1 de diciembre de 2009

"Ovejas verdes"...

A mis oídos, o mejor dicho, a mis ojos llega una noticia espeluznante. Una de esas noticias que te hacen pensar seriamente, si no será verdad eso de que a los científicos los ponen a trabajar a parte con motivos más que evidentes.

Según dicha noticia, las ovejas representan una importante parte de la emisión de gases que provocan el efecto invernadero en el cielo australiano. Dichos gases provienen de los eructos y demás ventosidades expulsadas al exterior por dichos animales, y están estudiando la manera de que esos gases disminuyan, mediante la creación de las que ya llaman ellos mismos “ovejas verdes”. Si, yo tampoco me lo creía pero aquí tenéis la
prueba.

No puedo estar más de acuerdo con esa teoría. Siempre he pensado que meter mucha verdura al estómago, además de antinatural, es tremendamente tóxico, y la opinión de estos científicos, añade un punto más a favor de ingerir carne para conservar el medioambiente. Insisten además, en que los gases expulsados por el ano, no son tan nocivos como los expulsados por la boca. Eso también es un hecho insólito, ya que, la verdad, si a mi me hubieran dado a elegir uno de los dos orificios para que una oveja expulsara gas en mi cara, me habría ido directamente al orificio equivocado, con un resultado letal.

Claro que no sé a qué se referirán cuando dicen “ovejas verdes”. Si como todos suponemos, y según se desprende del artículo, su intención es cambiar su alimentación, veo dificilillo que lo consigan. No me imagino yo, a una oveja, comiendo más verde de lo que ya come. Lo único que conseguirían, sería un rebaño de ovejas gordas eructando sin parar, lo cual multiplicaría exponencialmente los gases expulsados. Y eso sí que sería peligroso para todo el ecosistema que las rodea.

Pero habrá que estudiar también otras posibilidades, otras posibles interpretaciones del término “ovejas verdes”, como por ejemplo su color. Si se refiere a su color, es decir, al color de su lana, van a fastidiar a una parte de la industria textil, porque no es lo mismo darle color a la lana blanca, que cambiarle el color a la lana verde. Los únicos beneficiarios van a ser los encargados de teñir el color de la lana, lo cual me da que pensar, que alguno de esos científicos debe de tener a uno o varios parientes ó colegas tiñendo lana como medio de vida. Eso por no hablar del caos que le pueden ocasionar al pobre pastor y a su perro, porque entre nosotros, no debe de ser fácil, el tener que vigilar a un montón de ovejas verdes, pastando y campando a sus anchas por un campo completamente verde. El ejercicio ocular a realizar sería tremendamente exigente.

También podrían referirse al término “verde”, como ovejas salidas o cachondas. En ese caso, el resultado sería aún peor que los anteriores, ya que podría desembocar en un peligroso aumento de la población de ovejas, con el consiguiente aumento de gases expulsados a la atmósfera.

Sinceramente, creo que a estos científicos se les ha quemado la azotea y no tienen extintores a mano…, si Dolly se entera…
Moraleja: Come carne y serás más ecológico…

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