalmente errónea.

Tener mucho dinero, aparte de permitirle a quien lo tenga pegarse la vida padre, requiere en su poseedor un esfuerzo mental extra, para decidir en qué y cómo lo gasta, mientras que quien tiene poco, no necesita pensarlo porque, casi siempre, ya lo tiene gastado incluso antes de que llegue a sus manos. Y además, tener dinero te da también tiempo para pensar, al no tener que emplearlo todo en trabajar…

Por poner un ejemplo, imagínese que es usted asquerosamente rico. Tiene una casa con un jardín de 300 hectáreas y una piscina. Y que tiene contratados los servicios de un jardinero y un cuidador de piscinas. ¿Se hace una idea? Bien. Cada vez que salga de viaje, porque los ricos viajan mucho y casi siempre por motivos de trabajo, se llevará consigo la duda de si el jardinero se folla a su mujer. Quiero decir a la suya de usted, a la suya del jardinero seguramente se la folle bastante a menudo, salvo que efectivamente se folle a la suya de usted y no le queden ganas de follarse a la suya de él…

O el cuidador de la piscina, que curiosamente anda siempre luciendo cuerpazo en bañador, justo cuando su mujer está tomando el sol, su mujer de usted, quiero decir… Porque curiosamente también, casi todos los cuidadores de piscinas son así, jóvenes. Y lo que es peor aún:… promiscuos.

Claro que…, ahora que he abierto su mente y que ha descubierto un mundo de posibilidades, es más que posible que le importe un carajo el hecho de que su mujer de usted se folle al jardinero, con todas esas busca-millonarios que se pasean diariamente frente a usted, estará más que servido y pensará que usted sale ganando… No se equivoque. El tener que elegir a una de ellas, o a dos, representa otro quebradero más de cabeza a añadir a su ya hinchada cabeza…

Pero afortunadamente, usted es pobre y no tiene que preocuparse por eso, porque seguramente su mujer de usted no empleará su tiempo en hacer lo mismo que si usted fuera millonario. Seguramente, su mujer de usted también tenga toda la jornada ocupada en trabajar, o en el peor de los casos, tenga demasiado que hacer en casa como para pensar en follar. Y cuando llega el final del día ella está cansada, y con dolor de cabeza por el desgaste ocasionado por el trabajo acumulado, porque ella le quiere lo suficiente como para lavarle su ropa interior de usted… y eso no se paga con dinero.

Eso es algo que la mujer del millonario nunca hará por el jardinero… y… ¿eh?, ¿cómo dice?... ¿que usted es el jardinero?… Vaya, qué pequeño es el mundo… Y que le compra a usted toda la ropa interior que necesita… Oiga, usted no es un jardinero…, usted es un indecente… Pero… ¿Lo ve? Seguro que la mujer del millonario se ha tenido que romper la cabeza para elegir qué ropa comprarle a usted…

Moraleja: Los ricos también roncan… y más a menudo que los pobres.



Pd.: Nuevo mes, nueva chica del mes.



24 de enero de 2012

Un mundo perfecto.

¿Es posible un mundo perfecto?

La idea que se forma cada uno de lo que debería ser un mundo perfecto, está guiada por preferencias muy personales, mezcladas con ideales populares de difícil consecución.

Es posible que para usted, un mundo perfecto sea aquel en el que lluevan chuletones del cielo un par de veces por semana (el mío también se asemeja bastante a eso…), que el dependiente de cualquier comercio le pague a usted por llevarse sus productos, que nuestra cultura fuera totalmente polígama, o que fuera usted quien le diera órdenes a su jefe. O a sus jefes…

Y que todas esas preferencias personales que usted aporta al tema, estén mezcladas con otros ideales, bastante más nobles por cierto, como puedan ser la paz mundial, la inexistencia de hambre en cualquier parte del planeta o, ya puestos, del universo, que los marcianos también comen, o un mundo sin políticos corruptos… Sí. Es posible que con todas esas premisas y preferencias viviéramos en un mundo bastante mejor del que nos toca vivir, pero seguiría sin ser un mundo perfecto.

Nos acercaríamos más a un mundo perfecto, e incluso me atrevería a decir que estaríamos en él, y seguramente usted piense lo mismo, con el simple hecho de que hombres y mujeres pensáramos lo mismo. Y si además es al mismo tiempo… sería insuperable. No me malinterprete, no quiero decir que todos los hombres y todas las mujeres pensáramos lo mismo al mismo tiempo, no. Aunque seguramente pensará que no estaría nada mal, que la vecina del quinto piense lo mismo que usted al mismo tiempo…, pero no, no me refiero a eso.

Bastaría con que el hombre y la mujer, que habitualmente forman una pareja, piensen lo mismo y al mismo tiempo. Sí, es más que posible que fuera aburrido. Yo aún diría más: seguro que es aburrido, para usted y para sus vecinos, pero sería perfecto. Porque ¿es capaz de imaginarse cuántas discusiones se evitarían?...




Yo no. No tengo tanta imaginación para alcanzar el máximo de las posibles discusiones. Simplemente, pensarían en comer al mismo tiempo y la misma comida, verían la televisión al mismo tiempo y el mismo programa, saldrían a pasear al mismo tiempo y al mismo lugar, harían vida social a la misma hora y con los mismos amigos, y los dos tendrían ganas de… bueno, les dolería la cabeza el mismo día y a la misma hora…

La verdad, a mi no se me ocurriría una mejor manera de empezar a crear un mundo perfecto que colocar sobre él, a hombres que piensen como mujeres y a mujeres que piensen como hombres… y que estén juntos, que separados ya los hay. Seguramente con ello cambiarían muchas, o casi todas, de las malas decisiones que se toman a diario en diferentes lugares de nuestro planeta.

Y si además, pensáramos todos como si fuéramos animales… ya sería la hostia.


Pd.: Perdón por decir ese último taco, se me escapó.   


22 de enero de 2012

La acera de enfrente.

¿Es usted de la acera de enfrente?



No se ofenda. Ni siquiera quiero saberlo, sólo es una duda existencial imposible de despejar a través de una pregunta absurda. Porque es evidente que, dependiendo de en qué acera esté el que lo pregunte, todos podemos ser de la acera de enfrente. Salvo que estemos en la misma acera en la que está quien hace la pregunta, en ese caso es aún más absurdo que se lo pregunten…

¿Y cuál es la acera de enfrente?... Otra pregunta absurda. La acera de enfrente es siempre aquella que está enfrente de la acera en la que usted se encuentre, vaya a cruzar la calle o no. Eso sí, en el momento en que cruce la calle, ya no será la acera de enfrente, si no que será la otra acera la que pasará a ser la acera de enfrente… y usted ya no está allí, está aquí. O mejor dicho, sí que está allí, porque yo aún estoy aquí ¿no lo ve?... Es técnicamente imposible que estando en aceras diferentes los dos estemos aquí.

Sin embargo, voy a cruzar también yo la calle y me pondré con usted en la acera de enfrente, de este modo estaremos los dos allí. Y allí se convertirá por arte de magia en aquí… y aquí volverá a ser allí, en la acera de enfrente. Pero volveré a cruzar a la acera de enfrente, para demostrarle que la acera de enfrente es aquella en la que está usted, es decir, allí… ¡No! ¡No cruce otra vez! Si lo hace se pasará usted a la acera de enfrente, y… ¿es eso lo que quiere? ¿De verdad es esa su ambición o simplemente lo hace para fastidiarme?... En fin, allá usted…

Esté en el lado que esté, siempre habrá otro lado y por mucho que se cambie uno de acera, siempre habrá una acera de enfrente. Salvo que sólo haya una acera y sólo tenga posibilidad de estar en un lado. En ese caso estaremos hablando de dictadura, y… ¿es eso lo que usted quiere?...





15 de enero de 2012

Cuestión de porcentaje.

Manténgase alerta.

Según un estudio, cómo no, llevado a cabo por “investigadores” americanos, más concretamente del norte de las Américas, “Facebook provoca uno de cada cinco divorcios en EEUU”…

Aún no se sabe a ciencia cierta cuáles son las circunstancias que provocan los otros cuatro divorcios, pero, dado el interés mostrado en dicho estudio, debemos suponer que no son tan determinantes como el Facebook en el devenir de un matrimonio. El hecho de que el informe no aclare si son ambas partes ó sólo una de ellas las que tienen actividad en dicha red, supone que basta con que una de ellas esté inmersa en el tema para iniciar las hostilidades…

Y no se crea que porque eso esté pasando en EEUU no le va a afectar, porque si todo sigue su curso normal, lo que empieza en esos estados tan unidos, al final siempre termina contagiándose al resto de los mortales por vía aérea… o por cualquier otro tipo de vía.

No tiene nada que ver, el hecho de que usted no se hable con su pareja, de que cuando por fin le habla sea para llevarle la contraria, se gaste todo su dinero o simplemente no de la talla como amante (bandido o no), si usted tiene Facebook, tiene un veinte por ciento de posibilidades de divorciarse por ese motivo.

Si por el contrario, usted mantiene largas conversaciones con su pareja, siempre se acuerda de su aniversario, es generoso con ella además de ser la reencarnación de Rocco Sigfredi después de haber ingerido grandes dosis de afrodisíaco, no se relaje, porque si tiene Facebook también es candidato a divorciarse con el mismo porcentaje.

Se basa tal estudio, en la circunstancia de que el 95 por ciento de los usuarios de Facebook, busquen en dicha red social a sus antiguas parejas rolletes y demás afinidades erótico festivas, con sabe Dios qué tipo de intenciones. No, no mire para otro lado, y salvo que pertenezca usted al 5 por ciento que se conecta al Facebook para colgar chorradas, ya sabemos a qué dedica usted su tiempo libre… Evidentemente los que no tienen ningún “ex” quedan excluidos de ese 95 por ciento… y también del otro 5 por ciento, así que los encuadraremos en el X por ciento de no sé qué ciento.

Y por mucho que usted sólo hable o mantenga correspondencia con personas de su mismo sexo (es decir, si es hombre sólo con hombres, si es mujer sólo con mujeres, y si es animal sólo con animales), también está expuesto al fenómeno divorcio, ya que puede darse la posibilidad de que se vuelva usted homosexual de pies a cabeza… y se divorcie irreversiblemente.

No se usted, pero yo, con todas estas premisas, me estoy planteando borrarme del Facebook y eliminar así un veinte por ciento de probabilidades de divorciarme…




Fuente: Pinche aquí.



11 de enero de 2012

El Universo.

El universo es infinito. Lo digo por si aún no le había quedado claro…

Tal afirmación, aunque a simple vista pueda parecer un tanto compleja, en realidad es bastante simple. Viene a significar, ni más ni menos, que el citado universo, no es finito. Vamos, que es evidentemente gordo.

Y no porque yo lo diga, de hecho no sé quién lo dijo por primera vez, si no porque al menos a día de hoy, nadie ha sido capaz de vislumbrar dónde termina. Su circunferencia, porque siempre lo hemos imaginado redondo, aparte de ser figuradamente redonda, es demasiado amplia como para ver su límite por mucho que uno se ponga gafas. Y si no que se lo pregunten al cometa Halley ese, que aún está intentando salirse de él desde hace no sé cuantos miles de millones de años (que no sé calcular…).

Y yo me lo creo. ¿Porqué no iba a creérmelo? Si he llegado a creerme que el cambio de gobierno solucionará la crisis, es lógico que me crea cualquier cosa, por muy increíble que parezca. De hecho, me parece más increíble que, siendo tan grande como es, aún vivamos todos bien arrejuntados en un planeta tan pequeño.

Porque, aunque parezca grande y se tarde mucho en viajar de Wisconsin hasta Torremolinos, lo cierto es que dentro de lo infinito que es el universo, nuestro planeta es como un grano de arroz en una paella. No, no me refiero a que sea amarillo. Ni a que la paellera sea infinita como el universo, no se me haga el gracioso. Ni tampoco a que le falte sal. A fin de cuentas, sal es de lo poco que sobra en nuestro planeta. Antes se terminará el agua salada que la sal.

Quizás sea por ello, que en nuestro infinito universo nadie nos gane a salados. Ese es el único motivo que lleva a los extraterrestres hasta nuestro planeta: la sal. Porque anda que no son sosos los extraterrestres. Porque haberlos los hay, yo no los he visto, pero tampoco he visto nunca un político honrado y no por ello voy a pensar que no existen… Serán bajitos, y sosos. Y puede que hasta sean verdes, pero seguro que existen en algún lugar del infinito universo.

Y seguro que además de existir también piensan. Y seguramente también piensen en lo infinito que es el universo, en porqué tienen que irse tan lejos para encontrar a alguien más salado…, o simplemente desvariando sobre lo lejos que está Wisconsin de Torremolinos. Porque no nos habremos enterado, pero seguro que alguno de ellos ha hecho ese viaje… buscando sal.

En fin, Albert Einstein dijo: “Hay dos cosas infinitas: El Universo y la estupidez humana… Y del Universo no estoy seguro…”. Seguramente cuando lo dijo estaba desvariando…